La obra en sí, que beneficiará a más de 260.000 vecinos de nueve barrios porteños, consiste en dos corredores de 15 kilómetros de longitud por siete metros de diámetro. Para su creación, en los próximos días se empezará a cavar un enorme pozo por donde entrarán las dos tuneladoras construidas en Canadá que harán el trabajo y que llegarán a Buenos Aires en marzo.
Las máquinas, de 80 metros de largo, tienen una cabeza que excava, retira tierra y recubre los túneles con anillos de hormigón (dovelas), los cuales miden 1,5 metros de largo, tiene un grosor de 35 centímetros y deben quedar herméticos.
No sólo dos túneles
El megaproyecto de la Ciudad no incluye sólo dos corredores, sino también decenas de conductos que los unirán con las alcantarillas de los barrios y que permitirán que los líquidos de las mismas vayan hacia ellos, un sistema de descarga y bombeo para enviar los líquidos al Río de la Plata y una cámara de ventilación en cada túnel.
Finalmente, el punto más destacable del proyecto es el pozo de 30 metros de profundidad y 12 metros de ancho, ubicado en el predio que rodea Punta Carrasco, donde van a desembocar los túneles. Allí ingresará el agua que lleven los tramos y al llenarse saldrá hacia el río, publicó el diario Clarín.




