Zietz vino a la Argentina porque planea reforzar y ampliar la planta que poseen en La Rioja con 1.200 empleados. Se trata de una de las mayores fábricas de Puma en el planeta y la decisión se explica en las barreras que el gobierno impuso a la importación. «La idea es aumentar la producción y fabricar desde Argentina también para Brasil», añadió.
–¿Cómo afecta la crisis a Puma?
–Desde mi designación, hace 16 años, lideré la restructuración global de Puma. El mundo cambió y esta empresa tiene que cambiar. Nosotros entendemos el negocio como una mezcla de lo deportivo y la moda. Estamos en un proceso de ajuste. No podemos seguir invirtiendo indefinidamente en fortalecer la marca. Tenemos que ver dónde están las oportunidades menos riesgosas. Hemos ingresado a nuevas categorías como el golf, la naútica y el jean.. Africa juega hoy un papel muy importante: somos el principal proveedor en las selecciones de fútbol africanas. Y seremos la marca más importante de la Copa Mundial de 2010, que se llevará a cabo en Sudáfrica.
–¿Y Argentina?
–Puma está en el país desde 1978 ( la trajo Eduardo Eurnekian y luego la misma Puma recompró la licencia). Nunca dejamos el país. Y esa planta, con los controles a la importación, es una ventaja competitiva para abastecer al mercado local y regional. En Brasil no contamos con planta. Tenemos un espacio para crecer en América latina. Aquí se convive con las crisis y la caída del consumo será menor. En Europa hay un susto tremendo.
Nacido en Mannheim, Alemania y de 46 años, Zietz, trajo para leer Shataram, la autobiografía de su amigo australiano Gregory David Roberts, un ser de orígenes y vida tan diferentes a la suya, que podría pertenecer casi a otra especie. Roberts fue adicto y ladrón de bancos y de grandes tiendas, condenado a 20 años de prisión. «Aprendo de sus desventuras», apunta Zietz.
De alguna manera, el origen de Puma estuvo relacionado con las desventuras de los hermanos Assler. En Herzogenaurach, Alemania, una aldea medieval de calles empedradas, estos hermanos intentaron fabricar el primer zapato deportivo liviano. Arrancaron juntos en 1920 en el lavadero de la casa materna. Pero se pelearon. Uno dio nacimiento a Adidas y el otro, a Puma. Las dos firmas siguen en el pueblo, separadas por el río.




