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La Universidad Nacional de Tucumán fabricará tecnología LED‏

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La Universidad Nacional de Tucumán fabricará tecnología LED‏

Posted on 20 agosto 2010 by hj

La casa de estudios trabajará junto al INTI para elaborar plataformas que faciliten la investigación, desarrollo y producción de lámparas a partir del óxido de Zinc. También participarán tres empresas privadas

La Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) llegaron a un acuerdo para generar plataformas que permitan la investigación, desarrollo y producción de LEDs (Light Emitting Diodes), circuitos integrados y lámparas fluorescentes compactas, y dispositivos electrónicos.

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Lámparas LED

El convenio selló el miércoles pasado por el rector, Juan Alberto Cerisola, y el decano de Ciencias Exactas, Sergio Pagani, y prevé la creación de un consorcio del que participarán además las compañías Fadalex, ELT y Motion Las investigaciones que emprendan gozarán del financiamiento del Fondo Sectorial de Tecnología Informática y de las Comunicaciones (FSTics 2010).

El rol del INTI será asistir a la primera firma en el diseño mecanizado, corte del material semiconductor y encapsulado para llegar a montar una planta de producción de LEDs convencionales para luminarias de producción nacional. Inicialmente se importará la materia prima.

Simultáneamente, se desarrollará un nuevo tipo de lámparas a partir del óxido de zinc (ZnO), por lo que la UNT trabajará esencialmente en el desarrollo de un chip con esa composición, mientras que el Instituto se enfocará en los demás componentes.

Los investigadores de la casa de estudios tucumana trabajan en conjunto con el Laboratorio de Astrofísica de la Universidad de Leipzig, Alemania, en la búsqueda del desarrollo de una tecnología altamente ecológica que supere el rendimiento de los LED.

http://www.canal-ar.com.ar/noticias/noticiamuestra.asp?Id=9200

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Ya suman 768 los científicos repatriados

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Ya suman 768 los científicos repatriados

Posted on 20 agosto 2010 by hj

En los últimos años regresaron 768 profesionales que habían emigrado. Las políticas de incentivo del Estado nacional y el crecimiento del país aparecen como factores que explican el reflujo

A través del Programa Raices ya fueron repatriados 752 científicos argentinos.

El proceso de «fuga de cerebros» que caracterizó a la Argentina durante muchos años parece ser un fenómeno del pasado. Desde hace seis años han regresado al país 768 científicos. En este reflujo han influido de manera determinante el proceso de recuperación económica que vive el país y los incentivos concretos a los estudios que brinda el Estado nacional, a través del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

La mayoría de los científicos repatriados pertenecen a las ciencias biomédicas, un campo en el que la Argentina se destaca en el mundo por tener un alto nivel de capacitación y desarrollo.
El Programa RAÍCES (Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior) se puso en marcha en 2003 e incluye todas las iniciativas de promoción para la repatriación de científicos que se lleva adelante a través de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET), dependientes del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación Tecnológica.

«Los investigadores que están retornando, en su gran mayoría, se fueron durante la crisis económica del 2000 al 2002. Ahora, muchos de ellos con posdoctorados hechos, deciden regresar, a partir de los cambios en la situación del país y de las posibilidades que se les brindan desde el Estado», explicó el titular de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, Armando Bertranau, en diálogo con Buenos Aires Económico.

Los 768 científicos que regresaron al país desde 2003 pertenece, en su mayoría, a las carreras biomédicas «porque son las que más desarrollo tienen en el país, dentro de las ciencias duras», explicó el funcionario. También señaló que entre los repatriados hay ingenieros, profesionales muy buscados en todo el mundo.

«Hay una carencia de ingenieros de todo tipo a nivel mundial, algo que ya se refleja en las matrículas de las universidades donde se cursan esas carreras. De hecho, Estados Unidos está importando profesionales de esos campos desde China», ejemplificó Bertranau.

Las políticas de incentivo a los investigadores repatriados intentan, además, que estos se instalen no solamente en la Ciudad de Buenos Aires, y en las provincias de Buenos Aires, Santa Fé y Córdoba, donde se concentra la mayor parte de los científicos.

«Queremos que la llegada de los científicos repatriados favorezca equitativamente a todo el país, ya que nos encontramos con una distribución asimétrica de investigadores», sostuvo el funcionario nacional. La mayoría de los investigadores vuelven de Estados Unidos y de países de Europa.
Uno de los principales instrumentos de promoción para la repatriación de científicos con los que cuenta el Gobierno nacional son el Programa de Recursos Humanos (PRH), a través del cual se financia la reinstalación del investigador en el país y se otorgan subsidios para la adecuación de infraestructura y la realización de proyectos de investigación científica y tecnológica.

Otra herramienta que ha favorecido el retorno de profesionales es la Beca de Reinserción que brinda el CONICET. Se trata de una iniciativa destinada a jóvenes investigadores que se encuentran en el exterior y apuntan a financiar su trabajo en el país durante dos años, hasta su incorporación efectiva a una institución pública o privada de investigación.

También con la intención de favorecer el regreso de científicos, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva firmó, días atrás, un convenio con la Dirección Nacional de Migraciones para brindar asesoramiento a los investigadores que se encuentran en el exterior y de- seen volver al país.
Armando Bertranau dijo que «la decisión de volver al país es difícil y pesan muchos factores, por eso el Estado nacional ha implementado políticas efectivas para que el regreso sea un paso positivo en la carrera de un científico».

En cuanto a las ciencias que tienen prioridad en las iniciativas de fomento del retorno de científicos, se destacan las «duras o básicas»: físicos, químicos, ingenieros. Afirmó además que «los científicos repatriados se incorporan al sistema de investigación pública o a empresas de primer nivel, a las que les interesa desarrollar investigaciones».

Por otra parte, expresó que «en la actualidad, los investigadores que salen del país lo hacen para hacer un posdoctorado, que tiene que ver con el desarrollo de una tesis de grado. Hoy, los posgrados y doctorados ya se pueden realizar en universidades argentinas».

Uno de los desafíos más fuertes del Gobierno nacional es recuperar la investigación que, antes de las privatizaciones, desarrollaban las empresas estatales. «Tenemos que formar equipos de desarrollo para abordar, por ejemplo, las investigaciones en materia de hidrocarburos que antes hacía YPF, indicó Bertranau.

En este sentido, resaltó el trabajo de investigación que viene desarrollando Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA) en materia de ingeniería sanitaria. «Es una manera de fortalecer el conocimiento en áreas del conocimiento que estaban desmanteladas», subrayó.

El funcionario enmarcó el nuevo impulso de la investigación científica y el retorno de profesionales «en un país que está en pleno crecimiento, con buenos salarios para científicos tanto en la investigación como en la docencia universitaria». En esta línea afirmó que «hoy Argentina está en condiciones para seguir aumentando su desarrollo científico».

EL APORTE DESDE LA PROVINCIA
En la provincia de Buenos Aires, se instaló más del 30% de los científicos que regresaron en los últimos años. El Gobierno provincial, a través de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), colaboró con el Estado nacional en este proceso.
Rodolfo Bravo, miembro del directorio de la CIC explicó que han «hecho colaboraciones adicionales para la compra de equipamiento en casos de científicos repatriados».
En diálogo con Buenos Aires Económico expresó que los investigadores que volvieron se han instalado, en su mayoría, en La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca y San Martín. «A la provincia han regresado, en su mayoría, especialistas en Biotecnología, Ingeniería y Agronomía», detalló.
La CIC viene impulsando un importante trabajo de articulación de sus investigadores con los requerimientos de las distintas áreas del gobierno provincial y con las universidades nacionales que se encuentran en territorio bonaerense.
«Tenemos un programa de becas destinado al trabajo de investigación en chacras que posee en Ministerio de Asuntos Agrarios», ejemplificó Rodolfo Bravo. En este sentido, subrayó el trabajo conjunto de la CIC y de universidades para el desarrollo de medicamentos que serán destinados a hospitales públicos y unidades sanitarias de la provincia de Buenos Aires.

Fuente: elargentino.com

http://www.argentina.ar/_es/ciencia-y-educacion/C4430-ya-suman-768-los-cientificos-repatriados.php

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Récord de proyectos en un concurso que premia la innovación científica

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Récord de proyectos en un concurso que premia la innovación científica

Posted on 20 agosto 2010 by hj

Competirán por 630 mil pesos en la sexta edición de Innovar, auspiciado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Entre los participantes figuran el solmáforo, una bicicleta sin pedales y una PC diseñada para adultos mayores

Por Gustavo Sarmiento

Un solmáforo, una computadora personal para adultos mayores, una bicicleta sin pedales para los más niños, y el denominado “hand secure” (el primer equipo a nivel mundial que puede restringir el ingreso o salida de lugares a quienes no se hayan lavado correctamente las manos), son algunos de los 3378 proyectos que se presentaron al 6º Concurso Nacional de Innovaciones, Innovar, que estableció un nuevo récord al superar la cifra histórica de 2630 trabajos del año pasado.
Las obras, recibidas de todo el país, competirán por 630 mil pesos en premios. Las 800 seleccionadas tendrán un lugar en el catálogo y la Mega Exposición de Innovar del Bicentenario, en noviembre, donde habrá 70 premiados en 9 categorías, y el logro mayor será de $ 50 mil.
“En 2005 tuvimos 1200 proyectos, pero hicimos una exposición muy chiquita porque la calidad era mala, una onda muy ‘concurso de ideas’. Después entramos a comunicar qué era lo que queríamos, y pudimos mostrar 200 proyectos, sobre 1400”, indicó a Tiempo Argentino Pablo Sierra, coordinador general de Innovar, que depende del Ministerio de Ciencia y Tecnología. La cantidad de trabajos de calidad pasó de un 3% en 2005 a un 23% este año, donde se destacan los proyectos en áreas como salud, electromedicina, medio ambiente, seguridad vial y agro.
Según Sierra, los cuatro conceptos clave para la elección son: el grado de novedad, la viabilidad económica, el grado de desarrollo tecnológico, y el perfil del emprendedor. Los proyectos con mayor posibilidad de éxito, usualmente, no surgen de un nuevo invento, más bien son resultado de una pequeña mejora del existente. Para Sierra “ya no es la historia de ‘qué inventaste de loco’, es más, la gente no usa un invento, no quieren salir a la calle disfrazados, o usar una lapicera estrafalaria, sino disponer de un teléfono mejor”.
Lo complejo de la innovación es el proceso necesario para que la sociedad incorpore eso nuevo, algo que la mayoría de las veces no ocurre por falla de la comunicación o exceso de tecnicismo. “Hay millones de inventos patentados que no llegan a convertirse en producto”, señalaron desde Innovar.
La mayoría se enfrenta al problema de conseguir fondos para equipamiento o capital de trabajo, y la falta de asistencia en decisiones comerciales y de recursos humanos capacitados. Para contrarrestar esta situación, Innovar dará a 100 participantes un informe detallado de qué situación se encuentran.
Leonardo Sarra es diseñador industrial, y ya ganó en 2007 por un barrilete recreativo para niños que al guardarse funcionaba como juguete. Este año presenta el “Sofá Poncho”, que triunfó en un concurso iberoamericano el año pasado y en dos meses será expuesto en la Feria 100 por ciento Diseño en Londres, una de las más importantes del mundo. Lo exportará una empresa, a cambio del 5% de las regalías. “Es esencial el factor de comercialización, ponerse en el lugar del inversor y agregarle el concepto de lo lúdico, que haya empatía con el cliente”. El 90% de las innovaciones son pequeñas mejoras sobre los productos que ya existen, impulsadas por las mismas empresas fabricantes. “Un concurso como Innovar sirve porque pone una cantidad enorme de prototipos al contacto con el público, si eso funciona en seguida alguien del mercado lo va a tomar”, sintetizó Sierra, y concluyó: “Nadie consume inventos, no hay que inventar la rueda, lo que se consumen son productos.”
La Expo Innovar se realizará en la Ciudad de Buenos Aires. Además de la exhibición de los trabajos seleccionados, y de productos de ediciones anteriores, contará con un espacio dedicado a robots argentinos. Cien ejemplares participarán de carreras y campeonatos. Este año se asocia, además, el Premio Iberoamericano al Emprendimiento y la Innovación con entrega en efectivo de más de 100 mil euros para los proyectos y empresas lideradas por jóvenes menores de 35 años que han sido finalistas en Innovar 2009, entre los que figura una tela repelente de mosquitos desarrollada por investigadores del INTI, y otros de egresados de UTN y UBA.
La aparición de cada vez más innovadores en el país quedó ratificada en un relevamiento reciente del Global Entrepreneurship Monitor, donde la Argentina ascendió al puesto 15 de las naciones con mayores tasas de emprendedorismo.

http://tiempo.elargentino.com/notas/record-de-proyectos-concurso-que-premia-innovacion-cientifica

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El Conicet construye nuevos edificios que seran centros de investigacion

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El Conicet construye nuevos edificios que seran centros de investigacion

Posted on 20 agosto 2010 by hj

Se continúa con el Plan Federal de Infraestructura que prevé la construcción de lugares para centros de investigación

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En septiembre comienza una nueva etapa para la Ciencia de la región, con la inauguración del nuevo Centro Científico y Tecnológico del Conicet.

Las nuevas oficinas del CCT, ubicadas en calle 8 entre 62 y 63, ocupan una superficie de 1.400 metros cuadrados. La obra, encarada por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, se encuentra en su etapa final de ejecución, con un presupuesto de $ 3.500.000.

Junto a este edificio se ha llevado adelante la construcción de la planta piloto y gabinetes para el Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (Cidca), ubicado en calle 47 y 166, como así también la del salón auditorio y dependencias de servicio en el Instituto de Radioastronomía (IAR).

El director del Centro Científico y Tecnológico de La Plata, Dr. Carlos Rapela, anunció en declaraciones periodísticas que este año comenzará la ejecución de obras que ya fueron licitadas por el organismo, entre las que se encuentran el Instituto de Limnología Raúl Ringuelet (Ilpla) con una superficie de 1.365 m2 el predio de la Facultad de Ciencias Naturales, el Centro de Parasitología y Vectores (Cepave), con una superficie de 1.340 m2 y el Instituto de Astrofísica La Plata (IALP). Asimismo, en terrenos de la Facultad de Medicina se construirá el Instituto de Investigaciones Bioquímicas La Plata (Inibiolp) y el Centro de Investigaciones Cardiovasculares (CIC).

“El objetivo del programa -explicó Rapela- es comenzar a paliar el más urgente de los problemas que enfrenta el sistema científico: la falta de espacio e instalaciones adecuadas para albergar una planta creciente de recursos humanos y equipamiento”. “Durante los últimos años, el Conicet ha ido incrementando exponencialmente sus recursos humanos con un promedio anual de 500 investigadores y 1.000 becarios por año. Particularmente, en la ciudad de La Plata, gran parte de los edificios actuales datan de mediados del último siglo y están obsoletos. Por otra parte, las nuevas construcciones posibilitarán liberar espacios que luego serán destinados a nuevas áreas de docencia”, detalló el director del CCT.

El plan se financia con recursos propios del Conicet y créditos BID, gestionados por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación (Mincyt) para instituciones científicas propias y aquellas de doble dependencia con la UNLP.

Asimismo, el CCT La Plata ha comenzado la realización de los proyectos ejecutivos para la construcción de seis nuevos edificios con una inversión planificada para 2011 de $ 34.000.000.

Estos proyectos incluyen: el Instituto de Física La Plata (IFLP), el Centro de Química Inorgánica (Cequinor), la segunda etapa del Centro de Investigaciones Cardiovasculares, el Centro de Investigaciones Geológicas (CIG), el Instituto de Biotecnología y Biología (IBBM) y el Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos (Iflysib).

Diario Hoy

http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-99156-titulo-El_Conicet_construye_nuevos_edificios

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Investigadores Argentinos describen 237 malezas comestibles‏

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Investigadores Argentinos describen 237 malezas comestibles‏

Posted on 18 agosto 2010 by hj

Todas se encuentran en el país y algunas son tanto o más nutritivas y apetitosas que las plantas cultivadas

Describen 237 malezas comestibles

Nora Bär
LA NACION
Maleza : según el Diccionario de la Real Academia Española, «hierba mala». Los agricultores las consideran una molestia; sin embargo, el poeta norteamericano Ralph Waldo Emerson las definía como «plantas silvestres cuyas virtudes aún no fueron descubiertas».
El doctor Eduardo Rapoport, investigador de la Universidad del Comahue y del Conicet, va aún más allá: «En lugar de malezas tendrían que llamarse «buenezas»», sostiene.
El científicopuede decirlo con fundamento: en la guía Malezas c omestibles del Cono Sur y otras partes del planeta (publicada por el INTA) describe e ilustra -junto con Angel Marzocca y Bárbara Drausal- 237 especies que crecen en nuestro territorio, muchas de las cuales son tanto o más nutritivas y apetitosas, afirma, que las 15 o 20 que se compran en las verdulerías.
«Se sabe que muchas de las plantas que hoy comemos comenzaron siendo consideradas malezas -explica-: por ejemplo, la avena fue originalmente una maleza de los trigales hasta que se hizo tan abundante que el ser humano se dio cuenta de que, en lugar de eliminarla, era mejor cultivarla. Aunque incluimos sólo un puñado en nuestra dieta, se calcula que habría 20 o 25.000 plantas comestibles.» De hecho, Rapoport está trabajando en un segundo tomo que contendrá las que restan de más de 500 que crecen en el Cono Sur de nuestro continente.
Este biólogo que comenzó investigando en «ecología geográfica» y «ecología de las invasiones» (analizaba cómo se diseminan las especies en el nivel continental), se deslumbró con estos «yuyos» que nos acompañan y que nos alimentaban cuando, hace siglos, éramos cazadores y recolectores.
«Me interesaron las especies superextendidas, las «exitosas»… todas las que se portan mal -bromea-. La inmensa mayoría vienen de Europa o Eurasia. Los españoles diseminaron sin quererlo las malezas en sus colonias. Las trajeron en las ropas, en los bultos, en las maletas. Ahora las llevamos en barco o en avión.»
Y enseguida exclama: «No hay razón para que la gente pase hambre, no puede ser, es inadmisible, porque la cantidad de yuyos es fenomenal. En las huertas es donde más hay, pero los arrancan y los tiran».
Prueba y error
Esencialmente, encontrar malezas comestibles es cuestión de prueba y error. Los etnobotánicos están continuamente alertas y observan cuáles son las plantas mágicas, las medicinales y las comestibles que incluyen en su dieta los nativos de lugares remotos. «Nosotros juntamos toda esa información y vimos qué especies se comen en distintos países -cuenta Rapoport-. En otros casos aparece una especie de un género conocido, pero que nunca se probó, entonces con un poquito de cuidado probamos uno o dos pedacitos y nos fijamos si después de dos o tres horas no tenemos dolor de barriga. Después, probamos otros dos pedacitos más, y si a lo largo de un día uno no nota nada raro, lo anota. Entonces ahí hace una ensaladita y se la come. Y si no pasa nada, se invita a la familia.»
Eso es lo que Rapoport y sus colegas hicieron con diez especies que nunca habían sido descriptas. «Un joven investigador brasileño, no en 20 años, sino en dos, encontró 68 especies nuevas -se entusiasma-. ¡Las probó todas! Y no sólo eso: les hizo exámenes bromatológicos para saber cuántas proteínas, cuántos azúcares, cuánto calcio, cuánto hierro y otros nutrientes contienen.»
Contrariamente a lo que podría pensarse, estas plantas no son una rareza. En un trabajo que mereció el Premio Bunge y Born 1999, Rapoport y un equipo de otros cuatro investigadores calcularon que una hectárea de Bariloche, donde vive, puede contener hasta 7000 kilogramos de alimentos.
«En Bariloche está lleno -cuenta-. Cuando mi hija terminó la licenciatura en Cinematografía, se nos ocurrió hacer un documental sobre este tema. Entonces, una mañana salimos a recorrer los alrededores de mi casa. En cien metros, encontramos 28 especies comestibles.»
Convencido de que las malezas comestibles podrían ser un recurso valiosísimo contra el hambre, Rapoport se desespera por difundir estos conocimientos. En la obra publicada por el INTA no sólo figuran sus características y cuáles son sus partes comestibles, sino también su hábitat, sugerencias de cocción y recomendaciones para su recolección y manejo con seguridad. «Tienen un sabor parecido al de la acelga y la espinaca -dice-. Y todas las recetas que sirven para éstas también pueden aplicarse a las malezas.» La guía se consigue en la librería del INTA, Chile 460.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1294133

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Investigadores Argentinos hallan secretos para la vida en Marte en un lago de Argentina

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Investigadores Argentinos hallan secretos para la vida en Marte en un lago de Argentina

Posted on 18 agosto 2010 by hj

En un lago de Catamarca, a 4.500 metros sobre el nivel del mar y con poco oxígeno en su hábitat, viven las «superbacterias». Son millones de organismos resistentes a condiciones extremas, descubiertos por un equipo de investigadores argentinos

Lago Argentino

El hallazgo ocurrió en el Lago Diamante, en la provincia del Catamarca, en el noroeste de Argentina. Un espejo de agua en medio de un gran cráter volcánico que –según los expertos- es el entorno más parecido que existe a la Tierra primitiva, de hace 3.400 millones de años.

«Estas lagunas y las bacterias que sobreviven en ellas guardan el secreto de mecanismos de resistencia a condiciones extremas que pueden tener muchas aplicaciones biotecnológicas», explicó a BBC Mundo María Eugenia Farías, microbióloga del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) e integrante del equipo responsable del descubrimiento.

Y si las bacterias logran subsistir en este paisaje inhóspito, sugieren los investigadores, podrían sobrevivir también en un hábitat como el del planeta Marte. Esto forma parte de una ciencia muy nueva, llamada astrobiología y ocupada en investigar formas posibles de vida extraterrestre.

Vivos y en desarrollo

Desde hace una década, Farías y su equipo se dedican a estudiar las lagunas andinas, ubicadas entre los 3.500 y los 4.600 metros sobre el nivel del mar.

En la composición de sus aguas, muchas variables son extremas. En el lago Diamante, por ejemplo, la salinidad es cinco veces mayor a la del mar y el arsénico está 20.000 veces más concentrado que en aguas consideradas aptas para consumo humano.

Pero no sólo eso: la alcalinidad es altísima, hay muy baja presión de oxígeno y elevada radiación ultravioleta. Las variaciones de temperatura también son extremas, con oscilaciones de hasta 40 ºC entre el día y la noche.

«Estas condiciones son muy parecidas a las de la Tierra primitiva donde no había una capa de ozono, y al planeta Marte, donde tampoco la hay. Se sabe que en el planeta Marte hay agua congelada o la hubo en otros momentos y en la Tierra primitiva también había agua, porque la vida se desarrolló desde el agua», señala Farías.

Así, en plena Puna argentina, los científicos encontraron estos organismos formando los llamados «tapetes microbianos» o estromatolitos. Estas asociaciones microbianas de algas y bacterias son los primeros registros fósiles que se conocen, sólo que ahora han sido hallados vivos.

«Es como un fósil viviente: estamos encontrando el ecosistema más antiguo de la tierra, vivo y desarrollándose en las condiciones más parecidas posibles a esa Tierra primitiva», recalca la científica.

Poderosas

Bacterias resistentes hay muchas, dicen los expertos. Al calor extremo, a la salinidad elevada, a la falta de agua…

Lo particular de estas superbacterias es que son capaces de prosperar en entornos con múltiples condiciones extremas. De allí su nombre: poli-extremófilas.

«Ahora queremos estudiar el ADN completo de todas estas comunidades de bacterias y estudiar los genes que les ayudan a vivir en estas condiciones. Esto nos puede contar mucho de nuestro pasado», señala la científica, en diálogo con BBC Mundo.

¿Y qué hay de la vida más allá de nuestro planeta? En teoría, para estudiar cómo sería la subsistencia de organismos en el llamado planeta rojo no hay mejor laboratorio que la Puna andina, con sus condiciones de extrema radiación ultravioleta, agua y oxígeno escasos y cambios drásticos de temperatura.

Uso comercial

El hallazgo, único en el mundo, permite también anticipar otros usos para las bacterias poliextremófilas.

Por ejemplo, la generación de biocombustibles.

«Si se quiere usar algas para generar biocombustible, éstas pueden crecer en aguas con alto nivel de arsénico que no son usables para riego o para consumo humano, con lo cual no competirían en espacios donde se puedan producir otros cultivos, que es el gran problema de destinar superficies a cultivos de biocombustibles hoy: que podrían competir con el espacio que destinamos a cultivar alimentos», detalla Farías.

También tienen aplicaciones en procesos de «biorremediación», como se llama al uso de organismos vivos para recuperar ecosistemas dañados. Por caso, si se contamina una zona de alta salinidad o una porción de la Antártida, serían muy útiles las superbacterias capaces de resistir la salinidad o el frío extremos para restaurar esos hábitats.

Hasta la industria farmacéutica podría beneficiarse: los mecanismos de resistencia que tienen estos organismos pueden servir para producir antioxidantes, antitumorales y hasta cremas con pantalla para la protección solar.

Por Valeria Perasso

Fuente: BBC Mundo, Argentina

http://www.argentina.ar/_es/ciencia-y-educacion/C4402-en-un-lago-de-argentina-hallan-secretos-para-la-vida-en-marte.php

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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