22 noviembre 2009

Por primera vez en América latina, una mujer logró recuperar la fertilidad gracias a un autotrasplante , realizado en Argentina , de tejido ovárico criopreservado

Recuperó la fertilidad con un trasplante realizado en el Instituto de Ginecología y Fertilidad de Buenos Aires (IFER) . Hay solo una treintena de casos en el mundo

FOTO: http://www.hoymujer.com

Sebastián A. Ríos
LA NACION

Faltaba una semana para la quimioterapia, cuando Rita enfrentó a su médica y le dijo que quería posponer el tratamiento unos días. Había decidido someterse a una intervención en la que se le extraería tejido de sus ovarios, para luego congelarlo, como forma de preservar su fertilidad de las agresivas drogas oncológicas que recibiría como parte del tratamiento para el cáncer que padecía.

«Mi médica no estaba contenta con mi decisión. «Está en juego tu vida», me dijo. Los oncólogos quieren tratar de salvar la vida de sus pacientes a toda costa, y quizá no piensan en estos detalles. Pero yo estaba convencida; no podía creer que me iba a morir, y quería poder ver más allá», contó a LA NACION Rita, que por aquel entonces tenía 28 años, no tenía hijos y apenas acababa de ponerse de novia con Fernando, quien hoy es su marido.

La quimioterapia, efectivamente, le robó la fertilidad, pero los médicos se la devolvieron. Rita es la primera mujer en América latina que volvió a ser fértil gracias a un autotrasplante de tejido ovárico criopreservado.

En el mundo, no más de una treintena de mujeres recuperó la fertilidad gracias a ese procedimiento, y la bibliografía médica consigna sólo seis nacimientos y algunos embarazos en curso.

Sin embargo, hoy, en la Argentina, son muchas las mujeres, las adolescentes y las chicas que ante la indicación de quimioterapia o radioterapia deciden preservar su fertilidad. Para todas ellas, el caso de Rita demuestra que el cáncer no debe ser hoy un obstáculo para pensar en el día siguiente a su tratamiento.

Algo dicho al pasar «A Rita le diagnosticaron en 2005 un tumor muy agresivo, a la altura de las costillas, que requería una extirpación quirúrgica y luego, someterse a quimioterapia», recordó el doctor Fabián Lorenzo, ginecólogo del Instituto de Ginecología y Fertilidad de Buenos Aires (IFER).

Tras la cirugía, y a sólo días de la quimioterapia, Rita llegó a su consultorio. «Así como al pasar, los oncólogos me habían comentado que entre los efectos secundarios de la quimio estaba la infertilidad. Me iban a aplicar unas inyecciones para proteger los ovarios, pero igual me comentaron la posibilidad de consultar a un centro de fertilidad», contó Rita.

«Ante la inmediatez de la quimioterapia -dijo Lorenzo-, lo único que se podía hacer era una laparoscopia, para extraer pedacitos de corteza de ovario, para criopreservarlos.» Para hacerlo, Rita debió posponer unos días el tratamiento oncológico.

Se extrajo, entonces, tejido ovárico y se lo preservó (ver ilustración). Al mismo tiempo, los médicos le administraron unas drogas que inhibían la ovulación, con el fin de que el aparato reproductivo fuera un blanco menos atractivo para los agentes quimioterápicos.

En enero de 2006, el tratamiento oncológico había concluido. De ahí en adelante, todos los controles dieron negativo. El cáncer no volvió, pero Rita a los 29 años había atravesado la menopausia como resultado de la quimioterapia. No sólo había dejado de menstruar, sino que incluso experimentaba síntomas tales como los calores.

En julio de 2007, comenzó a pensarse en un trasplante para 2009. «La capacidad reproductiva de Rita era nula: todos los dosajes hormonales mostraban que estaba en estado menopáusico y ecográficamente se veía una achicamiento de los ovarios», dijo el doctor Guillermo Marconi, director científico del IFER.

Con el visto bueno de los oncólogos, el 12 de febrero de 2009 se realizó el trasplante. «Se hizo a través de una nueva laparoscopia, en la que colocamos unos 11 trocitos de tejido ovárico dentro del ovario derecho, y comenzamos a esperar -comentó Marconi-. A los dos meses, comenzamos a observar cambios hormonales.»

«Yo esperaba que diera resultado a los 20 días -recordó Rita-. Por eso, al principio, estaba muy desesperanzada, hasta que comencé a sentirme distinta: las mujeres nos damos cuenta de cuándo estamos cerca del período…»

A fines de agosto, Rita volvió a menstruar, y los síntomas de la menopausia desaparecieron. «Por ahora, todo marcha bien. Vamos a seguir buscando el embarazo. Estamos muy contentos», dijo Rita.

«Por ahora, no hay nada que hacer, porque hay posibilidades de lograr un embarazo en forma natural», agregó Marconi.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1202821&pid=7726710&toi=6275

Categorizado | Avances Científicos argentinos, Investigación en argentina, Medicina argentina

2 Comentarios por este mensaje

  1. Diego Says:

    Un gran aplauso para Rita y Fernando que apuestan a la vida. Son ejemplo de vida y fortaleza por no dejarse caer ante la adversidad y sobre todo por ver mas allá del problema, buscando ante todo cumplir sus deseos que hacen a la felicidad. Mucha suerte les deseo de todo corazón.

  2. Nerea Says:

    Soy Nerea tengo 12 años. Y me parecio muy buena la nota y lo que hizo Rita, por eso la felicito. No suelo leer este tipo de notas pero lo lei por estar sentada al lado de mi tio cuando estaba en la compu.

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