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Investigadores Argentinos experimentan con plantas acuáticas que extraen metal del agua

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Investigadores Argentinos experimentan con plantas acuáticas que extraen metal del agua

Posted on 26 octubre 2012 by hj

La Lenteja de agua y el Camalote remueven contaminantes en zonas acuíferas. Sería  una metodología complementaria para tratar efluentes contaminados.

Las especies de macrofitas pueden remover entre el 50 y el 90 por ciento de níquel
La contaminación del agua causada por metales pesados es uno de los mayores problemas a nivel mundial, por eso investigadores del INTA Castelar experimentaron con dos especies de plantas acuáticas para evaluar su capacidad de eliminar níquel en solución.
“Utilizar plantas nativas para eliminar compuestos altamente tóxicos en ríos o efluentes agropecuarios y agroindustriales es una ventaja porque tenemos fácil acceso a ellas y porque es una tecnología práctica para implementar”, explicó a Revista RIA la investigadora principal del trabajo, Patricia Bres.
Los ensayos realizados por el Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola del INTA determinaron que las dos especies de macrofitas, Lemna Minnor y Eichhornia Crassipes (conocidas como lenteja de agua y camalote), pueden remover entre el 50 y el 90 por ciento de níquel (Ni) presente en las soluciones acuosas.
En esta línea, la utilización de plantas (acuáticas o terrestres) para remover contaminantes del medio es una metodología conocida como fitorremediación que permite eliminar materias orgánicas e inorgánicas como son los hidrocarburos, los plaguicidas y los metales, que son altamente persistentes y tendientes a acumularse en el ambiente.
“Es importante que el INTA trabaje en líneas de fitorremediación y bioremediación para disminuir los impactos ambientales que generan los efluentes agropecuarios y agroindustriales”, indicó Bres, al referirse a los contaminantes presentes en el agua que son peligrosos para el ecosistema y la salud humana.
Según estudios preliminares, en los últimos años la concentración de Ni en agua se incrementó a causa de la presencia de combustibles fósiles, procesos de revestimiento y acabado, la explotación minera, la incineración de residuos y por la descarga de residuos industriales y municipales.
En este sentido, la investigadora destacó que la principal fuente de liberación del metal está presente en los residuos domiciliarios “las pilas y las baterías están compuestas por cadmio y níquel que, al ser desechadas en los basurales y rellenos sanitarios, pueden llegar a los acuíferos y afectar la calidad del agua”, expresó.
Al mismo tiempo, y a modo de reflexión, Bres indicó que “es necesario ahondar en estos tratamientos ya que existe una problemática recurrente en tiempos donde las producciones agropecuarias intensificadas generan toneladas de residuos y efluentes que al no tener una disposición o tratamiento adecuado contaminan el suelo o el agua y producen un impacto negativo en el ambiente”.

Ensayo sobre macrofitas
En la primer experiencia de trabajo con platas acuáticas, ambas especies fueron capaces de eliminar el Ni presente en la solución y, al mismo tiempo, se registró que el mayor poder de eliminación se produjo durante las primeras 24 horas de exposición al contaminante.
La especie L. minor fue más eficiente que E. crassipes en remover Ni, entre el 50 y el 90 por ciento, cuando fueron expuestas a bajas concentraciones. Sin embargo no se observaron diferencias entre ambas cuando fueron expuestas a concentraciones más altas.
Las macrofitas autóctonas fueron recolectadas en el río Paraná de las Palmas (Escobar) y en estanques cercanos a la ciudad de Castelar (provincia de Buenos Aires) para ser utilizadas y expuestas a cuatro tratamientos de incubación en distintas cantidades de miligramos de níquel donde se midió la evolución de la concentración del metal durante 2 semanas.
Sin embargo, la investigadora destacó que al trabajar con esta metodología es necesario saber que “al transportar un contaminante altamente disperso y concentrarlo en la planta, ésta se convierte en un residuo solido que debe ser tratado o dispuesto adecuadamente”, en la experiencia las macrofitas duraron entre 10 y 15 días, lo que les permitió concluir que “es necesario considerar el tiempo de exposición al contaminante y el recambio de las plantas cuando quiera llevarse esta tecnología a gran escala”.
En este sentido, Bres sostuvo que a partir de este primer ensayo “la idea es que en un futuro, pueda utilizarse la fitorremediación como un tratamiento final de efluentes agropecuarios y, a la vez, es necesario que se realicen pruebas sobre distintos tipos de plantas acuáticas, se evalué la cantidad que se debe utilizar, y se estudie el tiempo de reposición de esas plantas y su destino final”.
En la misma línea, la coordinadora de la investigación, Diana Crespo, sostuvo que “en todos los trabajos que se utilice remediación biológica hay que determinar primero qué tipo de agua se trata ya que no se pueden utilizar las plantas para remediar todo”, y concluyó que “según la matriz de recuso natural a tratar hay que hacerlo de forma diferente, hay que tener en cuenta el tipo de componente que se trate, en qué concentración se encuentre y la selección de las plantas, ya que no todo se ajusta a esta metodología”.

Fuente: INTA

http://ria.inta.gov.ar/?p=3023

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Investigadores Argentinos crean un biofungicida para maíz único a nivel mundial

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Investigadores Argentinos crean un biofungicida para maíz único a nivel mundial

Posted on 25 octubre 2012 by hj

Combate las fumonisinas, que son toxinas que se acumulan al momento de la cosecha y producen trastornos en humanos y animales


Foto: Infobae

Investigadores de la UNRC desarrollaron y patentaron un biofungicida que ayudará a disminuir la acumulación de pesticidas sintéticos en el medioambiente agrícola. Se trata de un formulado biológico para el maíz que por los múltiples requisitos con que cumple es único a nivel mundial.

Este bioformulado posiciona competitivamente al país con una innovación tecnológica que impacta en el sistema agroalimentario de manera directa sobre la calidad de la producción de maíz, e indirecta por el beneficio que produce el consumo, ya sea humano o animal, de un alimento libre de fumonisina B1, lo que representa también uno de los aspectos más relevantes del proyecto.

La doctora Miriam Etcheverry, docente de Ciencias Exactas, Investigadora Principal del CONICET y directora del equipo que realizó el trabajo, destacó que esta es “una innovación tecnológica que contribuye a la responsabilidad ambiental en el uso de fungicidas por los miembros de la comunidad productiva que buscan el desarrollo económico a través de una agricultura sustentable. Y contribuye a despertar la conciencia social de mejorar la calidad de vida y el respeto por el prójimo”.

Su aplicación provoca un impacto positivo en diversos aspectos de la comercialización del maíz para sus diferentes usos. Por un lado, evita la ingesta de un maíz contaminado con fumonisinas, contribuyendo a la inocuidad alimentaria de los consumidores, y permite darle valor agregado al grano para su transformación en subproductos de exportación, destinados a la alimentación humana y animal, lo que es fuente de divisas y ocupación de mano de obra. Por otro, impacta positivamente en la comercialización, posicionando a los granos exportados dentro de los niveles recomendados de los países importadores.

Las fumonisinas son toxinas que se acumulan en el maíz en el momento de la cosecha. Provocan diferentes disturbios en los animales y también pueden llegar a producir cáncer esofágico en poblaciones donde la ingesta diaria de maíz es alta. Por ello, hay regulaciones estrictas sobre el nivel de las toxinas por parte de los países que importan de Argentina este cereal, tanto para consumo humano cuanto animal.

Explicó la doctora Etcheverry que el biofungicida tiene como objetivo lograr la inserción en el mercado de fitosanitarios de un producto biológico novedoso, con actividad fungicida, que evita la acumulación en el grano maduro de una micotoxina que tiene consecuencias en la salud del hombre y de los animales. El producto mejora la calidad fitosanitaria del grano, adicionado como curasemilla.

Se basa en un microorganismo autóctono del ecosistema rizosférico del maíz que disminuye la diseminación del hongo patógeno a través de la raíz. Además, el bioformulado protege a la semilla de la acumulación de fumonisina B1 en el grano maduro.

Según Etcheverry, se busca realizar un aporte al mercado de curasemillas con un producto biológico que reemplace a los productos sintéticos que generan resistencia en los patógenos, que obligan a renovaciones frecuentes de principios activos y afectan el medioambiente.

Su aplicación también brindará beneficios económicos a la cadena de producción, exportación y transformación del maíz, generando divisas y evitando pérdidas económicas indirectas como gastos en salud humana y animal y disminución de los rendimientos en las cadenas de producción animal.

El equipo de trabajo, que en el año 2011 recibió el Premio Innovar que otorga el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, está conformado por microbiólogos especialistas en las líneas de investigación de prevención y control de hongos micotoxicogénicos en granos de importancia regional y nacional. Las investigaciones tienen proyección nacional e internacional como lo acreditan las respectivas publicaciones. Poseen capacidad técnica para realizar investigación básica y aplicada, como asimismo actividades a nivel de laboratorio, escala piloto, ensayos de invernadero y ensayos de campo. El grupo está integrado por las Doctoras en Ciencias Biológicas e Investigadoras de CONICET Miriam Etcheverry, Andrea Nesci, Alejandra Passone, Paola Pereira, y las Microbiólogas y alumnas del Doctorado en Ciencias Biológicas Melina Sartori, Paula Barra y Analía Montemarani. Realizan sus actividades en el Laboratorio de Ecología Microbiana del Departamento de Microbiología e Inmunología de la Facultad de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales de la UNRC.

Para este trabajo, el equipo de investigación también contó con el soporte técnico del Departamento de Producción Vegetal, Cátedra de Cereales y Campo Experimental de la Facultad de Agronomía y Veterinaria.

Un producto nuevo en el mundo

El bioformulado está constituido en base a una bacteria autóctona del suelo que coloniza a la raíz (rizosfera) del maíz. Es un producto nuevo a nivel mundial que ha sido probado en ensayos de invernadero y en cinco años de ensayos de campo, con impacto en la reducción de la micotoxina en el grano y cuya adición no afecta el rendimiento de los granos, ni la biodiversidad del ecosistema rizosférico de maíz.

Indicó la doctora Etcheverry: “Este es un bioformulado que una empresa dedicada a la producción de curasemillas e inoculantes puede adoptar sin necesidad de inversión en nuevos equipos. Es de fácil conservación y aplicación, y puede dar valor agregado a las semillas que se comercializan actualmente, ya que es compatible con los curasemillas (puede usarse solo o combinado) que se aplican a la semilla de maíz antes de su venta como simiente”.

El microorganismo es compatible con la combinación fungicida – insecticida (carboxim + thiram), con el fungicida (metalaxil + fluodixonil) y con el insecticida clothianidin, que fueron los terápicos protectores de las semillas comerciales disponibles en los años en que se realizaron los ensayos de campo.

Este producto biológico cumplió con todas las etapas requeridas para ser registrado y reúne todos los requisitos para que cualquier empresa lo pueda adquirir y comercializar.

Los investigadores poseen una amplia trayectoria en estrategias de prevención y control de hongos micotoxicogénicos en cereales, oleaginosas y productos de importancia regional y nacional.

Nuevas líneas de investigación

El grupo de investigadores se ha propuesto nuevos desafíos con proyectos que ya están en marcha. Uno de ellos apunta al desarrollo de otro producto biológico (a base de una levadura autóctona del ecosistema de almacenamiento) para controlar las aflatoxinas (toxinas carcinogénicas) que se producen durante el almacenamiento de los granos de maíz y maní.

Además, las investigadoras desarrollan un pesticida biológico que tiene acción insecticida y biofungicida, que por un lado controla el insecto vector de esporas fúngicas y por el otro el hongo micotoxicogénico.

La doctora Etcheverry también señaló que trabajan en el manejo integrado entre los pesticidas biológicos y agentes naturales que son inocuos, y agentes de grado alimentario. Explicó: “Se combina el agente biológico con la sustancia química de grado alimentario en pequeña cantidad para que tenga un efecto aditivo. Entonces, cuando llega el final del almacenamiento y el grano se vende, no quedan residuos en él, porque no sólo se controlan las toxinas sino también se evita la acumulación de residuos de pesticidas sintéticos dañinos para la salud y el medio ambiente”.

En otra línea de investigación, se estudian extractos de plantas, como el boldo, para controlar las toxinas que se generan por efecto de la humedad cuando el maní es comercializado y transportado. Esas sustancias, en fase de vapor, generan una atmósfera que inhibe el hongo y la acumulación de toxinas, dando como resultado un producto libre de residuos químicos, nocivos para el hombre y el medio ambiente, que conserva la calidad alimentaria acorde a las reglamentaciones internacionales.

Fuente: Puntal.com.ar

http://www.puntal.com.ar/noticia.php?id=131069

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Científico Argentino descubre el ancestro del gran tiburón blanco en el Atlántico Sur

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Científico Argentino descubre el ancestro del gran tiburón blanco en el Atlántico Sur

Posted on 24 octubre 2012 by hj

Fue encontrado cerca del río Paraná, en Entre Ríos, donde penetraba el océano Atlántico hace más de seis millones de años. Podía alcanzar un tamaño semejante al tiburón blanco actual y poseía dientes con serruchos ligeramente pronunciados.


Foto: El Dia

Emanuel Pujol (Agencia CTyS) – El investigador del MLP-CONICET, Alberto Luis Cione, responsable de este hallazgo cerca de la ciudad Villa General San Martín, en el suroeste entrerriano, afirmó que este ejemplar es “el tiburón con bordes aserrados en los dientes más antiguo que se haya encontrado en el Atlántico sur”.

Solamente el gran tiburón blanco posee dientes con serrucho, diseñados por la naturaleza para cortar grandes trozos de carne de manera muy eficiente, haciendo que estos predadores de los mares se ganaran incluso el protagonismo en varias películas de Hollywood.

El surgimiento del gran tiburón blanco (Carcharodon carcharias) ha sido ampliamente debatido entre los paleontólogos. “Sabemos que el origen de estos antecesores inmediatos del tiburón blanco se da en el Pacífico, porque hay registros en Perú y Chile, como también en Norteamérica, pero ésta es la primera vez que se lo detecta en el océano Atlántico”, mencionó Cione.

Hay dos hipótesis sobre cómo este ejemplar hallado pudo haber llegado a la zona donde hoy está el río Paraná. “Una posibilidad es que haya pasado al océano Atlántico por el área actualmente ocupada por Panamá, porque Centroamérica y Sudamérica estaban separadas durante el Mioceno tardío y había una vía de paso entre ambos océanos para los animales marinos”.

El itsmo se comenzó a completar hace unos tres millones de años, permitiendo la migración de animales terrestres y el denominado gran intercambio biótico interamericano, al punto que el guanaco, por ejemplo, tan asociado simbólicamente a Sudamérica, tuvo su origen en el norte del continente.

Como hace seis millones de años el nivel del mar era más alto, fue posible que este tiburón de dientes semi-aserrados nadara hasta donde hoy está el río Paraná, porque en esa época la llanura pampeana y parte de Entre Ríos estaban cubiertas en gran medida por aguas saladas.

Sin embargo, también es posible que el ancestro del Carcharodon carcharias “haya cruzado al Atlántico por el estrecho de Drake, porque esos mares no eran tan fríos en esa época”, precisó el paleontólogo especializado en el estudio de los peces.

Tiburón a la espera de un nombre
Este ancestro podía alcanzar los seis metros de largo, una extensión semejante a la del tiburón blanco actual. “La especie que apareció en la localidad de Libertador San Martín, en Entre Ríos, merece un nombre específico, pero en Perú se han encontrado más ejemplares y en mejores condiciones que aquí, por lo que, por cuestiones éticas, los investigadores de allí serán los que le den una denominación; por lo pronto, yo le llamo Carcardum sp.”, comentó Cione.

Los materiales que se van encontrando y que pertenecen a distintos períodos permiten ir develando la secuencia evolutiva de las especies. En el caso de los tiburones, lo único que suele preservarse son los dientes, porque el resto de sus cuerpos son cartilaginosos.

Estos predadores tienen la característica de que cambian sus dientes de manera permanente. En un año, pueden desprender cerca de dos mil piezas dentales, que van quedando en el fondo marino y son un elemento clave para los paleontólogos.

A través de ellos, se pudo reconstruir un linaje de tres especies hasta llegar al tiburón blanco: entre el Isidus plicatilis, que es la forma más antigua y poseía dientes lisos; una forma intermedia, que tenía dientes semiaserrados, que se formó en el océano Pacífico, hace unos siete millones de años, y de alguna manera llegó a cruzar al Atlántico; y, por último, el Carcharodon carcharias, que es el tiburón blanco tal como lo conocemos ahora.

Fuente: Agencia CTyS

http://www.ctys.com.ar/index.php?idPage=20&idArticulo=2065

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Investigadores Argentinos utilizan catalizadores para descontaminar agua con nitratos

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Investigadores Argentinos utilizan catalizadores para descontaminar agua con nitratos

Posted on 22 octubre 2012 by hj

Buscan reducir el riesgo para la salud que implica beber agua de pozo de sitios contaminados, especialmente los ligados a actividades agrícolas. Los investigadores de la UNL apostaron a un diseño innovador que muestra alta selectividad.

 

No se puede percibir en el sabor, ni se ve a simple vista, pero el agua de pozo de zonas agrícolas puede estar contaminada con nitratos. Esto ocurre, principalmente, por el uso de fertilizantes ya que no todo el producto que se aplica es absorbido por las plantas, por lo que una parte se filtra por el suelo hasta llegar a las aguas subterráneas. Esto representa un riesgo para la salud, especialmente en los niños.
Para eliminar los nitratos y potabilizar el agua, científicos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Conicet investigan un innovador proceso catalítico. “Así como el nitrógeno se oxida a nitrato, nosotros hacemos el camino inverso. Transformamos el nitrato en nitrógeno, reduciéndolo con hidrógeno”, explicó Gustavo Mendow, investigador del Instituto de Investigaciones en Catálisis y Petroquímica (INCAPE).
Cómo funciona
A diferencia de la mayoría de los catalizadores desarrollados para estos fines, “éste en particular está soportado sobre resinas de intercambio que son soportes totalmente distintos a los que se utilizan normalmente. Estos polímeros tienen la capacidad de atrapar a los aniones –como los nitratos- y tenerlos retenidos”, señaló Mendow.
“Si la resina fuera normal, es decir, que no se le hubiera agregado paladio ni cobre, sólo retendría los nitratos y evitaría que se vayan con el agua. Pero en algún momento la resina se saturaría”, explicó Agustina Sánchez, miembro también del grupo de investigación que dirige Carlos Querini, de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ).
El proceso se completa al pasar hidrógeno que reacciona con los nitratos por la acción catalítica del paladio y cobre presentes en la resina. De esta manera los nitratos se reducen a nitrógeno, que es un elemento inocuo presente naturalmente en el aire.
Del laboratorio a la planta
El catalizador diseñado utiliza paladio, un metal de alto costo, similar al del platino. “La formulación se fue ajustando de manera de obtener un catalizador con capacidad de eliminación de nitratos, pero de bajo costo. De esta manera, durante el desarrollo se logró disminuir la concentración inicialmente usada a la quinta parte”, detalló Mendow.
Estas alternativas se ensayaron a escala de laboratorio, en un reactor que permite procesar volúmenes de unas pocas decenas de litros. Luego de identificar el catalizador que resulta más adecuado y las condiciones de trabajo, el equipo avanzó en la construcción de un reactor a escala piloto. “Obtuvimos buenos resultados en el laboratorio y ya se han realizado ensayos en escala piloto, replicando lo obtenido en baja escala”, adelantó.
El riesgo
Las poblaciones de zonas rurales que no disponen de red de agua potable son las más vulnerables. La ingesta de agua con altos niveles de nitratos está asociada con cáncer de ovarios y de próstata en adultos, sin embargo el mayor riesgo lo corren los niños.
Los nitratos pueden, en determinadas condiciones, transformarse en nitritos y originar el “síndrome del bebé azul”. Esto ocurre porque los nitritos oxidan la hemoglobina de la sangre impidiendo que cumpla su tarea de oxigenación de los tejidos, lo que puede ser fatal en niños pequeños.

Fuente: Comunicación científica UNL – Prensa UNL – [email protected]

http://www.unl.edu.ar/noticias/noticia.php?nid=11581

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Equipo de investigadores Argentinos halla nuevas especies de peces en Córdoba

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Equipo de investigadores Argentinos halla nuevas especies de peces en Córdoba

Posted on 19 octubre 2012 by hj

Tres nuevas especies de peces que no estaban oficialmente registradas como parte de la ictiofauna silvestre de Córdoba han sido descubiertas en lagos y lagunas de esta provincia por un equipo de investigadores. Se confirmó la presencia de grandes ejemplares de carpa herbívora, bagarito y una vieja del agua conocida como “guitarra”.

Foto: noticiasriocuarto.com.ar

Diversos estudios de ambientes acuáticos que se realizaron en embalses, lagunas del sur de la provincia y en el lago Villa Dálcar de la ciudad de Río Cuarto dieron como resultado el hallazgo de las nuevas especies. El descubrimiento permitió ampliar la distribución geográfica de estos peces y profundizar el conocimiento sobre su biología.

Uno de los hallazgos tuvo lugar en el embalse Piedras Moras, donde los investigadores obtuvieron el primer registro de la especie conocida como bagarito (cuyo nombre científico es Parapimelodus valenciennis), también llamado bagre picudo o porteñito, muy abundante en algunas lagunas de Buenos Aires y que el año pasado fue hallado en lagunas del sur de Córdoba. Precisamente, en la laguna de Onagoity, una pequeña localidad del Departamento General Roca, ubicada a unos 200 kilómetros de la ciudad de Río Cuarto, en el extremo sur de la provincia. Los investigadores también capturaron por primera vez a un particular loricárido o vieja del agua conocida como “guitarra” (Loricariichthys anus).

En tanto, si bien había evidencia de la presencia de la carpa herbívora, pez conocido también como salmón siberiano o sogyo (Ctenopharyngodon idella), en diferentes ambientes de la provincia, los investigadores confirmaron en Río Cuarto la existencia de grandes ejemplares en los dos lagos urbanos de la ciudad, lo que permitió incorporar nuevos aportes de la biología de este ciprínido dentro de la ictiofauna de Córdoba. Este año, pescadores capturaron un ejemplar de esta especie de más de 30 kilos en el lago San Roque.

“Haciendo relevamientos de peces en los distintos ambientes, muchos estudios traen algunas sorpresas y una de ellas fue el hallazgo de especies nuevas para la provincia de Córdoba”, comentó a Argentina Investiga el profesor Miguel Mancini, docente de la Facultad de Agronomía y Veterinaria. “Muchas provincias -precisó el investigador- poseen un inventario de la fauna de peces, donde figuran las especies identificadas y el ambiente donde fueron capturadas. En este caso, encontramos estas nuevas especies que no estaban citadas en la provincia de Córdoba”.

Mancini manifestó que son dos las hipótesis que se consideran para explicar la manera en que estos peces habrían llegado hasta los lagos y lagunas de Córdoba: “Una posibilidad es por la acción del hombre, denominada antropocoria, en donde se siembran especies nuevas en un ambiente, a veces con algún fin particular. Este es el caso de la carpa herbívora que se sembró para control biológico de plantas. Otra vía de llegada de los peces es la construcción de canales de drenaje que comunican lagunas entre sí, generando corredores artificiales que posibilitan la dispersión de peces entre ambientes”.

Impacto

En algunos casos, la presencia de nuevas especies puede traer aparejada alguna consecuencia sobre el ambiente o sobre los peces. “Cuando una especie es nueva en el ecosistema, si se reproduce mucho en condiciones naturales, puede convertirse en plaga. Cuando la gente siembra una especie para lograr algún control, se corre el riesgo de que sea peor el remedio que la enfermedad. Por ejemplo la carpa común es muy prolífica, libera varios miles de huevos, mientras que la carpa herbívora no se reproduce en forma natural. Por ello, esta última especie no se convierte en plaga y, en consecuencia, el riesgo es mínimo” señaló Mancini.

“Hay especies -añadió- que pueden comer lo mismo que otras de mayor valor comercial o deportivo, como es el caso del pejerrey, y este es el ejemplo del bagarito, que se alimenta de zooplancton, por lo que establece una competencia por el alimento”. Mancini indicó que el bagarito, una especie típica de la cuenca del río Salado de Buenos Aires, puede llegar en el futuro a competir por el alimento con el pejerrey. No obstante, como algunas poblaciones de esta especie son “nuevas”, todavía hay que esperar para determinar cuál es el perjuicio que ocasionan en el ambiente. Por otra parte, el investigador advirtió sobre las consecuencias de la intervención del hombre en la ictiofauna, ya que sin un exhaustivo estudio previo de los peces que se liberan se pueden llevar enfermedades como las parasitosis a distintos ambientes.

Desde hace más de quince años, el profesor Mancini lleva a cabo relevamientos de calidad de agua y de peces, en especial de pejerrey, de embalses y lagunas de Córdoba y de otras provincias, junto con profesionales de distintas disciplinas como veterinarios, biólogos, estudiantes, guardafaunas e investigadores de otras casas de estudio (Universidades del Centro de Buenos Aires, del Sur y de La Pampa, entre otras), con quienes se establecen equipos multidisciplinarios. Se trabaja sobre explotación pesquera, ecología, biología y enfermedades.

Buenos resultados

Estos relevamientos permanentes que se realizan en lagos y lagunas de Córdoba arrojaron en general resultados “bastante buenos” sobre diferentes aspectos de calidad del agua, de disponibilidad de alimento, de especies de peces presentes y su estado sanitario, sobre todo después de un enero muy crítico en cuanto a temperatura y precipitaciones. “Tuvimos uno de los veranos más secos de los últimos cuarenta años -dijo el docente- y, en consecuencia, muchas lagunas disminuyeron su volumen de agua, aunque luego se recuperaron con las lluvias de febrero y marzo. La mayoría goza en la actualidad de buenas poblaciones en cantidad y en calidad de pejerreyes, como las asociadas al río Quinto, a los Bañados del Saladillo y otras privadas, algunas de las cuales se explotan como pesquerías”.

Villa Dálcar

El profesor Mancini dedicó un capítulo aparte al lago Villa Dálcar, situado en la zona oeste de Río Cuarto. “Se realizan cuidados del perilago pero el estado ambiental del espejo de agua -dijo- muchas veces dista del adecuado, principalmente en los meses cálidos”. Sin embargo, rescató que habitan allí más de 16 especies de peces. “Es muy valioso como hábitat de la fauna íctica, incluso hay ejemplares de gran porte. Hay carpas de más de 15 kilos y la gente trata de capturarlas para consumo”. Mancini destacó que “hace falta un manejo apropiado ya que es el lago urbano más importante de la ciudad, y uno de sus mayores inconvenientes es que no tiene ingreso de agua superficial. La tasa de renovación de este ambiente es un aspecto primario para el manejo y hace mucho tiempo que no ingresa agua en forma periódica por el arroyo El Bañado”.

Alberto Ferreyra
[email protected]
Fredy Dutra
Departamento de Prensa y Difusión
Fuente: Universidad Nacional de Río Cuarto

http://infouniversidades.siu.edu.ar/noticia.php?titulo=nuevas_especies_de_peces_en_cordoba&id=1722

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Grupo de científicos de Argentina y de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.) desarrollaron un novedoso test de diagnóstico, que detecta en forma rápida y segura a la bacteria causante de la tuberculosis

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Grupo de científicos de Argentina y de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.) desarrollaron un novedoso test de diagnóstico, que detecta en forma rápida y segura a la bacteria causante de la tuberculosis

Posted on 18 octubre 2012 by hj

La tuberculosis es una de las enfermedades humanas más antiguas que se conocen. La falta de una detección temprana y la emergencia de cepas resistentes a los antibióticos, hacen que hoy siga siendo un problema de salud pública. Pero los virus que infectan bacterias podrían ser los nuevos aliados de los científicos para combatir este mal.

La bacteria Mycobacterium tuberculosis es la cena favorita de los virus llamados micobacteriófagos. Actualmente se están utilizando estos bacteriófagos como herramienta para el desarrollo de unnovedoso test de diagnóstico.
Durante décadas la bacteria Mycobacterium tuberculosis, causante de la tuberculosis, ha dado batalla y mostrado una asombrosa resistencia contra los continuos ataques de la medicina. Esta enfermedad es, aún hoy, la segunda causa de muerte en el mundo debida a un agente infeccioso. En el año 2010 la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la tuberculosis arrasó con 1,4 millones de vidas. En la Argentina, hay alrededor de 11 mil casos nuevos por año, según notificó el Ministerio de Salud, y la tasa es de 23,2 casos cada 100 mil habitantes.
La tuberculosis es transmitida cuando el enfermo estornuda, tose o habla, y unas pocas bacterias inhaladas son suficientes para que la persona quede infectada. A pesar de que el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado permitirían la cura del enfermo, tanto la falta de una detección temprana como el abandono de los largos tratamientos suelen agravar la situación del paciente y hacen que aumente el riesgo en la población de contraer la enfermedad. Uno de los principales problemas es que han emergido cepas resistentes a las drogas y, peor aún, multirresistentes. Por estas razones, y pese a los esfuerzos internacionales, la tuberculosis sigue siendo un importante problema de salud pública.
Los aliados
Las bacterias también tienen sus “enemigos íntimos” y son víctimas de unos virus conocidos como bacteriófagos o fagos. Mientras las bacterias lidian contra los virus por su supervivencia, estos pueden ser nuestros aliados en la lucha contra enfermedades patógenas como la tuberculosis.
La bacteria Mycobacterium tuberculosis es, particularmente, la cena favorita de los virus llamados micobacteriófagos. La doctora Mariana Piuri, investigadora del CONICET en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, junto con un grupo de investigadores de la Universidad de Pittsburgh, EEUU, ha utilizado a estos bacteriófagos como herramienta para el desarrollo de un novedoso test de diagnóstico, que detecta en forma rápida y segura a la bacteria causante de la tuberculosis.
El diagnóstico clásico de la tuberculosis consiste en la tinción de una muestra de expectorado del paciente a través de la técnica denominada ácido resistencia (ver infografía: Tuberculosis: Caso sospechoso). La doctora Piuri explica: “Este paso es rápido y poco costoso pero, en general, se debe complementar con el crecimiento de la bacteria en cultivo, ya que si hay pocas bacterias positivas, como sucede en los pacientes de HIV, éstas no se visualizan. Este procedimiento suele tardar entre tres y cuatro semanas. Además –continúa la especialista–, no hay que olvidar que la tinción por sí sola no sirve para diferenciar si las cepas son resistentes o no a las drogas”. Estas técnicas convencionales, pese a que tardan mucho tiempo y no tienen una gran sensibilidad (no sirven para la detección de pocas bacterias), siguen siendo la forma más utilizada en el diagnóstico.
La estrategia
Los obstáculos que los científicos deben enfrentar a la hora de desarrollar un método de detección no son pocos, entre ellos: el lento crecimiento de esta bacteria, el peligro de contagio cuando se las manipula y la contaminación con otras especies bacterianas que provienen del expectorado del paciente. Asimismo, es clave la identificación rápida de cepas resistentes para el posterior tratamiento de la enfermedad. Desde ya que los esfuerzos de muchos investigadores no han sido en vano y existen en la actualidad sistemas automatizados que tardan entre 48 y 76 horas. También han surgido metodologías exitosas basadas en ADN, que permiten identificar resistencias a antibióticos. Sin embargo, la infraestructura necesaria y los insumos son muy costosos, y limitan su aplicación solo a países de altos ingresos, que no coinciden con los lugares de mayor incidencia de esta enfermedad.
Piuri argumenta: “Nosotros trabajamos con bacteriófagos, virus que infectan bacterias, y estos se caracterizan por ser muy específicos. En particular, los micobacteriófagos infectan a Mycobacterium, pero no así a otras bacterias”. La estrategia usada por los investigadores fue modificar genéticamente estos micobacteriófagos agregándoles un gen que expresa la proteína con verde fluorescente, de modo tal que, cuando el virus ataca a la bacteria causante de la tuberculosis, ésta se vuelve fluorescente y de fácil visualización. La investigadora destaca que la clave del ensayo es que, mediante el equipamiento que se encuentra en la mayoría de los laboratorios, se puede detectar en 48 horas si el paciente está infectado. A su vez, si el ensayo se combina con diferentes drogas, es posible distinguir si las bacterias presentan resistencia a los antibióticos. Otra ventaja no menor es que, una vez que las muestras son tratadas con los bacteriófagos, es posible colocar una solución que mata a las bacterias disminuyendo el riesgo de contagio en el operador.
El futuro
En 2011, los investigadores, en colaboración con un equipo de científicos de Venezuela, publicaron un trabajo, en Journal of Clinical Microbiology, donde reportaron que hicieron la primera prueba a partir de aislamientos derivados de pacientes con tuberculosis. “El trabajo estuvo basado en la evaluación de nuestro método para detectar cepas resistentes a las drogas. Además de darnos resultados alentadores, permitió compararlo con otros métodos existentes en la actualidad. Desde ya, hay puntos a mejorar, pero metodológicamente son posibles”, opina la investigadora.
La doctora Piuri continúa esta línea de investigación en su laboratorio del Departamento de Química Biológica de la FCEyN, con un proyecto en asociación con el grupo de Graham Hatfull, de la Universidad de Pittsburgh, y que es financiado por el Instituto de Salud de los Estados Unidos (NIH), la Agencia de Promoción Científica y el CONICET. El objetivo es aumentar la sensibilidad de la técnica y poder aplicarla directamente en una muestra de expectorado para que en un futuro pueda usarse como ensayo de rutina. Claro está que el desafío es grande pues no es fácil encontrar el método de detección “ideal” que combine velocidad, sensibilidad, bioseguridad para el operador y determinación de resistencias a las drogas.
Todo indicaría que el enemigo de nuestro gran enemigo bacteriano está batallando de nuestro lado, en la guerra declarada hace ya más de un siglo contra esta devastadora enfermedad.

Para generar conciencia
En 1982, la OMS declaró el 24 de marzo como el Día Mundial de la Tuberculosis. Un día similar en el año 1882, el médico alemán Robert Koch anunció, en Berlín, el descubrimiento del bacilo causante de la enfermedad, llamado en la actualidad Mycobacterium tuberculosis o “bacilo de Koch”.
Ese evento busca educar al público sobre las consecuencias de la enfermedad y su impacto en la salud global. Teniendo en cuenta que en esa fecha en la Argentina se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, el Ministerio de Salud de la Nación decidió realizar “la Semana de la Tuberculosis”, invitando a todos los programas provinciales, regionales y organizaciones de la sociedad civil vinculados a la lucha contra esta enfermedad, a desarrollar actividades con el fin de generar una mayor visibilidad de esta problemática.

Distribución de la enfermedad en la Argentina
De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la Nación, existe una considerable brecha entre las diferentes jurisdicciones del país, y una elevada concentración de casos en provincias como Salta, Jujuy y Formosa, cuyas tasas (47,8, 47 y 39,2 cada 100 mil habitantes, respectivamente) duplican, prácticamente la media nacional. A su vez, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires notifican la mitad de los casos de todo el país.

Fuente: UBA

http://noticias.exactas.uba.ar/?p=4468

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