La Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires inauguró recientemente un Laboratorio de Simulación Clínica, donde los alumnos pueden practicar diversos procedimientos en muñecos inteligentes que reproducen a la perfección una variedad de patologías tal como si fueran pacientes
Por Agustina Sucri
Como en cualquier otra carrera, los médicos, para llegar a ser buenos profesionales, no sólo deben contar con los conocimientos teóricos sino que requieren de práctica. Y los pacientes han sido históricamente los que han puesto el cuerpo para que los estudiantes de los últimos años y nuevos graduados pudieran probar y mejorar sus habilidades.
Por eso, la reciente inauguración de un Laboratorio de Simulación Clínica (LASIC), que permite a alumnos y flamantes médicos practicar con muñecos inteligentes y no con personas, constituye un hito en lo que respecta a la enseñanza de las ciencias de la salud.
La iniciativa fue llevada adelante por la Cátedra Libre de Emergentología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que depende de la Subsecretaría de Tecnología Educativa.
En diálogo con La Prensa, el subsecretario de Tecnología Educativa, Julio Muniagurria, y el director de la Cátedra y del SAME, Alberto Crescenti, explicaron cómo funciona el Laboratorio, cuáles son los objetivos que buscan cumplir y qué resultados se obtuvieron hasta ahora.
– ¿Cuándo surge la idea de crear el Laboratorio de Simulación Clínica?
J.M.: – Surgió el año pasado, a punto de partida de una serie de conversaciones con el decano y el secretario académico de la Facultad de Medicina en la búsqueda de propuestas para llevar adelante una mejora en la calidad educativa de la planificación de las carreras de Ciencias de la Salud. A fines de 2010 se firmó una resolución del Decano, que fue ratificada por el Consejo Directivo de la Facultad, a través de la cual se crea el Laboratorio de Simulación Clínica. En junio de este año comenzó a funcionar y se efectiviza mi designación como coordinador.
– ¿En qué consistió el proceso para su creación?
J.M.:- El proceso nace de una observación de la realidad en otros países ante una reevaluación de la metodología educativa que se está utilizando en la Facultad de Medicina. La planificación educativa de las carreras de Ciencias de la Salud, entre las cuales se incluye la formación médica de grado como pilar central, amerita la introducción de tecnologías aplicadas al conocimiento que respondan a nuevos escenarios y demandas de una variada significancia.
Incorporamos la simulación como la recreación de escenarios que remeden una realidad que por sus características resulta necesario replicar a los fines de la enseñanza, entrenamiento y evaluación de sujetos en condición de aprendizaje, es decir los alumnos. Pensando en que los estudiantes tomen contacto con simuladores antes que con pacientes, para poder practicar, evaluar las destrezas que pueden tener sobre ese tipo de procedimientos y para que el margen de error se achique a su mínima expresión. Esto los ayudará a estar en las mejores condiciones para cuando tengan que enfrentar la realidad con un paciente con ese tipo de patologías.
En esta etapa fundacional hemos dado comienzo a las actividades del LASIC trabajando con los docentes que forman parte de la Cátedra Libre de Emergentología, conducida por el doctor Alberto Crescenti
MAS DESTREZA
– ¿Qué objetivos espera cumplir la Facultad de Medicina mediante este avance?
J.M.: – Queremos formar profesionales con mayor cantidad de habilidades, mayor cantidad de destrezas, y con la menor cantidad de errores posibles. Que se achique el margen de error, que tengan mejores competencias y sepan manejarse mejor, sintiéndose más cómodos, más tranquilos. Queremos que tengan incorporada la práctica para cuando tengan que enfrentar una situación determinada; tomar la decisión de forma automática para sobrepasar las dificultades que pueden encontrarse en una sala de atención, en una ambulancia, en una clínica de internación o en la vía pública.
– ¿Cuáles son los beneficios que aporta esta herramienta en materia educativa?
J.M.: – Poder recrear situaciones lo más cercanas a la realidad pero en lugar de hacerlo con un paciente, poder hacerlo con un simulador. Se le van a ofrecer al estudiante todas las dificultades, todas las barreras y problemas que pueden existir en un ambiente donde tiene que tomar decisiones, fundamentalmente es esto: apuntalar la toma de decisiones en el momento y que pueda ser observado por un tercero. Esto permite evaluar al estudiante desarrollando este tipo de actividades y al docente cuando le está enseñando las habilidades y procedimientos. Se les toma un examen y el profesor, al hacerle la devolución, le indica los errores que cometió, mostrándole una filmación de todo lo sucedido en el Laboratorio.
Hay simuladores que incluso emiten un informe. Por cada estudiante, una vez que terminó de realizar el procedimiento, sale y se imprime un papel donde indica qué hizo bien y mal el alumno en cada procedimiento. Tiene esa complejidad y esa posibilidad que con un paciente uno no lo puede hacer.
Hoy día se enseña con pacientes en los hospitales. El estudiante aprende al pie de la cama. No digo que este laboratorio vaya a reemplazar en su totalidad esa metodología de enseñanza, pero sí complementar ese tipo de educación. Y uno con esto, respeta también la ética del paciente.
– ¿Quiénes podrán acceder a la práctica en el LASIC?
J.M.: – Este laboratorio tiene una escalabilidad pensada en llegar a la mayor cantidad de estudiantes posible. Estamos presentando proyectos ante el rectorado, que van a tener por objeto el financiamiento de distintos proyectos de tecnología educativa. Buscamos ampliar la base de lo que nosotros vamos a trabajar con los simuladores e incorporar mayor cantidad de muñecos para llegar a más estudiantes.
En una segunda etapa, en el Laboratorio vamos a incorporar el área de entrenamiento de Pacientes Simulados Estandarizados. Vamos a convocar estudiantes de la facultad que estén consustanciados con este proyecto y se los va a entrenar con guiones de patologías, para que el paciente simule determinadas situaciones ante los estudiantes que estén rotando por el laboratorio.
– ¿Aproximadamente cuántos estudiantes pasarán por el laboratorio?
J.M.: – El laboratorio no es solamente para aquellos que estudian Medicina. También está dirigido a estudiantes de enfermería, kinesiología, obstetricia y fonoaudiología. Es un proyecto abarcativo, que atraviesa la totalidad de los estudiantes que circulan por la Facultad de Medicina. La posibilidad la tiene la totalidad de la currícula, es decir entre 10.000 y 15.000 estudiantes. A medida que nosotros vayamos aumentando la cantidad de simuladores y docentes, y ampliando el espacio físico, vamos a poder llegar a un número mucho mayor de estudiantes.
FIEL REPRODUCCION
-¿Cómo funcionan los muñecos inteligentes?
A.C.: – Los simuladores reproducen fielmente las características anatómicas de un paciente real y además permiten mediante un software específico modificar los parámetros fisiológicos del mismo, permitiendo de esta forma presentar a los alumnos diferentes casos problemáticos y evaluar su resolución en tiempo real.
– ¿A partir de qué momento de la carrera se utilizan estos simuladores?
J.M.: – A partir del primer año, obviamente con diversos abordajes. En primer año los estudiantes pueden comenzar a hacer lo que llamamos «Soporte Vital Básico», que es resucitación cardiovascular básica. Esto lo puede hacer hasta gente de la comunidad, quienes aprenden a identificar una situación y hacer las diferentes técnicas. Algo más importante aún: aprenden qué es lo que no deben hacer. A veces por hacer «algo» se cometen macanas, por eso es clave aprender qué hacer y qué no hacer frente a una situación determinada.
– ¿En qué otras partes del mundo se utiliza esta tecnología para la práctica médica?
A.C.: – En Estados Unidos, España, Francia, los países escandinavos, Reino Unido, Canadá.
J.M.: – En la Universidad de San Pablo, en Brasil, hay un laboratorio muy bien montado. Y en la Argentina hay algunas provincias que están empezando a hacer algún desarrollo.
ERRORES, PERMITIDOS
– ¿Qué resultados se han obtenido a partir de la incorporación de los muñecos inteligentes en otros países?
J.M.: – Se ha podido incrementar la carga horaria del entrenamiento práctico dado que no se incomoda ni manipula a pacientes reales y, por otra parte, está contemplado como estrategia docente la permisividad de errores para poder de esta forma demostrar la progresión de efectos causados por ese error cometido, hecho que en el paciente real es inadmisible.
– ¿Los muñecos son producidos en el país?
J.M: – En la Facultad se está avanzando en este aspecto. Los primeros simuladores de producción nacional son partes del cuerpo. Los muñecos que tenemos nosotros son de producción extranjera pero hay otro tipo de simuladores que reproducen las funciones de cabezas, cuellos, brazos, manos, que sí son producidos en nuestro país. En la cabeza-cuello se pueden hacer accesos vasculares. También existen mamas producidas en nuestro país para hacer palpación y detectar tumores. Además hay pelvis para poder hacer y practicar PAP (papanicolau), tacto ginecológico, colocar sondas en la vejiga, tanto en hombres como en mujeres.
– En la inauguración del LASIC se mencionó que éste estará abierto a la comunidad ¿Qué tipo de educación se brindará?
A.C.: – En el Laboratorio se dictan en forma permanente cursos de Soporte Vital Básico y Primeros Auxilios, que están abiertos a la demanda espontánea de los interesados.
J.M: – Para inscribirse, hay que ingresar en la página de la Facultad de Medicina, donde hay un link del «Laboratorio de Simulación Clínica» y ahí se puede leer toda la información sobre los cursos, o bien comunicarse con la Subsecretaría de Tecnología Educativa, llamando al teléfono: 5950-9500 5950-9500 (interno 2121) o por mail a: [email protected].
Fuente: La Prensa
http://www.laprensa.com.ar/381228-Los-munecos-ya-no-son-solo-para-ninos.note.aspx