La ley que creó el Aph avenida Callao incorpora este ámbito al patrimonio edilicio histórico, con lo cual frena la edificación en altura y limita los elementos que «agreden» la estética o el entorno que se desea preservar.
Originalmente denominada «calle de las Tunas» por las plantas que flanqueaban su trazado, Callao fue delineada por el ingeniero Felipe Senillosa en 1774. Su nombre fue sustituido por el de «Callao» en homenaje a la caída del puerto del mismo nombre, en Perú, último bastión español en la región, conquistada por el General José de San Martín en 1821 y desde 1822 fue incluida en el Plano Topográfico de las principales calles de Buenos Aires.
«La creación de esta nueva Aph Callao es un legítimo lujo que se brinda la Ciudad», manifestó la diputada Mirta Varela, impulsora de la norma. Esta medida también regula las medidas y materiales de construcción de calles y veredas (no se pueden ampliar ni achicar), marquesinas, toldos y todos los carteles publicitarios.
De esta manera, quedan protegidos 85 edificios incluidos en la ley, como el del Banco Nación (Callao 101), la librería Clásica y Moderna (Callao 892) y hasta una obra del arquitecto Alejandro Virasoro (Callao 1405), pionero del art decó porteño. Quienes se oponen a esta ley dicen que impide el crecimiento de la Ciudad. Los particulares pueden pedir la inclusión de los edificios que aún no lo están.




