11 diciembre 2009

Promueve el asfalto ecológico una Argentina que es una de las 5 expertas en el mundo.

Una platense que se abre camino

Es una de las cinco expertas del mundo. Estudi? ingenier?a forestal en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLP. En 2002 viaj? con una beca a EEUU para hacer una especializaci?n en biorecursos. Promueve el asfalto ecol?gico.

Es una de las cinco expertas del mundo. Estudió ingeniería forestal en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNLP. En 2002 viajó con una beca a EEUU para hacer una especialización en biorecursos. Promueve el asfalto ecológico.

Tiene apenas 33 años y su carrera es realmente una promesa. Estudió Ingeniería Forestal en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y se recibió con el mejor promedio de su promoción. Es una de las cinco expertas en el mundo que trabajan con el desarrollo de asfalto ecológico. Tuvo la oportunidad de especializarse en EEUU y, a pesar de las ofertas para instalarse definitivamente allá, decidió volver a la Argentina para intentar desarrollar sus conocimientos.

Hace unas pocas semanas que regresó a La Plata después de siete años de vivir lejos del país, y ya se comunicaron para brindarle trabajo desde laboratorios de Esquel, Bariloche, Mendoza, Bahía Blanca, Rosario y Tucumán.

Consultada por Hoy, la ingeniera forestal Natalia Raffaeli -de ella se trata- contó que “más que asfalto ecológico lo que hice fue utilizar un subproducto de la industria papelera que se separa en el proceso de producción de pulpa y que puede aplicarse en rutas rurales polvorientas, que actúa como una melaza o aglomerante”.

Además, explicó que “eso genera como una capa que aglutina todas las partículas y evita los accidentes, emisiones particuladas que son bastante nocivas y es un producto natural que tiene poco mantenimiento, es bastante económico y por lo menos en EEUU es un producto comercial real que se utiliza en zonas rurales”.

Volver a las raíces

La joven científica platense viajó en 2002 a EEUU para realizar un posgrado en la Universidad de Washington, en Seattle, donde trabajó con uno de los especialistas en la materia. Natalia se doctoró con promedio 9,78 y abrazó una profesión poco conocida, pero cada vez más demandada ante la necesidad mundial de reemplazar el petróleo.

“Desde el punto de vista laboral, de seguridad y de calidad de vida uno prefiere quedarse en EEUU. Pero hemos vuelto por una cuestión afectiva, por una cuestión familiar, cuando uno empieza a formar una familia piensa en lo que tuvo como infancia y quiere otorgárselo a sus hijos, estar cerca de sus familiares y amigos”, dijo.

En ese sentido, agregó que “mi ideal era venir a la parte de investigación y desarrollo de la industria privada, pero en Argentina hay pocas empresas que invierten fuerte en el desarrollo en esta materia, la otra opción es el sector público. La situación argentina no es la mejor, pero ganas de trabajar no faltan”.

Contó que la llamaron para trabajar en Esquel, Bariloche, Rosario, Bahía Blanca y Tucumán. También la convocaron de la Universidad de San Miguel y de la Universidad Nacional de Buenos Aires, pero aún no decidió qué hacer. Sin embargo, tiene más que claro su objetivo: “A mí lo que me gusta es la ciencia aplicada, trabajar en soluciones para problemas reales de la población”.

La aplicación

En la industria pulpera, el asfalto ecológico consiste concretamente en el proceso de transformar la madera en pulpa para papel, queda un subproducto, un deshecho que es la ligninia. En lugar de tirarlo, uno de los usos que se está estudiando y aplicando es para hacer pavimentación ecológica, pero en lugares con bajo tránsito. Según señaló Raffaeli, “es un producto bastante inocuo y barato”.

En cuanto a su implementación, la especialista expresó que “en autopistas no es aconsejable, sino que es para zonas más rurales y de bajo tránsito”, y aseguró que “se aplica sobre las rutas como un spray de tipo adhesivo y no genera ningún tipo de consecuencias en la flora ni en la salud humana”.

A nivel nacional todavía no se implementó debido a que el problema de aplicarlo en Argentina es que no está desarrollado el proceso de la lignina. Las industrias del papel no tienen exceso y entonces la usan para energía. En Brasil, en cambio, se le da mucho uso a ese deshecho. En California y Texas ya se aplica en la pavimentación.

“Con los lignosulfonatos hay todo un proceso industrial y eso es en lo que me especialicé. Aplicándole el spray de lignosulfonato dos veces al año en los caminos se logra reducir el polvo, bajás los costos porque disminuís el consumo de combustibles fósiles y usas algo natural, totalmente inocuo. Hemos demostrado que no genera ningún tipo de consecuencias en la flora ni en la salud humana”, indicó Natalia.

Mejorar los senderos

Natalia Raffaeli es una de las cinco expertas en el mundo en asfalto ecológico con material de deshecho de la industria papelera, como es el lignosulfonato.

Los lignosulfonatos de sodio suelen ser utilizados en otros países como método de control del polvo en caminos de ripio, estacionamientos, banquinas, y campos deportivos, entre otros. Cuando estas soluciones son aplicadas sobre los caminos recubren las partículas de polvo con una fina capa que las une entre sí, actuando como aglomerante y facilitando que las partículas se compacten unas contra otras formando una capa superficial más fuerte.

Diario Hoy

http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-59065-titulo-Una_platense_que_se_abre_camino

Categorizado | Investigación en argentina

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