La formación iniciará su temporada 2009 el próximo 24 de mayo, tras concluir las obras de optimización de vías. El viaje costará 120 dólares en temporada baja.
Fuentes de la empresa Ecotren SA, concesionaria del servicio, informaron que el tren correrá todos los sábados, con un viaje semanal hasta el 30 de junio, y antes de las vacaciones de invierno se prevé incrementar la frecuencia en función de la demanda y las expectativas generadas. El precio del viaje es de 120 dólares durante la temporada baja, que se extiende hasta las vacaciones de invierno, mientras que se mantiene la promoción para residentes salteños, de 60 dólares. Los voceros precisaron que todos los pasajeros reciben sin cargo el desayuno y la merienda durante el viaje, que parte a las 7 de la mañana desde la estación salteña, para regresar a las 21, luego de recorrer los 217 kilómetros hasta el viaducto a La Polvorilla, que está a 4.200 metros de altura.
Una escapada en busca del contacto con la naturaleza; turismo aventura y estilo gourmet para todos los gustos, todo el año
Hay más de una forma de explorar la ciudad cabecera de la Patagonia y sus alrededores. Más allá de los tradicionales circuitos turísticos, Bariloche también abre sus puertas a aquellas personas que busquen aventuras originales.
Trekking, rappel, kayak y paseos a caballo, combinados con intervenciones musicales y sabores gourmet son algunas de las interminables opciones para descubrir los increíbles paisajes que cambian con las distintas estaciones, ofreciendo nuevos colores y variadas actividades de acuerdo a la época del año.
Bordeando el lago Nahuel Huapi, las posibilidades de explorar la naturaleza son interminables. Dentro del Circuito Chico, como se conoce a uno de los recorridos por los principales puntos de interés de la zona, la Picada de los Palotinos y el brazo Trsiteza, una de las siete ramificaciones del lago, ofrecen un paisaje especial para hacer trekking y disfrutar de una vista privilegiada del cerro Tronador, desde un mirador natural.
En esta zona la caminata, que tiene como punto inicial Bahía López, también ofrece la posibilidad de hacer rápell y kayak.
Para acompañar este y otros recorridos, la agencia de turismo Amuche propone varias sorpresas, entre ellas, intervenciones musicales al aire libre y un almuerzo con vista privilegiada desde el mirador del Tristeza. El objetivo es conocer Bariloche desde una nueva perspectiva, maximizando las sensaciones con la combinación del arte, la naturaleza y los sabores patagónicos.
Contacto natural. El otoño es una de las épocas ideales para visitar esta parte de la Patagonia. Paisajes pintados de rojo, amarillo y variedades de verde prometen un escape de la rutina cotidiana para encontrarse con la naturaleza.
Desde Bariloche, en auto o el colectivo, se puede visitar el Bolsón, una pequeña ciudad ubicada al pie del Cerro Piltriquitrón, que reúne a artesanos de todo el país en su tradicional feria.
Bordeado por los ríos Azul y Quemquemtreu, el Bolsón presenta diversas sendas para realizar trekking, disfrutando de increíbles miradores naturales.
También Villa La Angostura , emplazada en la costa norte del Nahuel Huapi, a 87,6 km de la ciudad de San Carlos de Bariloche, es un destino soñado para estos meses, en los que aún no está demasiado frío y la nieve se concentra en las cimas de las montañas, embelleciendo todavía más el paisaje.
Es una ciudad ideal para recorrerla en bicicleta. Los rodados pueden alquilarse por alrededor de 30 pesos por medio día.
Experiencia Gourmet. Trucha, ciervo, una amplia variedad de frutos rojos y el tradicional chocolate son los principales sabores de este paraíso patagónico.
Desde julio del año pasado, el público puede disfrutar de la experiencia gourmet que ofrece el restaurante Tinto Bistró también en la ciudad de Bariloche, en su nueva sucursal. Con su sede original en Villa La Angostura, Tinto Bistró abrió sus puertas también en pleno centro barilochense, en el Hotel Panamericano .
Uno de sus dueños, Martín Zorreguieta, hermano de Máxima, la princesa de Holanda, contó a lanacion.com que ya desde 2006 se estaba planeando la apertura de la nueva sucursal.
Entre los principales platos que ofrece el variado menú de este restaurante, uno de los más solicitados es el Surfista Patagónico, trucha en salsa teriyaki.
Además, la carta ofrece una gran variedad de platos de cocina internacional, especialmente oriental, griega y mediterránea, que pueden acompañarse con una especial selección de vinos de las más reconocidas bodegas argentinas.
El sistema pago debutó el fin de semana, después de varias pruebas. Los seis micros tienen guías y un circuito de 12 paradas.
UNO DE LOS COCHES DE FLECHA BUS QUE HICIERON SUS PRIMEROS RECORRIDOS EL FIN DE SEMANA PASADO.
El esperado bus turístico finalmente empezó a rodar por la Ciudad el fin de semana. El sistema es similar al que funciona en las grandes capitales del mundo, y sirve para recorrer los lugares emblemáticos de Buenos Aires por un costo de $25 y $ 35 por uno o dos días de servicio.
El primero de los seis micros que integran la flota arrancó a las 9 del sábado en Diagonal Norte y Florida. Desde allí salió para cumplir con el circuito que comprenden Plaza de Mayo, Congreso, Montserrat, San Telmo, La Boca, la Reserva Ecológica, Puerto Madero, Plaza San Martín y Palermo. Los coches parten cada media hora, tienen capacidad para 50 pasajeros, están pintados de amarillo -el color que representa a la gestión Macri- y tienen ilustraciones «porteñas» (de tango, fútbol o el típico café según la ocasión). Además, cuentan con guías turísticos y auriculares con audios en diferentes idiomas. Los boletos se venden en el bus, en agencias y en la web. Y pueden usarse durante todo el día, porque en cada parada los pasajeros se pueden bajar y subir cuantas veces quieran.
Aunque está pensado para turistas, el bus también permite que los porteños lo utilicen para cortar la rutina, al menos durante las tres horas que dura el recorrido. Para ellos, el boleto cuesta un 25% menos.
Glaciarum, en el Calafate, tiene un frente que simboliza los glaciares. Y en el subsuelo, un bar bajo cero grado.
EL EXTERIOR: ESTE RENDER PERMITE APRECIAR LA VISTA EXTERIOR DEL MUSEO DE HIELO EN EL CALAFATE, PROVINCIA DE SANTA CRUZ.
LOS REVESTIMIENTOS Y MOBILIARIOS DEL BAR ESTARAN HECHOS CON HIELO
por pablo raimondi
Clarín Arquitectura
Glaciarum será un museo que, como una helada garra, se enraizará en el paisaje de El Calafate, en la provincia de Santa Cruz, para promover la cultura de los hielos patagónicos. Su imponente frente simulará la forma verticales de los glaciares. Abrirá sus puertas al público en diciembre de este año.
El museo estará destinado a la exhibición de contenidos audiovisuales para difundir los fenómenos naturales de la región: los glaciares, la geología, la fauna y la flora. «El museo ofrecerá información sobre los hielos patagónicos, desde un punto de vista atractivo», señala el ingeniero Hernán Ochoa, miembros del estudio proyectista.
Los trabajos, que comenzaron en agosto de 2008, constan de dos etapas. La primera abarca la construcción de un hall que distribuirá al público hacia tres pabellones alargados. «Dos de ellos alojarán -en once exhibidores- los contenidos temáticos, maquetas, infografías, ambientaciones y audiovisuales. El último albergará el auditorio con su antesala», dice el arquitecto Pablo Güiraldes, uno de los responsables del proyecto.
«Hasta ahora están terminados los tres pabellones que tienen los contenidos y el auditorium, y las tres torres del hall. En estos días se cerrará la estructura metálica del hall», comenta Güiraldes.
La segunda etapa de la construcción, en 2011, incluirá la creación de un pabellón paleontológico, que se ubicará del lado izquierdo del auditorio y también estará conectado al hall central. «Además diseñaremos un simulador de vuelo, con un piso móvil y grandes pantallas, que se vincularán al pabellón sobre el margen derecho de la obra», asegura el ingeniero.
materiales y subsuelo
El objetivo de los proyectistas fue crear un edificio adaptado al lugar pero, a la vez, con una fuerte presencia en el paisaje. «El museo se adapta al terreno y además contrasta con sus líneas agudas. En el frente se alzan tres torres de dos niveles, que están inclinadas en tres de sus caras y dinamizan la composición», explica Güiraldes.
La fachada, con sus formas quebradas, está construida con tabiques de placas de poliuretano expandido, malla metálica y concreto proyectado. «Dichos espacios alojan los baños públicos, los baños del personal, la cocina y las oficinas. El museo está compuesto por un hall central y tres pabellones unidos por conectores de circulación. El hall tiene una altura promedio de seis metros y su revestimientos exterior es de chapa acanalada.
En cuanto a los tres pabellones también fueron diseñados con estructuras de columnas y vigas metálicas reticuladas. «Cada uno de ellos tiene un revestimiento interior de placa de roca de yeso y alturas interiores que varían desde los 4 hasta los 5,50 metros», completa el arquitecto.
En el subsuelo la temperatura desciende y mucho: llega a cinco grados centígrados bajo cero. ¿Por qué? Hay un espacio construido totalmente en hielo. Es un bar que incluye revestimientos, mobiliario y equipamiento hechos en ese elemento. Destinado a servir bebidas, el espacio cuenta con su propio vestíbulo y área de servicios», agrega Güiraldes. Glaciarum es un museo que se adapta al paisaje y respeta la esencia patagónica.
Mendoza , a 50 km de la ciudad .En la reserva natural donde se obtiene el agua mineral, un imperdible camino de curvas por las montañas
RESERVA NATURAL VILLAVICENCIO.- Seguramente muchos conocerán este lugar sin saberlo. En la etiqueta de la botella de agua mineral que lleva el nombre de la zona se ve una foto con el antiguo hotel y las montañas que lo rodean. Es verdad que por obra del fotoshop el hotel, que permanece cerrado desde hace aproximadamente 30 años, se ve en mejor estado de lo que realmente está, pero los jardines y el paisaje precordillerano merecen una visita.
A 50 km de Mendoza y con casi 70.000 hectáreas, la Reserva Natural Villavicencio, de donde se obtiene el agua mineral, se creó en 2001 para preservar tres tipos de ambientes: cardonal, monte y puna (el sector más austral). Trepa desde los 900 metros hasta los 3100 en la Cruz de Paramillos, donde termina y es hogar de una gran diversidad de fauna.
Atravesada por la ruta 52, era el viejo camino hacia Uspallata hasta que se creó la actual ruta 7. Los famosos caracoles de Villavicencio, un sinfín de curvas por camino de cornisa de 17 km, son sin duda el punto destacado.
Lo llaman el camino de las 365 curvas, pero Matías Pescara, uno de los guardaparques, se encarga de la desmitificación: son 270 curvas, aunque de todas maneras esto no le quita méritos a este impresionante camino de zigzag por la montaña.
Una buena opción para recorrerlo es ir hasta Uspallata por la ruta 7 y regresar tranquilamente por Villavicencio, en descenso, para apreciar mejor el paisaje, aunque se puede ir y volver perfectamente por los caracoles.
Si se tiene suerte, en el trayecto por este camino de ripio en buen estado se cruzarán manadas de guanacos, que posarán simpáticos para la foto, y también se verán cóndores desplegando las alas.
Pero hay muchos animales más, aunque es más difícil verlos: pumas, choiques, maras, lagartos, por ejemplo. Hasta algunos que se creían extinguidos, como el gato andino. «Descubrimos un gato que creemos que es el andino, que desde hacía 30 años no se veía, aunque todavía se están haciendo estudios», cuenta el guardaparques, de 23 años, que ya estuvo en 12 de las 14 áreas protegidas de la provincia.
Una de las dos paradas obligadas en el trayecto es Cruz de Paramillos; a unos metros, desde el mirador, se ve la cima nevada del Aconcagua. Pero a no confundirse: las montañas más próximas pertenecen al Cordón del Plata y la que se ve a la izquierda, más atrás, da la sensación de que fuera menor, es la pared sur del gran monte de 6962 metros.
La otra escala se hace en el mirador, desde donde se ve dibujado en la montaña el camino serpenteante que la envuelve; a la distancia, se distingue el hotel, rodeado de vegetación.
Se busca socio
El hotel, de 26 habitaciones y estilo normando, construido en 1940, fue uno de los símbolos de Mendoza. Los baños termales en las piletas de los jardines convocaban a la aristocracia local e internacional. Hasta que por esas cosas inexplicables cerró y quedó prácticamente como un adorno en medio de las montañas.
Se puede visitar la capilla, próxima al hotel, con techo de cañas y un fresco de principios de siglo, así como los jardines, en desnivel y rodeados de las antiguas piletas de aguas termales, uno de los destinos preferidos de los mendocinos durante los fines de semana.
«Estamos buscando un socio del mercado hotelero para reabrirlo. La estructura sirve, pero hay muchas cosas para aggiornar. Tiene 4500 metros cuadrados y apenas 26 habitaciones», cuenta Martín Avola, gerente de producto de Villavicencio.
A unos pasos, un pequeño restaurante es la única opción para comer algo en la montaña. Ofrece chivito y jamón crudo casero, una buena opción, sin demasiadas pretensiones
Unos kilómetros más abajo, en el puesto de Vaquería, se recibe a los visitantes con una botella de agua mineral y hay un centro de interpretación con detalle de la flora, la fauna y la historia del lugar.
Por Andrea Ventura Enviada especial
Largo trayecto hasta la botella
El agua Villavicencio se obtiene de la reserva. Por gravedad, el agua de la lluvia y la nieve se filtra desde los picos de los Andes hasta el interior de la montaña a través de las rocas. Recorre grandes profundidades, donde se carga de minerales y finalmente aflora en forma de manantial a 1750 metros, pura y natural. El único proceso que se realiza, antes del embotellamiento, es de filtrado.
Datos útiles
Cómo llegar
La Reserva Natural Villavicencio está a 50 kilómetros al noroeste de la ciudad de Mendoza, en el departamento de Las Heras. Se llega por la ruta 52. El camino es de asfalto hasta el hotel y de ripio hasta la Cruz de Pa? ?S?tpna. También funciona como casa de té.
Ofrecen tres noches por el precio de dos y rebajaron en muchos casos hasta el 50% las tarifas de alojamiento. Tratan así de paliar el freno de los viajes en medio de la incertidumbre financiera.
Por: Silvia Gómez
Por primera vez desde la devaluación cayó el ingreso de turistas extranjeros a la Ciudad. Según cifras de la Dirección Nacional de Migraciones, el primer trimestre de este año registró un descenso de visitantes del 12,31%. Pero pese a los números, la industria no desespera: muchos de los consultados por Clarín consideran que el impacto es inferior al que se esperaba. Aún así, buscan paliar las caídas con precios más bajos y la promoción del destino Buenos Aires. Así, piensan que se podrá hacerle frente a la notable crisis mundial.
Entre enero y marzo de 2009 ingresaron a la Ciudad 635.268 extranjeros, contra los 724.463 que lo habían hecho en el mismo lapso de 2008, que fue récord. El 34,38% llegó desde los países limítrofes; el 27,41% lo hizo desde Europa; el 18,75% desde Estados Unidos y Canadá; y un 12,83% arribó desde otros países de América.
Para que este descenso no rebote en los negocios, el mercado turístico apuesta a bajar los precios que, impulsados por la popularidad del destino y la inflación local, fueron escalando incansablemente desde la devaluación de 2001. El boom posicionó a Buenos Aires como una de las preferidas por los turistas: en 2008 los lectores de la revista Travel + Leisure la eligieron como la mejor ciudad de toda Latinoamérica para viajar. Y en 2007, la prestigiosa Condé Nast Traveler también la destacó como la mejor de América.
El titular de una importante agencia de turismo le confirmó a este diario que muchos hoteles internacionales ya bajaron sus precios: «Por ejemplo, cobran tres noches al precio de dos o igualaron las tarifas para los turistas locales y los extranjeros. Son rebajas encubiertas, pero rebajas al fin», explicó. De hecho los hoteles cinco estrellas hoy tienen tarifas que rondan los US$ 200 por noche la habitación doble. Casi 100 dólares menos que en 2007, cuando se registraron los precios más altos. Desde septiembre de 2008, cuando se comenzó a hablar de la crisis en el Primer Mundo, las tarifas comenzaron a bajar lentamente.
Sin pelos en la lengua, el nuevo director general del Sofitel de la calle Arroyo, el portugués Jorge Tito, le confió: «Comparando con 2008, registramos una baja en el negocio del 30%. No se puede tapar el sol con la mano: los hoteles diseñan promociones, muchos bajaron sus precios y por eso mantienen la ocupación, en un año en el que la rentabilidad seguirá bajando», opinó. Y consideró que el Estado también debería apuntalar al sector: «Para mejorar la competitividad se podría reducir del IVA en el turismo. En Chile el impuesto para los no residentes es 0% y en muchos países de Europa el impuesto es muy bajo, como en Portugal, que es del 5%», detalló Tito.
El Alvear, un hotel emblemático en la Ciudad, que además de su arquitectura y su historia tiene un flamante spa y uno de los mejores restaurantes -La Bourgogne-, también comenzó a sentir los embates de la crisis: «En el primer trimestre la ocupación fue del 50%, inferior a la de 2008. Estamos trabajando fuertemente en estrategias de valor agregado, generando un contacto permanente con los viajeros frecuentes e intensificando nuestro canal de venta online», detalla Solange Detry, directora de marketing y ventas del hotel.
El Hilton de Puerto Madero, pese a tener en este trimestre una ocupación del 80,80% -un 4% más que en el mismo período de 2008-, busca más huéspedes a partir de la diversificación: «Queremos sumar gente de negocios, y especialmente de congresos y convenciones, pero también turistas locales, además de los extranjeros que ya nos eligen por la marca», opinó Analía Ogando, Directora de Desarrollo de Negocios. Para esto salieron a pelearle la localía a las ciudades asiáticas que alojan ferias y congresos de todo el mundo.
Para Fabricio di Giambattista, de la Asociación de Agencias de Viajes y Turismo de Buenos Aires, la clave es «acomodar los precios para que al turista le cierre la ecuación: los hoteles comenzaron a bajar los precios, pero tienen que seguir haciéndolo, porque en cierta forma los precios rigen en las decisiones de los turistas», explicó.
«Los primeros que tienen que afrontar la responsabilidad de amortiguar la crisis son los operadores turísticos. Durante algún tiempo los turistas pagaron aquí tres veces más que en otras ciudades y por los mismos servicios. Buenos Aires sigue siendo excesivamente cara, con precios muy inflados respecto a Chile o a Brasil. No hay que espantar a los turistas, sería una pena perder la imagen cool y positiva que tiene la Ciudad», le dijo a Clarín Jorge Gobbi, autor de www.blogdeviajes.com.ar, elegido como el mejor blog de viajes por los lectores de las guías turísticas Lonely Planet.
Precios, precios, precios: la obsesión del mercado en tiempo de crisis mundial. Habrá que ver si las estrategias alcanzan para mantener en alto la fama ganada por la Ciudad en estos últimos años.
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