Avanzan en la diversificación de las fuentes energéticas renovables. El titular de Planificación afirmó que con la conexión física a partir de marzo de 2006 del Sistema Interconectado Nacional con el Sistema Patagónico se hizo factible estudiar la puesta en marcha de emprendimientos eólicos a partir del proyecto Vientos de la Patagonia I.

La Patagonia reúne especial aptitud para proyectos eólicos
A pocos meses de lanzarse con Brasil la licitación internacional del proyecto hidroeléctrico de Garabí, el ministro de Planificación, Julio De Vido, hizo notar que esa futura represa que reunirá un potencial estimado de entre 1.800 a 1.900 MW, permitirá avanzar hacia un mejor aprovechamiento de un recurso renovable, como es la fuerza de los ríos, que reúne aptitudes de soportar la instalación de hasta 44.500 MW, mientras que en la actualidad sólo están en servicio usinas que suman 8.760 MW.
Tras el objetivo de avanzar en la diversificación de las fuentes energéticas renovables, el titular de Planificación afirmó que con la conexión física a partir de marzo de 2006 del Sistema Interconectado Nacional (SIN) con el Sistema Patagónico se hizo factible estudiar la puesta en marcha de emprendimientos eólicos identificados a partir del proyecto Vientos de la Patagonia I.
Según explicó De Vido, a través de un convenio suscrito entre Enarsa y Chubut, ese proyecto fue concebido para potenciar el desarrollo de la tecnología e industria nacional. Ya se instaló en el parque El Tordillo un primer prototipo de un molino eólico de 1,5 MW desarrollado por IMPSA en Mendoza, a la vez que se encaró el montaje de un aerogenerador de la firma NRG Patagonia.
Una vez concluidas las obras y evaluaciones de ambos equipos se completará el potencial de ese parque eólico hasta alcanzar un total de 60 MW.
El titular de Planificación sostiene que “si bien ese recurso renovable genera ahorro en combustibles fósiles, el tiempo de amortización de esas inversiones y su corta vida útil imponen reconocer para esa energía una tarifa dos veces mayor a la que se paga actualmente por medios convencionales”.
“Atento a que el Poder Ejecutivo nunca debe olvidar el objetivo de disponer de energía abundante y barata, protegiendo el bolsillo de los usuarios y la competitividad de la economía” es que el Gobierno priorizó en sus planes energéticos el completamiento de proyectos desaprovechados como Yacyretá, en donde no obstante haberse invertido más de u$s10.000 millones entre 1983 y 2003, esa represa binacional rendía 12.000 GWh al año en lugar de los casi 20.000 que aportará a partir del momento de culminarse (en 2010) con las obras de elevación de ese embalse.
Otro caso emblemático de irracionalidad concierne a la usina atómica de Atucha II, en la que pese a haberse invertido casi u$s3.000 millones entre 1980 y 1994 (año de su completa paralización), esa central todavía no llegó a rendir ningún aporte energético, situación a la que se pondrá fin a partir de 2011.
Tema aparte de esas obras proseguidas en favor de la diversificación de las fuentes de generación, el Sistema de Información Geográfica Eólica (SIGE) que se desarrolló a partir de la interconexión del SIN con la red patagónica configuró una poderosa herramienta para identificar áreas potenciales para el aprovechamiento de la espléndida fuerza de los vientos del Sur.
Planificación asignó otro lugar relevante a los proyectos de cogeneración de los ingenios Tabacal, La Florida, Santa Bárbara y Ñuñorco, que producirán 130 MW en base al bagazo de caña de azúcar. En junio se producirá la puesta en marcha de la primera unidad generadora del Ingenio Santa Bárbara (14 MW) y en septiembre otra en La Florida (36 MW), mientras que durante 2010 se hará lo propio en los ingenios Tabacal y Ñuñorco.




