Desde su reglamentación, hace dos semanas, la ley impulsada por la Nación ya impacta en el mercado inmobiliario local. Desarrollistas e inmobiliarias receptan numerosas consultas y se entusiasman con la reactivación del sector.
La reglamentación de la ley de regularización de capitales no declarados (26.476), oficializada hace dos semanas, despejó dudas y significó el impulso que faltaba para que el nuevo régimen comenzará a demostrar su verdadero alcance y posibilidades.
La adhesión de la Provincia a la ley, aprobada en la última sesión de la Legislatura (Ley 9.623 que libera del pago del impuesto sobre los ingresos brutos a quienes exterioricen capitales en el exterior o en el país), terminó por completar el cuadro dando el puntapié inicial para que desarrollistas e inmobiliarias se entusiasmen con la posibilidad de revertir -al menos en parte- la recesión que golpea al sector.
Las consultas receptadas desde que el gobierno nacional comunicó la decisión de permitir el “blanqueo” de capitales no declarados se tradujeron en operaciones concretas, en buena medida gracias a las flexibilizaciones que incorporó la norma (por ejemplo, ya no es obligatorio depositar en un banco los fondos blanqueados cuando el dinero se encuentre en el país y se destine a inversiones), claramente beneficiosa para las inversiones inmobiliarias.
“Los cambios incorporados renovaron el optimismo inicial que había despertado la iniciativa en el sector. En el caso de nuestra empresa ya tenemos algunas operaciones en firme que esperamos concretar en los próximos meses”, señala Horacio Parga, socio de Grupo Edisur y presidente de la Cámara Empresarial de Desarrollistas Urbanos de Córdoba (Ceduc).
De la misma manera, Sergio Villella, de la inmobiliaria de igual nombre, sostiene que la norma alimenta las buenas perspectivas del sector, aunque considera que habrá que esperar hasta después de las elecciones legislativas para comenzar a ver resultados más concretos.
Las consultas receptadas por los principales operadores del sector también se replican entre los asesores financieros. Entre los principales interrogantes planteados por los potenciales inversores se destacan los diversos aspectos vinculados a la confincialidad.
Susana Llupiá, del Estudio Weiss-Llupia y Asociados, destaca los beneficios de la ley especialmente para las inversiones inmobiliarias, ya que establece un impuesto especial de sólo el uno por ciento sobre el monto declarado.
“Lo que hay que entender es que la exteriorización de capitales no sólo va a beneficiar a quienes puedan, gracias a este instrumento, blanquear su patrimonio, sino que además va a generar un efecto derrame en toda la economía”, apunta Llupiá.
Repunte
A la par de las expectativas que genera la ley de exteriorización de capitales, el mercado inmobiliario atraviesa por un renovado optimismo. Si bien no alcanza para recuperar el nivel de actividad de los mejores años posconvertibilidad, en los últimos dos meses se ha registrado un repunte que alimenta las expectativas. El dinamismo es motorizado por dos aspectos: por un lado el alza de la soja (ayer cotizó en 1.040 pesos), y por el otro, el efecto electoral y el temor ante una posible estampida del dólar, el cual, si bien en algunos casos demora la decisión de inversión, en otros la acelera.




