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Investigadores Argentinos del INTI desarrollan un nuevo pavimento con neumáticos

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Investigadores Argentinos del INTI desarrollan un nuevo pavimento con neumáticos

Posted on 12 noviembre 2013 by hj

Permitiría escurrir mejor las aguas. Además, al utilizar los cauchos, se eliminaría buena parte de los reservorios donde se reproduce el mosquito que transmite el dengue


El nuevo pavimento con neumáticos permitiría escurrir mejor las aguas
El INTI mató tres pájaros de un tiro con la producción de un nuevo pavimento. El centro INTI-Construcciones desarrolló mezclas de hormigón con la adición de neumáticos triturados que podrían ser empleadas en la pavimentación de rutas y caminos.

El adelanto favorece el escurrimiento rápido de las aguas y podría sumar la ventaja ecológica de eliminar el reservorio donde el mosquito del dengue coloca los huevos para reproducción. Alejandra Benítez, del Centro INTI–Construcciones, contó a Tiempo Argentino que «hace dos o tres años empezamos a trabajar con el Centro INTI-caucho a ver si podíamos encontrar alguna aplicación en la cual se pudiera disponer del residuo de la trituración de neumáticos.

» En la Argentina existe por lo menos una empresa que se dedica a esa tarea. Los neumáticos tradicionales están compuestos de fibra textil, fibra de acero y caucho. Este último componente se reutiliza para suplemento en canchas de tenis o césped sintético; las fibras de acero se venden como chatarra para volver a obtener acero y con la fibra textil no se hace nada, aunque tiene alto poder calórico.

Por ese motivo, se quema en muchas chacras y en Europa y Estados Unidos lo utiliza la industria del cemento, ahorrando petróleo, de forma controlada y manteniendo la contaminación en valores menores al 1 por ciento. Además, con las cenizas se fabrica el portland.

«En principio surgió para hacer bloques para construcción con la idea de alivianar el peso, ver si se podía mejorar la conductividad térmica o, simplemente, para tratar de cuidar el residuo, o sea, buscar la sustentabilidad», explicó Benítez.

En la Argentina se desechan entre cinco y siete millones de neumáticos de camiones y autos por año, lo que equivale a entre 100 mil y 120 mil toneladas. Se convierten en una amenaza ambiental. La acumulación indiscriminada en basurales y depósitos los convierte en refugio de roedores y favorece, 4000 veces más que en la naturaleza, la reproducción de mosquitos y el consiguiente peligro de transmisión de enfermedades infecciosas.

Fuente: Argentina.ar

http://www.argentina.ar/temas/ciencia-y-tecnologia/23408-el-inti-desarrolla-un-nuevo-pavimento-con-neumaticos

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Argentina apuesta a fabricar microchips

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Argentina apuesta a fabricar microchips

Posted on 11 noviembre 2013 by hj

«Se está apuntando a crear una capacidad nacional y única en Latinoamérica», dijo Laura Malato, del INTI, que comunicó la compra de un equipo con tecnología de haz de iones focalizados.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) anunció la compra de un equipo con tecnología de «haz de iones focalizados» (FIB por sus siglas en inglés), único en el país, que permite caracterizar y manipular partículas en la nanoescala.

De esta manera, la institución impulsa su plan de diseño de circuitos integrados, ahora con un equipo que no sólo se puede utilizar para la visualización de imágenes ampliadas, sino que permite la manipulación de materiales a nivel de la nanoescala.

«Avanzar en el camino de la sustitución de importaciones en la industria nanoelectrónica»

Según explicó el INTI a través de un comunicado, «hasta ahora existían en el país microscopios electrónicos que permiten la visualización pero no el trabajo directo con los componentes, lo cual dificultaba mucho la investigación y modificación de los circuitos diseñados».

A partir de esta incorporación, «el país cuenta con una herramienta para avanzar en el camino de la sustitución de importaciones en la industria nanoelectrónica. Esto es posible porque el equipo permite hacer la edición de microchips y corregir los errores de aquellos circuitos que al ser testeados muestran fallas en el funcionamiento».

El equipo –instalado en el Centro INTI-Micro y Nanoelectrónica del Bicentenario (CMNB)– está conformado por dos columnas. Una de ellas es un microscopio electrónico de barrido (MEB), mientras que la otra acelera iones de galio a partir de una fuente líquida de galio. Al acelerar estos iones contra la muestra se pueden cortar y desbastar los circuitos para analizar el interior.

Fabricación de microchips

Como en Argentina no existe una planta de fabricación de chips, para el INTI es muy importante que haya un dispositivo para evaluarlos, caracterizarlos y estudiarlos, para corregir los errores de diseño de componentes que se hayan enviado a fabricar al extranjero.

También permite realizar el proceso de ingeniería inversa, «lo cual es necesario para estudiar la composición y diseño de los circuitos», asegura el INTI.

«Si bien la fabricación se realiza en el extranjero, se está apuntando, a través de un proyecto privado, a crear una capacidad nacional y única en Latinoamérica para fabricar microchips», dijo Laura Malato, responsable del área de procesos microelectrónicos del CMNB.

«El INTI como organismo especializado está asociado y acompaña este proyecto mediante la asistencia en diversas áreas», agregó.

El financiamientos para la adquisición fue obtenido a través del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC), otorgado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCyT), para el proyecto TICS 02 que consiste en un consorcio público-privado titulado “Plataforma tecnológica de circuitos integrados y encapsulados para iluminación más eficiente”, cuya finalidad es reemplazar el alumbrado de las instituciones públicas por Led.

Fuente: Canal-Ar

http://www.canal-ar.com.ar/19563-Argentina-quiere-fabricar-microchips.html#

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Investigadores Argentinos están desarrollando vehículos no tripulados para usos civiles

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Investigadores Argentinos están desarrollando vehículos no tripulados para usos civiles

Posted on 11 noviembre 2013 by hj

Investigadores del ITBA están desarrollando el “cerebro” de un grupo de vehículos no tripulados. Orientado a aplicaciones civiles, el objetivo es darles la autonomía suficiente para volar en equipo y comunicarse entre sí.

Sistema de UAV para usos civiles

Agencia TSS – Al presente hay varios equipos que están desarrollando en la Argentina prototipos de vehículos aéreos no tripulados, conocidos como UAV (por el inglés unmanned aerial vehicle). Un grupo de ingenieros del ITBA (Instituto Tecnológico Buenos Aires) trabajan en el desarrollo de un sistema de vehículos capaces de volar de manera autónoma,

Ricardo Sánchez Peña, coordinador del grupo, director de la carrera de Doctorado en Ingeniería e investigador principal del CONICET, le explica a TSS que el desarrollo consiste en un sistema capaz de hacer que varios vehículos no tripulados puedan volar y comunicarse entre sí. “Estamos probando los algoritmos que conectan los UAV entre sí en una simulación”, comenta, y estima que a fin de año ya los estarán probando en vuelos cortos, de alrededor de 15 minutos.

Concebido para ser utilizados en aplicaciones civiles, este sistema se propone recaudar información para la detección de incendios en bosques, de grietas en edificios de altura o de puntos calientes en cables de alta tensión, por ejemplo.

“Lo importante no es que vuelen mucho o poco, sino que se puedan comunicar entre ellos, que puedan volar en flotilla y que puedan cumplir la misión que se les encargue por computadora”, explica Sánchez Peña. Y destaca que “la programación de estos vehículos es independiente de su tamaño, ya que la idea es transferirla para que sea aplicada a UAV más grandes, que puedan volar durante horas”.

En detalle, estos ingenieros están trabajando con tres cuadrotores (que son vehículos que poseen cuatro motores con vuelos similares a los de los helicópteros) livianos, de alrededor de 50 centímetros de largo, que soportan hasta 150 gramos y funcionan con baterías lipo (litio-polímero), similares a los aviones a control remoto que se compran en las jugueterías. Cada uno lleva tres sensores y dos cámaras, y los investigadores les agregaron un GPS. Además, están ensamblando un hexarotor (dispositivo con seis motores).

“Nuestro valor agregado es toda la parte de algoritmos, juntamos todo el hardware y lo combinamos para tener una flotilla de UAV que puedan completar una misión”, aclara Sánchez Peña. Una vez que el desarrollo esté completo, si es transferido a una empresa (o al Estado), aunque los equipos se compren en el exterior porque no se fabrican en el país, “el desarrollo puede ser mucho más barato que si se decidiera importar una solución similar, llave en mano”.

En este sentido, alrededor del 90 por ciento de los componentes y dispositivos que están utilizando los investigadores para armar estos UAV y hacer las pruebas de programación fueron adquiridos en el extranjero. Por ejemplo, tal como detalla Sánchez Peña, compraron los UAVs en Estados Unidos, a un precio que rondaba los 300 dólares cada uno, así como plaquetas, computadoras y GPS para agregarles a los vehículos.

“Lo fundamental es el software y toda la parte matemática y computacional que va adentro de los aparatos”, reitera el especialista. Y concluye: “El resto se compra, así ganás tiempo, porque si empezás a fabricar los aparatitos y armarlos acá, para comprar todos los componentes nacionales, pueden pasar cinco años. Nosotros cortamos camino: compramos, y lo que no está hecho es lo que hacemos”.

Vanina Lombardi

Fuente: UNSAM

http://www.unsam.edu.ar/tss/algoritmos-para-vehiculos-aereos-no-tripulados/

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Argentina lanzará un cohete de diseño nacional que pondrá en órbita satélites de observación

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Argentina lanzará un cohete de diseño nacional que pondrá en órbita satélites de observación

Posted on 11 noviembre 2013 by hj

El proyecto Tronador II es un prototipo fabricado en el país que será testeado este mes. El «bicho», como identifican los científicos el vehículo experimental, llevará al espacio aparatos que brindarán datos para el agro y la pesca

Fotos Crédito: Natalia Bohdan y Crédito: Adrián Escanda

Malas noticias. Avisan que está lloviendo y «debemos guardar el «bicho»». A la vera de la ruta provincial 36, esa que antes contenía a la familias en su hoja de ruta a la Costa Atlántica asoma un pueblo casi olvidado: Las Pipinas.

Un cartel del «Más Cerca, Más Municipio» es la señal de alerta para bajar la velocidad y girar a la derecha, por la calle 9. Donde termina el pueblo aparece Corcemar, el Centro de Control de Lanzamiento del Tronador II, un ambicioso proyecto encarado por el gobierno nacional.

Si el plan tiene suceso, la Argentina pasará a tener su propia plataforma de lanzamiento de cohetes para transportar satélites al espacio bajo la consigna de «arquitectura segmentada», es decir aparatos por debajo de los 250 kilos en lugar de los de 3000.

Con un presupuesto de 2000 millones de pesos para los próximos tres años, el proyecto de Cohete Tronador II está más cerca de convertir en realidad el sueño de los científicos y permitirá tener a estos satélites «dedicados» para tener información sobre la tierra, salinidad, plagas y clima.

El ministerio de Planificación Federal, a cargo de Julio De Vido, lo explica así: «El disparador permitirá el lanzamiento de satélites que brindarán información aplicable en agricultura, pesca, hidrología, gestión de emergencias y planificación territorial, entre otras» y «ubicará al país entre los 11 del mundo con tecnología para transportar satélites».

Efectivamente «el bicho», como denominan los científicos al Cohete Tronador II, ha sido guardado debido a la lluvia. Los visitantes, entre ellos Infobae, son parte de una caravana por camino de conchilla hasta una inmensa carpa donde reposa el aparato.

«No!…el motor, no!!!», exclama alterado el pacífico doctor Conrado Varotto, director ejecutivo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Y señala con su dedo índice a la parte posterior del cohete.

«Si un fulano quiere información de algo, en tres o cuatro meses se podrá avanzar con el plan», cuenta el doctor en física, nacido en Italia pero «tremendamente enamorado de la Argentina».

Varotto comenta la idea de la «arquitectura segmentada», donde en lugar de tener un satélite de alto desarrollo que permite tener información de varias áreas con el cambio de paneles, la modalidad propuesta por la Argentina será que estos aparatos trabajen de manera «dedicada».

El «VEX1» (Vehículo Experimental) mide 14,5 metros, pesa casi 3 toneladas y alcanzará una velocidad superior a los 800 kilómetros. El artefacto formará parte de un paquete que podría incluir hasta 6, ya que son experimentales y deben llegar a la perfección.

El viento castiga en la zona y los sensores recomiendan no mover el trailer con el proyecto Tronador II.

En los próximas semanas, cuando se realice la prueba, el objetivo será testear el sistema de navegación del aparato, guiado y control. Y después definir si mudarán el cohete y la planta de lanzamiento a Bahía Blanca, donde está la base aeronaval.

«Para nosotros es fundamental, creemos que habrá un antes y un después en nuestro municipio», apuntó el jefe comunal Hernán Yzurieta. El dirigente manifestó que con el centro de control de lanzamiento (incluye oficinas en Corcemar) incentivará a la población para tener más trabajo y que los jóvenes estudien.

Varotto explicó que si bien el lanzamiento -por cuestiones técnicas- se realizará en Bahía Blanca, el emprendimiento «a Punta Indio vino para quedarse». Además garantizó: «Los ambientalistas que se queden tranquilos, que lo hacemos con la mayor responsabilidad».

«No tenemos expectativas altas, los primeros tests siempre son prueba y error», comenta el científico; por tal motivo, los «VEXs» llegarían hasta 6.

Desde el proyecto «Cóndor», de características militares para uso de defensa y que luego fue desmantelado, el país no se había propuesto un plan de desarrollo espacial.

La presidente Cristina Kirchner le dio impulso e incluso se encuentra para su firma el nuevo programa con otros proyectos.

En junio de 2010, la Argentina puso en órbita el satélite desarrollado en la estatal INVAP por más de 200 científicos pero de la mano de la NASA. El «Aquarius» viajó desde California en el cohete Delta II de casi 40 metros de altura y toma información sobre los océanos.

Los motores del vehículo fueron diseñados en la planta CONAE de Córdoba y trasladados hasta esta ciudad que vieron modificada su rutina a partir de la llegada del emprendimiento.

Lucía, en la estación de servicio del pueblo, alienta expectativas para su negocio: «Espero que ahora venga más gente y que haya más trabajo».

La pequeña empresaria aún tiene fresco el recuerdo de las familias que colmaban las Estancieras o Ford Falcon familiar camino a la Costa Atlántica. Y «Pipinas» era un punto obligado en la hoja de ruta para detenerse; la Autovía 2 redujo la afluencia de viajeros.

«¿Vamos a llegar a los diarios?», pregunta un vendedor de artículos y fiambres regionales. Los habitantes están entusiasmados, tanto como los encargados del proyecto que prometen ser noticia nacional y ganarse la confianza internacional.

Fuente: Infobae

http://www.infobae.com/2013/11/09/1522422-argentina-lanzara-un-cohete-diseno-nacional-que-pondra-orbita-satelites-observacion

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La tecnología nuclear Argentina

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La tecnología nuclear Argentina

Posted on 10 noviembre 2013 by hj

Nuestro país está en camino de construir la primera central atómica de diseño íntegramente nacional. Se trata de un reactor de características novedosas, más simple y más seguro que cualquier otro de los que actualmente funcionan en el mundo. Se llama CAREM y colocará a la Argentina a la vanguardia tecnológica en el mercado internacional de generación nucleoeléctrica.

Primer elemento combustible del CAREM25. Foto CNEA

Primer elemento combustible del CAREM25. Foto: gentileza CNEA.

 

Si bien puede resultar inverosímil, es estrictamente cierto. Pero, ¿cómo puede ser que un proyecto ideado en los albores de la década del 80, que se retomó luego de más de un cuarto de siglo de abandono, pueda constituirse en uno de los mayores desafíos tecnológicos nacionales y pueda transformar a nuestro país en uno de los líderes mundiales en reactores nucleares de baja y mediana potencia? “Es que cuando se generó el concepto CAREM presentaba una serie de características muy novedosas que lo hacían único en el mundo. Con los años, otros diseños empezaron a adoptar soluciones parecidas y algunos directamente lo copiaron. Pero todavía llevamos la delantera”, explica Osvaldo Calzetta Larrieu, gerente del proyecto CAREM en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
El proyecto CAREM (acrónimo de Central Argentina de Elementos Modulares) consiste en el desarrollo, construcción y operación de la primera central nuclear de potencia que cuenta con un diseño ciento por ciento nacional. “Aunque no tuviera particularidades distintivas demasiado grandes, que la Argentina diseñe y construya una central nuclear es un desafío muy grande. No hay muchos países que lo puedan hacer. Pero, además, el CAREM tiene características muy novedosas”, se entusiasma Calzetta.
El CAREM es un PWR, Pressured Water Reactor, es decir que se refrigera con un circuito primario de agua liviana. Pero se trata de un modelo de tercera generación plus, el primero en construirse a nivel mundial. La diferencia con los PWR clásicos (como Atucha I y II) es que el CAREM cuenta con un “sistema de seguridad inherente básicamente pasivo”, lo que significa que para ejecutarse no requiere de la intervención humana ni de sistemas activos que requieran alimentación y mantenimiento adicionales. Así, por ejemplo, el agua circula enfriando su núcleo por convección, sin necesidad de bombeo; las válvulas se accionan por diferencia de presión; de ser necesario, el agua inunda el reactor producto de la gravedad. “Son soluciones intrínsecamente seguras porque están basadas en leyes de la naturaleza. Y esas leyes no fallan”, describe el funcionario, y agrega, “ningún sistema de seguridad es único. Siempre hay un segundo de respaldo”.
Eliminadas las bombas, también desaparece la necesidad del abastecimiento eléctrico necesario para que funcionen, que suele ser lo primero que falla cuando se produce cualquier tipo de desastre natural. Pero, además, otro de los conceptos innovadores que propone el CAREM es el de la “integración”, por el cual, el circuito primario, los mecanismos de control y parte del circuito secundario (los generadores de vapor) se encuentran contenidos en un único recipiente de presión (una olla de presión de acero forjado de once metros de alto, con paredes de entre 13 y 20 centímetros de espesor), lo que reduce significativamente el número de caños y otras conexiones hacia el exterior del recipiente, por lo que prácticamente elimina la posibilidad de que ocurra el peor accidente que puede sufrir un PWR: la pérdida de líquido refrigerante debido a la rotura de cañerías.
Este conjunto de innovaciones hace posible que, frente a un accidente grave, el CAREM pueda soportar por sí mismo, sin alimentación externa, sin motores diesel y sin presencia humana, hasta 36 horas.
Todo es historia
El concepto CAREM nació a principios de la década de 1980, cuando la CNEA decidió avanzar por primera vez sobre el diseño propio de un reactor nuclear de potencia. En 1984 se presentó oficialmente el proyecto en una conferencia que se llevó a cabo en Lima, Perú. Posteriormente y hasta 1999 el diseño pasó a manos de INVAP, siempre supervisado por la CNEA. Claro que, a lo largo de la década del 90, en el marco del desmantelamiento del sistema científico tecnológico nacional, sobre la base del ahogo presupuestario y la falta de renovación de los recursos humanos, el proyecto sólo se mantuvo vivo por la porfía de un grupo de ingenieros y científicos que le siguieron aportando miles de horas de labor.
A partir del año 2000, el ritmo de trabajo en el proyecto disminuyó y, con la crisis del 2001, fue prácticamente abandonado, salvo por un pequeño grupo de personas que lo mantuvo con vida. El escenario cambió drásticamente a partir del año 2006 cuando se relanza el programa nuclear argentino con la firma del decreto 1107/06 que declaró de interés nacional “la construcción y puesta en marcha del Prototipo de Reactor CAREM”. A partir de ese momento, se fueron dando sucesivos pasos para darle solidez institucional a la iniciativa. Entre ellos, se destaca la creación de la Gerencia CAREM en la CNEA. Así, el equipo de trabajo que en 2008 reunía apenas once especialistas, pasó a tener 150 personas a las que se suman otras 150 de otras áreas.
El prototipo del reactor CAREM tendrá 25 megavatios de potencia, lo suficiente como para iluminar una ciudad de 100 mil habitantes. Estará emplazado en la localidad bonaerense de Lima, junto a las centrales Atucha I y Atucha II, muy cerca de la ribera del Paraná de las Palmas. Actualmente, ya empezaron las obras de preparación del terreno y, en breve, se dará comienzo a la obra civil. De acuerdo con el cronograma establecido, el inicio de las pruebas está previsto para el primer semestre de 2016, mientras que la primera carga de combustible nuclear tendría que efectuarse durante la segunda parte del año 2017.
Una vez finalizadas las pruebas con el CAREM25, comenzará la construcción de otro módulo CAREM, más grande, de 150 MWe de potencia, apto para abastecer a una población de 400 mil personas. Ya se firmó un convenio con la provincia de Formosa para avanzar en la instalación del reactor en su territorio.
Otro hecho fundamental es que, además de ser un diseño ciento por ciento nacional, el 75 por ciento –aproximadamente- de los componentes del CAREM25 van a ser provistos por empresas locales públicas y privadas y, en total, alrededor del 65 por ciento de sus piezas serán fabricadas en el país. “Lo que se decidió es que todo lo que fuera estratégico se va a diseñar y hacer en el país –detalla Calzetta-. Por ejemplo: el sistema de control operativo no tiene ningún sentido que lo desarrolle la Argentina porque, al haber muchos proveedores, no existe dependencia ya que uno puede elegir a la empresa que quiera en el momento que quiera. Pero el sistema de seguridad se hará localmente y el recipiente de presión, que es otro componente esencial, también se va a fabricar en Argentina”.
De Argentina hacia el mundo
Las mismas características que hacen del CAREM un reactor de última generación, sencillo, ultraseguro y de bajo costo, también le imponen ciertas restricciones respecto de su tamaño. Sus desarrolladores proyectan que hasta los 150 MWe podrá funcionar con la misma configuración que el prototipo de 25 MWe. En tanto que, para los módulos de 300 MWe, habrá que incorporar bombas en el circuito primario para su funcionamiento. Ese es el tope de potencia para el que fue pensado el CAREM.
Ahora bien, ese límite en su diseño, ¿constituye una desventaja frente a las megacentrales nucleares capaces generar 1.000 o 1.500 MWe? Si bien es cierto que a partir de la década del 80 y apelando al paradigma de las economías de escala, se tendió a construir centrales cada vez más grandes, lo concreto es que debido a la mayor complejidad que implica su construcción y a la necesidad de más y mejores sistemas activos de seguridad, en lugar de descender, su costo pasó de 1.500 a 6.000 dólares por kilovatio instalado. Por otro lado, no son muchos los países cuya grilla eléctrica pueda soportar una central de mil o más megavatios eléctricos porque, si ante cualquier inconveniente deja de funcionar, puede provocar el colapso todo el sistema.
Además, la energía que producen las grandes centrales no suele consumirse localmente sino que ingresa en los circuitos interconectados nacionales para ser llevada a través de líneas de alta tensión hasta lugares muy lejanos, a un costo de 2,5 millones de dólares por kilómetro. “Es carísimo –subraya Calzetta-. Y además se desperdicia mucha energía. Argentina pierde en transmisión un 13 por ciento de lo que produce; Brasil, el 16 por ciento. Instalar una central cerca del sitio que va a alimentar implica un ahorro enorme”.
El CAREM, por sus características, resulta ideal para el abastecimiento eléctrico de zonas aisladas, abastecer polos fabriles o emprendimientos mineros con alto consumo energético, darle potencia a plantas desalinizadoras de agua o proveer de vapor a un proyecto industrial.
En la actualidad, existe un número importante de países interesados en sumar reactores nucleares a su grilla eléctrica. Para ellos, empezar con una megacentral constituye una complicación enorme. Por un lado, porque es muy distinto para una nación periférica conseguir financiamiento para un gasto de 500 millones de dólares que de 6 mil u 8 mil millones, que es el costo de una megacentral. Y, por otro, porque resulta muy difícil manejar y controlar una central tan grande sin experiencia previa. En este escenario los módulos de 150 y 300 MWe del CAREM parecen una solución ideal, tanto desde el punto de vista técnico como económico, para estados en vías de desarrollo con aspiraciones nucleoeléctricas. “Incluso el prototipo del CAREM puede ser un producto muy vendible para países que quieren dar el primer paso en la industria nuclear. Si bien es un poco más grande que los reactores experimentales, tiene la ventaja de que cuenta con el ciclo completo. Y, además, genera energía”, ilustra Calzetta.
Ahora bien, ¿existen indicios concretos que demuestran el interés de otros países en el proyecto CAREM? Calzetta muestra un grueso estudio elaborado por una consultora internacional acerca de la demanda que este tipo de reactores puede tener en el mercado mundial. El informe ubica al CAREM entre los diez proyectos más avanzados en esa línea. El funcionario, también señala que Estados Unidos acaba de invertir 500 millones de dólares en una empresa para que se haga del licenciamiento de un reactor de estas características. Por último, relata las reiteradas consultas que recibe en los distintos encuentros internacionales a los asiste y cuenta una anécdota que vivió durante la última reunión de la Internacional Atomic Energy Agency (IAEA). “Los representantes de Argelia nos decían que querían empezar a instalar reactores nucleares medianos y chicos en su país y que necesitarían una flota de CAREM”. Yo, medio en broma, medio en serio, les contesté: “No se hagan problema. Les reservamos los primeros cincuenta”, recuerda con una sonrisa. Pero en seguida remarca: “lo que es muy importante y eso lo sabemos nosotros, el gobierno y todos los que están en esta industria, es que ser los primeros en llegar al mercado, resulta clave. Hoy llevamos la delantera y no debemos perderla”.
Salto al desarrollo

Osvaldo Calzetta Larrieu. Foto: Juan Pablo Vittori. CePro-EXACTAS
Osvaldo Calzetta Larrieu. Foto: Juan Pablo Vittori. CePro-EXACTAS

Es claro que, si bien puede ser de utilidad en algunas regiones de nuestro país, el objetivo central del proyecto CAREM no apunta a resolver ningún déficit energético local. Su finalidad esencial será ubicar a la Argentina en la élite de la industria nuclear mundial y posibilitar la exportación de conocimiento y tecnología nacional.
Desde hace casi dos décadas Argentina le ha vendido reactores experimentales a Perú, Argelia, Egipto y Australia, ganándole en las licitaciones a la competencia canadiense, francesa, japonesa, coreana, rusa y estadounidense. “Con esas exportaciones hemos obtenido reconocimiento internacional”, señala Calzetta y agrega, “si ahora logramos fabricar y vender nuestra propia central nuclear no me cabe duda de que va significar un salto de visibilidad y prestigio a nivel global”.
Si el país logra concretar este proyecto, la consecuencia, en el mediano plazo, será que la industria nacional alcanzará un nuevo estadio en su desarrollo; que se crearán numerosas empresas proveedoras de tecnología; que se requerirán miles de puestos de trabajo calificado, que se necesitarán muchísimos ingenieros, físicos, químicos, computadores, matemáticos; y que, el CAREM, se convertirá en la plataforma que facilitará la exportación de otros productos de altísimo valor agregado.
Alguna vez, un experto en energía dijo durante una conferencia: “el negocio nuclear no pasa por encender lamparitas, sino empresas y cerebros”.

Fuente: UBA

http://noticias.exactas.uba.ar/carem-energia-nuclear-atomica-calzetta-cnea


Fuente: Full Dimensional Entertainment

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INTI diseña el futuro con la nanoelectrónica

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INTI diseña el futuro con la nanoelectrónica

Posted on 10 noviembre 2013 by hj

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) avanza en el diseño de circuitos integrados a partir de la adquisición de un equipo, con tecnología de «haz de iones focalizados» (FIB por sus siglas en inglés), único en el país, que permite caracterizar y manipular partículas en la nanoescala.


Así como la tecnología está presente en todos los ámbitos de nuestra vida, la micro y nanoelectrónica también. Al compás de un mercado internacional en el cual la demanda de productos con este tipo de tecnología es cada vez mayor, el INTI avanza en el diseño de circuitos integrados mediante la adquisición de un equipo con tecnología de «haz de iones focalizados» (FIB por sus siglas en inglés), único en el país.

El nuevo equipo –instalado en el Centro INTI-Micro y Nanoelectrónica del Bicentenario (CMNB)– se conoce como Helios NanoLab 650 y es el primero de su tipo en Argentina. Su principal característica es que no sólo se puede utilizar para la visualización de imágenes ampliadas, sino que permite la manipulación de materiales a nivel de la nanoescala.

Hasta ahora existían en el país microscopios electrónicos que permiten la visualización pero no el trabajo directo con los componentes, lo cual dificultaba mucho la investigación y modificación de los circuitos diseñados. A partir de la incorporación en el Instituto de este instrumento, el país cuenta con una herramienta para avanzar en el camino de la sustitución de importaciones en la industria nanoelectrónica. Esto es posible porque el equipo permite hacer la edición de microchips y corregir los errores de aquellos circuitos que al ser testeados muestran fallas en el funcionamiento.

Según explica Gustavo Giménez del Centro INTI-CMNB: “Antes de tener este dispositivo, para poder hacer un trabajo similar se hacían caracterizaciones mediante análisis de espectroscopia infrarroja o ultravioleta, difractometría de rayos X, pero todo manejando la totalidad de la muestra, impactando con luz, sin poder manipular cada una de las nanopartículas individualmente”.

El equipo está conformado por dos columnas. Una de ellas es un microscopio electrónico de barrido (MEB), mientras que la otra acelera iones de galio a partir de una fuente líquida de galio. Al acelerar estos iones contra la muestra se pueden cortar y desbastar los circuitos para analizar el interior.

También se puede depositar platino metálico para conectar las circuitos internos y de esta forma investigar la conexión eléctrica que existe entre las distintas parte del chip. Las herramientas con las cuales cuenta el dispositivo permiten fabricar objetos en la nanoescala, “se puede hacer un diseño para fabricar electrodos, para medir características eléctricas y mecánicas; se pueden preparar muestras para microscopía de transmisión electrónica de corte transversal y todo ello sin necesidad de destruir la muestra”, detalló Giménez.

Al adquirir este dispositivo, el Instituto cuenta con una herramienta más para brindarle servicio a las pymes nacionales en el diseño de circuitos integrados.
Hacia la fabricación de microchips

En Argentina no existe actualmente una planta que permita fabricar chips, es por ello que resulta tan importante que haya un dispositivo para evaluarlos, caracterizarlos y estudiarlos, ya que al contar con este sistema se pueden corregir los errores de diseño de componentes que se hayan enviado a fabricar al extranjero. Asimismo permite realizar el proceso de ingeniera inversa, lo cual es necesario para estudiar la composición y diseño de los circuitos.

Laura Malato, responsable del área de procesos microelectrónicos del CMNB explicó: “Si bien la fabricación se realiza en el extranjero, se está apuntando, a través de un proyecto privado, a crear una capacidad nacional y única en Latinoamérica para fabricar microchips. El INTI como organismo especializado está asociado y acompaña este proyecto mediante la asistencia en diversas áreas”.

El financiamientos para la adquisición fue obtenido a través del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC), otorgado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCyT), para el proyecto TICS 02 que consiste en un consorcio público-privado titulado “Plataforma tecnológica de circuitos integrados y encapsulados para iluminación más eficiente”, cuya finalidad es reemplazar el alumbrado de las instituciones públicas por Led. El equipo forma parte del Sistema Nacional de Microscopía, una red que coordina el MinCyT, que tiene como objetivo agrupar a todos los microscopios que hay en el país para otorgarles financiamiento para su mantenimiento y actualización.

Fuente: Argentina.Ar

http://www.prensa.argentina.ar/2013/11/10/45675-inti-disena-el-futuro-con-la-nanoelectronica.php

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