De las cuatro medallas que obtuvo la Argentina en la XXXVOlimpíada Iberoamericana de Matemática, dos pertenecen al Instituto Politécnico de Rosario. Se trata de Julián Cabrera y Matías Raimúndez, dos adolescentes expertos en esto de ser premiados en certámenes de matemática, una ciencia que los apasiona y divierte desde muy chicos.
Julián Cabrera tiene 17 años, está en cuarto año y obtuvo medalla de oro (con puntaje perfecto) en el certamen. Matías Raimúndez (18 años y alumno de sexto año), se trajo la medalla de plata. Ambos adolescentes cursan en el Instituto Politécnico, de la Universidad Nacional de Rosario (UNR)
Por las restricciones sanitarias derivadas de la pandemia, este año la XXXV Olimpíada Iberoamericana de Matemática se realizó de manera virtual, del 16 al 22 de noviembre. Fue organizada por Perú y participaron delegaciones de 23 países.
«Estoy muy contento y feliz por la medalla de oro, por lo que significó el esfuerzo y aparte en un año tan complicado«, dijo Julián este mediodía a La Capital, minutos después que el Poli publicara en sus redes sociales la noticia sobre sus estudiantes premiados.
A diferencia de otros equipos que pudieron competir desde sus casas, los cuatro representantes argentinos se reunieron para las pruebas en la sede de la Olimpíada Matemática Argentina (OMA), de la ciudad de Buenos Aires. Desde allí, los días 16 y 17 de noviembre, participaron del certamen internacional de forma online.
“Hubiese preferido que la olimpíada sea presencial como siempre, con chicos de otros países, pero por la pandemia se tuvo que hacer así y para mí esto es muy importante, porque disfrutamos mucho participar”, señaló Matías Raimúndez a este diario. El joven cursa el último año en el Poli y para 2021 planifica estudiar licenciatura en matemática. Además de los dos rosarinos, al equipo lo conformó un joven de Buenos Aires y otro de La Plata. La prueba consistió en seis ejercicios —tres por cada día— divididos en cuatro áreas: álgebra, geometría, combinatoria y teoría de números.
En una nota con La Capital previa al viaje a la Olimpíada Internacional de Bath, Julián contó que su vínculo con la matemática comenzó «desde muy, muy chico». Primero fue su mamá quien le enseñó pero después él quiso aprender más hasta que se le transformó «en una pasión». Matías, por su parte reveló que el disfrute por la matemática es «de toda la vida», y que por eso las olimpíadas los ayudan y motivan a seguir aprendiendo.
Un equipo de adolescentes fue elegido en un concurso en el rubro “mejor uso del hardware”. Quieren detectar y predecir incendios a través de sensores, satélites y brazaletes para los bomberos
Fuego en Córdoba: en la Argentina, la gran mayoría de los incendios forestales fueron iniciados por la acción humana, ya sea de modo intencional o por negligencia (Mario Sar)
Un equipo de cuatro jóvenes argentinos de 17 y 18 años fue seleccionado como finalista en un concurso internacional organizado por la NASA. Su propuesta consiste en detectar y predecir incendios forestales, evaluando los impactos económicos reales o potenciales mediante el uso de tecnología.
El proyecto de Iván López, Alejo Zuviria, Diego Moros y Alejandro Biarrieta fue seleccionado en la competencia internacional NASA Space Apps Challenge, en el rubro “Mejor uso del hardware” en la categoría “Confront – Spot that fire V3.0” (detecta ese fuego). No fueron los únicos argentinos seleccionados. Victoria Lomanto, una estudiante de física de Rosario, fue también seleccionada gracias al desarrollo de una app web que permite catalogar las ondas gravitacionales.
La iniciativa nació en Puerta 18, un espacio gratuito para jóvenes de 13 a 24 años, donde se estimulan habilidades y vocaciones a través del uso de diversas herramientas tecnológicas. El proyecto “Zeroxygen – Track this fire” (rastrea ese fuego) propone un sistema de comunicación basado en redes de baja potencia y área amplia, integrando información libre de los satélites de NASA y sensores accesibles para generar avisos tempranos de incendios y seguimientos detallados del movimiento de fuego y humo.
Cómo funciona
4 adolescentes elegidos por la NASA por proyecto para controlar incendios forestales, junto a sus dos mentores
En la Argentina, la gran mayoría de los incendios forestales que han arrasado con miles de hectáreas en provincias del centro y norte del país fueron iniciados por la acción humana, ya sea de modo intencional o por negligencia. En este sentido, y no solo por lo que sucede en el país, es clave la detección rápida, la mitigación y el análisis de evaluación del impacto comunitario.
“Nosotros hicimos un sistema integrado de prevención y detección de incendios que va desde unos sensores muy baratos que ideamos y prototipamos, que están hechos de Arduinos y redes LORA (una tecnología inalámbrica como WiFi o Bluetooth, por ejemplo) que son de muy bajo costo, y de muy alto alcance, que se podrían desplegar prácticamente en cualquier parte del mundo para detectar incendios y son prácticamente descartables«, explica a Infobae Iván López, de 18 años, uno de los integrantes del proyecto.
Estos sensores tendrían un costo de aproximadamente USD 15 y se conectarían a un centro de control que daría respuestas a esos incendios. “Para poder ir a esos incendios, les daríamos un mapeado a los bomberos, un lugar de la zona adonde tienen que viajar y también les daríamos un brazalete, con el que podrían mandar alertas y también recibir datos, conectado a sus celulares. Pero no tendrían que ver ningún tipo de pantalla, ya que en medio de un incendio , con todos los gases y el calor, no pueden estar viendo nada”, explica el joven.
Así explicaron los adolescentes argentinos a la NASA su proyecto para controlar incendios forestales
La información brindada sería suministrada por los satélites que están orbitando de la NASA, además de los sensores, que permiten tener la información de todos los focos de incendios y ciertas variables climáticas que integraron en el sistema.
Los sensores puede ser desplegados de muchas formas, lanzados desde bajas alturas o puestos por alguna persona. “Básicamente los pondríamos en torno a los datos que ya tenemos y según los datos históricos de los satélites de la NASA, y con eso decidimos los puntos más óptimos donde colocarlos”, agrega el adolescente que actualmente cursa el CBC de la carrera ingeniería informática de la UBA y quiere trabajar en el futuro en temas aeroespaciales.
Entonces, en un supuesto caso de incendio, lo primero que se haría para actuar es detectarlo con los satélites de la NASA o con algún sensor ya plantado. Luego, se daría aviso al centro de control y a los bomberos que ya tendrían su equipamiento, con esta pulsera o brazalete, y tendrían en su mapa del celular, la zona geográfica a la que irían, el clima, y toda la información necesaria para guiarlos de la mejor manera posible.
El bombero o socorrista dispondrá de un smartphone vinculado por bluetooth a un dispositivo de interconexión a las redes LORA, integrando información satelital y sus propios sensores. En el caso de ser seleccionado el proyecto, sus integrantes serán invitados al Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral.
A los chicos los conocí dando el taller de robótica en 2018, para el 2019, les fabriqué unos robotitos parecidos a un ´Rover Lunar´ (el vehículo usado en la Luna). para que ellos los programen, usando Arduino y sensores ultrasónicos, de contacto y luz”, explica a Infobae Daniel Comesaña, coordinador del taller de robótica de Puerta18.
Luego participaron de Engineer for the week, un programa educativo de Facebook, y ganaron uno de los certámenes de 2019 (siendo el primer equipo ganador fuera de los Estados Unidos). “Este año aun no habíamos hecho mucho y con mi hermano Alejandro ya teníamos experiencia en desarrollo de sensores, y redes LORA, así que cuando por internet salió la convocatoria del concurso los volví a convocar, ya que siempre algún contacto mantuvimos”, expresa el mentor de los jóvenes.
Señala que se “engancharon” con la idea muy rápido. “Muy sorprendidos ellos cuando vieron el mapa de FIRMS (NASA) mostrando en tiempo real los focos de incendio a nivel mundial. Se definieron los pitchs (presentación del proyecto, larga y corta, traducción al inglés, gráficos, todo mediante Telegram, cada tanto un Meet, archivos compartidos por Drive)… Nunca nadie los obligó ni a participar de Puerta 18 ni de este certamen”, dice.
Los alumnos de 7° año de la Escuela Técnica «Alfredo Carlos Passera» de Mocoretá, Corrientes, diseñaron una bicicleta para una familia que la necesitaba para trasladar a Jorge, un chico con discapacidad. Los estudiantes, junto a sus docentes, plantearon y llevaron a cabo una idea innovadora y diferente: que la bicicleta lleve una silla de ruedas adjunta al costado.Queremos felicitar a los creadores de esta silla, Rodrigo Aguirre, Lisandro Tisera, Juan Martínez y Franco Rigoni, y a sus docentes, Alberto Siviero y Walter Zandona, quienes demuestran que la educación trasciende las aulas y se convierten un ejemplo en la vida ¡Orgullo argentino! ️
Vía Instituto Nacional de Educación Tecnológica – INET – Argentina
Fuente : Ministerio de Educación de la Nación Argentina
¡UN VERDADERO EJEMPLO!Los alumnos de 7° año de la Escuela Técnica "Alfredo Carlos Passera" de Mocoretá, Corrientes,…
De la competencia, organizada por la una firma de la República Popular de China, participaron estudiantes de universidades de todo el mundo
Alan Bat, alumno de la Carrera de Ingeniería Mecánica de la UTN Buenos Aires, ganó el concurso internacional “Yo y mi ZW3D”, organizado por la firma china ZWSOFT Software Co, por el que obtuvo un año de licencia gratuita ZW3D 2020 Premium.
ZW3D es una aplicación informática de diseño asistido por ordenador para diseño y dibujo técnico en 2D y 3D.
Los participantes compartieron sus historias como usuarios ZW3D, contando sus experiencias personales e inspiradoras.
“Mi trabajo se inspiró en el Código Atlántico de Leonardo Da Vinci, una colección encuadernada de dibujos y escrituras que tiene doce volúmenes y consta de 1.119 hojas que datan de 1478 a 1519. Esa colección aborda una gran variedad de temas: vuelo, armamento, instrumentos musicales, matemáticas y botánicas. Realicé un tanque de guerra, un catalejo y un globo terráqueo”, explicó Alan Bat.
“Me anoté ya que mi versión estudiantil de ZW3D justo había expirado y la versión comercial me permitía realizar cosas que antes no podía y me servían en el ámbito laboral, como exportar mis dibujos en ZW3D a archivos DWG o DXF, archivos informáticos para dibujos de diseño asistido por computadora”, afirmó Bat.
El estudiante de cuarto año de Ingeniería Mecánica, publicó su historia en un archivo Drive con fotos, utilizando diseños realizados en 2019 en la cátedra de Diseño en 3D, a cargo del Profesor de la UTN Buenos Aires, Pablo Lang.
Al finalizar la competencia, un agente de marketing de la empresa se contactó con él para comunicarle que había sido ganador del premio.
Por último, el estudiante sostuvo que “el profesor Pablo Lang me facilitó los medios para lograr el premio, desde tramitar otra licencia estudiantil cuando la primera se me terminó, hasta incentivarme desde un principio durante sus clases y transmitirme el interés por el diseño en 3D” y -continuó- “una vez ganado el premio, recibió con gran sorpresa la noticia y me propuso integrar un equipo de investigación sobre energías renovables y su relación con el CAD, diseño asistido por computadora”.
Se trata de Justina Bossa Ribba, que consiguió la calificación «Top of The World» entre miles de estudiantes que participaron en pruebas de esa universidad inglesa
FORMACIÓN. Bossa estudia desde los tres años en el Mark Twain, escuela bilingüe la cual prepara a sus alumnos en el cuarto año de la secundaria para presentarse a estos exámenes FOTO: LA VOZ DEL INTERIOR / PEDRO CASTILLO
El nombre de la cordobesa Justina Bossa Ribba, de apenas 16 años, se transformó en las últimas 24 horas en uno de los más comentados por parte de los medios de todo el país y en las redes sociales. Es que consiguió la distinción «Top in the world», que otorga la prestigiosa Universidad de Cambridge (Reino Unido) y que la convierte en la calificación más alta entre todos los jóvenes del planeta. Justina en recibió ese reconocimiento por su desempeño en la materia «inglés como segunda lengua” (English as a Second Language”) con la cual alcanzó el 99% de certeza en sus evaluaciones. Justina actualmente es alumna del quinto año del exclusivo colegio Mark Twain de Córdoba y además de la nombrada materia de Inglés en noviembre rindió Biología, Matemáticas, Arte, Literatura y Lengua Castellana, todas obviamente en inglés. Bossa estudia desde los tres años en el Mark Twain, una escuela bilingüe que prepara a sus alumnos en el cuarto año de la secundaria para presentarse a estos exámenes, los cuales rinden miles de estudiantes de todo el mundo. “Rendí materias materias en inglés y en Language me saqué esta mención. Estoy muy orgullosa por este logro y le agradezco a mis compañeros y a mis docentes por el acompañamiento. Por el tema de la pandemia me duele no poder agradecérselos personalmente”, aseguró Bossa tras conocer la noticia. “Este premio es un incentivo e intentaré estudiar mi carrera de grado. Sé que no todos los jóvenes tenemos las mismas oportunidades pero hay que tratar de dar lo mejor que uno puede. He recibido mensajes de todo el país, gente expresándome su orgullo y me llena el corazón de alegría recibir este tipo de mensajes”, completó la joven. Siempre de cara al futuro, Justina contó que ya decidió cómo continuará sus estudios tras terminar el secundario: estudiará Biotecnología, aunque aún no decidió si lo hará en Inglaterra o Estados Unidos. Según explicó la decisión se basará en las oportunidades de prácticas en laboratorios que puedan lograr en dichos países.
Las razas más utilizadas para este entrenamiento son pastor belga malinois, labrador retriever, pastor alemán, sprigel spagniel y border collie.
La Facultad de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires (FCV-UBA) trabaja en el entrenamiento de perros “para detectar el agente viral coronavirus», método que «permitirá realizar un testeo de bajo costo» para «asignar más eficientemente» los exámenes de laboratorio «a quienes hayan resultado positivo para los canes”, se informó hoy desde la Facultad de Veterinaria.
La capacidad olfativa de los perros permite su entrenamiento para la detección de sustancias como estupefacientes, explosivos, divisas o alimentos, además de buscar personas con vida en desastres naturales y estructuras colapsadas, restos humanos o en identificaciones forenses o criminalísticas.
En relación al entrenamiento para detectar el coronavirus, expertos de la facultad explicaron que “los cambios que se producen en los compuestos orgánicos volátiles que emite el cuerpo humano al contraer una enfermedad son aislados a partir de muestras de sangre, piel, sudor y orina para ser utilizados en el adiestramiento de los perros detectores”.
En la actualidad, los perros logran detectar episodios de hipoglucemia, cáncer de pulmón, mama, próstata y colon, melanoma o tuberculosis.
“En estos casos, los tejidos malignos o los trastornos metabólicos liberan sustancias muchas veces detectables por el olfato canino”, explicaron en un escrito enviado a esta agencia.
Las razas más utilizadas para este entrenamiento son pastor belga malinois, labrador retriever, pastor alemán, sprigel spagniel y border collie.
Paula Carancci, secretaria de Extensión de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, explicó que la Escuela de Medicina Veterinaria de Alfort (Francia), bajo el programa Nosaïs comenzó una investigación que está teniendo resultados alentadores.
“Nuestro objetivo es incorporarnos al proyecto, adaptarlo a las necesidades locales y sumar evidencia científica sobre la capacidad de los perros para detectar personas afectadas por la Covid-19”.
En Argentina, el programa se encuentra en etapa de diseño y planificación, muy próximo a iniciar las prácticas con perros, y coordinado por la Secretaría de Extensión y la Dirección de la Especialización en Bienestar Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA.
Carancci agregó que “el entrenamiento será llevado a cabo por profesionales de la Escuela de Adiestramiento que depende de la Secretaría de Extensión de la Facultad” y que “utilizarán animales ya entrenados, preferentemente en la detección de explosivos ya que estos perros fueron adiestrados para señalar un olor compatible con esta tarea”.
El entrenamiento “se realiza a partir de un aprendizaje asociativo por el reconocen un olor que le dará acceso a su juguete o alimento preferido” como premio, explicó.
Luego, al encontrar el lugar con la muestra positiva el perro lo indicará con una conducta específica (sentándose y dirigiendo su mirada hacia ese dispositivo), recibirá la recompensa por la marcación, y luego deberá discriminar entre muestras de pacientes positivos y negativos, marcando los primeros e ignorando a los segundos.
Carancci agregó que “los canes y las personas involucrados en el entrenamiento no estarán expuestos a riesgo alguno porque las muestras serán tomadas por personal de salud”.
“Si bien las tomas provienen de pacientes que pueden cursar la enfermedad, se trata de muestras de sudor donde no se encuentra el agente viral, tomadas sobre gasa estéril, y depositadas en envases herméticos”, explicó.
La profesional estimó que el tiempo estimado de entrenamiento es entre 6 y 8 semanas, y “luego se avanzará en las etapas de convalidación y aplicación de estas técnicas”.
“Las pruebas realizadas en Francia arrojaron un resultado altamente efectivo en la identificación de las muestras. La estadística indican una efectividad entre el 86 y el 100% según el ejemplar canino”, concluyó.
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