Al cierre del primer trimestre de 2007, la masa de riqueza generada por los residentes y no gastada equiparó las mejores marcas registradas en 1997 y 1998
Uno de los efectos derivados de la bonanza que caracteriza a la economía doméstica, que ya acumula más de cinco años con tasas de aumento del PBI superiores al 8% anual, fue la recreación de la cultura del ahorro.
Los datos que surgen de las «cuentas nacionales» para los primeros tres meses del corriente año permiten estimar que, en los últimos doce meses, se registró un salto de la capacidad de ahorro del conjunto de residentes de algo más de 22%.
Ese desempeño se corresponde con el sondeo que hace habitualmente la Fundación Mercado, de Bahía Blanca, el cual detectó que actualmente 16,3% de las familias manifiestan tener planes de ahorro, en comparación con 6,2% de un año antes y 2,9% que fue el mínimo de la serie, en 2004. La mayor marca se verificó en 1999 con 29,9% de las familias.
La mala noticia es que todavía ese «sacrificio» del consumo de hoy, con el propósito de satisfacerlo en el futuro, no es plenamente aplicado a la inversión productiva, habida cuenta que se destina algo menos de 95% a esa necesidad.
La diferencia continúa destinándose al resto del mundo, bajo la forma de inversión directa de argentinos en el exterior. Este fenómeno se corresponde con el superávit de la balanza comercial con el resto del mundo, porque indica que habitantes y empresas de otras partes del planeta están destinando parte de sus riquezas en la adquisición de bienes y servicios que no se producen dentro de sus fronteras en una proporción mayor a la que colocan en otras partes del globo.
Esa es una de las características del período posconvertibilidad, que se sustenta en la denominada política de tipo de cambio alto, para alentar las exportaciones y desalentar las importaciones.
Pero también influye el efecto de las recurrentes crisis financieras, en particular la última que, al llevar al default del Estado, primero, y de muchas empresas, después, determinó el cierre del mercado externo de deuda.
Brecha de más de 30 puntos
La Argentina es un país con alta calificación y disponibilidad de recursos naturales y humanos, pero, por el contrario, no se caracteriza por contar con una alta disponibilidad de capitales.
De ahí que, bajo esa perspectiva, no sería una mala noticia que, en algún momento, la Nación pueda ser atractiva para los inversores del resto del mundo y se reabra el mercado de deuda en forma fluida.
No son pocos los economistas que consideran que la persistencia de esa restricción es lo que explica que, pese a estar transitando el quinto año de crecimiento del PBI en forma ininterrumpida y a altas tasas, aún persisten índices de pobreza e indigencia más altos que los registrados en los mejores tiempo de los 90.
Entonces, la confianza alcanzada con la recuperación de la estabilidad de precios, tras haber pasado por el flagelo de la hiperinflación, la inversión en máquinas, equipos y construcciones había llegado a superar en hasta un promedio anual del 30% del ahorro de los residentes. La diferencia se cubría con excedentes del resto del mundo.
Ahora se está en una situación inversa, aunque aparecen algunas señales de incipiente cambio.
La inversión crece más que el ahorro
Entre el primer trimestre de 2006 e igual tramo del corriente año, el monto que el conjunto de los agentes económicos destinaron a la construcción y a la compra de máquinas y equipos para la producción se elevó en 27,6%, alcanzando el equivalente a u$s50.500 M.
Semejante tasa de aumento superó en exactamente cinco puntos porcentuales al aumento que experimentó en ese lapso el ahorro doméstico, y determinó que se ampliara en cuatro puntos proporción de la inversión bruta interna sobre el ahorro local.
Cabe destacar que la menor relación se registró en el peor momento de la crisis económica, en el segundo trimestre de 2002, con 50%, cuando el grado de desequilibrio macroeconómico había llevado a los operadores financieros a prever que el tipo de cambio por dólar tendería a más de siete pesos, antes de fin de ese año.
Por el contrario, la proporción más alta, con 144% se registró en el último trimestre de 1999, cuando la IBIF anotó el máximo de la serie con más de u$s61.400 M.
Daniel Sticco
Infobae.com
http://www.infobaeprofesional.com/notas/49035-Los-argentinos-ahorran-mas-de-us53000-M-por-ano.html




