Luis Diambra, de la UNLP, formó parte del proyecto internacional que trabajó para reconstruir la secuencia del ADN de la papa

El investigador platense Luis Diambra, miembro del Laboratorio de Biología de Sistemas del Centro Regional de Estudios Genómicos (CREG) de la UNLP, participó activamente del proyecto que logró obtener la secuenciación del ADN de la papa. Diambra especificó que el aporte argentino se centró en obtener la secuencia de una parte del cromosoma 3, y explicó que “en el caso del genoma de la papa, está organizado en doce cromosomas y se estima que posee 840 millones de pares de nucleótidos, lo que equivale aproximadamente a una cuarta parte del genoma humano”.
Diambra es doctor en Física formado en la UNLP e investigador del Conicet, en su trayectoria profesional participó en diferentes proyectos vinculados a diversas disciplinas como la Física, la Informática y la Biología. Es especialista en Bioinformática y en Biología de Sistemas. Regresó a la Argentina hace cinco años, tras una estadía de nueve años en Brasil como investigador y docente de la Universidad de San Pablo.
El Consorcio Internacional de Secuenciación de la Papa anunció esta semana la finalización del trabajo sobre el genoma de esa hortaliza, proyecto que comenzó en 2006 y cuyo equipo está conformado por instituciones académicas de 16 países: Argentina, Brasil, China, Chile, India, Irlanda, Holanda, Nueva Zelanda, Perú, Polonia, Rusia, Inglaterra y Estados Unidos.
Diambra trabajó en la secuencia del cromosoma 3 junto a colegas del INTA Balcarce, dirigidos por el doctor Sergio Feingold.
Diambra explicó que “el genoma es una secuencia lineal de cuatro tipos diferentes de nucleótidos -representados por las letras A (adenina), T (timina), C (citosina) y G (guanina), donde se almacena toda la información de cómo cada organismo debe funcionar y responder a los diferentes estímulos. La obtención del orden de estos nucleótidos es lo que se llama secuenciación”.
En este sentido, el investigador aseguró que a partir de la secuenciación será posible desarrollar nuevas variedades más resistentes a enfermedades, o más nutritivas. Además, será posible acortar el plazo necesario para obtener nuevas variedades, actualmente de diez a doce años.
“Es el punto de partida para muchas preguntas científicas acerca de la evolución y funcionamiento de la papa; abre las puertas a nuevos desafíos biotecnológicos para poder acelerar los programas de mejoramiento genético”, explicó Diambra.
Fuente: Diario Hoy
http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-146794




