Publicado en: http://rrii.infobaeprofesional.com/notas/70016-La-argentinizacion-no-se-detiene-y-ahora-alcanza-a-Gas-Natural
La firma comunicó que firmó un acuerdo con el Grupo Chemo para la venta del 19.6 por ciento de las acciones. De este modo, Gas Natural se suma a un proceso que tuvo su inicio con la estatización del Correo Argentino y ya evidencia participación argentina en YPF y Transener
Gas Natural BAN comunicó este lunes a la Comisión Nacional de Valores y a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, que su controlante Gas Natural SDG de España firmó un acuerdo con el Grupo Chemo para la venta del 19.6 por ciento de las acciones de la compañía, y de sus otras participadas en Argentina.
El Grupo Gas Natural mantiene la mayoría accionaria que siempre tuvo desde el inicio de sus operaciones en Argentina, se indicó.
El acuerdo de venta se realizó en España por un importe global de 56 millones de dólares, y el cierre definitivo del convenio dependerá de la realización de un proceso de ‘due diligence’ (valuación de activos) que se ha iniciado y que se llevará a cabo en las próximas semanas.
Una vez formalizada la operación, el Grupo Gas Natural de España tendrá el porcentaje de 50.4 por ciento que tuvo de Gas Natural BAN desde 1992, el 19.6 pertenecerá al Grupo Chemo y el 30 por ciento restante continúa, como hasta ahora y desde 1998, en poder de AFJP, instituciones bancarias, financieras y particulares de la Argentina.
El Grupo Chemo es una multinacional de origen argentino, con sede en Barcelona, que tiene presencia en 24 países, diversificando sus actividades en productos farmacéuticos, veterinarios y agroquímicos, la producción forestal y agropecuaria, y en actividades culturales y de producción cinematográfica.
En la actualidad el Grupo Chemo desarrolla un proyecto de generación eléctrica a partir de biomasa en la localidad de Virasoro, Provincia de Corrientes.
El Presidente de Gas Natural BAN, Horacio Cristiani y el Director General del Grupo Chemo, Leandro Sigman, expresaron su satisfacción por el acuerdo celebrado.
Cristiani manifestó que ‘Gas Natural BAN continuará dedicando sus mayores esfuerzos para que cada día más habitantes de la Provincia de Buenos Aires puedan disponer de este vital servicio’.
A su vez, Sigman destacó el carácter estratégico de la adquisición, que permite al Grupo Chemo ‘ingresar en el sector energético de la mano de uno de los principales operadores del sector en Latinoamérica y en la Argentina’.
Por su parte, el Grupo Gas Natural de España ratificó hoy su ‘vocación inversora’ y su ‘firme intención de continuar trabajando para el desarrollo de la industria del gas natural en Argentina y el crecimiento del país’.
El acuerdo, se indicó, ‘está en línea con su política de incorporar capital local en sus filiales internacionales’, y en ese sentido refirió que los socios locales son: en Brasil, Petrobras y el Banco Nacional de Desarrollo, en Colombia la Empresa de Energía de Bogotá, y en México el Grupo Slim.
Al 31 de diciembre de 2007 Gas Natural BAN contaba con 1.355.000 clientes -residenciales, comerciales, industriales, GNC-, ventas de gas homogeneizadas por 2 millones de metros cúbicos, una facturación anual de 646 millones de pesos, y una ganancia de 117 millones de pesos, con una inversión acumulada desde el inicio de sus operaciones por 474 millones de dólares.
Proceso
Primero fue el Correo Argentino. Luego, el control del espacio radioeléctrico. Casi en paralelo, la creación de Líneas Aéreas Federales (Lafsa), Energía Argentina (Enarsa), y la toma de posición dentro de la transportadora de electricidad Transener.
Ya en febrero de este año, la novedad apareció atada al desembarco del titular del Grupo Petersen, Enrique Eskenazi, en la petrolera YPF. Y a ese evento acaba de sumarse, hace escasos días, la concreción del primer paso para el retorno de Aerolíneas Argentinas a manos, valga la redundancia, argentinas.
Cada una de estas situaciones contó con la intervención de un agente de probada relevancia: el Estado. Mediante participaciones concretas o a través de terceros asociados, el Gobierno mantiene una línea de acción que, de Néstor Kirchner a esta parte, apuesta a poner bajo control local las empresas que rotula de estratégicas.
La última muestra tuvo lugar a fines de julio, cuando Cristina Fernández de Kirchner encabezó el anuncio oficial sobre el traspaso de Aerolíneas Argentinas, ante un público integrado por funcionarios, empleados, empresarios y sindicalistas.
En ese caso, el Estado invertirá en Aerolíneas Argentinas para darle valor y después se iniciará un proceso de ingreso de capital privado a la empresa, que tiene una deuda de u$s890 millones, de los cuales u$s260 millones son exigibles en el corto plazo.
Si la situación financiera de la aérea es crítica, no lo es menos el funcionamiento de la compañía: opera con 17 aviones alquilados, sólo tiene 6 propios, 20 destinos, apenas 9 oficinas en el exterior y ningún simulador de vuelo. Estos datos fueron precisados por el mismo ministro Julio De Vido.
YPF
Sin dudas, hasta este presente de previsible estatización de Aerolíneas Argentinas la principal muestra de interés por continuar argentinizando empresas de parte del Gobierno –al menos, en lo que va del año– correspondió a la entrada de Enrique Ezkenazi en YPF.
En febrero pasado el empresario acordó la compra del 14.9% de la petrolera en una suma superior a los u$s2.200 millones. Y obtuvo una opción de compra para quedarse con un 10.1% adicional de la filial local de la petrolera en un período máximo de cuatro años.
De este modo, el Grupo Petersen se hizo con la posibilidad de dominar el 25% de YPF por un monto total de u$s3.750 millones.
El arribo de Eskenazi a YPF llegó como consecuencia no sólo del interés del empresario por expandir su presencia comercial en el ámbito de los hidrocarburos, sino también por el apoyo recibido de parte del gobierno al momento de iniciar las tratativas con Repsol.
Cada una de las conversaciones fue seguida muy de cerca por el ex presidente Kirchner, quien desde los inicios de su gestión pugnó por lograr la entrada de capitales nacionales en la empresa que naciera bajo el paraguas del Estado.
Pero no sólo Eskenazi había puesto los ojos en YPF. Capitales locales como el Grupo Bemberg (ex dueños de la cervecería Quilmes), Eduardo Eurnekian y el grupo Werthein (accionistas de Telecom y dueños de La Caja) también expresaron en su momento un creciente interés por hacerse con una parte de la petrolera.
También energía
La idea de ostentar una mayor injerencia dentro del sector energético comenzó a tomar forma durante el primer año de gestión de Néstor Kirchner.
Ya en septiembre de 2004, el gobierno constituyó la estatal Energía Argentina (Enarsa), a fin de concretar inversiones en un sector clave de la economía. Ámbito que, reconocieron desde el Estado, evidenciaba por entonces un fuerte déficit en materia energética.
La primera gran actuación de Enarsa tuvo lugar a fines de 2007, cuando la estatal adquirió el 25% de la transportadora de electricidad Transener, hasta ese momento en manos de la brasileña Petrobras.
En esa misma operación el Gobierno intercedió para que la local Electroingeniería obtenga otra 25% de Transener.
El poder del agua
Otra de las “argentinizaciones” resonantes correspondió a la provisión de aguas en Buenos Aires y su área de influencia.
En marzo de 2006, el Gobierno rescindió la concesión a Aguas Argentinas –firma controlada por un consorcio liderado por la francesa Suez y Aguas de Barcelona– y dio origen a la estatal Agua y Saneamiento Argentinos (AySA).
En esa ocasión, el Estado asumió el control a raíz de las numerosas quejas recibidas en torno a los servicios prestados por Aguas Argentinas. Argumentos como los “elevadísimos niveles de nitratos” que evidenció el producto ofrecido por la compañía precipitaron la decisión.
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