Idas y venidas en la industria audiovisual argentina: de dónde venimos y hacia dónde vamos

Por Pablo Sirvén
Soy el único periodista argentino en el selecto jurado de quince miembros que, invitados por HBO, nos damos cita en Miami para decidir cuáles serán los programas de TV semifinalistas de esta parte del continente que todavía pueden aspirar a llevarse una de las codiciadas estatuillas de los premios Emmy Internacional (el Oscar de la TV mundial) en la gala que se realizará en Nueva York en noviembre próximo.
En la ciudad más emblemática de la Florida cae una catarata imparable de agua y rayos como no se vio en los últimos veinte años por esa zona (con decir que colapsa la glamorosa Ocean Drive y soporta una inundación casi tercermundista), lo que hace aún más grata la tarea, puertas adentro, de todo un día de mirar, remirar y calificar producciones muy diversas realizadas al sur del río Colorado.
Nos piden lógica confidencialidad (que no será quebrada, por cierto, en esta nota), pero el paso de las horas ante tantas imágenes y propuestas televisivas producidas por estos lados me llevan a reflexionar sobre ciertas paradojas interesantes que se han ido dando en las últimas décadas en materia de intercambios televisivos entre la industria audiovisual latinoamericana y la estadounidense. Intento, luego, en Miami y, de regreso, en Buenos Aires, confirmar si la actitud bastante pasiva en la materia de nuestro lado hace cincuenta años, no empieza ahora, de manera sostenida, a revertirse, con la creciente exportación de programas y formatos locales hacia el mundo desarrollado.
Repasemos antes un poco los hitos fundamentales de esta historia:
En los años 60 del siglo pasado comenzaban a florecer en distintos países latinoamericanos nuevos, potentes y profesionales canales privados de TV, a imagen y semejanza del modelo norteamericano.
No era casual que eso sucediera: la mayoría de los inversores locales no tenían la menor idea de cómo emprender ese nuevo negocio que consistía en convencer a la gente de que se quedase encerrada en su casa mirando fijamente una pantallita, y tampoco estaban dispuestos a soltar mucho dinero. Empresas norteamericanas del sector, que veían en América latina un mercado potencial para expandirse, aportaron su know how , dinero, programación e influencia, y así desembarcaron en las plazas principales. La Argentina no fue la excepción a la regla: los canales 9, 11 y 13 nacieron bajo los auspicios de las tres cadenas norteamericanas más importantes (NBC, ABC y CBS, respectivamente).
Hacia fines de los años 60 y principios de los 70 el deterioro de las condiciones políticas y económicas de América latina aconsejaron el rápido repliegue de dichas inversiones a su mercado interno. Nuevamente, la Argentina no se apartó de esa tendencia: las emisoras mencionadas se destetaron de sus padrinos extranjeros y marcharon hacia una nacionalización voluntaria y privada, situación que varió dramáticamente a partir de la estatización de esas ondas, ordenada en 1974 por el gobierno de María Estela Martínez de Perón, statu quo que mantuvieron los militares que la derrocaron y Raúl Alfonsín, tras la restauración democrática de 1983, que, sin embargo, no pudo evitar la entrega de Canal 9, en mayo de 1984, a Alejandro Romay, ordenada por la Justicia.
A fines de los 70 y principios de los 80 comienza a expandirse el cable, que abre las puertas a nuevos y multimillonarios negocios que avanzarán con mayor celeridad a partir de las transmisiones satelitales que se multiplican en los 90.
Nuevo y dramático giro ideológico en la Argentina de la década pasada: el menemismo autoriza la formación de poderosos holdings de comunicación e incentiva una fuerte extranjerización de los medios de comunicación. Vuelven los capitales foráneos atraídos por nuestro desarrollado mercado audiovisual y la fortaleza de nuestra moneda (hasta principios de 2002, un peso equivale a un dólar).
La crisis de principios de este siglo en la Argentina encoge el negocio para los inversores extranjeros, pero la producción independiente argentina comienza a adoptar estándares internacionales y la devaluación del peso vuelve sumamente conveniente para otros países venir a producir aquí a un costo mucho menor.
El puntapié inicial lo da en 2001 HBO al encargar a Pol-ka (la productora de Adrián Suar) la realización de Epitafios (actualmente está en el aire Epitafios 2 ), con actores y libretos argentinos. Luis Peraza, vicepresidente de Producción y Adquisiciones de HBO Latin America Group, comenta a este periodista en Miami que también ya están en producción las segundas partes de Capadocia (en México) y de Mandrake e Hijos del Carnaval (en Brasil). Y se vienen más proyectos.
Alejandro Parra, director de Telefé Internacional, aporta más información, ya aquí en Buenos Aires: «Sony es otra de las majors que está operando en la región, y compró una productora (Tleset) en Colombia, para producir. Nosotros estamos cotizando para hacer un piloto para una cadena de EEUU.».
Y completa Patricia Daujotas, directora de Programación y Adquisiciones de Fox Latin American Channels: «Fox ha apostado fuertemente a la producción latinoamericana y esto se ve reflejado en la decisión de crear dos compañías productoras: Fox Toma 1, en Buenos Aires, para aquellas producciones non-scripted , y Fox Telecolombia, en Bogotá, para ficción, donde se han producido dos temporadas de Tiempo f inal (la tercera llegará antes de fin de año a la región) y lo más reciente es Mental , que no sólo es un hito por ser la primera serie de TV en inglés producida en América latina para el mercado internacional, sino que cuenta con la última participación de David Carradine en TV».
Sos mi vida, la exitosa tira protagonizada por Natalia Oreiro y Facundo Arana, coproducida por Pol-ka y Dori Media Contenidos, y ya vendida a 52 países en menos de tres años, se estrena ahora en Caribevision, una emisora latina que se sintoniza en Nueva York, Chicago y Miami.
Endemol Argentina, Ideas del Sur, Eyeworks Cuatro Cabezas y otras productoras colocan muchísimos formatos y programas en las más diversas latitudes.
Un panorama más que interesante, como se ve, es el que se le abre a la TV argentina en el mundo. Será cuestión de saber aprovecharlo al máximo.
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1139022&pid=6662047&toi=6381




