El INTA La Rioja y el gobierno de la provincia inauguraron el campo experimental Chilecito –en Tilimuqui–. Región clave para el desarrollo de la vitivinicultura y la olivicultura
Néstor Oliveri –Director Nacional del INTA– subrayó la proyección del INTA en los territorios y el trabajo junto con los gobiernos provinciales. “El gobierno de La Rioja cedió una superficie de 100 hectáreas ubicadas en una zona importante para la región”.
Jorge Vera –director de la institución en La Rioja– destacó que “esta obra acompañará el desarrollo productivo de la región en un área clave como lo es la vitivinicultura y la olivicultura”.
Vera explicó que el campo donado por el gobierno de La Rioja consta de “100 hectáreas –abonadas actualmente con centeno como abono verde– en las que se trabajará en el desarrollo, riego y cultivo de vid, olivo, nogal, tomates para la industria, pimiento y horticultura en general”.
Para Oliveri, esta ampliación “permitirá ampliar el radio de acción de la experimental del INTA La Rioja” zona productiva importante en la que se prevé sembrar colecciones de: olivos, tunas, higueras y vides para evaluar el comportamiento agroecológico.
Estos cultivos, sumados al fin productivo, permitirán comenzar a desarrollar ensayos de riego presurizado, evaluación de híbridos de tomate, monitoreo de polilla del tomate y densidad de plantación en pimiento.
Además, se desmontaron y nivelaron 15 hectáreas, se realizaron estudios plani altimétricos, mapeo de suelos, determinación de aptitud agrícola, instalación de riego por goteo a 11 hectáreas, siembra de abonos verdes y se preparó un lote de multiplicación de semilla selecta de ajo.
El INTA –mediante la cooperadora local y la Fundación ArgenINTA– aportó al lugar una perforación para agricultura bajo riego, un cierre perimetral y una camioneta.
Por otra parte en el Campo Experimental se instalará a corto plazo una estación agro meteorológica automatizada, que brindará información al sector productivo local y que servirá de apoyo para la investigación y experimentación a desarrollar.
Vera: “En las 100 hectáreas donadas se trabajará en el desarrollo, riego y cultivo de vid, olivo, nogal, tomates para la industria, pimiento y horticultura en general”. Este proyecto que se inició en 2009 se inaugurará oficialmente este jueves 19 con la presencia de Luis Beder Herrera –gobernador de La Rioja–, Carlos Casamiquela –Presidente del INTA–, Néstor Oliveri –Director Nacional–, Mario González –Presidente del Consejo del Centro Regional Catamarca-La Rioja–, Luis Tomalino –Director del Centro Regional Catamarca-La Rioja–, Jorge Vera –director de la Estación Experimental Agropecuaria La Rioja–, junto a consejeros regionales, técnicos y personal del INTA junto a organizaciones de productores e instituciones de la zona.
Un convenio entre el Conicet Tucumán y el gobierno de la Provincia de San Juan, permite desarrollar y poner en funcionamiento una tecnología de control biológico de plagas de la fruticultura argentina
Investigadores del Conicet en los Esteros del Iberá
El programa, que desarrolla la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (PROIMI) del Conicet en Tucumán, implica la producción y liberación masiva de determinada especie de avispa parasitoide en áreas frutícolas de San Juan, afectadas por la presencia de dos importantes especies plagas de la fruticultura nacional. Las avispas que se sueltan crecen en el interior de otros insectos -en este caso algunas especies de “moscas de la fruta”-, se alimentan de ellos, para finalmente provocarles la muerte. Este sistema de control biológico dentro de un contexto integrado de plagas no tiene efectos negativos en el ambiente y es inocuo para la salud humana.
“El convenio surge ante la necesidad de la Dirección de Sanidad Vegetal, Animal y Alimentos del Gobierno de la provincia de San Juan de incorporar el control biológico a las medidas ya implementadas en el combate contra las moscas de la fruta”, afirma el doctor Sergio Ovruski, miembro de Proimi y asesor del proyecto. El acuerdo, a su vez, se da en el marco del Programa de Control y Erradicación de Moscas de los Frutos (Procem), de la provincia.
Las moscas de la fruta y la importancia de su control
Una de los factores económicos primordiales de la provincia de San Juan es la producción frutícola, ante lo cual las plagas frutales, como las llamadas “moscas de la fruta”, causan grandes pérdidas por daño directo al fruto. Además, se suman a esto las restricciones cuarentenarias impuestas por países importadores.
Las características ecológicas y geográficas de las distintas áreas frutícolas de San Juan, como ser el aislamiento entre ellas debido a barreras climáticas y orográficas –por las montañas-, más la diversidad de frutas cultivadas en estas áreas, posibilita llevar a cabo acciones de control por medio de métodos bioracionales, como el control biológico.
Así, el convenio se focalizó en contribuir al control de dos importantes especies plagas de la argentina que afectan fundamentalmente la zona centro – norte del país. Estas plagas se denominan Ceratitis capitata y Anastrepha fraterculus.
Qué es el control biológico
“El control biológico es una técnica basada en el empleo de enemigos naturales, tales como los parasitoides, depredadores y patógenos (hongos, bacterias, virus, parásitos), para lograr la reducción de las poblaciones de organismos plagas por debajo de los niveles de daño económico”, enuncia el doctor Ovruski.
En el caso particular de los parasitoides, éstos son insectos, principalmente pertenecientes a los Ordenes Hymenoptera y Díptera, que cumplen parte de su ciclo de vida (estados inmaduros) en el interior de otros insectos alimentándose de los mismos y finalmente matando a su hospedador. No obstante, el estado adulto de estos insectos es de vida libre y se alimentan fundamentalmente de néctar y polen.
De esta manera, los insectos que nacen dentro de otros insectos buscan, a su vez, continuar con esta cadena y vuelven a hacer lo mismo. Por lo tanto, una producción y liberación masiva de una especie parasitoide que pueda matar, a través de este sistema, a las “moscas de la fruta” es una natural y eficiente forma de reducir estas plagas.
Este proyecto en particular, implica el desarrollo de una tecnología de control biológico de las especies plagas Ceratitis capitata y Anastrepha fraterculus, mediante el empleo de una avispa parasitoide denominada Diachasmimorpha longicaudata. La misma se produce en la BioPlanta ProCEM de San Juan con el asesoramiento de investigadores de Proimi, del Conicet-Tucumán.
“Del huevo del parasitoide Diachasmimorpha longicaudata se desarrolla una larva que se alimenta internamente de la larva de la mosca hospedera sin causarle la muerte de forma inmediata, pero su efecto es finalmente letal, ya que el hospedero es totalmente consumido antes de la emergencia del parasitoide adulto”, explica Ovruski respecto de la forma en que actúa la avispa y, por ende, el modo en que se produce el control de la plaga.
Cabe destacar, que este control biológico de “moscas de la fruta” plagas por medio del empleo de la avispa parasitoide D. longicaudata puede aplicarse en otras provincias o regiones frutícolas del país que se encuentren bajo la misma problemática. Sin embargo, es necesario acondicionar el proyecto de trabajo acorde a las condiciones ecológicas de la región e infraestructura y recursos disponibles. Un ejemplo de vinculación
Este convenio entre el Conicet y el Gobierno de San Juan implica la disposición del conocimiento científico al servicio de la mejora de las condiciones de producción que contribuya, a su vez, a un desarrollo sostenido y sustentable de la economía nacional.
El proyecto cuenta con la participación de los doctores Sergio Ovruski y Pablo Schlisman por parte de Proimi, del Conicet-Tucumán, mientras que en representación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria del Gobierno de la provincia de San Juan, participan el ingeniero Jorge Escobar y el biólogo Fernando Murúa. Los costos de financiamiento del proyecto son cubiertos en su totalidad por la provincia.
Un ingeniero rosarino se dió maña y modificó su vehículo, el cual ahora carga en cualquier enchufe. Está habilitado por el gobierno municipal para circular por la ciudad y el hombre lo usa todos los días para ir a trabajar. Bajísimo costo de consumo
Ricardo Berizzo es un ingeniero rosarino que quería un auto eléctrico y decidió fabricárselo.
Fuente: Ayda Electronica Blog
Actualmente el Vehículo Eléctrico Rosarino (VER) está habilitado para circular por la ciudad con un permiso municipal que permite y alienta el desarrollo de vehículos experimentales, y Ricardo lo utiliza todos los días para ir a trabajar. Con las baterías que tiene instaladas puede recorrer poco más de 30 kilómetros, pero todo el diseño fue construido de forma modular y puede ser mejorado con pequeñas inversiones.
Para cargarlo basta enchufarlo a la toma de corriente de cualquier casa, y dejarlo conectado durante 6 horas. El consumo es similar al de un secador de cabello o una plancha para ropa (1000 watts), y con un costo local de 3 centavos de dólar por kilowatt-hora, puede recorrer 30 kilómetros con 0,18 US$ o 72 centavos argentinos.
Ricardo tenía expuesta su creación en la Jornada demostrativa de equipos solares y si bien el vehículo no se alimenta de paneles solares, tiene un desarrollo tecnológico compatible con las fuentes de energía renovables, y merecía estar presente.
—¿Cómo comenzó la idea de hacer el VER?
—A mí siempre me interesó el transporte eléctrico por su independencia de los combustibles no-renovables, y parte del detonante fue el lanzamiento del EV1 de General Motors, que luego fracasó por no tener suficientes ventas. Comenzamos haciendo un desarrollo teórico para ver qué se necesitaba para hacer un vehículo eléctrico, y después tuvimos la necesidad de probar si la teoría era correcta y comenzamos con el desarrollo del auto en sí.
—¿Fue siempre usted solo o alguien colaboró?
—Fui yo el que comenzó el proyecto pero luego se sumó Edgardo Marino, un docente de la Universidad Tecnológica Nacional, para colaborar con la investigación y la parte más formal del desarrollo del proyecto. Así logramos enmarcarlo en un Proyecto de I+D de la UTN. La empresa Mantelectric nos ayudó con profesionales, y también prestándonos sus talleres y muchas piezas para el vehículo. En mi casa tengo un taller donde trabajaba con la parte electrónica, y luego íbamos al taller donde estaba el vehículo a instalar las partes y probarlas.
—¿En qué se basó la elección del vehículo?
—Es un Fiat 147 modelo 1983, usado. Lo elegimos por ser bastante liviano y chico, lo cual es importante ya que el motor eléctrico que utilizamos no tiene tanta potencia, además hay que cargar 170 kilos de baterías de plomo. Hay otros vehículos pequeños, pero este modelo en particular es muy común en Argentina, y por lo tanto es fácil conseguir repuestos, además de ser barato.
—¿Y cómo fue entonces el proceso de conversión de un vehículo a nafta a eléctrico?
-Primero desarmamos todo el auto, lo pintamos para evitar el óxido, reemplazamos el tapizado y demás. El bloque de motor se retiró, y separamos la caja de cambios del motor de combustión interna. El motor eléctrico es de corriente continua de 14Kw, desconozco su procedencia porque lo compramos en una chatarrería, pero intuyo que perteneció a un ascensor viejo. El motor está conectado a la caja de cambios original, porque necesitábamos un diferencial, y porque utilizamos una marcha directa bastante larga, luego la cuarta, y la marcha atrás. Podríamos haber controlado las marchas de forma eléctrica, lo que hubiera disminuido bastante peso al eliminar la caja, pero introducía una gran complejidad y decidimos dejarlo en forma mecánica.
—Y respecto a las baterías ¿cómo son la autonomía del vehículo, velocidad y esas cosas?
—Utiliza seis baterías de plomo-ácido de ciclo profundo conectadas en serie, lo que dan unos 72 voltios, con una capacidad de 105 Amperes/hora. El motor tiene una potencia de 14Kw a 96 voltios, así que actualmente funciona a 7Kw (unos 10 HP). Con esto se puede tener una autonomía de 30 kilómetros aproximadamente, desarrollando una velocidad máxima de 60 km/h.
—Lo más interesante es que todo el equipo es modular ¿no?
—Exactamente, todas las partes se pueden sacar y poner. Podemos invertir de muchas formas para aumentar la autonomía, velocidad, potencia y demás reemplazando unas pocas piezas. Incluso volver a colocar el motor de combustión interna.
—¿Qué otra mejora se le ocurre para el vehículo?
—El paso siguiente a dar, es intentar importar las baterías de iones de litio a un precio razonable, a mi bolsillo digamos. Si bien todo el desarrollo hasta ahora parece barato, mi señora no piensa lo mismo. Las baterías de iones de litio pueden brindar mucha más energía por la misma cantidad de masa, así que quitaríamos bastante peso del auto. O bien, aumentar bastante la autonomía sin modificar el peso total.De todas formas lo que más me preocupa no es el problema económico sino el legal, no me gusta hacer papelerío..
—Claro, usted es ingeniero..
—Si, si por eso.. a nivel nacional no hay ninguna regulación para estas cosas, las leyes sólo permiten vehículos de combustión interna, y técnicamente las baterías no hacen combustión. Tuve la suerte de encontrar un expediente en el Código de Tránsito Municipal que posibilita la habilitación de circular vehículos experimentales.
—Por curiosidad, ¿hay alguna posibilidad de alimentarlo con energía solar?
—Prácticamente no, teniendo en cuenta que el motor tiene una potencia de cerca de 7Kw, se necesitarían unos 80 metros cuadrados de paneles solares para generar eso, y el techo del auto no tiene más de dos o tres. Lo que sí podría hacerse es instalar paneles en una casa, para generar energía y cargar el auto de ahí, pero no tiene mucho sentido debido a los costos..
—Escuché que hay unos frenos (regenerativos), que en vez de transformar la energía cinética del auto en calor (y desperdiciarla), lo que hacen es transformar una parte en electricidad para cargar las baterías. Si no me equivoco muchos trenes eléctricos los usan, y otros vehículos híbridos avanzados como el Toyota Prius..
—Sería interesante instalar ese tipo de frenos, porque gran parte de la energía del movimiento se pierde en cada frenada, mientras otra parte se pierde por sistemas poco eficientes, y por el rozamiento con el propio aire. De todas formas hay que recordar que la tecnología de este vehículo no es muy alta, y que el funcionamiento de esos sistemas no es totalmente público. Gran parte del trabajo que hicimos fue investigar otros autos eléctricos, e intentar averiguar cómo funcionan.
—¿Y viene andando bien?
—Perfectamente, yo lo uso todos los días, y no he tenido problemas. Ahora que lo pienso, una vez que lo probábamos se nos quemó un fusible, pero fue por una falla de cálculos nuestra. Y hay que tener en cuenta que el VER ya tiene más de 1100 kilómetros recorridos.
—Lo que me sorprende es lo que han podido lograr con tanto esfuerzo, y tan poco dinero, relativamente hablando. Siempre pienso que muchos pueden considerar inútil investigar estas cosas porque no les importa la ecología, pero es increíble el ahorro monetario que genera el hecho de no utilizar nafta. Un vehículo diseñado desde cero para ser eléctrico podría ser mucho más liviano porque no necesitaría sostener un motor a explosión, y producido en serie podría ser muy eficiente.
—Desde luego, eso es un poco lo que quiero mostrar, los primeros automóviles fueron eléctricos, pero como las baterías eran muy ineficientes, fueron reemplazados rápidamente por los de combustión interna. Hoy en día hemos desarrollado muy buenas baterías, pero las compañías siguen produciendo autos a nafta o gasoil, de forma casi dogmática, o por intereses corporativos con las petroleras. Muy pocos investigan en estas cosas.
—¿Y se lo lleva en un flete al VER o conduciendo?
—¡Conduciendo! ¡Por supuesto! Mi casa está a diez kilómetros de acá, y como lo cargué anoche, me alcanza para dar unas vueltas y todo. Además el andar es muy placentero, no hace ruido.
La secretaria de Planeamiento y Políticas, Dra. Ruth Ladenheim, y el presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, Dr. Armando Bertranou, estuvieron presentes en la firma del contrato para la ejecución de un proyecto que apunta a desarrollar nanotransportadores inteligentes para fármacos
El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, a través de La Agencia, destinará subsidios por $ 15.405.144 para la realización del proyecto.
El proyecto será desarrollado por la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y las empresas Gemabiotech SA y Eriochem que aportarán $6.962.179.
Su objetivo es generar una plataforma tecnológica para el desarrollo y producción de nanotransportadores biológicos inteligentes para fármacos.
De esta manera, se busca generar una terapia localizada que permita acumular el principio activo selectivamente en el sitio de acción, reduciendo la toxicidad y aumentando la potencia.
Además, evita el uso de transportadores exógenos responsables de numerosos efectos adversos.
Los nanotransportadores inteligentes son proteínas cargadas por una molécula de citostáticos, es decir, medicamentos que impiden la reproducción de las células cancerosas.
Estas células necesitan colesterol para multiplicarse, entonces esta tecnología usa como llave una célula a la cual en vez de unirle colesterol se le une quimioterápicos.
De esta manera, las células cancerosas toman la droga en lugar de tomar colesterol. La función de estos nanotransportadores inteligentes puede ser comparada con la de un misil dado que atacan directamente al tumor.
Durante la firma de los proyectos, la secretaria Ruth Ladenheim destacó:
“La nanociencia y la nanotecnología en Argentina están siendo fuertemente apoyadas por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
La Agencia ha venido financiando estos desarrollos y este nuevo paso con aportes de mayor envergadura es el resultado del trabajo conjunto entre este organismo y el Ministerio».
Por su parte, el Dr. Armando Bertranou agregó:
“Este proyecto, que cuenta con aportes públicos y privados, muestra el aumento de la asociatividad en sectores estratégicos para el país.
En este caso se trata de fondos destinados de forma conjunta para promover un área fundamental como es el desarrollo de nanotransportadores como delivery de drogas”.
El proyecto es financiado a través de la línea Fondo Sectorial Nanotecnología 2010 (FS Nano 2010) que administra el FONARSEC (Fondo Sectorial Argentino) perteneciente a La Agencia. El instrumento fue diseñado por la Secretaría de Planeamiento y Políticas con el objetivo de promover el desarrollo y la producción de nanomateriales, nanointermediarios y nanosensores en el país.
En total se aprobaron ocho proyectos y se otorgarán más de $75.000.000. Eleonora Lanfranco
El Gobierno destinará unos 15 millones de pesos al desarrollo de los nanotransportadores para fármacos que frenan la reproducción de células cancerosas. Así, se suma a un proyecto que realizarán la Universidad Nacional del Litoral y dos laboratorios.
El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva destinará subsidios por $15.405.144 para el proyecto que desarrollará la Universidad Nacional del Litoral y las empresas Gemabiotech y Eriochem, las que también aportarán dinero para el financiamiento.
El objetivo es generar una plataforma tecnológica para el desarrollo y producción de nanotransportadores biológicos inteligentes para fármacos. De esta manera, se busca generar una terapia localizada que permita acumular el principio activo selectivamente en el sitio de acción, reduciendo la toxicidad y aumentando la potencia. Además, evita el uso de transportadores exógenos responsables de numerosos efectos adversos.
Los nanotransportadores inteligentes son proteínas cargadas por una molécula de citostáticos, es decir, medicamentos que impiden la reproducción de las células cancerosas. Estas células necesitan colesterol para multiplicarse, entonces esta tecnología usa como llave una célula a la cual en vez de unirle colesterol se le une quimioterápicos. De esta manera, las células cancerosas toman la droga en lugar de tomar colesterol. La función de estos nanotransportadores inteligentes puede ser comparada con la de un misil dado que atacan directamente al tumor.
La secretaria de Planeamiento y Políticas, Ruth Ladenheim, y el presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, Armando Bertranou, estuvieron presentes en la firma del contrato para la ejecución del proyecto.
Allí, Ladenheim destacó: “La nanociencia y la nanotecnología en Argentina están siendo fuertemente apoyadas por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. La Agencia ha venido financiando estos desarrollos y este nuevo paso con aportes de mayor envergadura es el resultado del trabajo conjunto entre este organismo y el Ministerio».
Y Bertranou agregó: “Este proyecto, que cuenta con aportes públicos y privados, muestra el aumento de la asociatividad en sectores estratégicos para el país. En este caso se trata de fondos destinados de forma conjunta para promover un área fundamental como es el desarrollo de nanotransportadores como delivery de drogas”.
El proyecto es financiado a través de la línea Fondo Sectorial Nanotecnología 2010 (FS Nano 2010) que administra el FONARSEC (Fondo Sectorial Argentino) perteneciente a La Agencia. El instrumento fue diseñado por la Secretaría de Planeamiento y Políticas con el objetivo de promover el desarrollo y la producción de nanomateriales, nanointermediarios y nanosensores en el país. En total se aprobaron ocho proyectos y se otorgarán más de $75.000.000.
La incorporación a la ropa de sustancias repelentes mediante la tecnología de microcápsulas podría resultar de utilidad para combatir diferentes vectores. Un estudio realizado por investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) demostró que telas tratadas con citronella lograron repeler el 90 por ciento de los mosquitos Aedes aegypti –vector del dengue- durante tres semanas, en condiciones de laboratorio.
(Agencia CyTA – Instituto Leloir)-. Telas capaces de repeler mosquitos que transmiten el dengue fueron desarrolladas por investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). La novedad fue descripta en la revista científica Royal Society of Tropical Medicine and Hygiene.
“Se trata de aceites esenciales microencapsulados con propiedades repelentes. La microencapsulación modula la liberación de los aceites, generalmente mezclas de sustancias volátiles, prolongando el efecto repelente de las telas sobre las que se aplican”, explicó a la Agencia CyTA la doctora Laura Hermida, coordinadora de la Unidad Técnica Nuevos Procesos y Productos del Centro de Investigación y Desarrollo en Química del INTI. Y agregó: “Las microcápsulas se elaboran con biopolímeros, sustancias biocompatibles y biodegradables. Posteriormente se aplican a la tela mediante procesos convencionales empleados en la industria textil.”
Alta actividad repelente
Mediante un experimento, los científicos del INTI demostraron que las telas que contenían las microcápsulas presentaron una actividad repelente hacia los mosquitos Aedes aegypti –vector del dengue-del 90 por ciento durante tres semanas.
Para comprobar la eficacia de las telas para repeler a los mosquitos Aedes aegypti los profesionales confeccionaron mangas que cubrían la mano y el antebrazo, a partir de telas de algodón recubiertas o impregnadas con suspensiones de aceites microencapsulados. “Estas muestras se dejaban al aire a temperatura ambiente durante el transcurso del experimento. A ciertos tiempos prefijados se realizaba el ensayo de repelencia con mosquitos Aedes aegypti criados en el Centro de Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE)”, señaló la doctora Hermida, referente argentina en tecnología de microencapsulación aplicada a la industria. Y continuó: “Metimos la mano y el antebrazo cubiertos con las distintas mangas en una jaula conteniendo mosquitos para registrar el número de insectos posados. Como control empleamos el brazo desnudo y mangas de algodón sin tratar. Luego calculamos el porcentaje de repelencia comparando cada muestra con los controles.”
Según indicó la investigadora del INTI, esta tecnología en desarrollo podría servir para otras aplicaciones, como por ejemplo textiles antibacterianos e ignífugos.
En esta primera etapa aún no pensamos en la fabricación de prendas, ya que este sistema sólo resiste unos pocos lavados domésticos y no tiene la capacidad de ser recargado. “Para lograr solidez al lavado o bien desarrollar textiles ‘recargables’ es necesario continuar con las investigaciones iniciadas, ensayando nuevos sistemas que modulen la liberación de los aceites y su fijación a los textiles”, subrayó Hermida. Y agregó: “Nuestro proyecto global tiene previsto la realización de ensayos de campo, los que nos permitirán saber si las telas resisten condiciones de uso reales, en especial en cuanto a temperatura, humedad y radiación solar. En este sentido, aún no estamos en condiciones de desarrollar prendas. Sin embargo, se están diseñando alternativas, como por ejemplo ropa de trabajo a base de no tejidos, que serán evaluadas oportunamente para determinar su efectividad, en particular contra el mosquito Aedes aegypti. Nuestro deseo es que este desarrollo pueda servir para colaborar en el control del vector, que se aborda desde distintas estrategias complementarias.”
Trabajo premiado
Por este proyecto, la doctora Hermida y sus colegas recibieron un premio en el Concurso Nacional de Innovación, INNOVAR, en 2009, organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
En esa oportunidad, los investigadores del INTI empleaban la citronella como repelente. “A partir de ese momento hemos estudiado otros aceites repelentes que podrían resultar más eficaces. Asimismo hemos desarrollado cremas de uso tópico que se encuentran en evaluación. También se ha ensayado la aplicación de las microcápsulas a otros tipos de sustratos textiles, como los no tejidos, lo cual nos permitiría el diseño de productos de vida útil limitada.”
Recientemente la doctora Hermida y sus colegas obtuvieron el subsidio FONARSEC de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica con el proyecto “Nanotecnología para textiles funcionales”. “Esto nos permitirá llevar adelante la confección de prototipos para ensayos de campo así como también abrir nuevas líneas de investigación basadas en herramientas provenientes de la nanotecnología. El objetivo es lograr que las telas repelentes resistan las condiciones de uso. El proyecto se basa en la conformación de un consorcio público-privado que incluye la participación de los Centros de Química y Textiles del INTI, el Área Materiales Biomédicos del INTEMA (UNMdP-CONICET), dirigido por el doctor Gustavo Abraham, la Fundación Pro-Tejer y la empresa Guilford Argentina S.A.”, concluye Hermida.
Microfotografía de microcápsulas desarrolladas para aplicar en telas.
Créditos: INTI
Microfotografía de microcápsulas aplicadas sobre tejidos de algodón. Al contener citronella presentaban una actividad repelente hacia los mosquitos Aedes aegypti –vector del dengue-del 90 por ciento durante tres semanas en condiciones de laboratorio.
Créditos: INTI
Equipos escala piloto para la aplicación de las microcápsulas al textil.
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