RECIBIO EL PREMIO EMBAJADORES SOCIALES 2009 POR SU LABOR SOLIDARIA DESDE EL EXTERIOR – Mario Raimondi colabora con una fundación que asiste a niños de las villas La Lata y Moreno
Mario Raimondi es argentino, tiene 34 años, estudió Marketing, es entrenador de hockey y está radicado hace ocho años en Holanda. Desde allí, él aplica sus conocimientos en asuntos comerciales tanto al servicio de una multinacional de indumentaria deportiva, como para recaudar dinero para El Desafío, una fundación que ayudó a crear y que asiste a chicos pobres de la ciudad de Rosario –donde Mario creció–. Días atrás, la labor de Raimondi fue reconocida con uno de los cinco premios Embajadores Sociales 2009, que la ONG HelpArgentina entrega cada dos años a personas que desde el exterior ayudan a organizaciones sociales del país.
«Desde chico tuve la iniciativa de comprometerme con causas sociales, y cuando me establecí en Holanda me dije: ‘Ahora que estoy en una buena posición, lo que no quiere decir tener una fortuna ni mucho menos, es momento de hacer algo por el país», le cuenta Raimondi a Clarín.
La Fundación El Desafío ofrece un taller de murga, actividades deportivas, asistencia psicológica y merienda a un grupo de chicos de las villas La Lata y Moreno, de la ciudad de Rosario. En poco tiempo también impulsará una huerta comunitaria y un sistema de microcréditos.
«Nuestro ideal no es el asistencialismo, sino el desarrollo comunitario; o sea, darle a la gente herramientas para que forje su progreso. Eso nos obliga a enfocarnos en un grupo pequeño de chicos», explica Raimondi. Su fundación ayuda a cuarenta niños de siete a trece años y a sus grupos familiares, pero tiene el objetivo de triplicar esa cifra.
Para llevar adelante sus actividades, hoy El Desafío ocupa a ocho personas en Rosario, más diez voluntarios residentes en la Argentina y otros diez, de diferentes nacionalidades, que trabajan para la fundación desde Holanda.
La tarea de Raimondi es organizar diferentes eventos y sumar voluntades y donaciones al proyecto. «Creo que más que la solidaridad, que se refiere a situaciones coyunturales, hay que apostar por el compromiso social. En la Argentina el problema de la pobreza es estructural, lo generamos nosotros (las personas), y hace falta el compromiso de cada uno de nosotros para resolverlo. Yo me di cuenta de que podía aportar mucho desde mi lugar», dice el premiado.
Para Raimondi, El Desafío se diferencia de otras entidades similares porque trata de comunicarse con la sociedad desde lo positivo. «En general, las organizaciones de bien público difunden su acción a partir de sus problemas: si les suspendieron un subsidio o si no tienen dinero. Nosotros tratamos de comunicar desde los logros», dice.
http://www.clarin.com/diario/2009/09/07/sociedad/s-01993693.htm




