Se trata de una población de una veintena de árboles que adquiere una importancia de conservación prioritaria. Sería la única población de la especie en la provincia de Buenos Aires
El quebracho blanco es un árbol característico del Parque Chaqueño del norte y centro de nuestro país
El descubrimiento fue realizado por profesionales de la Dirección Provincial de Recursos Naturales de OPDS en el cual se identificó ejemplares de Quebracho Blanco a la altura del Partido de Baradero, en el marco de los relevamientos de campo comprendidos en el Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos (OTBN).
La tarea fue posible gracias a la colaboración de funcionarios y técnicos de las áreas de ambiente y turismo de los municipios de Ramallo y Baradero, quienes relevaron y mapearon sectores de bosques nativos, actividades que incluyeron también el registro de ejemplares de algarrobo blanco (Prosopis alba), siendo las especies registradas escasas o ausentes en la provincia de Buenos Aires.
Las especies que se hallaron forman parte de los Talares de Barranca, ecosistema nativo relictual que se desarrolla entre San Nicolás y San Isidro.
Nuevos blancos terapéuticos que puedan atacar la depresión, son el objetivo de un grupo de científicos argentinos que viene hace un tiempo trabajando en la caracterización de la vía de señalización de una hormona, fundamental para controlar la respuesta de stress al organismo
La investigación hace foco sobre la hormona CRH, cuya desregulación predispone a las personas a tener depresión. Entender los mecanismos por los cuales esta hormona dispara estas reacciones contribuye a entender nuevos blancos terapéuticos para apuntar a desarrollar el día de mañana nuevos fármacos anti depresivos a partir de saber algo hasta el momento desconocido: cuales son las cuestiones distintivas de esta hormona cuando se transforma en patológica.
El trabajo fue llevado adelante en el Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires (IBioBA) del CONICET – Partner de la Sociedad Max Planck (Alemania) en un grupo coordinado por la Doctora Susana Silberstein y la supervisión del director del IBIOBA, Doctor Eduardo Arzt, y en colaboración con científicos del Instituto Max Planck de Psiquiatría de Munich.
“Buscamos entender cuáles son los jugadores dentro de las células que tienen que ver con la transmisión de la señal del stress, de esta manera podemos encontrar entonces algún tipo de blanco, como si fuera un partido de futbol, la posibilidad de saber que jugador tocar para que el partido salga bien y no que la respuesta sea patológica”, explicó Silberstein en diálogo con EL OTRO MATE.
Por su parte, el doctor Arzt agregó que es una sucesión de varios trabajos, que lleva muchos años de desarrollo, cerca de 10. Primero sabíamos que existían vías alternativas pero no sabíamos cuáles eran y luego se fue avanzando hacia técnicas más precisas y acotando cuales son los jugadores, esas moléculas que intervienen y describe una alternativa nueva no conocida”.
La investigación parte de la base que los desórdenes en los que está involucrada la señalización celular de la CRH no están resueltos desde el punto de vista médico, con lo cual una de las formas en las que se pueden avanzar para encontrar respuestas terapéuticas es conociendo como funciona ese sistema.
“Lo que hay, son preguntas sin respuestas desde el punto de vista médico, las formas de saber cómo intervenir es a partir de conocer como es la fisiología de esta hormona. Habiendo un problema practico sin resolver en un paciente, la única forma de acercarse cuando ya no alcanzan las terapias convencionales, es tratar de conocer una respuesta desde el punto de vista celular”, destacó Silberstein.
Para la Organización Mundial para la Salud, la depresión es una enfermedad más frecuente de los que crece a nivel mundial y se calcula que afecta a unas 350 millones de personas. Ante su tendencia en aumento, la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2012 abogó por una respuesta integral y coordinada de los países al problema de los trastornos mentales.
Al respecto, Arzt enfatizó que “hace tiempo se conoce que esta hormona está involucrada en estos procesos, incluso hubo una ola de intentos de crear medicamentos bloqueantes de la misma como antidepresivos, pero como la hormona participa en muchos procesos celulares, cuando se la bloqueaba se lo hacía en todo y no solo en lo que se quería solucionar”.
El equipo encabezado por la Dra. Susana Silberstein y el Dr. Eduardo Arzt
Esta investigación, que apunta a lograr mayor especificidad a partir de métodos muy finos con técnicas como la proteomica, es el estudio a gran escala de las proteínas, en particular de su estructura y función. De esta manera se busca caracterizar cuáles son las cuestiones distintivas de esta hormona cuando se transforma en patológica y cuáles no en otras situaciones, de manera de saber cuándo bloquear.
“Buscamos blancos terapéuticos a desordenes que aún no tienen una respuesta. En particular, la depresión es un enorme mal no tiene solución, pero hay que ir a paso a paso con las herramientas que uno tiene”, argumenta Silberstein.
Por su parte el Arzt subrayó los objetivos institucionales al apuntar que “el instituto se plantea como meta general la cura a enfermedades para contribuir con la experimentación a generar blancos terapéuticos, y para ello hay un equipo nuevo donde se simula en computación las moléculas. El proyecto está muy bien encaminando y avanzando.”
Mediante la baja de cromosomas, investigadores de la Facultad de Agronomía descubrieron el modo de manipular el sexo en la producción de animales. El hecho es inédito en el mundo y puede tener amplios beneficios en planificación
Investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) desarrollaron por primera vez en el mundo una técnica para clonar un bajo número de cromosomas con potencialidad para modificar el sexo de hembras bovinas, equinas y de otras especies con fines productivos. «Desarrollamos una técnica para manipular unidades menores a un núcleo, donde está contenida toda la información genética de un animal», explicó a la agencia Télam Daniel Salamone, director del Laboratorio de Biotecnología Animal de la FAUBA, y quien lleva adelante las investigaciones junto con Natalia Canel, Inés Hiriart y Romina Bevacqua. Salamone remarcó que en la producción animal «siempre hay predilección por uno u otro sexo», por lo que al seleccionar un animal con características únicas y clonarlo se estaría «contribuyendo con los fines productivos». «Queremos seleccionar un animal con características únicas, por ejemplo, a la mejor vaca por su capacidad de producir leche en calidad y cantidad. Luego, queremos clonarla para que la copia de ese animal tenga toda su información genética, pero intercambiando los cromosomas sexuales previamente, para convertirla en un toro», explicó. El investigador precisó que de ese modo estarían «incrementando el número de crías que puede producir, porque mientras una vaca con tratamientos hormonales muy costosos puede generar sólo 20 o 30 crías por año, un toro produce más de 10 mil». «Toda la clonación se basa en manejar estructuras grandes, como el núcleo, pero hay unidades menores que se llaman cromosomas; lo que nosotros obtuvimos es la capacidad de reproducir muy pocos de ellos, y eso nos abre la posibilidad a futuro de cambiar un cromosoma por otro», detalló. El investigador apuntó que los cromosomas que determinan el sexo de los animales son el X y el Y. «En el momento de la división celular, en el caso de la vaca el núcleo se divide en 60 partes, que se llaman cromosomas.» Los científicos argentinos buscan, «a largo plazo, desarrollar un método para intercambiar esos cromosomas de una hembra: en vez de tener los XX originales, sería XY», dijo Salamone y detalló: «Hasta el momento, hemos logrado clonar hasta dos cromosomas, pero creemos que podríamos hacerlo con uno.» «Usamos entonces la misma tecnología que en la clonación: a un óvulo le sacamos la mayor parte de la información genética y le inyectamos estructuras con cromosomas, que hacen que este óvulo se divida ‘fotocopiando’ la información genética original», resumió. En este sentido, la investigadora Bevacqua precisó que «esto puede ser útil para reproducir un cromosoma y usarlo para remplazar o intercambiarlo por otro». «También permitiría generar modificaciones genéticas puntuales, como en la estructura de un cromosoma particular», apuntó. Esta técnica, que constituye un avance a nivel internacional, también sería útil en los equinos. «Se podría crear una versión masculina de una yegua excepcional, por ejemplo», destacó. En los últimos años, el Laboratorio de Biotecnología Animal de la FAUBA –que participó en 2003 de las investigaciones que generaron las primeras vacas clonadas y transgénicas de Sudamérica– logró clonar espermatozoides y sexar embriones de equinos por la técnica de biopsia embrionaria. Los primeros resultados de estos trabajos fueron publicados recientemente en la revista científica Cell Division. «
diversos hitos de la genética local En agosto de 2002 nace con éxito en Argentina el primer bovino clonado, de raza Jersey. Se trata de una ternera, a quien bautizan como «Pampa Mansa». A mediados de 2003 nacen en el país doce terneras transgénicas destinadas a que expresen en su leche la proteína humana hGH u hormona de crecimiento, importante en el tratamiento del enanismo hipofisiario, entre otras enfermedades. Enero de 2004: nacen dos clones de clon transgénico: Pampa Mansa II y Pampa Mansa III, réplicas absolutas del clon original, y se avanzó con otros ejemplares más. El 7 de diciembre de 2004 nace Pampero, el primer toro transgénico del país, destinado a perpetuar un tambo farmacéutico. Se concretó con el gen de la hGH de Pampa Mansa y fue el producto de la fecundación de un óvulo de ese ejemplar con un espermatozoide de un toro jersey calificado. El 4 de agosto de 2010 nace «BS Ñandubay Bicentenario», el primer caballo de carrera clonado en Argentina y en América Latina. Fue en una cabaña de la localidad de Baradero y se anunció dos meses más tarde. De ese modo, el país se posiciona como el cuarto del mundo con capacidad de reproducir caballos de alto valor mediante clonación.
Leandro Cabrera tiene 21 años y cursa el segundo año de la carrera de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Mientras realizaba sus tareas en la cátedra de Anatomía, halló un nuevo nervio ubicado en la zona de una articulación. Su descubrimiento será publicado en revistas científicas de todo el mundo
Tímido pero muy decidido, Leandro Cabrera contó cómo llegó a estar en boca de todos los profesores e investigadores de la UBA. Con tan sólo 21 años, comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo de la ciencia, la medicina y la investigación.
Leandro cursa los primeros años de una extensa carrera, que según cuenta y sueña, terminará con el título de médico cirujano.
Junto a su mamá Margarita y una de sus hermanas, comienza a relatar cómo se encontró con uno de los momentos que marcarán un antes y un después en su vida universitaria.
“Estoy estudiando medicina en la Universidad de Buenos Aires, en el segundo año y estoy haciendo la escuela de ayudantes. Es decir, un curso para ser docente de Anatomía en la UBA” comienza a explicar Leandro.
Y agrega: “Para ser docente universitario hay que aprobar dos materias; una que es disección, que es donde se trabaja con preparados cadavéricos y la otra que es pedagógica para aprender a manejar alumnos”.
El momento del hallazgo
En plena clase de Anatomía, Leandro Cabrera se encuentra con un nervio que no figuraba en ningún libro. En diálogo con ElDía, el joven estudiante de Gualeguaychú relató que “en la disección de un preparado cadavérico me encontró con algo que no estaba descripto en ningún libro. Esas se llaman variaciones anatómicas: existe la anatomía normal, las variaciones anatómicas normales o consecuentes y los hallazgos. Esto que hallé no estaba descripto en ningún archivo, en ningún trabajo. Es una variación nueva”, contó Leandro muy satisfecho.
Al respecto, informó que el descubrimiento fue “en un brazo izquierdo. Se trata de la llegada de dos nervios al músculo encargado de la flexión del codo. Esto le otorga dos vías nerviosas a ese músculo, que en algún caso cobra relevancia si se corta uno de los dos nervios porque la reacción va a seguir llegando al cerebro por el otro nervio. Esto tiene una funcionalidad tanto quirúrgica como neurológica”.
Este nervio no se conocía en el mundo de la medicina y la ciencia y fue Leandro Cabrera de Gualeguaychú, quien lo halló mientras estudiaba en su clase de Anatomía.
“Fui a buscar información”
Lejos de exaltarse o correr a avisarle a un profesor para ver de qué se trataba el asunto, el estudiante de medicina contó que se puso a buscar información del tema.
“Mi reacción fue buscar información. Lógicamente no la hallé porque era la primera vez que se descubría. Hicimos una junta con los doctores de la cátedra y me informaron que tenía que preparar el trabajo para presentarlo”, dijo Leandro, y agregó: “Fue meterse en un mundo de investigación totalmente distinto al que venía manejando; fue muy lindo porque siempre me interesó hacer investigaciones pero nunca me esperaba hacer un descubrimiento”.
Respecto a su descubrimiento, contó que el nervio ya tiene nombre y fue denominado “nervio accesorio del braquial”.
En este sentido explicó que “el braquial es el músculo al cual llega”. Esto fue presentado la semana pasada en el Congreso Nacional de Anatomía que se hizo en Rosario del 16 al 20 de octubre y ahora será presentado en revistas científicas: primero en Argentina y luego se pondrán en contacto para averiguar si alguna revista internacional está interesada.
No pedí becas
Leandro cuenta con el único apoyo económico de su familia. Aseguró que no cuenta con becas porque tampoco la pidió, pero que en la Universidad necesitarían apoyo para contar con mejor instrumental para las clases.
Sueña con ser médico cirujano y agradece a sus padres por siempre apoyarlo en sus decisiones. Sin dudas, es un ejemplo a seguir por miles de jóvenes que comienzan con un estudio terciario o universitario.
Con una sonrisa, contó que cuando expuso su hallazgo en el Congreso Nacional de Anatomía, los profesionales que lo evaluaron le preguntaron: ¿No sos demasiado chico para estar acá? Y él les respondió: Sí, pero mi mamá sabe que vine.
Leandro Cabrera, un ejemplo de estudiante que sin dudas, se convertirá en un eximio profesional de la medicina.
Un biólogo argentino, oriundo del barrio porteño de Flores, desarrolló un nuevo sistema para monitorear automáticamente animales en grupo. De esta manera lograron demostrar que aquellos criados en un ambiente complejo y estimulante (similar a nuestro “mundo moderno”) desarrollan un comportamiento social menos complejo y más individualista que los criados en un ambiente más simple.
Una creencia común es que nuestro ambiente moderno, lleno de estímulos, fomenta un comportamiento individualista (o antisocial, dependiendo del punto de vista de cada uno), mientras que entornos más simples dan lugar a una vida comunitaria más desarrollada.
Esta investigación demuestra que esta suposición -por lo menos para los ratones- se basa en la realidad.
Los hallazgos se basan en dos desarrollos innovadores: el primero es un sistema automatizado que rastrea continuamente grupos de ratones que viven en condiciones semi-naturales, con alta resolución temporal, y en total obscuridad, a fin de no perturbar el comportamiento nocturno de ellos. La segunda, es una herramienta matemática única para el análisis de los datos, lo que permitió revelar sutiles, pero significativas diferencias en el comportamiento colectivo de los ratones.
Para evaluar la importancia relativa de los rasgos de personalidad individuales frente a la dependencia social, los científicos emplearon el “modelo de máxima entropía”, un método físico-matemático que se aplica en muchos tipos diferentes de investigación para analizar los datos sobre relaciones en sistemas complejos. En este caso, analizaron la importancia de las relaciones de diferentes órdenes: la de primer orden, en el que un solo ratón actúa independientemente de los otros; la de la segundo orden, que consta de la relación entre pares; y las de tercero y cuarto orden, refiriéndose a la manera en que interactúan tríos y cuartetos.
“Para nuestra sorpresa, encontramos que las relaciones de tercer orden llevan el mayor peso. En casi todos los sistemas analizados con este modelo -incluyendo las neuronas y los genes- los principales contribuyentes al comportamiento del sistema son las interacciones en pares. Y en general, la actividad social del ratón parece, a nivel superficial, estar basada en la interacción de pares: persecución, acercamiento, pelea, etc. Sin embargo, con claridad, la estructura social de los ratones es aún más compleja que la de las células cerebrales. ¿Por qué? Creemos que las estructuras sociales complejas evolucionaron para sobrevivir y, junto con ellos, las especies sociales desarrollaron mecanismos cada vez más sofisticados para hacer frente a la complejidad de estas estructuras”, comenta en diálogo con EL OTRO MATE Ezequiel Sztainberg, el biólogo argentino que trabajó en este estudio.
La evolución de las estructuras sociales los llevó al tema del medio ambiente. ¿Cómo afecta el entorno en el que se crían los ratones a su estructura social? Para responder a la pregunta, compararon dos grupos de ratones, unos criados en un ambiente complejo, con una amplia selección de estaciones y juguetes, y el otro en condiciones de laboratorio estándar. El análisis a través del modelo matemático reveló una diferencia significativa: los ratones que se habían criado en el ambiente complejo mostraban una actividad social menos adecuada y su comportamiento de grupo se explicaba mejor por las relaciones de pareja que los tríos. En cambio, el segundo grupo criado en condiciones estándar, no sólo presentó una mayor complejidad en su estructura social, sino que incluso avanzó en “sociabilidad” durante el transcurso del experimento, mientras que el primer grupo no lo hizo.
Los investigadores estiman que la diferencia podría surgir debido a que una sociedad rica permite más individualismo y reduce la necesidad de dependencia del grupo. Por otra parte, el ambiente enriquecido podría alentar a la agresión y el dominio, características que están más conectadas con las relaciones de pares.
Hasta ahora, los estudios de comportamiento social en ratones se centralizaban solo en el monitoreo individual, o a lo sumo en la interacción entre dos ratones. La primera razón de esto era la falta de un sistema automatizado que pueda rastrear ratones en grupo durante varios días, con alta resolución, y que a la vez pueda conservar las identidades de cada ratón del grupo. La segunda causa, era la falta de un modelo matemático que pueda analizar y describir con precisión la compleja dinámica grupal.
La investigación, es un estudio en colaboración entre dos grupos del Departamento de Neurobiología del Instituto Weizmann, en Israel. El grupo liderado por el Prof. Alon Chen investiga las moléculas del sistema nervioso que afectan el comportamiento, mientras que el grupo del Dr. Elad Schneidman, trabaja en las propiedades matemáticas de los sistemas biológicos complejos. El sistema experimental creado por el equipo incluyó a los Dres. Yair Shemesh, Oren Forkosh y Ezequiel Sztainberg, quien luego de haberse recibido de Técnico Químico en ORT Argentina, realizó su aporte al mundo luego de graduarse como biólogo en la Universidad de Tel-Aviv, doctorándose en el prestigioso Instituto Weizmann de Ciencias y actualmente en el Baylor College of Medicine de Houston, realizando su postdoctorado.
Esta investigación ha sido publicada recientemente en la revista científica eLife. Ahí se podrá encontrar el detalle de todas las técnicas, procesos y materiales necesarios para el que esté interesado en implementarlo.
Este sistema de investigación -muy sensible a los detalles de la estructura y las actividades sociales, basado en técnicas de seguimiento sofisticados y métodos adoptados desde la biología molecular- puede abrir una gran variedad de nuevas posibilidades de investigación.
“Algunas preguntas que nos planteamos para el futuro son ¿de qué manera las mutaciones en varios genes afectan el comportamiento social? ¿Qué pasa con el comportamiento de los ratones que hiperproductores de tales hormonas como la oxitocina (la hormona del amor) o de testosterona? ¿Cómo influye el ambiente en el comportamiento de ratones que modelan síndromes como el autismo o la esquizofrenia? Creemos que nuestro estudio puede abrir nuevos caminos para resolver estos enigmas, y para el planteamiento de nuevas preguntas”, pronostica Sztainberg.
Dr. Ezequiel Sztainberg
Seguimiento simultáneo de la conducta individual del ratón en la oscuridad.
A pocos días de haberse iniciado en la localidad de Berisso las obras para la construcción del megacomplejo de laboratorios de YPF Tecnología (Y-TEC), la Universidad Nacional de La Plata ya comenzó formalizar una alianza estratégica con la empresa para la puesta en marcha de proyectos de investigación conjuntos en materia energética.
El presidente de la UNLP, Fernando Tauber, y el Director General de Y-TEC, Gustavo Bianchi, firmaron esta tarde un convenio marco para la ejecución de proyectos de investigación básica y aplicada, y el desarrollo de actividades de extensión y docencia, que se llevarán a cabo en el Centro de Investigación y Desarrollo que la empresa comenzó a construir en la vecina localidad de Berisso.
El moderno edificio de laboratorios de Y-TEC, que estará terminado para fines de 2014, tendrá una superficie de 12 mil metros cuadrados y albergará a 250 científicos. El megacomplejo estará ubicado en un predio de cinco hectáreas que meses atrás la UNLP le vendió a YPF.
Cabe recordar que la casa de estudios platense es propietaria de otras 43 hectáreas en la zona delimitada por las calles 128, 143, 60 y 7, conocida como Campo 6 de agosto. Allí prevé erigir un bosque de uso público, un Centro Regional de Extensión y la Escuela de Oficios, entre otros emprendimientos. La venta del predio fue aprobada por el consejo superior a fines del año pasado, y se concretó en marzo último por un valor de 4 millones de pesos. Y-TEC es una empresa conformada en un 51% por la petrolera y en un 49% por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). A partir del acuerdo rubricado hoy en la sede del Rectorado, la UNLP e Y-TEC comenzarán a desarrollar programas de capacitación, intercambio de recursos humanos y desarrollo conjunto de proyectos científicos.
En este sentido, el presidente Tauber destacó que “la sociedad de la Universidad con YPF Tecnología influirá de manera muy positiva en la definición de nuestra política científica y de nuestras líneas de investigación asociadas a los temas energéticos, y especialmente al desarrollo de energías alternativas”.
Por otro lado, Tauber indicó que “el desembarco de Y-TEC en Berisso, en el marco de un proyecto común con la UNLP y los organismos de ciencia y tecnología, coincide con nuestra visión de regionalizar la Universidad y la ciencia”. Además agregó que “este proyecto confirma una visión compartida de que las instituciones públicas converjamos en una agenda común de compromiso social concreto y con contenido”.
Finalmente, el titular de la UNLP explicó que “Y-TEC es una empresa destinada a dotar de los elementos fundamentales para que la Argentina alcance la soberanía energética, y en esto la UNLP tiene la responsabilidad, la obligación y la convicción de de estar al lado acompañando este proyecto”.
Por su parte, Gustavo Bianchi sostuvo que “el hecho de que Y-TEC esté inserto en un predio universitario potenciará enormemente su capacidad tecnológica, y además nos permitirá alcanzar un valioso intercambio de equipamiento y de recursos humanos para la investigación”.
Tras la firma del acuerdo, Tauber y Bianchi se trasladaron hasta Berisso para recorrer juntos el predio donde, desde hace unos días, comenzaron los trabajos de movimiento de tierras, previos a la construcción del megalaboratorio.
EL PROYECTO DE LA UNLP EN BERISSO
La UNLP construirá en esos terrenos un mega Centro Regional de Extensión, que permitirá dotar de espacios propios a la actividad extensionista que se desarrolla en todas las facultades y dependencias. Este espacio articulará su actividad con los Centros Comunitarios de Extensión que actualmente funcionan en diferentes barrios de la periferia. El presidente de la UNLP, Fernando Tauber, señaló que “esta iniciativa es un reflejo del nuestro firme convencimiento de que la Universidad debe ser un actor principal en el proceso de regionalización”. Y agregó “entendemos que dotar a la ciudad de Berisso de un bosque de uso público similar al que tienen sus vecinos de la Plata y Ensenada, es una manera de contribuir a la integración y, al mismo tiempo, aportar al mayor bienestar social y ambiental de la región”. Además se construirán instalaciones de uso común para todas las facultades, que incluirán laboratorios, aulas, consultorios, y talleres sociales de atención y formación comunitaria. Estos nuevos espacios permitirán instalar de manera permanente el ya tradicional Paseo de la Economía Social y Solidaria; y dotar de una sede propia a la Escuela Universitaria de Oficios. Asimismo, servirá para el desarrollo de actividades de las Cooperativas que forma la Universidad, como así también del Consejo Social de la UNLP. La propuesta ideada por la UNLP contempla a su vez la reconversión de esta parcela como un nuevo espacio de uso comunitario regional. De esta manera, el proyecto prevé “destinar 40 hectáreas al patrimonio público, forestal y recreativo, localizando en Berisso el ‘Tercer Bosque’ de la región, que acompañará al Parque Martín Rodríguez de Ensenada y al Bosque Platense”.
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