La competitividad de las empresas tecnológicas de la región crece de la mano de la convergencia. En el último tiempo se hicieron fuertes las oportunidades de negocios que se expanden gracias a desarrollos interdisciplinarios y las firmas locales no quieren dejar pasar por alto las oportunidades que surgen en la neurociencia, la genómica y la robótica

Para celebrar el 10º aniversario del Polo Tecnológico de Rosario (PTR) organizó el seminario “Convergencia tecnológica” que contó con la participación de destacados profesionales. El ingeniero y doctor de la UBA en el área de biología, Silvano Zanuto; el director científico del Indear, Alejandro Mentaberry; y Mario Munich, VP de Investigación y Desarrollo de la firma estadounidense Evolution Robotics, expusieron sobre los últimos avances en las disciplinas que trabajan.
Antes de las exposiciones, el presidente del Polo, Juan Pablo Manson, remarcó que “la tecnología no es un comportamiento estanco” y por eso subrayó que “quienes están en biotecnología necesitan trabajar con desarrolladores de software y necesitan una plataforma de hardware y vinculación con especialista en diseño industrial o tecnología de la información”.
“La competitividad exige modelos de negocios en las empresas que apunten a la integración entre sectores para potenciar las sinergias”, apuntó el referente de las empresas locales.
Especializado en neurociencias, Zanuto, trabaja en teorías formales para explicar comportamientos y su aplicación a máquinas inteligentes. Ante más de 300 asistentes, el ingeniero explicó cómo funciona el cerebro y las características similares que pueden replicar los robots y cómo éstos podrían mejorar la calidad de vida de las personas.
El proyecto en el que fundamentó su ponencia estudió las funciones superiores del cerebro por medio del análisis teórico (computacional) y experimental (comportamiento y neurofisiología en ratas) para aplicar los conocimientos obtenidos a la construcción de máquinas inteligentes.
Luego de un exhaustivo análisis Zanuto explicó que se observó que “los robots aprenden en función de lo que ven”. Por ejemplo, recordó un experimento realizado en un laberinto en el que el robot lo recorrió por condicionamiento operante, controlado por la red neuronal.
“A futuro queremos controlar nanorobots y quizá se puedan utilizar en combinación con células madres. Podrían reconocer dónde poner las células madres y para detener o curar una enfermedad”, detalló el ingeniero y dejó así en claro el sentido de su investigación.
A su turno, Mentaberry habló sobre el “avance en secuenciación genómica de alto rendimiento” y la última revolución de la información. El director científico del Indear señaló que la primera revolución fue con el alfabeto y la propagación de la escritura, después llegó la computación e Internet y por último el código de la vida, que justamente es posible por la reducción de los costos de la secuenciación genómica.
En menos de 30 años la secuenciación se simplificó y hoy se habla de plataformas de secuenciación de segunda generación. Los costos bajaron unas 10 mil veces. Sin embargo, Mentaberry señaló que por el tipo de máquina que existe en Rosario cada vez que se estudia el genoma humano implica desembolsar 48.000 dólares.
“La aspiración es la secuenciación de un millón de genomas humanos para producir medicina. Hay un rápido avance. El médico tendrá la idea de unas 300 enfermedades hereditarias de acá a cinco años”, indicó.
Nuevos talentos
Pero todo este avance presenta un problema. La capacidad de producir datos superó a la capacidad de análisis. Es por eso que Mentaberry dijo que es una de los desafíos del Polo Tecnológico desarrollar talentos en bioinformática. “Sino desarrollamos algoritmos vamos a desarrollar datos para la eternidad”, advirtió.
El investigador explicó que el conocimiento del genoma permite estudiar mecanismos básicos que regulan la función celular, estructuras genómicas en forma comparada, taxonómica, de genómica comparativa, conocer los mecanismos que desencadenan enfermedades, desarrollar la medicina personalizada, generar nuevos instrumentos de diagnóstico no invasivos, generar nuevos instrumentos para el mejoramiento de los cultivos y realizar búsqueda de nuevos genes para múltiples aplicaciones industriales, entre otros puntos.
Munich le puso el toque de glamour al encuentro al realizar una demostración en vivo de uno de los últimos desarrollos de la firma en la que trabaja: un robot barredor. El pequeño objeto cuadrado recorrió todo el escenario limpiando cada rincón, incluso debajo de las sillas, e impactó al público cuando llegó al borde de la tarima y “con inteligencia” doblo sin caerse.
El siglo de los robots
La charla del VP de Investigación y Desarrollo de la firma estadounidense Evolution Robotics giró en torno al tema “Siglo XXI, el siglo de los robots” y brindó un estado de la situación actual. Hoy en día la mayor aplicación de la robótica se da en la manufactura y mencionó a modo de ejemplo cómo se utilizan en la industria automotriz japonesa, estadounidense y europea. “Son máquinas que repiten la misma tarea, no tienen que pensar, están en un ambiente controlado y son de alta precisión”, detalló Munich al tiempo que mencionó que también hay robots para el hogar, tanto juguetes como limpiadoras, y para la medicina, equipos para realizar cirugías.
El concepto más importante para el especialista es que “no es la era de los robots, sino de la tecnología robótica” y esto tiene que ver con la apariencia, porque muchas veces los esfuerzos están puestos en la forma humana y Munich considera que no es necesario.
En ese sentido, consideró que los desafíos son, en lo mecánico lo referente a manipulación; en lo electrónico lograr desarrollar baterías de largo consumo; y lo referente a inteligencia artificial para el procesamiento del lenguaje, el aprendizaje de tareas y para detectar y comprender emociones.
Las investigaciones en neurociencia, genómica y robótica están abriendo el juego y las empresas rosarinas tienen una oportunidad de integrarse y participar en los nuevos desarrollos.
http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2010/10/edicion_710/contenidos/noticia_5190.html








