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La Argentina se sube al tren de la biotecnología con boleto propio

Posted on 23 mayo 2010 by hj

La biotecnología no es novedad en el país. Existen muchos desarrollos, pero la ley que los impulsa no fue reglamentada

PorCarlos Boyadjián
ESPECIAL PARA CLARIN
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Terneros clonados, biodiésel, “superleche” para prevenir diabetes y formación de células tumorales, proteínas recombinantes, soja resistente a herbicidas, semillas protegidas contra la sequía y la salinidad de los suelos, son sólo algunos de los logros de científicos argentinos en los últimos años.

La biotecnología, de eso se trata, podría ser uno de los ejes de la nueva economía, junto a la nanotecnología, la informática y las energías basadas en recursos naturales. Lo relevante es que, a diferencia de los tiempos en que la Argentina llegaba tarde, o nunca, al tren tecnológico de la época, esta vez está bien posicionada y sobre bases sólidas.

“La Argentina fue el primer país de América latina en comenzar con la biotecnología en los años 80, y hoy es una oportunidad, más que nada en la producción de alimentos”, asegura Juan Dellacha, director científico del Foro Argentino de Biotecnología.

Alberto D’Andrea, director de la licenciatura en Biotecnología de la UADE, coincide. “Tenemos buena extensión de tierra, materia prima renovable, biomasa, pero también conocimientos y miles de oportunidades de exportar biotecnología”. Y recuerda que hoy “un 40% de los productos farmacéuticos son de origen biotecnológico, como la insulina, que es el producto más vendido”. En esta lista también habría que poner la vacuna contra la hepatitis B, la eritropoyetina o los anticuerpos monoclonales. El ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, afirmó que “un kilo de eritropoyetina tiene un valor similar a 200 kilómetros de camiones cargados de soja”.

Cada vez somos más

Hay más de 120 empresas biotecnológicas en el país, la gran mayoría pymes surgidas a partir de una investigación con potencial (o una patente) a la que suma luego algún inversor. Uno de los logros más recientes fue de la rosarina Bioceres, a fines de 2009, que junto a la Universidad del Litoral y el Conicet, desarrolló semillas resistentes a la sequía y la salinidad que ya exporta a la India.

El director de Desarrollo de Negocios de Laboratorio Elea, Federico Santoro, reseña que tienen en curso dos investigaciones biotecnológicas sobre cáncer de mama. “Si se avanza con la aprobación de esta fase, en 4 o 5 años podríamos estar poniendo el producto en el mercado”, se entusiasma.

En el proyecto intervienen también universidades y hospitales públicos y tiene el apoyo del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Hasta ahora la inversión fue de US$ 50 millones.

Pero no sólo de medicamentos vive el hombre. “Si este año vamos a tener una cosecha de soja de 57 millones de toneladas es por la biotecnología”, apunta D’Andrea. Esto sin olvidar el nuevo negocio que surgió en el país a partir de los biocombustibles. En algo más de una década la Argentina triplicó la cosecha, gracias a la soja transgénica y otros cultivos como el maíz y el algodón.

Desde la División Semillas de Syngenta, Juan Kiekebusch, considera que “la biotecnología es ya una herramienta imprescindible en el desarrollo de nuevas variedades, tanto para acelerar los procesos de fitomejoramiento como para incorporar transgenes de interés agronómico o de calidad del producto final”.

En cuanto a las líneas de investigación, Kiekebusch destaca que “Syngenta se está focalizando en lograr tolerancias a plagas de insectos y a distintos herbicidas para maíz y soja”, también en el control de “las plagas de lepidópteros, que son importantes en Argentina”.

Capital de riesgo

“Una cosa es el impulso privado que se está haciendo en biotecnología, porque se han dado las condiciones económicas, pero el desarrollo de la biotecnología debe ser una política de Estado, y acá todavía no está planteada así”, reconoce Dellacha.

En ese sentido, recuerda que no hay un mercado de capitales que favorezca esta industria como pasa en Estados Unidos y “los bancos no tienen expertos en biotecnología para evaluar proyectos”, dice. No obstante, rescata que el Ministerio de Ciencia y Tecnología “esté detrás de un fondo de capital de riesgo para startups”. En 2007 se sancionó la Ley 26.270, que establece medidas de promoción para el desarrollo de la biotecnología, a través de beneficios fiscales y hasta créditos no reembolsables pero que aún no se reglamentó. Es el marco jurídico que reclama el sector.

http://www.ieco.clarin.com/economia/Argentina-tren-biotecnologia-boleto-propio_0_132900028.html

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Argentina volverá este año a lanzar cohetes desde Córdoba

Posted on 22 mayo 2010 by hj

El titular del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (Citedef), Eduardo Fabre, adelantó que durante este año se harán nuevos lanzamientos de cohetes en el Polígono de Serrezuela, en la provincia de Córdoba, donde el año pasado se lanzó el Gradicom PCX, el primero en 25 años

Además, destacó los desarrollos científicos que el organismo lleva adelante, entre los que se destacan los laboratorios de rayos láser (que miden el aumento del agujero de la capa de ozono, y gases tóxicos del ambiente), el diseño de turbinas para generar energía eólica, las pilas de hidrógeno y los programas de cohetería.

El Citedef, bajo el control del Ministerio de Defensa, desarrolló un cohete propulsado por el motor denominado Gradicom, que fue lanzado el 17 de diciembre de 2009 en Córdoba, en donde el organismo cuenta con un predio de tres hectáreas.

“Después de 25 años que la Argentina no lanzaba un cohete, en diciembre de 2009 se lanzó el Gradicom PCX”, recordó Fabre, quien aprovechó para anunciar que en el transcurso de este año se harán nuevos lanzamientos, también en el Polígono de Serrezuela, ubicado cerca del límite de Córdoba con de La Rioja en las Salinas Grandes.

El funcionario destacó que el objetivo es satisfacer requerimientos de motores de grandes dimensiones para ser utilizados como vectores para diversos usos, como cohetes sonda, misiles y artillería de largo alcance, y diversas aplicaciones militares y civiles.

Por su parte, el jefe del Departamento de Química aplicada del Citedef, Carlos Vázquez, destacó “la seriedad y el profesionalismo” con el que se está des-arrollando el sistema de cohetería en el país, según publicó la agencia NA.

En este sentido, explicó que, bajo el control del Ministerio de Defensa, se está trabajando en el desarrollo de cohetes y, a mediano plazo, se hará lo mismo con microsatélites. Al respecto, Vázquez remarcó que no son muchos los países que tienen hoy la capacidad de trabajar en esta disciplina “tan sensitiva”, sobre todo con los costos que se manejan.

El investigador repasó la historia del primer vector de producción nacional fabricado en 1992, denominado Martín Pescador, y se explayó sobre la importancia de la ingeniería reversible o inversa, una técnica que permite a ingenieros y técnicos argentinos desarmar un misil y obtener información para su reconstrucción.

En esta línea, Fabre comentó que los misiles comprados en la década del ochenta (mayoritariamente de origen europeo) a partir del desarrollo de esta ingeniería están siendo desarmados y se están recuperando “exitosamente”, situación que contribuye a que aparezcan interesados de otros países, principalmente de los miembros de la Unasur.

MR

http://www.30noticias.com.ar/index.php/component/content/article/59-resaltadas-pais/91540-argentina-volvera-este-ano-a-lanzar-cohetes-desde-cordoba.html

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Ponen en funcionamiento una planta purificadora de agua diseñada por un grupo de científicos Argentinos? para eliminar el arsenico

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Ponen en funcionamiento una planta purificadora de agua diseñada por un grupo de científicos Argentinos? para eliminar el arsenico

Posted on 21 mayo 2010 by hj

En la región chaco-pampeana, las aguas subterráneas de 1 millón de kilómetros cuadrados están contaminadas con arsénico por las cenizas volcánicas. Invitados por los alumnos de la escuela rural nº 1 viajamos hasta La Viruta, provincia de Buenos Aires para ver cómo funciona una planta purificadora diseñada por un grupo de científicos argentinos.

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Isidoro Schamaluk recuerda como él como sus colegas del Instituto de Recursos Minerales de la Universidad de La Plata decidieron comenzar con este proyecto: “Recibimos llamados de médicos del interior de la provincia de Buenos Aires que estaban muy preocupados por los problemas de salud que se estaban generando por los altos niveles de arsénico en el agua. El organismo mundial de la salud recomienda un contenido en arsénico como máximo de 10 partes por millón y cuando hablamos de 200, de 300 o 500, estamos hablando de valores elevadísimos.”, cuenta Isidoro.

FICHA: Arsénico en aguas subterráneas de consumo humano
Zonas afectadas – Parte de La Pampa, Buenos Aires, Santa Fé, Córdoba, Catamarca, Chaco y Santiago del Estero.
Efectos en la salud – Desde lesiones en la piel hasta cáncer.
Cantidad de arsénico – De 200 a 500 partes por millón.

Sabiendo que el hierro es un mineral que absorbe el arsénico, Isidoro y su equipo pensaron en la utilización de arcilla ferruginosa, es decir, con alto contenido en hierro para tratar el agua. “Hicimos los ensayos con las arcillas y efectivamente dimos que el resultado anduvo muy bien”, agrega Isidoro.

La planta de tratamiento de agua con arsénico se inauguró finalmente en octubre del 2009 y su costo total fue de 80 mil pesos.

El ciclo de purificación comienza en el primer tanque donde la arcilla se une al arsénico. Junto a otros compuestos químicos lo hace decantar por gravedad hacia el fondo. El agua pasa al segundo tanque donde se continúa el proceso. Así el primero queda libre para poder comenzar un nuevo ciclo simultáneamente y purificar más agua en menos tiempo. En el tercer tanque se acumula el agua limpia lista para ser utilizada. En cada ciclo de 6 horas se pueden procesar 2 mil litros de agua. El material residual con el arsénico retenido puede usarse para hacer hormigón.

¿Cómo llegó el arsénico a las aguas subterráneas? La respuesta está en las cenizas de las erupciones volcánicas de los últimos 4 millones y medio de años…

Luego de una erupción volcánica las cenizas se dispersan, y con el paso del tiempo son cubiertas por sedimentos y suelos, el vidrio volcánico se despetrifica y el arsénico se libera en el agua. “La mayoría de la gente por ahí no sabe que el agua tiene arsénico. Entonces creo que la recepción mejor es a partir de los chicos, de los niños, y a través de los profesores, de los maestros que les van enseñando.”, nos cuenta Isidoro.

En la escuela, el control y manejo de la planta quedó bajo la responsabilidad de Eduardo Alcat, un profesor de química que también es ingeniero agrónomo. “Es un premio, considero que lo que estoy haciendo es muy, muy gratificante. Jamás pensé que podía terminar de docente en tiempo parcial y, digamos, de proveedor de agua potable en el resto del tiempo de mi trabajo.”, explica orgulloso Eduardo.

Lia Botto es Dra. en Química del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata. Su trabajo consiste en analizar muestras tomadas del agua de las napas subterráneas y del agua tratada con el equipo purificador para verificar el correcto funcionamiento de la planta. Cada muestra se coloca en un recipiente distinto y, mediante reacciones químicas, se determina el grado de contaminación del agua.

La planta ha generado muy buenos resultados en la escuela, por lo que se está pensando en instalarla en otras 200 o 300 escuelas rurales. “Nosotros teníamos el agua de bomba, y por ejemplo, yo estoy muy delicada y estaba cada dos por tres en el hospital con infecciones. Y bueno, a partir de que está la planta ya no, porque traemos bidones constantemente y cambiamos el agua.”, nos cuenta Monica Banfi, docente de 5to y 6to grado de la escuela.

El proyecto cuenta con un subsidio de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Pcia. de Buenos Aires. (CIC)

http://cientificos.blog.arnet.com.ar/archive/2010/05/17/sin-arsenico.html#more

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Un equipo de científicas de la UBA convierten residuos vegetales en fibra para la alimentación?

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Un equipo de científicas de la UBA convierten residuos vegetales en fibra para la alimentación?

Posted on 19 mayo 2010 by hj

Con cáscaras y desechos de hortalizas, obtienen un polvo que sirve como espesante de líquidos

Convierten residuos vegetales en fibra para la alimentación

Cecilia Draghi
Para LA NACION

Si en los cuentos de hadas las calabazas se transforman en carrozas, en los laboratorios de la Ciudad Universitaria los desechos de esos y otros vegetales se convierten en aislados de fibra dietaria no convencional con potenciales beneficios nutricionales. Aquello que habitualmente tiramos a la basura puede servir -ciencia mediante- para enriquecer alimentos, como leche o yogur. No es un resultado mágico, sino de más de una década de estudios de un equipo de científicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la UBA.

«Logramos un aislamiento económico de fibra dietaria total o soluble, muy útil para el ser humano, a partir de residuos de la industria alimentaria. Así, se aprovecha un desperdicio, se le agrega valor, se reduce la contaminación ambiental y se brinda una nueva herramienta al sector alimentario», evalúa la doctora Lía Gerschenson, investigadora del Conicet y profesora del Departamento de Industrias de la FCEN-UBA.

Todo comenzó en una de las habituales compras en el supermercado, al observar que se ofrecían a la venta verduras ya cortadas y peladas. ¿Qué se hacía con los desechos?, se planteó Gerschenson, y, enseguida, comenzó a indagar en las diferentes empresas que las comercializaban. «En una me dijeron que las depositaban en un terreno anexo, lo que no es adecuado desde lo medioambiental, aunque sean biodegradables. En ciertas industrias se usan para la alimentación animal. También se podrían fermentar y usar como abono.»

La cantidad de desperdicios fue otro tema de investigación. Hurgó en las estadísticas de producción de hortalizas de la Argentina y calculó los sobrantes. En 2006, de los 10 millones de toneladas de esos vegetales 4 millones se industrializaron como conservas o deshidratados y 1 millón fueron ingredientes cortados para ensaladas o pucheros.

«Eso daría lugar a unos 1.800.000 toneladas de desechos. Existe un alto porcentaje de la producción que se desperdicia. Entonces, tiene sentido evaluar tecnologías alternativas para su aprovechamiento, que le agreguen valor al generar productos útiles para su uso en la industria alimentaria u otras, como la farmacéutica», estimó.

Fibra en polvo
Cada vez más, la calabaza o zapallo anco conquista el mercado argentino. Cómo aprovecharlo mejor y evaluar sus propiedades nutricionales fueron algunos de los objetivos de la tesis de Marina de Escalada Pla, dirigida por Gerschenson y Ana María Rojas. «Propusimos una nueva forma de industrialización de la calabaza en trozos y usamos las cáscaras para obtener fibra soluble e insoluble.»

¿Cuál es la importancia de cada una? «La fibra dietaria tiene beneficios nutricionales. Algunos de sus componentes insolubles (celulosa, algunas hemicelulosas, lignina) salen del organismo sin modificaciones y ayudan al tránsito intestinal. Se la conocía como la escoba del intestino -recuerda-. Los componentes solubles, como la pectina, aumentan el volumen de las heces y son fermentados por los microorganismos en el último tramo del intestino, lo que favorece su desarrollo y ejerce una acción probiótica. Además, la fibra lentifica la absorción de glucosa, entre otros beneficios.»

Un paso más en esta línea lo dio el trabajo de tesis de Eliana Fissore, que permitió obtener fibras solubles con diversas tecnologías. «Una de ellas, muy promisoria, está en proceso de patentamiento», indican las investigadoras.

No sólo se quedaron con la calabaza; también lograron esa fibra en forma de polvo a partir de la remolacha. Y observaron que ambos productos sirven como espesantes en la industria alimentaria, aunque son muy distintos entre sí. «El que se obtiene de la calabaza puede usarse como aditivo viscosante, es decir, para pasar de algo líquido, como la leche, a la textura de una crema. Y el de la remolacha permite obtener un gel», compara Fissore.

Enseguida, Gerschenson agrega: «Puede servir para dar una textura como la del yogur o de un postrecito, a la vez que permite incorporar la fibra dietaria de un modo más apetecible para, por ejemplo, un chico».

En tanto, Escalada Pla sigue estudiando «el posible uso de este polvo en un aderezo, como la mayonesa, pero que aporte fibra dietaria».

Pero eso no es todo. El equipo tiene en la mira otros desechos: durazno y membrillo. «Hay científicos de China y la India que están trabajando en sus propias variedades de zapallos, haciendo lo mismo que nosotras y citándonos en sus artículos.» En poco tiempo, Escalada Pla seguirá su trabajo en España para mejorar la caracterización y el uso de las fibras aisladas.

Fissore acaba de ganar la beca Seligman Fellowship, que otorga la Sociedad de Industrias Químicas del Reino Unido, donde seguirá caracterizando algunos productos obtenidos. Más allá de todo, «ya pudimos aislar y producir la fibra dietaria, que aún no se está comercializando porque para eso se necesita el interés de una empresa», aclaran.

Centro de Divulgación Científica de la FCEyN, UBA.

ELEGIR LOS CAMINOS MENOS DAÑINOS
«Dado que, en los residuos de calabaza, la fibra soluble coexiste con la insoluble, hay que utilizar distintos mecanismos para separarlas y aislar la [fibra] soluble. Tratamos de elegir, de todos los caminos posibles que fuesen adecuados, aquellos menos dañinos para el medio ambiente. Es así que desarrollamos un método alternativo, porque el que se usa habitualmente para aislar fibra soluble de cítricos o manzanas, sobre la base de ácidos minerales y a altas temperaturas, es muy contaminante», indica la doctora Lía Gerschenson, al explicar la filosofía de trabajo del grupo de investigación.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1265817

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Desarrollos para uso civil del Instituto de Investigaciones Cientificas y Tecnicas para la Defensa

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Desarrollos para uso civil del Instituto de Investigaciones Cientificas y Tecnicas para la Defensa

Posted on 18 mayo 2010 by hj

La institución, donde confluyen las investigaciones realizadas por las tres fuerzas, impulsa desde la construcción de una turbina eólica que funciona en la Antártida hasta un cohete para impulsar sondas o misiles

Misiles, lanzadores múltiples de cohetes, proyectiles de artillería y cargas explosivas especiales, pero también sistemas informáticos de control de crisis, láseres para el estudio de la atmósfera, sensores de gases y detectores de radiación G e infrarrojos son algunos de los desarrollos en las que trabaja el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (Citedef), dependiente del Ministerio de Defensa, que en los últimos años ha generado conocimientos para aplicar en el plano militar y también en el civil.

Uno de los desarrollos más importantes del instituto es un prototipo de turbina eólica con eje de giro vertical, que soporta vientos de entre 150 y 200 kilómetros por hora y permite generar energía eléctrica. Una de estas turbinas fue instalada en la base argentina de Marambio, en la Antártida, a modo de prueba, ya que “uno de los compromisos es trabajar en un continente antártico limpio de monóxido de carbono”, indicó el titular de Citedef, Eduardo Fabre. También se desarrolló un láser con el que se mide la contaminación de la atmósfera.

A cargo de los científicos y tecnólogos de Citedef también estuvo el desarrollo de un cohete propulsado por el motor denominado Gradicom, que fue lanzado el 17 de diciembre de 2009 en el Polígono Serrezuela, en Córdoba. El desarrollo de este motor tiene como objetivo satisfacer requerimientos de motores de grandes dimensiones para ser utilizado como vector para diversos usos, como cohetes sonda, misiles y artillería de largo alcance, y diversas aplicaciones militares y civiles.

“Queremos que la comunidad conozca lo que hacemos, ya que la defensa nacional no es sólo patrimonio de las Fuerzas Armadas, sino de toda la sociedad argentina”, apuntó Fabre, luego de exhibir la larga lista de proyectos de distinta índole en el predio del instituto.

La recorrida por las iniciativas científicas y tecnológicas incluyó distintos puntos de las 19 hectáreas en las que se extienden las instalaciones del Citedef, en Villa Martelli: sus laboratorios, talleres, salas de ensayo y oficinas. Uno de los aspectos centrales es que en este organismo confluyen las tareas de investigación de las tres fuerzas: la Armada, el Ejército y la Fuerza Aérea, que anteriormente realizaban sus proyectos por separado y en forma autónoma, explicaron desde el organismo.

Para Fabre, “el 2005 se convirtió en un punto de inflexión en la defensa del territorio argentino, ya que a partir de ese año se ha destinado un importante presupuesto para el Ministerio de Defensa”.

Uno de los proyectos en los que se ha avanzado es en el desarme de misiles que no funcionan, para su recuperación a través de la ingeniería reversible, que permite reponteciarlos. Según Carlos Oscar Vázquez, jefe del Departamento de Química Aplicada, este procedimiento llevado a cabo por ingenieros y técnicos argentinos “es mucho más difícil que armar un misil nuevo, ya que no se cuenta con los planos ni con los manuales de instrucción” para su reconstrucción.

El sistema informático Crisis, para el control de emergencias y catástrofes, es otra de las investigaciones en las que se trabaja para su consolidación. Este software “permite tomar decisiones en un momento crítico”, ya sea en catástrofes naturales o desórdenes causados por el hombre, y en base a la información suministrada por este sistema coordinar a los distintos organismos públicos, civiles y ONG intervinientes para que planifiquen y tomen el control de la situación, explicó Alejandro Acquesta, jefe de la División de Modelado y Manejo de Crisis. En ese contexto caótico que puede ser producido por inundaciones, terremotos, incendios, derrumbes, atentados o una epidemia, “se vuelve complicado obtener y coordinar información, como también se vuelven difusos los marcos legales”, indicó. Así que “el sistema, flexible a la coyuntura, centraliza y actualiza los datos”, permitiendo que cada organismo que accede a esa base tenga las últimas novedades y tome sus decisiones en base a ellas, afirmó.

El lanzamiento de este sistema se realizó en 2009 durante el brote de la epidemia de la Gripe A, a pedido del Ministerio de Salud, y permitió integrar en esa base de datos a la Jefatura de Gabinete, los ministerios de Defensa, Educación, Desarrollo Social, Economía, Justicia, Interior y al Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos. Así, cada parte podía conocer los últimos datos sobre la pandemia H1N1 y tomar las decisiones pertinentes. Esta asistencia se prestó en Chile para hacer frente a las secuelas del terremoto que azotó al país a fines de febrero.

La vasta lista de investigaciones y desarrollos del Citedef rozan todos los ámbitos de la defensa de un país, pero también llegan a ser aplicados en la más cercana cotidianidad. Simuladores de tiro de salón sirven para el entrenamiento de las fuerzas de seguridad. Esta tecnología está formada por una enorme pantalla en donde a través de una secuencia se muestran los blancos de ataque, que son combatidos con distintas armas con láser.

También se construyeron cuatro lanzadores múltiples montados respectivamente sobre camiones, donde cada uno lanza 27 cohetes en 19 segundos a través de una cadena de disparos.

Informe: Rocío Ilama.

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-145848-2010-05-18.html

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Científicos del INTI crearon tejidos capaces de repeler al mosquito vector del dengue, el famoso aedes aegypti?

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Científicos del INTI crearon tejidos capaces de repeler al mosquito vector del dengue, el famoso aedes aegypti?

Posted on 17 mayo 2010 by hj

Basta de aerosoles, cremas y sprays… llegó el momento de las “telas repelentes”.
Científicos del INTI crearon tejidos capaces de repeler al mosquito vector del dengue, el famoso aedes aegypti. La clave del éxito está en los aceites esenciales de citronella

FOTO: http://blogingenieria.com

La ingeniera Patricia Marino es la Directora del Centro de Investigaciones y Desarrollo Textil del INTI. Ella y su equipo trabajan con aceites esenciales de citronella aplicados a la ingeniería textil con el objetivo de crear tejidos capaces de repeler al mosquito vector del dengue. “La citronella es una sustancia volátil extraída de un vegetal que se produce en el país, con lo cual tenemos acceso a muy bajo costo”, cuenta la Dra. Patricia Hermida, Licenciada en Química y Doctora en Tecnología Farmaceútica.

La tarea de estos científicos es recubrir la sustancia (citronella) con una pared que en general es de un polímero, sea este de origen natural o sintético, de manera tal que la sustancia queda protegida en una especie de microcápsula, y puede permanecer allí o bien liberarse lentamente a lo largo del tiempo. Las paredes de las microcápsulas son permeables, por lo tanto la citronella se va liberando lentamente a través de las mismas.

FICHA: Telas repelentes
Repelente natural – Citronella
Tejidos – Se hicieron pruebas en algodón y rayón
Tecnología aplicada – Microencapsulación

Un problema que queda por resolver es el lavado de las telas, porque la fricción desgasta las microcápsulas. Por esta razón se están evaluando varias alternativas, entre las que figuran desarrollar productos descartables o diseñar complementos de indumentaria que puedan ser utilizados por temporadas o en determinadas situaciones. “Con bajo costo podríamos desarrollar algunos productos como chalecos para poner encima de la prenda, es decir, cuando el niño sale a jugar se lo puede poner encima de la prenda, después se le saca y se guarda en una bolsita.”, nos cuenta Marino.

Juan José García es Doctor en Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Plata. Él y un grupo de científicos se encargaron de realizar ensayos para probar la efectividad de las telas repelentes con mosquitos aedes aegypti. Para estos ensayos se utilizan jaulas con aproximadamente 200 hembras de mosquito (las hembras son las que pican). “Se construyeron una especie de guantes que tapaban hasta el codo. Uno de ellos se hizo con la tela repelente, y otro, el de control, sin absolutamente nada, solo la tela” nos explica García.

Para el ensayo se introduce el brazo con la manga control y se cuenta, en el paso de un minuto, cuántos mosquitos se posaron sobre el brazo. El mismo procedimiento se repite con la manga tratada con citronella. Los resultados demuestran que al cabo de 1 minuto 25 mosquitos se posaron sobre la manga control. En cambio, en la manga tratada ningún mosquito se apoyó en ese tiempo. “Lo que realmente hace la citronella es interferir con la capacidad que tienen los mosquitos de detectar el dióxido de carbono, que es el gas que eliminamos los humanos, los mamíferos y los animales en general cuando respiran, eso es lo que los atrae. Como hay un olor a cítrico tan fuerte, el mosquito realmente no detecta, no logra detectar ese olor a dióxido de carbono y por lo tanto no va a picar.”, indica García.

Los ensayos dieron como resultado una repelencia del mosquito aedes aegypti durante 30 días seguidos. “En el caso particular del dengue, bueno, venimos viendo que es un tema preocupante, que hay muchas iniciativas a nivel nacional, y nos pareció que este era un aporte más, digamos, dentro de la complejidad que tiene el tema, que nosotros entendemos, era un aporte posible, factible para poder mejorar esto, la calidad de vida de las personas.”, concluye la Ingeniera Marino.

http://cientificos.blog.arnet.com.ar/archive/2010/05/12/tela-repelente.html

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