En un contexto complejo para las automotrices, un modelo nacional se consagró como el más exitoso el último año, con más de 58.000 unidades exportadas

La industria automotriz vive, a nivel global, uno de los peores momentos en décadas. Crisis mundial mediante, las noticias sobre dramáticas pérdidas económicas e inminentes quiebras se multiplican entre las terminales.
En el plano local, las compañías no podrán evitar el golpe del tsunami. Sin embargo, a fuerza de “lavadas de cara”, buscan mantener activo al sector en un año que promete quedar en el olvido, según las proyecciones de los especialistas.
En efecto, con algunos lanzamientos y mucho restyling, las automotrices argentinas están lanzando unas 50 novedades en este 2009 (ver nota: Con maquillaje y «restyling», automotrices hacen frente a su peor momento en años)
Y si bien la industria vive y respira innovación a cada paso, lo cierto es que el vehículo producido en la Argentina que más éxito tiene en el mundo es un modelo que tiene más de 15 años de vigencia en el mercado: se trata del Chevrolet Corsa Classic, unidad producida por General Motors (GM) en el Complejo Automotor de Rosario, Santa Fe.
Este modelo, que fue lanzado a principios de los años 90 en Europa, continúa dando pelea en la Argentina y en el mundo.

Por su parte, si bien esta cifra le permitió mantenerse como el auto argentino más exportado, representó una baja del 5% respecto a 2007.
Desde GM destacaron a iProfesional.com que “esta caída se explicó básicamente por la crisis económica que comenzó a sentirse a partir del último trimestre del año pasado”.
En el plano local, explicaron además que este modelo logró consolidarse como el vehículo de producción nacional más vendido en el país y, lejos de ponerle fecha de vencimiento, a pesar de cargar encima con una década y media en el país, confirmaron que “
Lo que sucede con el Corsa es una radiografía de la dinámica de las exportaciones en general: la Argentina es fuertemente dependiente del mercado brasileño.
De hecho, según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), en el primer trimestre, ocho de cada diez vehículos que salieron de las terminales argentinas tuvieron como destino el país vecino.
Esta situación se intensificó aún más con la crisis, ya que el plan de incentivos del gobierno de Lula fue clave para la recuperación de ese mercado, mientras que otros destinos clave como México, Venezuela o Chile experimentaron fuertes caídas.
Desde GM destacaron que “la decisión del gobierno brasileño de prorrogar las exenciones impositivas a vehículos con motorización 1.0 resultó muy benéfica para nuestras operaciones en la Argentina ya que los autos que producimos en Rosario tienen esa motorización, lo que contribuyó a compensar la caída de las exportaciones a otros mercados de la región”.
Sin embargo, la desaceleración del desplome no sirvió para frenar la pérdida de participación de los vehículos argentinos en el nivel de patentamientos registrados en Brasil.
En efecto, mientras que en el primer trimestre de 2008 se exportó un promedio mensual de 16.287 vehículos, que lograron captar 7,5% del total del mercado de autos patentados, durante el período enero-marzo de 2009 la cantidad cayó hasta los 10.218, con una participación de apenas 4,6%.
Una relación complementaria
A la hora de analizar las características del intercambio, Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional y miembro del comité académico de la Fundación Standard Bank, destacó que “la relación bilateral es absolutamente complementaria, ya que las terminales argentinas están más especializadas en vehículos medianos, mientras que la producción en Brasil apunta principalmente a los modelos de entrada de cada marca”.
Entre las principales unidades exportadas hacia ese mercado figuran el Suran, monovolumen fabricado por Volkswagen, y las camionetas Ford Ranger y Toyota Hilux. Por su parte, los más importados desde el país vecino son el Volkswagen Gol, el Ford K, el Fiat Uno y el Citröen C3.
Esta especialización en modelos chicos no es un dato menor: el 47% de las 154.225 unidades 0Km que se vendieron en la Argentina eran de origen brasileño, según datos de Abeceb.com.
En el segmento de gama baja, los autos “verdeamarelhos” tienen el 60% del mercado, muy por encima del 36% que ostentan las terminales argentinas.

La crisis redefine el mapa automotor
Tal como publicó recientemente iProfesional.com, la crisis implica una modificación en el posicionamiento de las marcas provocado por un cambio de preferencia de los consumidores.
Sucede que, cuando la economía no anda bien y la incertidumbre se entremezcla en los planes de compra de la gente, aquellos que sí están dispuestos a gastar
De esta manera, no solo que la demanda será menor sino que también los planes de instalación de nuevas terminales o de ampliación de las existentes mirarán primero a países como Brasil y México antes de tomar decisiones.




