Con más de diez años de antigüedad, la investigación es impulsada por un grupo de docentes universitarios en la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Con más de diez años de antigüedad, la investigación es impulsada por un grupo de docentes universitarios en la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
El proyecto de producción de aceites a partir de bacterias despertó gran interés internacional por su alto grado de innovación, pero la idea de los investigadores es realizar el emprendimiento de biotecnología en Comodoro Rivadavia y aplicarlo a escala industrial.
El 80 por ciento de los aceites producidos que son de origen vegetal se destinan a alimentos, aunque también sean de utilidad para la producción de biocombustibles.
Así, se instala un debate que parte de la disyuntiva de emplear esos aceites para alimentos o para generación de energía. Lo cierto es que la población mundial se incrementa de manera progresiva al tiempo que aumenta la demanda de alimentos.
Esa situación empuja a que para generar biocombustibles el mundo deba buscar fuentes alternativas de aceites de orígenes antes sin considerar, como el producido por las bacterias, ya que no pueden ser utilizados para alimento.
La idea base
En el marco de una beca que le había sido otorgada por el gobierno de Alemania, la temática comenzó como trabajo de tesis del doctor Héctor Ávarez, bioquímico y director del centro de investigación de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco e investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).
Durante su doctorado Ávarez trabajó en la posibilidad de producir plásticos biodegradables a partir de bacterias. Pero en el proceso de investigación y aislando microorganismos del ambiente, el investigador encontró que las bacterias acumulaban grandes cantidades de aceites, un proceso que hasta el momento no había sido descrito.
Entonces, Álvarez decidió virar el eje de su investigación y centrarla en comprender el proceso de producción y acumulación de aceites por medio de bacterias.
Luego de tres años de trabajo en el exterior, el investigador regresó a la Universidad Nacional de la Patagonia para continuar con su investigación de producción de aceites bacterianos.
Sin embargo, como la producción de aceites estaba prácticamente monopolizada por el aceite de origen vegetal, en ese momento no había una demanda concreta para desarrollar una fuente alternativa de aceites. Por tal razón, la temática continuó creciendo exclusivamente desde el punto de vista científico.
El contexto adecuado
El cambio climático y la gran demanda de fuentes de energía alternativas al petróleo, se sumó a la situación de crisis internacional y comenzó a surgir la necesidad de buscar fuentes alternativas de energía más amigables con el ambiente.
“En ese contexto cobran fuerza los biocombustibles (producidos a partir de fuentes biológicas vegetales, animales, bacterias). Hasta entonces, la producción de aceites a partir de bacterias no había sido explorado, por ello resulta un proyecto innovador”, contó Álvarez.
El investigador recordó que la ley nacional de biocombustibles determina que a partir de 2010 los combustibles tradicionales deberán tener un 5% de biocomsbutible, con lo cual habrá una demanda puntual y creciente a partir del próximo año.
“Para el país es muy bueno que surjan fuentes alternativas de combustibles complementarias a las tradicionales”, explicó.
Además, “la ciudad de Comodoro Rivadavia se está proyectando hacia la diversificación de su comunidad, pensando en fuentes productivas”, por eso la idea del proyecto sería realizar algún emprendimiento de biotecnología desde esta ciudad, apuntó.
Un trabajo conjunto
Días atrás el municipio de Comodoro Rivadavia firmó un convenio con la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco para centralizar el conocimiento científico que gira en torno al descubrimiento.
“Se trata de un acuerdo de colaboración para potenciar este proyecto específico de la producción de aceites y los microorganismos que van a producir a partir de residuos orgánicos”, explicó Alvarez.
En esta alianza, la universidad aporta el equipo de trabajo integrado por los docentes investigadores Roxana Silva, Marisa Herrero, Susana Bequer Urbano, Martín Hernández, Soledad Villalba y Héctor Alvarez y el municipio intentará gestionar el apoyo financiero necesario para realizarlo.
En principio se necesita infraestructura adecuada, equipamiento de laboratorio, dinero para insumos y recursos humanos.
El doctor Alvarez aclaró que dicho proyecto se encuentra en el contexto del parque tecnológico que el municipio de Comodoro Rivadavia proyecta construir en la zona de Kilómetro 4.
Con diferentes invitaciones para participar de congresos internacionales, el doctor Héctor Álvarez comentó que varios países se han mostrado interesados en la aplicabilidad del proyecto.
Es que las energías renovables se están estudiando masivamente en muchos países. “Esto abre un abanico a un nuevo escenario mundial que hace que regiones que antes estaban supeditadas a un segundo o tercer plano porque no tenían petróleo, ahora tengan recursos naturales para explotar”, evaluó Álvarez.
“Aquellos países que lo hagan más rápidamente serán los que mejor se posicionen en este nuevo escenario. Si una región quiere potenciarse y desarrollarse económicamente no tiene que perder tiempo”, consideró.
Las fortalezas del proyecto
Convencido de la viabilidad de la investigación, pero aún sin detalles sobre la aplicación a escala industrial, el grupo que la desarrolla aclara que el proyecto tiende a utilizar los recursos naturales que dispone la región, considerando no solo los residuos orgánicos sino también las bacterias que pueden servir para procesos biotecnológicos.
En ese sentido, se trata de un proyecto de innovación de fase temprana, a partir del cual se va a generar la información necesaria para ver si es factible traspolarlo a una escala industrial. “En esta ciudad se producen muchas toneladas de residuos de distinto origen. La idea es transformar los residuos que pueden ser negativos en un producto que pueda ser comercializable para la región”, argumentan.
PATAGÓNICO.NET
http://www.nuestromar.org/noticias/energia_y_minerales_052009