Dilucidar este mecanismo permite identificar nuevos potenciales blancos terapéuticos
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Si se las deja en una placa de Petri con medios de cultivo, las células tumorales se dividen una vez cada aproximadamente 24 horas. Este proceso que se realiza sin cesar en el organismo, con distintas frecuencias según el tipo de células de que se trate, pone en marcha una compleja maquinaria que asegura que las células hijas reciben la misma información genética, el ADN, que tenían sus progenitoras.
Un trabajo que acaba de publicar Cell Cycle, y cuyo primer autor es un argentino, revela un detalle hasta ahora desconocido de ese proceso: durante el copiado, hay proteínas acumuladas en las áreas de daño por si tienen que intervenir.
«Una proteína del grupo de las polimerasas tiene a su cargo copiar esos millones de bases químicas en forma extremadamente fiel. Pero cuando se encuentra con una zona del ADN que está dañada, no puede continuar -explica Gastón Soria, investigador del Laboratorio de Ciclo Celular y Estabilidad Genómica en la Fundación Instituto Leloir-. Necesita la ayuda de otras polimerasas que sí son capaces de hacerlo, aunque a un precio bastante caro: se equivocan . Por eso, las polimerasas necesitan saber en qué momento vale la pena hacerlo de todas formas, porque a veces tienen que tolerar cierto umbral, si no, nos caeríamos a pedazos. Es lo que se llama «tolerancia».»
Soria acaba de descubrir algo muy interesante: cuando las células tienen lesiones muy complejas que pueden ser pasadas por alto por el sistema de reparación natural, convocan anticipadamente a una polimerasa especializada que se comporta como una especie de boy scout. «Esto es algo que no se sabía; la proteína ya está ahí, durante todo el ciclo celular, esperando antes que se la necesite. Aparentemente, no está involucrada en otros procesos, sino que está acumulada en la zona de daño para el momento de la replicación celular».
Para llegar a este hallazgo, que es resultado de años de trabajo, fue necesario de Soria pudiera ver los núcleos celulares.
«Lo que hice fue fusionar la proteína que nos interesaba con otras fluorescentes, de modo que quedaran «marcadas». Trabajé con microscopios confocales y con un microscopio de fotones múltiples, instrumento que permite causar daño local con un láser del mismo equipo. Es un dispositivo que no existe en el país; tuve que viajar a Holanda», cuenta el joven investigador. Esta parte del trabajo pudo concretarse gracias a una beca Jorge Oster, de la Fundación Bunge y Born.
Y concluye: «La dilucidación de estos mecanismos es muy importante porque permite entender en profundidad el proceso de desarrollo del cáncer e identificar nuevos potenciales blancos terapéuticos».
En el Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos estudian la quinoa, un cereal que aporta una calidad de proteínas comparable a la lecha materna. El objetivo: ampliar los espacios de cultivo para masificar su consumo.
La quinoa un cultivo ancestral
Fuente Diego Bustos
La quinoa (Chenopodium quinoa Willd) fue cultivada por los incas constituyendo uno de los principales sustentos de la agricultura de la Región Andina antes de la llegada de los Españoles.
Este cultivo se desarrollaba en terrazas construidas con piedras en los faldeos de las montañas a modo de peldaños. Allí se incorporaba tierra fértil de los valles y se abonaba regularmente con guano de aves marinas.
El agua de lluvia se aprovechaba en su totalidad circulando desde los estratos superiores hacia los inferiores. El recurso suelo era muy limitado por lo que era imperioso construirlo. Así es como se practicaba el barbecho o descanso del suelo, para que restituyera naturalmente su fertilidad.
La base de la alimentación de esta cultura -eminentemente vegetariana- la constituían el maíz y la papa, conjuntamente con otras especies tales como el amaranto o kiwicha, la oca, el ulluco, la ajipa, el yacón y la achira.
Esta civilización logró establecer un equilibrio armónico con el medio natural sin descuidar su estructura socio-económica.
Características botánico-productivas
La quinoa es un pseudocereal pero admite su uso como cereal por su alto contenido de almidón. Pertenece a la familia de las quenopodiáceas, espacio que comparte con especies hortícolas tales como espinaca, acelga y remolacha.
Es una planta anual, dicotiledónea, que alcanza una altura de 1 a 3 mts.. Las hojas son anchas y polimorfas, el tallo puede tener o no ramas dependiendo de la variedad o densidad de siembra.
Sus flores son pequeñas, carentes de pétalos, hermafroditas , se autofertilizan y se disponen en una inflorescencia en panoja .
El fruto es seco y mide aproximadamente 2 mm de diámetro. Las semillas carecen de gluten, al igual que el alforfón o trigo negro (Fagopyron vulgare), lo que las hace aptas para personas celíacas. Poseen hasta un 18% de proteínas de alto valor biológico, resultado del balance de aminoácidos esenciales y cantidades apreciables de hierro, calcio, fósforo, magnesio, zinc y potasio.
Este cultivo presenta gran plasticidad agroecológica pues medra en suelos pobres. Tolera heladas y precipitaciones bajas, 200mm. anuales, salinidad y puede implantarse hasta los 3.500mts. s.n.m. Responde positivamente a suelos sueltos, franco- arenosos, ricos en materia orgánica.
Los marcos de plantación dependen de la variedad elegida. En cultivos en gran escala se dispone en surcos a 70cm. La siembra es en líneas a chorrillo con posterior raleo para establecer 10 plantas por metro lineal. En producciones hortícolas familiares puede implantarse en hileras a 30 cm. con una densidad de 3 a 5 plantas por metro lineal.
Ensayo en INTA Pergamino
La Estación Experimental Agropecuaria INTA Pergamino “Ing. Agr. Walter Kugler” está ubicada en el norte de la Pcia. de Buenos Aires, en plena área sojera-maicera.
En un área intangible se instala en el año 2002 un módulo hortícola agroecológico sustentable, la Huerta Experimental, en el marco del Programa Prohuerta , cuyo objetivo es transferir resultados cuali-cuantitativos de la evolución del sistema.
En ese sentido y priorizando la biodiversidad como eje directriz se efectúan rotaciones y asociaciones de cultivos con el acompañamiento de frutales y aromáticas.
En la campaña 2004 en colaboración con la cátedra de Producción Vegetal de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires se evaluó en la Huerta Experimental la variedad 2-Want.
En dicha oportunidad se incorporó este material al sistema a los efectos de: analizar su aptitud agronómica y como fuente de biodiversidad.
La siembra se realizó el 25/08 en una parcela de 78 m2 con un arreglo de 16 hileras a 30 cm. y 3 plantas por metro lineal.
Estadíos fenológicos
29/10: Botón floral (90cm. de altura).
29/11: Fin floración-cuajado (2,10mts. de altura).
Durante la primera quincena de enero transcurrió la recolección de panojas en forma escalonada, dado que la maduración es desuniforme, por ello requiere de varias pasadas. Finalmente se completó el proceso de secado tendiendo las mismas sobre catres con exposición solar.
Una vez alcanzado el nivel de secado se procedió a la trilla manual de las panojas. En este ensayo la misma se llevó a cabo el 31/01.
El rendimiento total obtenido alcanzó los 18,91kg., siendo el rendimiento promedio de 0,242kg/m2 equivalente a 24,2 qq/ha.
Usos culinarios
Este cultivo en virtud de sus destacadas propiedades alimenticias tiene un atractivo especial para el consumo humano admitiendo un sinfín de preparaciones.
Posee los 10 aminoácidos esenciales que el organismo no puede sintetizar, entre ellos arginina e histidina, esenciales para la nutrición infantil; lisina, importante en el desarrollo cerebral y metionina que interviene en el metabolismo de la insulina.
Las formas de consumo pueden ser: Las hojas frescas, de un contenido nutricional comparable a la espinaca, incorporadas en sopas y guisos.
Las semillas se consumen enteras en guisos y sopas previa desaponificación. Este proceso consiste en la eliminación de las saponinas presentes en la superficie del grano, sustancias resinosas que le otorgan sabor amargo. Para ello hay que someterlo a sucesivos lavados con agua hasta que esta salga limpia.
Para cocinar las semillas se debe proceder así: Poner a hervir agua en una cacerola y luego agregar la quinoa en una relación de 3 a1; luego bajar el fuego al mínimo y cocinar con la olla tapada por un lapso de 15 minutos, aproximadamente.
La harina de quinoa podría reemplazar el consumo de carne por su semejanza en contenido de aminoácidos. Para panificación debe combinarse con harina de trigo en una proporción de 1 a 5. Adicionalmente sirve para elaborar tortas y galletas.
Usos medicinales
Esta planta se utiliza para la contención de hemorragias y tratamiento de luxaciones.
La harina de quinoa presenta fitoestrógenos los que actúan favorablemente en procesos hormonales y circulatorios.
Previene la osteoporosis y la descalcificación pues es fuente de calcio, el cual es absorbido por el organismo merced a la presencia de cinc.
Contiene litio, el cual contribuye a mejorar la condición de personas depresivas.
Por el contenido de fibra dietética ayuda a reducir el nivel del colesterol en la sangre y mejora el funcionamiento del sistema digestivo.
También es útil en el tratamiento de vías urinarias, como analgésico dental y como vermífugo.
Consideraciones finales
La quinoa, considerada planta sagrada por los antiguos Incas, presenta una serie de ventajas que exceden los aspectos nutricionales y medicinales enunciados.
Es factible producirla libre de insumos químicos en un contexto orgánico.
Es un cultivo de bajo costo y de fácil implementación en el ámbito de la agricultura familiar. Junto con el amaranto solucionaría el flagelo del hambre y la desnutrición en vastas áreas del mundo, contribuyendo a la seguridad alimentaria.
En suma, ampliaría el espectro de plantas alimenticias de estrecha base genética, tan dependientes hoy de paquetes tecnológicos derivados del petróleo.
Diseñado por investigadores de la Universidad Nacional de Entre Ríos, el programa informático reproduce en tiempo real las ondas que emite el cerebro sin necesidad de otra vía natural como músculos o nervios periféricos
El trabajo fue desarrollado por bioingenierios del Laboratorio de Ingeniería en Rehabilitación e Investigaciones Neuromusculares y Sensoriales de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) junto a ingenieros en informática de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
La investigación, que es inédita en la Argentina y en el resto de Latinoamérica, tiene como primera finalidad proporcionar soluciones a aquellas personas afectadas por enfermedades paralizantes como cuadriplejías altas, por las que se pierde la capacidad de generar movimientos aunque el estado cognitivo cerebral permanece intacto.
«El objetivo es que las personas con esclerosis lateral amiotrófica, lesión medular o daño cerebral puedan controlar una prótesis o una silla de ruedas directamente desde modulaciones en su actividad cerebral», dijo a Télam Gerardo Gentiletti, coordinador del proyecto en la UNER.
El experto explicó que los trabajos con una «interfase cerebro-computadora (ICC) basada en la electroencefalografía es algo que se estudia desde hace 20 años, pero lo inédito es que se logró programar un simulador activado en tiempo real».
Los técnicos diseñaron un simulador de una silla de ruedas que realiza sus movimientos mediante la estimulación visual que el cerebro envía a través de ondas llamadas P300 y que el ordenador recibe, analiza, decodifica y traduce en los movimientos que el cerebro quiere ejecutar.
El segundo paso, que implica la activación del objeto físico, tiene que ver con la incorporación de sillas de ruedas robóticas, capaces de interpretar las ondas cerebrales P300 para que, en tiempo real, una persona con daño cerebral severo pueda comunicarse con el mundo exterior.
Gentiletti precisó que «además de esas sillas de ruedas se presenta el problema de que los ingenieros y médicos tienen que estar todo el tiempo con el paciente para controlar que los electrodos -similares a los que se usan para un electroencefalograma- estén bien adheridos a la cabeza, ya que de otra manera se pierde la señal que llega al ordenador».
El investigador manifestó que «el conocimiento para trasladar de un simulador a una silla de ruedas robótica lo tenemos, faltarían recursos para tener la tecnología final, como por ejemplo electrodos especiales que lleven un gel conductor para no perder la señal y para lograr que sea más práctico para la gente».
El cerebro «emite las ondas P300 como una respuesta ante estímulos infrecuentes o raros, por lo que se ilumina una serie de opciones en la computadora para que el sujeto, al llegar a la que él desea, emita esa orden que arriba al ordenador en 300 milisegundos».
El bioingenierio resaltó que las pruebas «las realizamos con individuos sanos» pero advirtió que en todos los casos «la capacidad cognitiva del cerebro no tiene que estar dañada».
Gentiletti puntualizó que «es muy fácil cambiar el menú de una silla de ruedas y colocar un programa de deletreo de palabras» y destacó que este programa «potenciaría a los ya existentes que posibilitan que una persona que sólo puede mover sus dedos logre comunicarse más fácilmente».
En este sentido precisó que el programa que utiliza el diputado Jorge Rivas -víctima de un hecho de violencia que lo dejó con escasa movilidad- «es distinto ya que él tiene preservado movimiento de cabeza y ojos».
«El diputado Rivas mira y activa una pantalla que analiza los movimientos de los ojos, con su mirada controla el mouse y con el movimiento de su dedo índice lo acciona», destacó.
Las investigaciones con ondas P300 comenzaron en la década del 60 pero fue en los 80 cuando comenzaron aplicarse a una ICC y ahora «algunos países europeos como Suiza y Austria y los Estados Unidos también las aplican aunque trabajan con otras líneas de conocimiento».
Argentina, en conjunto con especialistas de Chile, integran el grupo sudamericano que intercambia información con la Universidad de París para mejorar la detección de las ondas P300, mientras que la Universidad de Entre Ríos fue sede el año pasado de un encuentro internacional de investigadores sobre la Interfase Cerebro-Computadora.
«El próximo paso es cómo dotar de practicidad al proyecto para lo cual tendremos entrevistas con neurólogos del Instituto Fleni de Buenos Aires», dijo Gentiletti.
La UNER trabaja desde el 2006 en este proyecto y, además de la UNLP, se habían sumado al principio las universidades de San Juan, Córdoba y de Tucumán.
«Somos un grupo multidisciplinario que presentamos una alternativa, pero no somos la solución directa al problema, hay que contar con una empresa para desarrollar esa tecnología», dijo el coordinador.-
En Buenos Aires investigarán la mutación del virus de la gripe A
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En el laboratorio de Virología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, de la ciudad de Buenos Aires será posible desde ahora identificar mutaciones de los diferentes virus: el del dengue, de la gripe A y de enfermedades estacionales. Por ejemplo, el sincicial respiratorio, que causa la bronquiolitis. «Los virus van mutando en el transcurso de una epidemia. En las muestras que tomamos hacemos análisis genéticos que nos permiten dar cuenta de esas mutaciones», explicó Alicia Mistchenko, jefa del laboratorio de Virología. Este sistema acaba de ser entregado al Hospital Gutiérrez por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación. Su función no es la de hacer diagnósticos, aclara la doctora, sino más bien aportar, a través de muestras de las personas enfermas, datos para que los médicos puedan manejarse mejor en el transcurso de una epidemia, establecer nuevos tratamientos y utilizar esos conocimientos para la elaboración de vacunas o evitar futuras epidemias.
Detección Los virus son probablemente los organismos más sencillos que existen, casi en la frontera entre la vida y la materia inanimada. Son apenas una hebra de material genético (ADN o ARN, según el virus) envuelta por una capa de proteínas. Sólo lo necesario para infectar una célula de otro ser vivo (el hombre, por ejemplo), replicarse dentro de ella, alterarla hasta el punto de que se convierta en una fábrica de virus, y luego invadir el resto de las células. Por eso enferman. Y asustan. En los centros de vigilancia epidemiológica se encargan de detectar virus, bacterias y otros agentes patógenos. Conocer su presencia, a través del análisis de las personas infectadas, permite seguir el curso de una epidemia en la población, su distribución y progresión geográfica, y cotejar esa información con lo mucho o poco que los expertos ya sabían sobre ese agente patógeno.
Ventajas Mistchenko destacó la importancia de avisar rápidamente a las personas encargadas de las tareas de control sobre las características de los virus. «En dengue, cuanto antes se detecten, se posibilita una mayor cantidad de acciones. De hecho, en influenza se sigue trabajando durante el verano, porque no sabemos si el virus de la gripe A se va a volver a presentar el año que viene. Todo eso es terreno desconocido», explicó. La detección sigue siendo activa aún en verano, porque aunque se vean menos, sigue habiendo cuadros gripales e infecciones respiratorias durante todo el año, y es necesario estar atentos por si aparece algún agente infeccioso por fuera de lo esperado.
Contra el dengue En el marco de la lucha contra el dengue, Mistchenko aclaró que el nuevo equipamiento del hospital Gutiérrez permitirá reconocer los cuatro diferentes serotipos del virus. Además, esos serotipos podrán ser analizados para descubrir e identificar variaciones aún más pequeñas (genotipos). «Es información cuyo conocimiento quizás no aporta demasiado al paciente, pero que sí lo hace a la comprensión del mecanismo de la enfermedad», agregó.
Aplicarán el método de la secuenciación Entre el equipo recibido se destacan un secuenciador ABI 3500 y un Biorad Real-Time PCR System IQ5, entre otros instrumentos. El Ministerio de Salud informó que, gracias a este equipo, la Argentina estará al nivel de los grandes centros internacionales que trabajan en secuenciación de virus y vigilancia epidemiológica. La máquina efectúa un proceso que se denomina secuenciación con el ADN de los virus. «La secuenciación -explica la jefa del laboratorio, Alicia Mistchenko es una herramienta metodológica. «Nuestro trabajo es constante en el área de caracterización de virus en brotes epidémicos; es versátil con respecto a la cantidad de virus que hemos trabajado y, por sobre todo, tiene un impacto médico directo en la salud», puntualizó.
La segunda ternera Brangus clonada en el mundo fue producida en el Instituto Tecnológico de Chascomús ,se realiza por primera vez en el país
Nora Bär LA NACION
Adrián Mutto no es particularmente sensiblero. Sin embargo, el investigador del Instituto Tecnológico de Chascomús (Intech), perteneciente a la Universidad de San Martín y al Conicet, habla de su reciente creación como un padre orgulloso de su beba recién nacida: intervino en su gestación; estuvo toda la noche en vela antes del parto, y celebró con una alegría sin límites que hubiera nacido «sanita».
Sólo que en lugar de estar hablando de una beba se refiere a… una ternerita, y muy especial: una réplica casi idéntica (obtenida por clonación) de la Gran Campeona Nacional 2007 de la raza Brangus… Es más: la vaca «fundadora» había muerto antes de que se iniciara la gestación de su clon.
«Es la primera lograda en el país de un animal muerto -dice con innegable orgullo Mutto, que junto con Germán Kaiser y Nicolás Mucci ya había logrado reproducir a Ciruelo, también un Gran Campeón, cuya copia idéntica, Ciruelito, fue el primer clon de Brangus del mundo-. Lo importante es que pudimos recuperar todo el potencial genético de estos animales. El dueño ya la había perdido y nosotros se la devolvimos.»
Como Ciruelo, la nueva ternerita fue obtenida en el marco de un convenio de transferencia de tecnología entre la Universidad y la empresa ARG Natural Beef, perteneciente al grupo America, que financia el proyecto con una inversión de 250.000 dólares, parte de los cuales fueron para los micromanipuladores y el equipamiento de alta precisión que requiere esta técnica.
«Tenemos la política de invertir en biotecnología y el dominio de la técnica de la clonación resulta fundamental -cuenta Carlos Marietti, de ARG Natural Beef-. La idea es tratar de reproducir los animales de mayor mérito genético y tenemos previsto avanzar con esto mismo en equinos. Estamos satisfechos, porque aunque la respuesta económica todavía no está, el dominio de esta técnica nos da una proyección a futuro que tiene mucho potencial.»
Inmediatamente después de fallecida la vaca original, Mutto recibió una pequeña porción de tejido. «Establecimos un cultivo de células [fibroblastos] y las criopreservamos hasta su utilización [en un tambor de nitrógeno líquido, a 196 grados bajo cero]. Después, realizamos varias maniobras de transferencia nuclear hasta que obtuvimos embriones que fueron implantados en hembras receptoras.»
Fueron necesarias sólo dos gestaciones para, finalmente, obtener la ternerita clonada. Para hacerse una idea de la pericia de los científicos y técnicos argentinos, baste con mencionar que para clonar a Dolly, la oveja que inició esta historia, fueron necesarias 280 transferencias. El promedio actual es de entre el 5 y el 10% de resultados positivos. «En total, dentro del marco de este programa, transferimos 23 embriones y obtuvimos cuatro animales nacidos vivos, lo que quiere decir que tuvimos un 17% de eficiencia», puntualiza Mutto.
Para Daniel Salamone, de la Facultad de Agronomía de la UBA, lo más atractivo de este logro es que se haya alcanzado en una universidad nacional. «El Estado ha estado haciendo un gran esfuerzo en investigación, pero todavía falta que más empresas apuesten a hacer desarrollos en el país -afirma-. Las que ya lo hicieron son una prueba de que pueden beneficiarse.»
Por supuesto, a las empresas ganaderas la posibilidad de tener un rodeo de alta calidad «en el freezer» les otorga posibilidades comerciales insospechadas hasta el momento. Pero para quienes se pregunten si estas técnicas de clonación son aplicables a los seres humanos, la respuesta es, sencillamente, que no.
«Más allá de un mero hecho publicitario con serios problemas éticos (que, por otra parte, terminaría con las carreras de los científicos involucrados), no hay ningún motivo para hacerlo -dice el doctor Lino Barañao, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva-. No somos sólo producto de nuestros genes: no se puede reemplazar a un hijo perdido ni a un héroe del pasado… El clon sería otra persona y punto. Por otro lado, no es una técnica inocua. Estos animales a veces no sobreviven más allá de unas pocas horas, o tienen alteraciones en la reprogramación genética. Además, cada especie presenta nuevos desafíos; de hecho, la técnica todavía no pudo reproducirse en primates. En vacas, ovejas y equinos tiene sentido, pero podemos estar tranquilos de que no se va a reportar ninguna clonación humana.»
A diferencia de la mayoría de los clones, la nueva ternerita Brangus nació por parición natural. «Fue el 23 de octubre -recuerda Mutto-. ¡Me pegué un susto! La cesárea estaba programada para ese mismo día a las 10 de la mañana. Nos habíamos quedado a la noche para vigilar que fuera todo bien, y a las seis de la madrugada vimos que ya tenía dilatación y había empezado el trabajo de parto. Tuvimos que llamar de urgencia a todo el mundo, pero nació por vía vaginal, como corresponde. No es lo habitual, porque los clones son más grandes que los terneros normales. Pero ésta no: pesó unos 30 kilos y está muy sana, muy bien.» Y exclama: «¡Es uno de los terneros más lindos que vi en mi vida! Y eso que vi muchos»…
Las Doctoras Alina Greslebin y Ludmila La Manna han realizado diversos estudios sobre la mortalidad que sufren los bosques de Austrocedrus chilensis (ciprés de la cordillera). La primer noticia de esta enfermedad, conocida como “mal del ciprés” se tuvo en 1948 en Isla Victoria (provincia de Neuquén), pero recién en 2005 se determinó su origen, esto no impidió que se extendiera por todo el bosque andino patagónico.
Luego de cinco años de investigación La Dra. Greslebin determinó que el “mal del ciprés” es causado por un patógeno de las raíces (Phytophthora austrocedrae). Este es un “moho acuático” que se produce por medio de esporas flageladas (zoosporas) que requieren de agua libre en el suelo para movilizarse. Así, su propagación se ve favorecida cuando la humedad del suelo es alta, siendo esta condición un factor que predispone a sufrir la enfermedad. Phytophthora austrocedrae es una especie recientemente descripta, y aún no sabemos si es nativa o introducida. La sintomatología de este mal se caracteriza por el amarillamiento del follaje, luego vendrá la desfoliación progresiva de los cipreses que irremediablemente los conduce a la muerte. Otros síntomas son la disminución del crecimiento; el deterioro de las raíces a causa de pudriciones generadas por hongos saprófitos.
Determinar el origen de esta enfermedad llevó a las investigadoras a realizar distintos estudios, uno de ellos fue analizar la composición de los suelos donde crecen los cipreses. “Si bien, ya se conoce el causante del mal, aun estamos estudiando la dinámica de la enfermedad”, afirmó Ludmila La Manna.
Los primeros estudios se hicieron a nivel de micrositio, en el Valle 16 de octubre y Epuyén (provincia de Chubut), El Bolsón y Bariloche (provincia de Río Negro). Este estudio consistió en evaluar qué diferencias había en el suelo donde el bosque estaba enfermo, respecto al suelo donde el bosque permanecía sano. De este trabajo de campo surgió que las áreas peor drenadas, donde hay un exceso de humedad en el suelo, son las que tienen más cipreses enfermos.
En esta región es común encontrar suelos con arcilla de origen glacial. Del estudio surge que los suelos donde la arcilla está más cercana a la superficie, generando un mal drenaje, y exceso de agua porque la arcilla es poco permeable, son los sitios con mayores posibilidades de enfermarse. También son sitios de riesgo aquellos cercanos a cursos de agua. Los suelos mal drenados favorecen la aparición y dispersión de Phytophthora (recordemos que es un “moho acuático”).
Luego del estudio de micrositio, recuerda Ludmila La Manna, “pasamos a otra escala de análisis, y comenzamos a mirar la enfermedad desde una escala de paisaje”. A partir de imágenes satelitales, se generó un mapa de distribución de la enfermedad para el Valle 16 de Octubre, abarcando desde Trevelin hasta el límite con Chile, que es un área donde la enfermedad avanzó vertiginosamente”.
“Para conocer el patrón de avance se realizó un mapa de riesgo de la enfermedad que permitió determinar qué áreas tienen riesgo de enfermarse”, comentó Ludmila La Manna. El objetivo de las investigadoras es impedir que esta enfermedad siga avanzando a través del bosque nativo y contribuir a la regeneración de los sectores afectados por el mal.
MAPA DE RIESGO Recientemente se generó un modelo de riesgo de ocurrencia del Mal del Ciprés para el Valle 16 de Octubre (Chubut) basado en variables de sitio (distancia a cursos de agua, pendiente, exposición, precipitación y contenido de arcilla del suelo) que muestra que el área de distribución potencial de la enfermedad cubre 3075 hectáreas, de las cuales sólo 815 presentan actualmente síntomas.
Esto indica que existe un alto riesgo de expansión de la enfermedad y que es necesario tomar medidas de manejo del bosque que minimicen la propagación del patógeno. Entre ellas se pueden mencionar: Evitar el tránsito de personas y animales por sitios enfermos y la explotación maderera del bosque en la temporada de lluvias (otoño/invierno) dado que en ese período el inóculo es muy abundante.
Si se trasladan elementos (herramientas, ruedas de vehículo, zapatos) desde sitios enfermos a sitios sanos, limpiar cuidadosamente el barro adherido. No extraer plantas de bosques enfermos y llevarlas hacia otros sitios (bosques o jardines).
Favorecer la protección y la regeneración de los bosques sanos, particularmente aquellos ubicados en sitios con bajo riesgo de ocurrencia de la enfermedad, para lo cual es imprescindible un manejo restrictivo del ganado.
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