Archive | Arte Argentino

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De cartonera a editora

Posted on 11 agosto 2009 by hj

La «Osa» Miriam vivía de vender cartón y hoy lo colorea para hacer portadas de libros; junto a otros compañeros, trabaja en Eloísa Cartonera, cooperativa fundada en 2003 por Washington Cucurto

Por Virginia Lauricella
De la redacción de lanacion.com
[email protected]

A metros de la Bombonera, la «Osa» Miriam, Ricardo, Juan, Alejandro, Celeste y Carolina («Cartolina» para sus compañeros) se rebelan contra la tiranía azul y amarilla. En un pequeño local de Brandsen 467 pintan a mano pedazos de cartón para transformarlos en coloridas portadas de libros que se imprimen allí, en el barrio de La Boca.

Eloísa Cartonera surgió en 2003. «En ese momento, con los precios disparados, la única manera de seguir imprimiendo era usando el cartón que recogíamos de la calle. Eloísa surgió con lo que teníamos a mano», asegura Washington Cucurto (seudónimo de Santiago Vega), responsable del proyecto, junto a Javier Barilaro y Fernanda Laguna.

Desde su página , la «editorial más colorinche del mundo», que funciona como cooperativa, toma posición: «Ni un producto de la crisis ni un intento por estetizar la miseria». Se definen como un grupo de personas que se juntó para hacer las cosas de otra forma.

Y eso se nota sólo con verlos trabajar sobre el cartón que cubrirá los ejemplares de La Noche , relatos fantásticos para chicos escritos por David Wapner. El infantil es el género más vendido. Casualidad o no, agarran una caja de Nesquik. La «Osa», que solía ganarse la vida como cartonera, se entusiasma ahora al imaginar las posibilidades que le ofrece ese material. «Me gusta cuando una tapa me queda re linda y la ven todos», dice.

El cartón lo compran a cartoneros que recorren el barrio a 1,50 pesos el kilo o 0,25 centavos la caja. Una cifra muy superior a la ofrecida en otros puntos de reciclaje. Los libros salen 5 y algunas ediciones más acabadas como El sol albañil , de Ernesto Camilli, cuestan el doble. También hay cuadernos por 15.

El catálogo contiene más de 120 títulos, todos de autores latinoamericanos con diferentes grados de visibilidad. «Cedí dos obras y, como muchos, habría cedido más, de puro amor a Cucurto. Nunca cifré expectativas en el proyecto Eloísa, pero celebré su existencia como recordatorio de la condición lumpen y marginal de toda buena literatura», asegura el escritor Rodolfo Fogwill, autor de Los Pichiciegos , a lanacion.com .

Como él, hicieron Ricardo Piglia, Tomás Eloy Martínez, Alan Pauls, Pedro Lemebel, César Aira, Leónidas Lamborghini, Fabián Casas y Gabriela Bejerman, entre otros.

 

Eloísa propone una estética sustentada en fuertes principios sociales y comunitarios que ya trasciende las fronteras. Existen iniciativas similares en varios países de la región. Como Brasil (Dulcineía Catadora), Perú (Sarita Cartonera), Paraguay (Yiyi Jambo), Chile (Animita Cartonera) y Bolivia (Yerba Mala Cartonera), por nombrar algunos.

En nuestro país, no es necesario irse hasta la Boca para conseguirlos. Se venden también en varias librerías: Boutique del Libro, Antígona, Rincón del Anticuario, Prometeo, De la Mancha, Otra Lluvia, Crack Up, Eterna Cadencia, Zivals, Club Dumas, De Avila, MU, Librería de las Madres, Fundación Proa.

Aunque acercarse a la calle Brandsen (lunes a sábado de 14 a 20) es una buena oportunidad para entrar a la cocina del proyecto y hasta pintar un libro, o encargar el armado del propio. Klaus Stadmuller, un turista alemán, llega para retirar la caja de ejemplares de su 50 por Buenos Aires . Postales de cartón que repartirá a su regreso.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1160813&pid=7072226&toi=6486

 

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A pura chacarera y para el Guinness

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A pura chacarera y para el Guinness

Posted on 11 agosto 2009 by hj

Con la participación de 200 cantores y músicos, se llevará a cabo el Primer Maratón de las Chacareras en el patio de la casa de la famosa familia del folklore argentino.

Culto folklorico. En la misma jornada, quedará declarada «casa museo» la vivienda con patio de tierra en la que nacieron y viven los integrantes de la emblemática familia del folklore argentino. En la foto: Roxana, Peteco y Graciela Carabajal. (Télam)

Más de 200 cantores y músicos participarán del «Primer Maratón de las Chacareras», que se llevará a cabo entre el jueves y la madrugada del sábado próximos en la casa de la familia Carabajal, en la ciudad santiagueña de La Banda. El encuentro se pretende incorporar a los records de los libros Guinness.

El inédito espectáculo, que congregará a músicos y compositores, se realizará en forma simultánea en dos escenarios que serán levantados en la casa paterna de los Carabajal.

La fiesta será amenizada, entre otros, por Peteco, Cuti y Roberto Carabajal y el grupo Los Carabajal, los artistas más reconocidos del clan por el público en general, Horacio Banegas, Los Manseros Santiagueños y Roxana Carabajal. También, confirmaron su participación Graciela Carabajal, Luisa Galván, La Brasa, La Fragua, «Pulpo» Heredia, Vislumbre del Esteko, Jovita Subire y otros famosos conjuntos y solistas santiagueños.

Los organizadores estiman que durante el primer maratón, se interpretarán alrededor de 600 chacareras, en pausas que no deben superar los 30 segundos entre cada tema. Durante el evento, que se pretende incorporar al libro Guinness, se habilitará un quincho en los que se expenderán comidas típicas y regionales.

http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=27892

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Graffiti Argentino: de los muros porteños al mundo

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Graffiti Argentino: de los muros porteños al mundo

Posted on 11 agosto 2009 by hj

En los últimos años, la presencia de arte callejero en barrios como Palermo, San Telmo, Colegiales y Barracas – último en sumarse a la movida tras la proliferación de los centros de diseño – transformó sus calles en galerías al aire libre donde nadie acude a ver una obra, pero todos involuntariamente la ven. Esas mismas piezas son consideradas por un mercado extranjero como verdaderas obras de arte argentinas por las que pagan, por ahora, cientos de dólares, pero que prometen elevar sus precios en sintonía con el crecimiento del mercado internacional de arte callejero.

En Buenos Aires la galería Hollywood in Cambodia es la única que se dedica a exponer piezas de artistas especializados en graffiti. Funciona en Palermo, en el primer piso de un bar. Son dos habitaciones y un patio donde los artistas hacen el mismo trabajo que realizarían en frentes o fachadas de casas, pero sobre las paredes del lugar. Al igual que los principales museos del mundo, la galería cuenta con su tienda donde los artistas, expositores o no, dejan sus obras en formato de serigrafía, madera o papel para ser vendidas a cambio de una comisión del 20% sobre el precio de venta.

Las obras que tenemos nos la dejan los artistas en consignación. Hay obras de gente que nunca expuso que igual nos deja cosas porque acá nos conocemos todos. Incluso artistas de afuera, por ejemplo de Brasil. Saben que existe el lugar; es otro punto de venta, nos mandan un paquete, colgamos serigrafías o cuadros, están todos acá a la venta, detalla GG, artista callejero y miembro de Bs As Stencil, uno de los tres colectivos artísticos que, junto a Malatesta y Run don’t walk, que llevan adelante el lugar ubicado en la calle Thames 1885.

Los principales compradores son extranjeros: estadounidenses, brasileños y, especialmente, europeos. Las cosas le gustan y los precios para ellos son muy baratos. En Europa ya consideran a las obras de artistas de street art como arte, explica GG y agrega que, entre los interesados también hay coleccionistas que están a tono con el pulso del mundo. ¿Está de moda el arte callejero en el extranjero? Si, completamente. Nosotros vendemos afuera más que acá.

A diferencia de los artistas de Hollywood in Cambodia que reconocen que no se dedican al arte callejero para hacernos ricos, en Europa la tendencia marca otra cosa. Las más prestigiosas casas de subastas han comenzado a dedicarles un párrafo aparte. El año pasado la casa Bonhams adjudicó por 72.000 euros una obra de Nick Walter, y por 83.000 euros otra de Adam Neate. Pero sin dudas, el que se lleva el primer puesto es el misterioso Banksy. En 2007, este artista inglés, al cual no se le conoce el rostro y mantiene su identidad en el más anonimato, embolsó 102.000 libras esterlinas por tres de sus trabajos que salieron a subasta a través de la prestigiosa casa Sotheby’s. Hoy, el museo de Bristol, su supuesta ciudad natal -no hay precisiones, todo alrededor de Banksy es misterio- inclusive le dedica una exposición al niño mimado del lugar.

¿Cuánto sale una pieza de arte callejero argentino? Depende del mercado, explica GG. Acá tengo obras mías que están $300, $500 o $3000. Para mi valen $25.000 porque a mi me gusta lo que hago. Si tuviese que ponerlo un precio sin importarme le pongo ese, pero después no vendo ninguno. Tiene que ver con el mercado. Ovbiamente, la comparación con el principal referente mundial es inevitable: Banksy en Londres vende a 100.000 libras una pieza. Quizás la técnica es la misma que está usando Run don’t walk en un cuadro que está ahí, dispara GG.

Uno de los trabajos más conocidos de Bs As Stencil fue un stencil -técnica que utiliza una plantilla con la forma que se le quiere dar a la imagen- de George W. Bush al que le agregaron orejas de Mickey Mouse y el juego de palabras Disney War (traducido al español, Guerra de Disney). La imagen dio la vuelta al mundo tras su aparición en una pared del centro porteño al tiempo que el ex presidente norteamericano invadía Irak. Sin embargo GG sostiene que los compradores no buscan en su mayoría obras politizadas. Tiene que ver con la pieza en si. No importa el mensaje, y pone como ejemplo su obra más difundida. Nadie nos compró una reproducción. Nadie quiere tener a Bush colgando de una pared. Está bueno para la calle, para expresar una idea, remarca.

A nivel local, los graffiteros han logrado plasmar su arte dentro de las casas de varios argentinos. Se trata de personas que quieren que una o varias paredes de su hogar luzcan decoradas con arte callejero. Lo más pedido son livings. Es lo mismo que te compren una obra. Es alguien que está reconociendo lo que haces. Entre los trabajos más extraños que le ha tocado a GG figura la decoración del cuarto de un niño de tres años. Hicimos toda una guarda muy linda con diferentes stencils y colores tranquilos. También hay quienes acuden a los artistas callejeros para decorar los frentes de sus comercios, como es el caso del Post Bar, que funciona debajo de la galería.

Desde hace diez años que en el país el graffiti viene ganando la calle y llamando la atención del mercado europeo y de a poco el argentino. Los artistas lo saben y aprovechan cada instancia, sin prejuicios, para difundir sus trabajos. GG lo resume bien: el arte callejero es lo que hacemos siempre. Que se lo empiece a considerar me cae bien. Yo no tengo ningún problema en ir y mostrar lo que hago, mientras no me pongas condiciones. Y si nos dicen que no, meteremos la pintura en el bolso y nos daremos la vuelta. Es lo que hacemos, no lo puedo cambiar.

http://www.ambito.com/noticia.asp?id=475983

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Arte callejero: un fenómeno que se extiende y provoca en las paredes porteñas

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Arte callejero: un fenómeno que se extiende y provoca en las paredes porteñas

Posted on 02 agosto 2009 by hj

Pintan en lugares abandonados o públicos. También en casas y empresas, a pedido de los dueños.

Por: Nora Sánchez


EN TIRAS. Las historietas de la esquina de Aménabar y Concepción Arenal. (Diego Waldmann..Paredones descuidados, construcciones abandonadas, espacios públicos degradados. Ahí donde muchos ven la decadencia de la ciudad, los artistas urbanos encuentran un lienzo perfecto. El street art o arte callejero se extiende cada vez más por los muros porteños, imponiendo sus colores y personajes por sobre las pintadas políticas. Los barrios más intervenidos son Colegiales, Palermo, Belgrano, Barracas y San Telmo, donde se lucen artistas que firman con seudónimos como Gualicho, Jaz, Grolou, Larva o Parbo.

En Buenos Aires, el arte urbano nació en los 90, con la llegada de artistas extranjeros y algunos argentinos que habían aprendido a hacer grafiti en Europa o Estados Unidos. Uno de los semilleros locales fue la carrera de Diseño Gráfico de la UBA, a fines de los 90. «En la facultad aprendimos sobre producciones y reproducciones de obras de arte. Empezamos a tratar las cosas como una marca y a explotar diferentes soportes. La calle era un soporte más», explica el diseñador Lucas Lasnier, que empezó haciendo stenciles y se pasó al pincel y al rodillo. Ahora hace murales de cactus y calaveras que firma como Parbo.

«El movimiento se consolidó con la llegada de la pintura en spray catalana Montana Colors, en 2001», cuenta Maximiliano Ruiz, autor del libro Graffiti Argentina, publicado por la editorial inglesa Thames & Hudson.

«Al principio salíamos de noche a pintar y todo era caótico -recuerda Parbo-. Dejábamos una marca rápida en una pared o una bomba con nuestro nombre. Pero en 2004, vino el artista inglés The London Police, que nos dio una cachetada y nos dijo que teníamos que tomar la calle de una manera más seria. Con él hicimos un mural en la planta eléctrica de Edenor, en Colegiales, donde seguimos pintando». De hecho, ese muro de Matienzo entre Conesa y Zapiola, es la mejor galería de arte informal de la ciudad. Y sirvió para rodar un corto de animación (www.blublu.org/sito/video/muto.htm).

«Lo bueno de Buenos Aires es que, como es una ciudad del tercer mundo, ofrece muchas posibilidades para pintar. Hay mucha cosa venida a menos, lugares donde se iban a hacer autopistas y no se hizo nada, fábricas abandonadas…», enumera Pablo Harymbat (32), conocido como Gualicho, un artista que dejó su marca en rojo, azul y amarillo en el puente de Jorge Newbery, en Colegiales. Y que le puso zepelines gigantes y personajes futuristas a la esquina de Newbery y Zapiola, sede de una productora de cine y publicidad cuya fachada pintó por encargo.

Además de los espacios, los muralistas porteños tienen otra ventaja: a diferencia de lo que ocurre en otras ciudades del mundo, en Buenos Aires no los persiguen. «Hay mucha libertad -afirma Gualicho-. Me he cruzado con policías que me cubrieron e informaron por radio que ya no había nadie, para que yo pudiera seguir pintando. En Nueva York y en Londres el grafiti está prohibido. Acá se lo tomaron bien y no reaccionaron».

«No pedimos autorización para pintar en espacios públicos -confirma Parbo-. Pero al ir a la pared movilizando litros de pintura, escaleras y andamios generamos un ambiente en el que parece que sí estamos autorizados. Y la policía sigue de largo».

«Banksy, el máximo artista del género, dice que es mejor pedir perdón antes que permiso», afirma Federico Minuchin, de Run Don’t Walk, un colectivo de diseño que junto a las agrupaciones Buenos Aires Stencil y Malatesta, en 2006 fundó la primera y única galería de arte especializada en street art. Se llama Hollywood in Cambodia y está en un bar de Thames al 1800, en Palermo. «Ya llevamos veinte muestras», cuenta Minuchin.

A veces son los propios vecinos quienes piden un mural, hartos de que les ensucien el frente con consignas políticas. «Se dieron cuenta de que nadie pinta encima de nuestras obras», dice Louis Danjou (25), alias Grolou, que multiplicó sus cabezas y monstruos por Barracas y San Telmo, barrios donde lo llaman «el francés que pinta». Louis llegó hace tres años y es hijo de artistas. Siempre dibujó, pero recién empezó a hacerlo en la calle en Buenos Aires. «Vivía en Finochietto y Piedras, frente a una empresa de computación que cuando se enteró de lo que hacía, me pidió que le pintara el frente. Lo mismo hicieron muchos vecinos».

«El street art local se caracteriza por la influencia del filete y la falta de mensaje -evalúa Ruiz-. Se trata de pintar, porque es divertido». Gualicho afirma: «La tendencia es hacer personajes. Falta madurar y empezar a decir algo. En lo personal, espero que mis obras incomoden o provoquen un shock».

El arte urbano también es utilizado con fines de comerciales. En Palermo, un mural publicita una bebida energizante. Y entre ayer y hoy se desarrolla la segunda edición del Puma Urban Art, un festival en el Auditorio Buenos Aires (Av. Pueyrredón 2501) que difunde lo último del género mientras promociona una marca deportiva.

Mañana, Grolou se vuelve a Francia. Por eso, sin un solo sponsor y gastando sus últimos $ 200 en pintura, ayer pintó un Gauchito Gil en Belgrano y Perú. «Es mi despedida para Buenos Aires, dejar una gran pintura», explicó.

http://www.clarin.com/diario/2009/08/02/um/m-01970470.htm

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Nada como la magia de una buena historia

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Nada como la magia de una buena historia

Posted on 01 agosto 2009 by hj

La Biblioteca Euforión tiene, además del Bibliomóvil, un grupo de abuelas y abuelos cuentacuentos. Surgido en noviembre de 2000, este grupo lleva sus voces a escuelas e instituciones como el Hospital de Niños de La Plata. Apelan al encanto del relato oral.

La Biblioteca Eufori?n tiene, adem?s del Bibliom?vil, un grupo de abuelas y abuelos cuentacuentos. Surgido en noviembre de 2000, este grupo lleva sus voces a escuelas e instituciones como el Hospital de Ni?os de La Plata. Apelan al encanto del relato oral

Mucho antes de que las historias se plasmaran en libros recorrían el mundo y el tiempo a partir de ese encanto particular que posee la oralidad. Esa tradición permaneció y se propagó luego en el ámbito doméstico, con esos relatos que muchas veces padres y abuelos narraban a hijos y nietos. A diferencia del texto escrito, la oralidad permite modificar la historia e incorporar nuevos personajes para adaptarla a situaciones particulares.
En los últimos años, nuevas generaciones de padres y docentes comenzaron a tener un particular interés por el “aprender” a relatar desde la oralidad. Y en noviembre de 2000, mucho antes de que apareciera esta suerte de “buena” moda, un grupo de mujeres -que además eran abuelas- decidieron aunar fuerzas en la Biblioteca Euforión y llevar sus voces e historias a jardines de infantes, escuelas y establecimientos como el Hospital de Niños de La Plata.
Al año siguiente comenzaron a acompañar al Bibliomóvil de esa biblioteca platense en las visitas a las distintas escuelas, en su mayoría rurales. Buscando que los chicos “aprendan a disfrutar de la lectura y encuentren en el libro un compañero para toda la vida”, aseguran que “a leer también se aprende escuchando”.
Palabras sabias
Así como popularmente se utiliza para remarcar que un plato de comida cuenta con un plus que “es la receta de la abuela”, algo similar ocurre con las historias en las que estas mujeres ponen además de sus voces el alma toda.
Al grupo de Abuelas Cuentacuentos fundacional se le sumó en 2003 Mabel Cosentino, que además de ser la única no abuela tiene una historia de vida particular. “Yo fui como oyente a la escuela de lectura con el grupo de ciegos de la Biblioteca Braile y me quedé enganchada. Ese día Beba (Santillán) se acercó y me preguntó si me animaba a sumarme al grupo y me dio un casete con cuentos grabados y así fue como empecé. Muchas veces remarcan mi caso y lo ponen como ejemplo. Ahora tengo 70 años y me quedé ciega en 1996. Hay que aprender que la queja le hace mal a tu entorno, no sirve, y yo quiero ayudar todo lo que se puede”, explicó a Hoy Mabel.
“Todos los miércoles a la tarde nos reunimos en la Biblioteca y por suerte este es un grupo muy bueno, conformado por docentes, profesoras y abogadas, pero en el que todas tenemos el mismo fin: dar. Vamos mucho a la periferia y sabemos que debemos adaptarnos a distintas realidades, en lo que es una experiencia maravillosa”, agregó.
El único
Como una suerte de isla entre tantas abuelas, aparece la figura de Hugo Petró, el único hombre del grupo. Actualmente los cuentacuentos de la Biblioteca Euforión trabajan en un proyecto denominado “Construimos la Feria del Libro”, que involucra a la EPB nº 20 del paraje La Hermosura (ruta 11, kilómetro 13). El proyecto se enmarca en los festejos por el centenario de la institución educativa y tuvo su mojón el 4 de junio cuando, acompañadas por el Bibliomóvil, estas juglares del siglo XXI regalaron sus historias a los alumnos, docentes y directivos.
También donaron textos de literatura infantil para propagar la semilla que plantaron a partir de las aventuras nacidas desde sus voces. En septiembre, el proyecto culminará con una muestra de trabajos realizados por los chicos.
El arte de la narración oral no se limita a la mera lectura o relato de un texto. En estos cuentos el cuerpo juega un rol preponderante y el alma de las cuentacuentos aparece con cada palabra. “A mí me gustan más los más chiquitos y soy medio monigote, me gusta utilizar todo el cuerpo. Yo quiero contar cuentos, no ser narradora”, concluyó una de ellas.

Un mundo fascinante

En su sitio web, las abuelas de la Biblioteca Euforión especifican la búsqueda que tiene el grupo: “Nuestro principal objetivo es que los niños aprendan a disfrutar de la lectura y encuentren en el libro un compañero para toda la vida. Por eso recorremos escuelas, comedores, bibliotecas y otras instituciones desplegando una alfombra mágica donde compartimos con los niños historias, cuentos y leyendas para que, narradas o leídas, los transporten a un mundo de magia e imaginación. Porque a leer también se aprende escuchando”.
Por eso persiguen, a partir de la estimulación que generan sus relatos, que descubran “un mundo fascinante y lleno de magia y que entiendan que esa magia sale de las páginas de esos libros”.

Las voces

Integran Abuelas Cuentacuentos de la Biblioteca Euforión: Elvira Santillán de Dillon, Ester Dolian, Lucía Tironi, Mabel Cosentino, Mirta Santoro, Marta Reclusa, Hugo Petró, Liliana Benítez, María Rosa Rodríguez, Marta Santillán de Macri y Perla Malnati Cuqui Chouza.

http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-38353-titulo-Nada_como_la_magia_de_una_buena_historia

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La cultura como negocio .La industria cultural Argentina genera $10.700 millones al año , representa el 3% del PBI , superando a la energía a la minería y a la pesca

Posted on 31 julio 2009 by hj

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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