El gobierno porteño busca que quienes sufren sobrepeso puedan disfrutar de cualquier espacio. Butacas de 80 centímetros de ancho y 70 de profundidad.
Todos los estadios, salas de cine, de teatro y de congresos y exposiciones de la ciudad de Buenos Aires deberán tener, al menos, dos asientos con medidas especiales para personas que sufran obesidad; y si el local tiene más de 200 lugares, sus dueños deberán garantizar que el 1% del total esté compuesto por butacas con un ancho de 80 centímetros y una profundidad no menor de los 70, es decir, 30 centímetros más que la medida promedio de todos los asientos fijos, según lo establece, hasta ahora, el Código de Edificación porteño. La nueva norma, que introduce un nuevo tipo de asiento a este código, será tratada en forma final dentro de un mes y fue presentada a mediados de 2007 por la legisladora porteña Liliana Parada. Dos años después de su ingreso al recinto y luego de un largo proceso legislativo, el texto ya fue aprobado en forma general a fines de 2008 y durante la semana pasada quedó a un paso de completar el proceso de doble lectura, tras ganarse el apoyo unánime de una audiencia pública convocada para introducir cambios a esta iniciativa. De acuerdo con esta nueva ley de asientos especiales, todas las instalaciones que tengan butacas como parte del mobiliario urbano de la ciudad tendrán un plazo máximo de cuatro meses para adaptarse a la nueva regla y terminar con “una de las barreras invisibles que más discrimina y excluye a las personas con obesidad”, advierte el proyecto.





