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PARQUE PROVINCIAL ISCHIGUALASTO (Valle de la Luna o Valle Pintado) Patrimonio de la Humanidad?

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PARQUE PROVINCIAL ISCHIGUALASTO (Valle de la Luna o Valle Pintado) Patrimonio de la Humanidad?

Posted on 11 diciembre 2008 by hj

El día 30 de Noviembre del 2.000, fue declarado por la UNESCO el PARQUE PROVINCIAL ISCHIGUALASTO (Valle de la Luna o Valle Pintado)

 

 

UBICACIÓN: Noreste de la provincia de San Juan, Departamento de Valle Fértil. Al norte limita con la Parque Provincial Talampaya, ubicado en la Provincia de La Rioja.

HISTORIA-ANTECEDENTES DE SU CREACIÓN: En 1930 se realiza la primera descripción paleontológica de Ischigualasto. En 1941 se realiza un muy importante relevamiento en la zona y se dan a conocer 70 especies de plantas fósiles. En 1943 el área recibe el nombre de Valle de la Luna, en una publicación del Automóvil Club Argentino. Tres años después (1946) A. Cabrera divulga la primera descripción de un Cinodonte, reptil que dio origen a los mamíferos, hallado en el área. En 1970, Ischigualasto pasa a depender de la Universidad de San Juan, un año más tarde la provincia de San Juan lo declara Parque Provincial.

FUNDAMENTOS DE SU CREACIÓN: Resguardar uno de los más importantes yacimientos paleontológicos de vertebrados representativos del Período Triásico, de América y del Mundo.

DESCRIPCIÓN GENERAL: El área tiene un aspecto semidesértico e inhóspito que le ha valido el nombre de Valle de la Luna o Valle Pintado . Resulta difícil imaginar que en el pasado el paisaje estaba habitado por una exuberante selva de Acacias, Ginkos y Palmeras, matizados con lagos y pantanos. La aparición de la Cordillera de los Andes, hace apenas 60 millones de años, cambió totalmente las condiciones de vida que existieron durante los 180 millones de años anteriores . Hoy en día ese lujurioso ambiente ha dado paso a una región árida en que la erosión labró formas singulares . Las areniscas de color rojo ladrillo , salpicadas con bloques aislados verdosos y ocres, con escarpas y acantilados de hasta 200 metros de altura donde se divisan fácilmente los diferentes estratos, columnas gigantescas y finos obeliscos, combinados con cañadones y gargantas por donde corren arroyos y ríos en el verano, conforman el marco del Parque . El tipo de vegetación es de matorral, formada por arbustos que no superan los 3 metros de alto, siendo la especie más representativa la Jarilla. El Guanaco y la Mara son los herbívoros mayores; entre los carnívoros se incluyen el Hurón y el Zorro Gris Chico y varios felinos como el Puma. La más abundante de las aves es el Ñandú, seguida de la Martineta Común y aves de presa como el Águila Mora y el Carancho. Los campos de Ischigualasto con sus sedimentos verdes, grises, negros y colorados, ocultan tal cantidad y variedad de fósiles que constituye uno de los yacimientos paleontológicos más importantes del mundo .

PROBLEMAS DE CONSERVACIÓN: Los mayores problemas están ocasionados por el turismo mal manejado. La depredación que sufren los yacimientos fósiles por el turismo es notable, y pone en evidencia la falta de conciencia y la desaprensión que poseen los visitantes frente a estos sitios de enorme valor. No es raro que alguna persona se lleve rocas o fósiles a modo de «recuerdo», eludiendo la estricta vigilancia del Guardaparque.

YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS/PALEONTOLÓGICOS: El Parque Provincial Ischigualasto es considerado uno de los yacimientos paleontológicos más ricos del mundo de reptiles Terápsidos, aquellos a partir de los cuales evolucionarían los mamíferos. Casi toda el área de Ischigualasto está formada por terrenos del período Triásico, característico por el dominio absoluto de los dinosaurios, el cual ha aportado una variada gama de reptiles fósiles y su estudio ha permitido un importante avance en el conocimiento de la historia de la vida. Entre estos restos se destaca el Cinodonte, que presenta características tanto de reptil como de mamífero, razón por la cual ha recibido el nombre, junto a otras especies, de Reptil Mamiferoide. Se han hallado también en esta área numerosos restos tanto de reptiles carnívoros como de herbívoros, algunas de ellos de gran tamaño como el Saurosuchus galilei (4,5 metros de longitud y 1,4 de altura), armados con poderosas dentaduras que no deja dudas sobre su dieta carnívora. El más reciente hallazgo, el del Coraptor convulsionó a la ciencia y es el más antiguo dinosaurio conocido (228 millones de años de antigüedad). También se han hallado restos de reptiles muy parecidos a los cocodrilos actuales y otras especies de gran interés para la ciencia. Además de estos fósiles de reptiles se han hallado restos de grandes árboles petrificados los que pueden observarse a simple vista en el lugar llamado el «Bosque Petrificado», ubicado dentro del circuito turístico. Los testimonios culturales están presentes en inscripciones y dibujos en las rocas, puntas de flecha y otros elementos de piedra que han sido hallados en distintos sitios. Si bien estas evidencias no han sido profundamente estudiadas, se supone que pertenecen a antiguas culturas cazadoras-recolectoras y poseen una antigüedad de unos 1200 a 1400 años.

http://www.intertournet.com.ar/Patrimonio_humanidad/ischigualasto.htm


 

 

 

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Cañón de Talampaya Patrimonio Natural de la Humanidad?

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Cañón de Talampaya Patrimonio Natural de la Humanidad?

Posted on 09 diciembre 2008 by hj

 

 

 

 

De las 215.000 hectáreas del Parque Nacional Talampaya, los turistas apenas pueden recorrer el 3%. Suficiente, de todos modos, para el asombro

Gigantes, colorados y de hasta 150 metros

Ecos jurásicos en el gran cañón riojano
 

VILLA UNION.- Desde Villa Unión son 58 kilómetros por la ruta provincial 76 hasta el ingreso al Cañón de Talampaya, área protegida de 215.000 hectáreas declarada Parque Nacional en 1997. Una vez allí, Fabián Páez, guía de sólo 24 años, hace la presentación de rigor por VHF a los tripulantes de las ocho camionetas 4×4 que integran el grupo: «Río seco del tala. Esa es la traducción del nombre aborigen Talampaya», explica.
Y el nombre dice mucho del lugar. Porque los ríos en Talampaya llevan agua por muy breves períodos, después de las torrenciales lluvias de verano, mientras que el resto del año sus cauces secos se transforman en los caminos que ahora mismo estamos transitando.
Entre farallones rojizos que se empinan como colosos de hasta 150 metros, una vez iniciado el recorrido ya nadie puede sorprenderse cuando Páez relata que los pueblos originarios consideraban a este paisaje solemne, suntuoso, como un lugar sagrado, donde enterraron a sus muertos y dejaron grabadas señales de su cultura.
Claro que el Cañón de Talampaya atesora secretos de la vida en la Tierra que se remontan aun a millones de años, y sus huellas se revelan en la profusión de fósiles que le valieron el reconocimiento de la comunidad científica internacional como un importante yacimiento geológico y paleontológico, donde se observa la secuencia de sedimentos continentales del período triásico, en el que apareció la mayoría de los dinosaurios. Justamente, el 29 de noviembre de 2000, la Unesco declaró al Cañón de Talampaya Patrimonio Natural de la Humanidad. Desde entonces comenzaron a llegar cada vez más turistas de todo el mundo.
«Es importante aclarar que los visitantes apenas pueden acceder a un 3% de este territorio, ya que el resto es zona intangible para su preservación. El recorrido de 21 kilómetros, a cargo de un concesionario, comprende cuatro estaciones que pueden recorrerse en combi, bicicleta o incluso a pie», advierte Páez bajo un sol abrasador, que hace casi obligatorio el uso de unos sombreros panamá procurados por los organizadores de la expedición. Cuando hay luna llena, también se realizan caminatas nocturnas.
Cosas de la infancia, el paisaje achaparrado y semidesértico recuerda bastante a aquellos escenarios por donde el Coyote acechaba al Correcaminos provisto de sus explosivos marca Acme. Hasta uno, que ha consumido sus buenas dosis de dibujos animados, siente que en cualquier momento puede caerle en la cabeza una roca estilo Chuck Jones para los estudios Warner Brothers.
Las cuatro estaciones
Además hace mucho calor. Un calor seco que se siente más aún por el efecto de bajar de camionetas freezadas por el aire acondicionado. Y ese calor le imprime a la atmósfera una mayor desolación, como una postal extraviada del mexicano Juan Rulfo, en Pedro Páramo .
Hacemos una primera parada en el ingreso al Cañón, donde las paredes comienzan a cobrar altura. Páez nos conduce hasta un sendero que, como por un túnel del tiempo, esconde manifestaciones de arte rupestre y grabados de los pueblos originarios. A cielo abierto, las manifestaciones figurativas y abstractas dan testimonio de los antiguos habitantes que poblaron la zona, hace más de mil años.
En la segunda parada aprendemos sobre el bioma predominante en el área, un monte de tipo arbustivo con distinción de algunos algarrobos que habitan justo ahí. Enseguida descubrimos una pared semicircular, altísima, como un agujero sin fin. Alentados por Páez, los 32 integrantes de la expedición nos amontonamos dentro del semicírculo para hacer la prueba del eco. Todos a la vez gritamos un goooool digno de final mundialista y nos esforzamos por hacer silencio para oír cómo nuestras propias voces rebotaban una, dos, tres, infinitas veces a lo largo del Cañón.
A la tercera y la cuarta estación se las conoce como Catedral Gótica y Los Monjes. Los nombres hacen referencia a dos de las tantas geoformas erosionadas por el viento y la lluvia, que con un poco de imaginación cobran vida a cada paso.
De regreso a nuestros cubículos freezados escuchamos las palabras de Páez por VHF mientras el paisaje desfila por última vez frente a las ventanillas.
«Todo lo que ven ahí adelante fue alguna vez el fondo de un lago, cuando la gran Pangea estaba unida. Uno de esos lagos lo formaban el Talampaya y el Valle de la Luna, que pertenecen a la misma cuenca. Justamente, el río fue depositando y decantando sedimentos en el fondo de aquel lago, hasta que el plegamiento del cordón cordillerano, hace 60 millones de años dejó al descubierto este curioso relieve constituido por arcillas y areniscas compactadas.»
Así, el Cañón de Talampaya tal cual lo conocemos hoy es el resultado de la erosión del río.
Por Alejandro Rapetti
LA NACION

Datos útiles
Cómo llegar
Desde la ciudad de La Rioja se accede al parque por la RN 38 en dirección sur hasta la localidad de Patquía. Después empalme a la derecha con la RN 150 y 76, para recorrer 140 kilómetros hasta el área de servicios del Cañón de Talampaya. La distancia total desde la ciudad de La Rioja son 230 kilómetros.
Desde Buenos Aires hay que tomar la RN 9 hasta Córdoba, y desde allí la RN 38 en dirección a la ciudad capital de La Rioja. El recorrido total desde Buenos Aires es de 1270 kilómetros, aproximadamente.
Dónde dormir
Para visitar el Parque Talampaya los visitantes pueden alojarse en la localidad de Pagancillo, a unos 30 kilómetros del acceso al Cañón de Talampaya, o bien en la ciudad de Villa Unión, a unos 58 kilómetros, donde existe mayor oferta de alojamiento, gastronómica y comercial.

Hotel Cañón de Talampaya (Villa Unión). La habitación doble cuesta 230 pesos. Tel. (03825) 470753. http:// hotelcanontalampaya.com

Hotel Pircas Negras (Villa Unión). Habitación doble, 280 pesos. Tel. (03825) 470611.

Naindo Park Hotel (La Rioja). Cinco estrellas con buena ubicación, con habitaciones dobles desde 336 pesos. Tel. (03822) 470700. www.naindoparkhotel.com

En Internet

www.lariojaturismo.com

www.talampaya.com

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1077894

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