A nivel mundial la robótica ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años gracias a su incorporación en diversos sectores productivos. En consecuencia, un área que está recibiendo especial atención es el software para programar robots.
En la actualidad, la falta de estándares y la gran diversidad de aplicaciones dificultan la aplicación de entornos realmente integrados que unifiquen las funciones que el software para robótica requiere.
Para saldar esta deficiencia Robot Group llevó adelante un proyecto que consistió en el desarrollo y el mejoramiento de entornos de software libre (open source) con el objetivo fundamental de hacer a los robots más fácil de usar y de programar. Este software tiene la propiedad de reducir la complejidad a la que debe enfrentarse el desarrollador de soluciones de software para que solo deba concentrarse en la aplicación y la algoritmia y no en las tareas complejas que dependen del hardware.
Para avanzar en el desarrollo de esta plataforma de software, Robot Group, decidió aplicar a uno de los instrumentos de financiamiento denominado Emprendedores FONSOFT que la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica otorga a través del Fondo Fiduciario de Promoción de la Industria del Software (FONSOFT).
A través del financiamiento conseguido, el entorno de software producido por la empresa permitió la realización rápida de soluciones robóticas en plataformas altamente distribuidas y basadas en microcontroladores. Además, tiene la particularidad de que puede ser utilizado con cualquier modelo de robots que desarrolla la empresa así como robots de otras marcas
INNOVAR en ROBÓTICA
En el año 2010 RobotGroup participó en el Concurso Nacional de Innovaciones INNOVAR 2010 organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. La empresa fue premiada por El sistema constructivo multiplo en la categoría ?Producto Innovador? por ser un sistema educativo, práctico y dinámico. Empleando este sistema es posible diseñar y armar robots plenamente funcionales dentro de un entorno educativo.
Multiplo es la suma de cuatro subsistemas altamente integrados: El software, la electrónica, la mecánica y la documentación. Juntos, forman un potente entorno de diseño y desarrollo, que brinda las herramientas necesarias para construir de forma didáctica, desde pequeños robots móviles basados en ruedas, hasta bípedos y humanoides, pasando por vehículos autónomos de vuelo eléctrico vertical o incluso criaturas reconfigurables.
La cancrosis de los cítricos produce pérdidas económicas y dificulta la entrada de los productos en los mercados internacionales. El desarrollo de una planta transgénica que posee un gen antimicrobiano resulta prometedor como estrategia en la lucha contra esta enfermedad. Se publicó en Journal of Biotecnology.
Nicolás Furman, primer autor del trabajo publicado en el Journal of Biotechnology. Foto: Diana Martinez Llaser
Una enfermedad bacteriana que afecta los cultivos de naranjas y limones (la cancrosis de los cítricos) produce un fuerte impacto en la economía, especialmente en el noreste y noroeste de la Argentina, donde se concentra el 98% de la producción nacional de esos frutos. La enfermedad, causada por la bacteria Xanthomonas axonopodis, también genera problemas en las exportaciones; de hecho, Europa y Estados Unidos imponen barreras fitosanitarias a los países afectados. El método empleado actualmente para controlar la enfermedad (bactericidas a base de cobre) está generando resistencia en las bacterias, por lo que se buscan nuevos caminos para afrontar el problema. En tal sentido, un equipo de investigadores del laboratorio de Agrobiotecnología, de Exactas-UBA, que dirige Alejandro Mentaberry, desarrollaron una planta de naranjas transgénica que es resistente a la bacteria Xanthomonas. Por ingeniería genética, los investigadores insertaron en la planta un gen que tiene las instrucciones para fabricar un péptido (proteína pequeña) de acción antimicrobiana. “A los cítricos les agregamos el gen de la dermaseptina, un gen antimicrobiano que fue aislado de las glándulas dorsales de los batracios. Este compuesto es un péptido muy pequeño, que tiene la ventaja de ser inespecífico, pues actúa sobre los componentes estructurales de la membrana celular de bacterias y hongos, y es difícil que genere resistencia”, señala Nicolás Furman, primer autor del trabajo publicado en el Journal of Biotechnology, que también firma Ken Kobayashi, del mismo laboratorio. El trabajo, que se inició en 2007, se realizó en colaboración con María Laura García, del Instituto de Bioquímica y Biología Molecular (IBBM) de la Universidad de La Plata. Lo cierto es que los desarrollos tecnológicos no se logran de un día para el otro, sino que llevan tiempo. “Recién en el último experimento, uno confirma que el proyecto funcionó, hasta ese momento, uno sólo tiene especulaciones”, comenta Furman, con la alegría del logro alcanzado. Y relata: “Queríamos probar si la dermaseptina inhibía el crecimiento de Xanthomonas; primero lo comprobamos in vitro, y el desafío fue la infección de las plantas transgénicas y la demostración de que esta estrategia es válida para lograr resistencia a la cancrosis”. Menos síntomas Lo que se pudo determinar es que los síntomas de la enfermedad disminuyeron en un 50% en comparación con las plantas que no fueron transformadas con el gen de la dermaseptina. Si bien el porcentaje no parece alto, la planta debió hacer frente a una invasión poderosa de bacterias. “El inóculo que colocamos es cercano a las 100 mil bacterias por mililitro, una cantidad muy superior a lo ocurre en la naturaleza. Por ello suponemos que en una condición natural, el sistema va a ser más efectivo”, asegura Furman. Los investigadores pulverizaron con bacterias las hojas de las plantas, y observaron un retraso en la aparición de los síntomas. A los diez días, en las plantas control ya se habían desarrollado las primeras manifestaciones de la enfermedad, mientras que las transgénicas se mantenían sanas. El síntoma es la aparición de cancros, úlceras o pequeños cráteres que aparecen en las hojas de las plantas y se ven como manchas marrones rodeadas de un borde verde oscuro. Lo interesante fue que las plantas modificadas presentaron una menor cantidad de cancros por hoja, y éstos eran más pequeños que en las plantas control. Puerta de entrada Cuando los tejidos son jóvenes, la bacteria puede entrar por la presión del viento a través de los estomas (poros) de las hojas. En las plantas más añosas, los tejidos son más duros, pero el viento hace que se produzcan heridas en las hojas por el contacto con las propias espinas de los tallos. Estas heridas facilitan el ingreso de la bacteria Xanthomonas, que termina produciendo la inflamación de los tejidos y los indeseados cancros. Las plantas afectadas por la cancrosis ven disminuida la tasa de producción de frutos, ya que puede suceder que se mueran sus ramas. Además, constituyen una fuente de inóculo para afectar a las plantas vecinas. Ahora bien, el principal problema de esta enfermedad son las barreras paraarancelarias de los países que están libres de cancrosis, como sucedió con la aftosa para la importación de carne de la Argentina. Por ejemplo, Europa, que es una de las regiones productoras de cítricos que está libre de esta enfermedad, impone fuertes restricciones a la importación. Por su parte, Estados Unidos, si bien no está libre de la cancrosis, también establece barreras. De todos modos hay normativas internacionales que indican cómo tratar las parcelas para superar las barreras fitosanitarias y poder exportar. En las regiones del NOA, se emplean bactericidas a base de cobre, y se efectúa un control permanente, que implica desinfectar las herramientas y las maquinarias. Asimismo, se erradican las plantas infectadas y se les prende fuego. Pero el problema del uso constante de bactericidas a base de cobre es que han generado bacterias resistentes. En el caso de la dermaseptina, ésta actúa sobre la membrana plasmática de la bacteria, donde genera poros y termina produciendo su ruptura. “La dermaseptina interactúa con los fosfolípidos de la membrana, por ello es difícil que la bacteria pueda mutar para modificar todos esos componentes”, explica Furman. ¿Cómo se realizó la transformación de la planta? “Utilizamos la bacteria Agrobacterium tumefaciens, que naturalmente modifica genéticamente a su hospedante, y genera un tumor que fabrica metabolitos que la propia bacteria utiliza para alimentarse”, detalla el investigador. El gen de la dermaseptina, que se inserta en la planta a través de Agrobacterium, se expresa en todos los tejidos, pero se acumula especialmente en las hojas. “Una vez que vimos que la dermaseptina se acumulaba en las hojas, que es el lugar donde íbamos a infectar con la bacteria, realizamos la parte más difícil, que me llevó más de un año poner a punto: el ensayo de infección”, cuenta Furman. Para ello los investigadores contaron con la colaboración de Blanca Isabel Cantero, del INTA de Bella Vista, Corrientes. Los ensayos de infección se hicieron en enero y julio de 2012, y recién en ese momento los investigadores confirmaron que el producto cumplía con las expectativas. “Ahora queremos probar la dermaseptina contra otras enfermedades, que son más devastadoras, como el HLB (Huanglongbing), que ataca el tejido vascular de los cítricos, obstruyendo la circulación de la planta”, adelanta Furman, y agrega: “Uno de los objetivos de largo plazo es probar que el transgen se exprese sólo en las hojas y el fruto se pueda mantener libre del gen”. Con el fin de realizar ensayos con una muestra más amplia, en 2012, los investigadores sellaron un convenio de cooperación con la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, de la provincia de Tucumán –unidad tecnológica asociada al CONICET–. Todavía queda un largo camino por recorrer. Cabe destacar también que, en 2012, el desarrollo obtuvo un premio INNOVAR, que otorga el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.
Más información en la página del laboratorio de Agrobiotecnología de Exactas-UBA. http://www.fbmc.fcen.uba.ar/investigacion/laboratorio-de-agrobiotecnologia
Un cordobés logró usar estados cuánticos para implementar un mecanismo de protección contra copias o falsificación de documentos y billetes.
Cuando vamos a un restaurant y pagamos con tarjeta de crédito, ¿sabemos que pasa desde que el mozo se lleva el plástico hasta que nos lo devuelve?
En estos días somos testigos de un avance para evitar fraudes, ya que lograron utilizar estados cuánticos para implementar un mecanismo de protección contra copias o falsificación de documentos y billetes. Esto es posible porque por el estado de la mecánica cuántica de una partícula, no puede ser ni copiado ni leída correctamente sin información adicional que en este caso solo usuarios autorizados dispondrían.
Fernando Pastawski, egresado de la Universidad Nacional de Córdoba, llevó adelante una serie de protocolos de comunicación para ser usados en la información cuántica, que posibilitarían dinero imposible de copiar, contemplando la posibilidad de la extensión de este mecanismo a pasaportes, documentos o tarjetas de crédito.
En diálogo con EL OTRO MATE, Pastawski explicó que “se trata de usar una propiedad que posee la información cuando se la trata en relación a una de las leyes fundamentales de la física como la mecánica cuántica. La información cuántica no puede duplicarse, no puede estar en dos lugares a la vez. Le agrega valor en el sentido que pone a prueba la seguridad electrónica.”
Para alcanzar el desarrollo teórico donde basó hizo su trabajo de tesis, el cual le valió un premio en Alemania, el joven científico participó previamente en otros dos proyectos, que le permitieron dar bagaje a su investigación.
Por un lado, en el Instituto Max-Planck de óptica cuántica en Alemania, estudió la posibilidad de realizar memorias cuánticas que puedan soportar el “ruido” y almacenar qubits, mientras que el bit sólo puede tomar uno de dos estados posibles en cualquier punto en el tiempo (donde uno se designa con “0″ y el otro con “1″), el qubit puede literalmente tener dos estados al mismo tiempo. Esto significa que muchos valores se pueden almacenar en un único qubit. Luego, en el grupo experimental del profesor Mikhail Lukin en la Universidad de Harvard, contribuyó al diseño que permitió utilizar impurezas de nitrógeno en diamante para almacenar qubits, alcanzando un record mundial al lograr durante 2 segundos almacenamiento cuántico.
El problema que solucionaron, es que hasta ahora la información cuántica almacenada se pierde después de sólo unos pocos milisegundos.
No obstante, Pastawski puntualizó que “no sé cuál será la última palabra para una implementación. Creo que a pesar de nuestros progresos, todavía estamos lejos. Al menos 20 años. Es difícil de predecir. Todavía no podemos aportar una ventaja con la tecnología actual y es difícil que estos mecanismos se vuelvan económicamente viables en el futuro cercano para nuestra vida cotidiana”.
Fuente : EL OTRO MATE http://www.elotromate.com/tecnologia/billetes-infalsificables-con-memorias-cuanticas/
Raúl Bustos Marún es investigador de la Universidad Nacional de Cordoba (UNC) y miembro del CONICET. Hace algunos días, fue destacado un artículo suyo en la exclusivísima sección “Physics” de la revista Physical Review Letter. Conversamos con Bustos Marún sobre su trabajo.
Un científico de la UNC hace un aporte clave para la creación de motores cuánticos Las pequeñas máquinas y diminutos robots que se ven hoy en películas de ciencia ficción o en documentales fantásticos en poco tiempo dejarán de ser puro producto de la imaginación de directores de cine y de efectos especiales. Están a la vuelta de la esquina. Hace décadas que se viene estudiando cómo manipular la materia a escala nano (un nanómetro es una milmillonésima parte de un metro). En este campo, Raúl Bustos Marún, de solo 37 años, publicó la semana pasada junto a investigadores de la Universidad Libre de Berlín (Alemania) y del Instituto Tecnológico de California (EE.UU.) un trabajo sobre “Motores Cuánticos Adiabáticos” que causó una gran repercusión en el campo científico: el artículo fue destacado en Physics, de la revista Physical Review Letter, la publicación científica en la cual todo físico sueña publicar.
Bustos Marún trabaja en el Instituto de Física Enrique Gaviola (UNC-CONICET) y acaba de llegar de Berlín, donde pasó un año allí realizando un pasantía de investigación. Conversamos con el científico de la UNC sobre su relevante trabajo:
¿Qué son los motores cuánticos?
Utilizamos la expresión “motores” en el mismo sentido que lo conocemos en la vida cotidiana. Aquí la diferencia es que estamos hablando de motores en una escala muy chica, manométrica y donde comienza a intervenir la mecánica cuántica. Un motor cuántico es algo muy chiquito que realiza un movimiento cíclico, es decir que luego de un cierto tiempo vuelve a donde comenzó.
¿Con qué partes puede estar hecho un motor cuántico?
Con moléculas y átomos, por ejemplo .
¿Y cómo se experimenta con algo tan pequeño?
Podemos pensar, por caso, en un motor cuántico que contiene una molécula que gira alrededor de un eje. Se han hecho experimentos como este: se introduce una molécula que contiene un átomo pegado a su superficie y dos “patas”, libres; así, la estructura puede girar sobre sí misma. Luego, se le ubica un microscopio de efecto túnel para hacerle pasar energía y el sistema gira. Esto ya puede ser considerado un motor. De hecho, en la naturaleza existen desde siempre motores biológicos a escala nano. Pero ahora, los queremos fabricar.
¿Qué diferencias físicas hay entre experimentar con un motor a una nanoescala y con uno a nivel macro, como lo hace cualquier mecánico?
Por un lado, aparecen fuerzas aleatorias, que en el mundo macroscópico no se verían. Un motor podría girar en una cierta dirección “en promedio”, pero cada tanto giraría en la dirección contraria. Por otro lado -y esto sí ya tiene que ver con la mecánica cuántica-, si se toma un motor como el que yo estudio, se debería tener en cuenta que este sistema estaría impulsado por una corriente de partículas que se mueven en una dirección, como si fuera el viento, pero en nuestro ejemplo serían electrones; lo cuales, según la física cuántica, se comportan como ondas y partículas al mismo tiempo. Esto trae “interferencias cuánticas”, que no las podemos ver en la física clásica. Por lo tanto, hay dos grandes diferencias en el mundo “nano”: las fuerzas aleatorias y las interferencias cuánticas.
¿Cómo se inserta el trabajo que publicaste en este campo?
Está muy vinculado con lo que se conoce como “bombas cuánticas”, que básicamente es generar un corriente cambiando algún parámetro. Se puede entender como un ventilador, un sistema que genera una corriente a partir de un movimiento y que está asociado a un motor. Lo que nosotros encontramos es que los motores cuánticos siempre tienen escondido dentro un proceso de bombeo cuántico asociado.
¿A qué se refieren con adiabáticos?
Hace referencia a que la velocidad del motor tiene que ser mucho más lenta que la velocidad de los electrones que están circulando. Es el límite “adiabático”. Nuestra teoría es válida en ese límite, fuera no sabemos qué pasa.
¿Cómo vuelven demostrable una teoría de matemática teórica?
Con fórmulas, modelos y otras teorías, que nos conducen a una conclusión. Es matemática.
¿Por qué crees que fue tan reconocido tu trabajo?
Hace por lo menos 20 años se viene estudiando sobre bombas cuánticas, tanto desde el punto de vista teórico como con experimentos o simulaciones. Hay mucho conocimiento, y nuestro trabajo permite reunir todo este saber sobre el bombeo cuántico y aplicarlo para crear un motor. Brinda una dirección nueva que hasta ahora no se había pensado. Permite sintetizar todas estas experiencias y darle un marco teórico.
¿En qué tipo de tecnologías se podrían traducir estas teorías sobre bombas y motores cuánticos?
En nanomáquinas. Todavía falta un poco, pero vamos en esa dirección. Serán robots, diminutas máquinas que podrán ingresar, por ejemplo, en el torrente sanguíneo de una persona para reparar una neurona o atacar un tumor. Todas estas máquinas requieren un nanomotor y la aplicación de teorías como la mecánica cuántica.
¿Qué es lo que falta saber para llegar a diseñar estas tecnologías?
Controlar la materia un poco más a esta escala. Pero no falta mucho. Hace algunos años se presentó un experimento que se le llamó nanoauto. Son cuatro moléculas más o menos redondas unidas por otra molécula y que funcionan como “ruedas”. Le aplican una diferencia de potencial (electricidad), las “ruedas” giran, y operan cada una como un nanomotor. Es, efectivamente, un nanoauto y funciona perfecto.
Sin darnos cuenta, nos encontramos en un mundo en el que las nuevas tecnologías modifican lo cotidiano. Argentina cuenta con un Centro de Investigaciones de alto prestigio en el tema. Realizarán en el mes de Septiembre su Congreso anual.
Vivimos en lo que expertos denominan la «Era de la Ubicuidad», es decir por medio del uso de las nuevas Tecnologías Informáticas (TI), podemos estar presentes en más de un lugar sin necesidad de movernos de nuestra computadora, entrando en un proceso de cambio de materia por energía, lo que trae aparejado, modificaciones en nuestras costumbres de socialización.
La Facultad de Tecnología Informática desde la carrera de Ingeniería en Sistemas Informáticos de la UAI, Universidad Abierta Interamericana, creó en el 2001 el Centro de Altos Estudios en Tecnología Informática con el objeto de construir conocimiento genuino e innovador. El centro, hoy cuenta con 3000 mt2 y 3 laboratorios exclusivos de investigación, generando anualmente más 70 patentes y publicaciones científicas en congresos y revistas con referto académico. También fue declarado de Interés Nacional, por la Presidencia de la Nación Argentina desde 2003 hasta la fecha.
“La tecnología en informática son los recursos informáticos con los que contamos para mantenernos actualizados y competitivos, de forma extendida, eficiente y efectiva en una sociedad moderna donde los desafíos van cambiando permanentemente”, explica el Dr. Marcelo De Vincenzi, Decano de la Facultad de Tecnología Informática de la UAI.
Además, la automatización de los procesos productivos y la asistencia en la organización de la información, permite destinar ese tiempo delegado en la tecnología, a otras actividades intelectuales, creativas e innovadoras. De esta manera, se gana tiempo productivo.
Desde fines del siglo XX hasta la fecha, nuestra sociedad está inmersa en una revolución tecnológica y por consiguiente la TI se emplea en casi todos los campos y disciplinas de una sociedad moderna que apunta a un crecimiento sustentable. “Algunos de los campos son la Medicina, la Ingeniería, la Arquitectura, los Negocios, la Comunicación y la Educación”, menciona De Vincenzi.
Además, comenta que las nuevas tecnologías serán un pilar para el crecimiento equitativo y sustentable. Uno de los objetos de las nuevas TI es democratizar el conocimiento permitiendo que aquellos sectores marginales de la sociedad puedan acceder al mismo. La sustentabilidad, se produce con la adopción de estas nuevas tecnologías en los procesos productivos. “Los actores fundamentales de este proceso de cambio y adopción son el Estado, la Empresa y la Universidad que por medio de su articulación proponen de forma permanente e innovadora soluciones a problemas reales en entornos virtuales”, concluye.
Evento: “El Ser digital”
El Centro de Altos Estudios en Tecnología Informática organizará el XI Congreso Internacional en Innovación Tecnológica Informática, que tendrá como eje principal al “Ser Digital”, haciendo referencia al mismo como a una persona o institución que trasciende en las acciones cotidianas a través del uso de tecnologías innovadoras emergentes.
La misión será reflexionar sobre la importancia de Innovación Tecnológica Informática como recurso prioritario en la agenda digital de una nación, originando la incorporación de la misma como medio de democratización del acceso a la información a través de definición de políticas que la promuevan, estrategias que favorezcan la formación de recursos humanos emprendedores en innovadores y políticas que apoyen el desarrollo de Arquitecturas y Tecnología Innovadoras tales como: la Robótica, la Domótica, y las Tecnologías Móviles, dando lugar al fortalecimiento de al Cibercultura y la reducción de la brecha digital.
XI Congreso Internacional en Innovación Tecnológica Informática
El congreso tendrá dos capítulos: uno a realizarse en Buenos Aires el 27 de Septiembre de 2013 y el otro en Rosario el día 7 de noviembre de 2013.
El costo del evento es de $240 por persona para público general, $120 pesos para estudiantes y docentes. La entrada incluye refrigerios en los 5 recesos que están previstos en el evento y acceso a la Galerías de Proyectos de Investigación y Desarrollo Tecnológico donde el púbico puede interactuar con Robots, Equipamiento de Automatización de procesos, Arquitecturas Informáticas Innovadoras y lo que es más importante con sus desarrolladores y emprendedores.
Agradecemos al Dr. Marcelo De Vincenzi
Para más información: Agenda del Evento: http://www.uai.edu.ar/ciiti/2013/bsas/agenda.html Información General: http://www.uai.edu.ar/ciiti
La inscripción al evento es a través del link: http://www.uai.edu.ar/ciiti/2013/bsas/inscripcion.html
Fuente: Toma Mate y Avivate
Toma Mate y Avivate permite la reproducción total o parcial de sus notas citando la fuente
Después del Capitán Beto, le toca a Manolito ir al espacio
Tras la primera experiencia exitosa, Satellogic anuncia el lanzamiento del nanosatélite que lleva el nombre de uno de los personajes de Mafalda; cómo trabaja la empresa argentina detrás de estos equipos
Por Guillermo Tomoyose | LA NACION
Hace más de medio siglo, el Spunitk marcó un hito en la historia al ser el primer satélite artificial en llegar al espacio e inició una carrera vertiginosa entre las dos grandes potencias mundiales, que tuvo como punto cumbre la llegada del hombre a la Luna (esta semana se cumplió una año de la muerte de Neil Armstrong , su protagonista). Décadas más tarde, la irrupción de Internet, un desarrollo que surgió al calor de las rivalidades entre Estados Unidos y la Unión Soviética , y la constante miniaturización de los dispositivos electrónicos, permitieron que esta tecnología, propia de agencias nacionales con presupuestos astronómicos, pudiera estar al alcance de los estudiantes y entusiastas de la exploración del universo.
Así nació Satellogic , un emprendimiento argentino de base tecnológica que logró colocar en el espacio a Capitán Beto, un nanosatélite de 2 kilos de peso que fue financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva , y que contó con el apoyo de Invap .
«Que llegue al espacio y el nanosatélite se encuentre encendido, operativo y que emita alguna señal de vez en cuando ya es todo un éxito para nosotros. No estamos en una etapa comercial, sino de experimentación y validación de la plataforma», dice Alan Kharsansky, ingeniero en sistemas de Satellogic, responsable de la integración de los diversos componentes electrónicos de los cubesats , como se conoce en la jerga a este tipo de desarrollos.
En ConexionBrando entrevistamos a Emiliano Kargieman, el fundador de Satellogic; en este link , la entrevista.
Y en esta etapa, el desempeño del CubeBug-1 (o Capitán Beto, como quedó bautizado ante el público) permitirá que Satellogic pueda avanzar en proyectos de mayor complejidad con desarrollo local. En este contexto, esta start-up con sello nacional se prepara para lanzar la segunda versión del CubeBug, que llevará el nombre de Manolito, uno de los personajes de Mafalda.
Consultado por Satellogic, el humorista Quino autorizó el uso del nombre del entrañable personaje, y su firma quedará estampada en el segundo nanosatélite argentino que irá al espacio.
«Manolito tiene fecha de lanzamiento para fines de noviembre de este año desde Rusia, a diferencia de su antecesor, que tuvo su despegue desde una plataforma china», confirma Kharsansky.
¿Para qué sirve un nanosatélite?
El desarrollo espacial no se detuvo ante la aparición de los cubesats, una iniciativa impulsada a fines de la década del noventa por la Universidad Politécnica de California de forma conjunta con la Universidad de Stanford. «Por lo pronto, los nanosatélites no van a a reemplazar a los satélites tradicionales, uno de comunicaciones requiere una potencia que no tiene punto de comparación», explica el ingeniero de Satellogic, un ex estudiante de la ORT que suele mantener un contacto constante con los alumnos de la institución. De hecho, se presentó en «TIC Experience», la jornada de arte digital, videojuegos y realidad virtual realizada en la institución, para dar a conocer los desarrollos llevados a cabo con Capitán Beto.
«Los nanosatélites sí van a revolucionar la comunidad científica y académica, ya que pondrá a disposición de todo el mundo la posibilidad de experimentar en el espacio. En total se lanzaron unos 200 cubos, no son demasiados, pero la tendencia tiene un crecimiento exponencial: cuando lanzamos Capitán Beto esa misma semana salieron al espacio otros 15 cubesats, el 50 por ciento de los lanzamientos que se realizaron en el último año».
Los nanosatélites conforman una categoría de equipos cuyo peso, una variable de suma importancia en la industria aeroespacial, se encuentra limitado hasta los 2 kilos. «Incluso hay más pequeños, llamados picosatélites, que son pequeñas placas electrónicas con un consumo mínimo de energía, que se asemejan a una estampilla», explica.
«Debido a las restricciones de su segmento, los nanosatélites son útiles para la experimentación científica. Hay muchos proyectos de este tipo en Kickstarter, la plataforma de financiamiento colectivo . A futuro creo que toda esta experimentación le dará la base tecnológica necesaria para los satélites de 20 a 50 kilos, con el suficiente equipamiento y la potencia necesaria para tener más prestaciones para enfrentar tareas tales como el monitoreo satelital o experimentos científicos más complejos», agrega Kharsansky.
Hay un mercado muy grande para esta incipiente carrera espacial de los entusiastas de los satélites, que va desde las partes y componentes electrónicos internos hasta la logística y el envío al espacio con brokers de lanzamiento. «Ese servicio es una especie de remisería espacial», explica, divertido, y agrega: «Son exigentes con el cupo solicitado. Si no llegamos con el proyecto, nos obligan a crear una réplica exacta en tamaño y peso para no comprometer el lanzamiento del cohete con un espacio vacante».
«Los nanosatélites nos permiten aprovechar la flexibilidad y el potencial de la tecnología actual, reflejada en la miniaturización de los componentes, que no está siendo aprovechada al máximo por la industria aeroespacial. De esta forma, queremos desarrollar el smartphone de la carrera espacial, en línea a ese fenómeno que se dio en los últimos meses, en donde los teléfonos inteligentes fueron al espacio. Desde Satellogic queremos llevar el nivel de integración de estos equipos a la industria espacial», opina Kharsansky.
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