«Es el más importante conjunto de edificios públicos que se haya construido en los últimos 30 años», dijo Eduardo Arzt, director del Instituto Max Planck de Ciencias Biomédicas, uno de los centros internacionales que funcionarán allí
Desde afuera, parece una de las tantas construcciones que se levantan hoy en Buenos Aires. Pero basta con acomodarse el casco y subir por las precarias escaleras de metal hasta el primer piso para comprender la complejidad y las dimensiones del nuevo polo científico que se construye en la esquina de Godoy Cruz y Paraguay, y que anteayer se abrió a un grupo de periodistas científicos. «Es el más importante conjunto de edificios públicos que se haya construido en los últimos 30 años», se enorgullece Eduardo Arzt, director del futuro Instituto Max Planck de Ciencias Biomédicas, uno de los tres centros internacionales que funcionarán allí.
Arzt, el ingeniero Juan Carlos Angelomé y el resto del equipo conducen el proyecto -no podía ser de otro modo- con obsesiva precisión científica. Cumpliendo estrictamente los plazos acordados, en menos de un año se completó la recuperación «quirúrgica» de las antiguas estructuras y se levantaron las de dos nuevos edificios: el que albergará los laboratorios de investigación y el que recibirá las oficinas del Ministerio de Ciencia. Veinte mil de los 45.000 metros cuadrados que ocupará el complejo cuando esté terminado.
Realmente, esta obra es un ejemplo. Y, como decía Einstein, «Dar el ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás… es la única manera».
Fuente: La Nación.
http://www.argentina.ar/_es/economia-y-negocios/C3827-avanza-el-nuevo-polo-tecnologico-en-palermo.php




