Investigadores de UNSAM y UNQ crearon un test que permite diagnosticar a personas con coronavirus, tengan síntomas o no.
Investigadores de las Universidades de San Martín y de Quilmes, junto a dos Pymes tecnológicas desarrollaron un kit que permite diagnosticar a personas que están cursando la infección de coronavirus, tengan síntomas o no. Es más rápido y tiene mejor sensibilidad que el test RT-PCR. Utiliza componentes y tecnología argentina y fue aprobado por la ANMAT. Podrían producir 100 mil kits por mes.
Según aclararon, el test ELA-CHEMSTRIP diagnostica a personas que están cursando la enfermedad, ya sea que presenten síntomas de coronavirus o no. Si el test da negativo significa que la persona o bien no estuvo expuesta al Covid-19, o bien que ya se recuperó.
Para saber si una persona que no presenta síntomas se recuperó del Covi-19 hay que utilizar otro tipo de test, denominado serológico, que miden la presencia de anticuerpos en sangre. ELA-CHEMSTRIP, en cambio, mide la presencia del virus en células de la nariz y la faringe
Coronavirus en Argentina: el kit funciona en tres pasos a partir del hisopado nasofaríngeo de la persona a diagnosticar
El kit funciona en tres pasos a partir del hisopado nasofaríngeo de la persona a diagnosticar. Todo el proceso dura una hora y media y puede realizarse con los productos que vienen en el kit diagnóstico, más un equipo para incubar a 60°. Es decir que no requiere el equipamiento costoso y sofisticado que utilizan los test moleculares RT-PCR.
“Se pasa un hisopo por la nariz del paciente y se obtienen sus células. Después se procesan esas células para que liberen el ARN del virus si estaban infectadas”, explicó Diego Comerci, investigador del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB) de la UNSAM y coordinador del desarrollo
“El siguiente paso es garantizar que el virus sea detectable, por lo que se aplica la tecnología ELA (Easy Loop Amplification), para amplificar su presencia, por más mínima que sea. El diagnóstico concluye con una tira que, al entrar en contacto con el ARN viral amplificado, reacciona mostrando dos bandas coloreadas. Si el virus no estaba presente, la tira muestra una sola banda y significa que el paciente no está infectado”, detalló.
Científicxs de #UNSAM y @UNQoficial desarrollaron un kit diagnóstico molecular de COVID-19. Permite diagnosticar a personas que estén cursando la infección, tengan síntomas o no, con la máxima eficacia. Fue aprobado por ANMAT y está en etapa de producción. #OrgulloUNSAMpic.twitter.com/v5br4s9Ofo
Cómo funciona el nuevo Test ELA-CHEMSTRIP de Covid-19
1) Hisopado y extracción del ARN del virus: se toma una muestra de células de la nariz y la faringe de la persona a diagnosticar con un hisopo. Se procesa la muestra en un tubo con soluciones y resinas para que si hay células infectadas con Covid-19, liberen el ARN viral.
2) Amplificación del ARN viral: Al tubo con la solución del paso anterior se le incorpora un complejo enzimático y se lo incuba a 60° durante 45 minutos. Esta tecnología se llama ELA y su función es amplificar exponencialmente el ARN del virus, para que pueda ser detectado en el siguiente paso.
3) Diagnóstico con tira reactiva: Se incorpora una tira reactiva a la solución ya amplificada. Si después de 10 minutos muestra dos bandas coloreadas, significa que la persona tiene el virus Covid-19. Si muestra una sola banda coloreada, significa que no lo tiene.
El test ELA-CHEMSTRIP ya fue aprobado por ANMAT. Fue diseñado para detectar moléculas del virus SARS-Cov-2, por lo que permite diagnosticar a personas que están cursando la infección, tengan síntomas o no, con la máxima performance diagnóstica. En este sentido, uno de los investigadores de la UNQ, Daniel Ghiringhelli señaló que “la sensibilidad de nuestro método es impresionante y podría complementar el trabajo que ya se está haciendo con otros tests, en la medida en que abriría la puerta al testeo de una mayor cantidad de casos”.
“El objetivo era garantizarla soberanía sanitaria sobre los diagnósticos de Covid-19. Para eso teníamos que desarrollar un kit con los mejores estándares de calidad y producir localmente todos los insumos necesarios”, contó Comerci. “Como el test que desarrollamos da el resultado casi cuatro veces más rápido que los test RT-PCR y permite descentralizar aún más los testeos, ofrece la posibilidad de incrementar la cantidad de diagnósticos por día y quizás contribuir al levantamiento gradual del aislamiento obligatorio. También significa un ahorro de dólares y un ejemplo de lo que podemos hacer los argentinos y las argentinas con un Estado presente y coordinado”, celebró.
Desde el punto de vista productivo, cada uno de los tres pasos del kit diagnóstico implica un producto diferente. “Los pasos 1 y 3 tienen algunos insumos importados, pero en conjunto el kit tiene un 80% de componentes nacionales. Que la producción sea 100% nacional es posible porque además de investigadores somos socios fundadores de pymes tecnológicas”, sostuvo Andrés Ciocchini, investigador del IIB de la UNSAM.
El desarrollo contó con financiamiento específico de la Secretaría de Asuntos Estratégicos de Presidencia de la Nación, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, y de la Agencia I+D+i.
“Empezamos con la parte técnica el 15 de marzo. Llevamos dos meses trabajando 12 horas por día promedio, fines de semana incluido. Estamos cansados, pero contentos porque esperamos que esto nos ayude a todos y todas”, contó Marcos Bilen, investigador de la UNQ y socio fundador de la pyme tecnológica PB-L.
“Además de las áreas que nos financiaron, nos apoyaron la UNSAM y la UNQ, el Ministerio de Salud y el Instituto ANLIS Malbrán. Inclusive se involucraron Cancillería y Aerolíneas Argentinas, para repatriar a tres integrantes del equipo de PB-L que estaban en el exterior al momento de decretarse el aislamiento social preventivo y obligatorio. El apoyo estatal también fue clave para poder importar insumos con urgencia: el Ministerio de Ciencia logró poner en funcionamiento el ROECyT, un procedimiento que había dejado de funcionar en los últimos meses de la gestión anterior. En dos semanas ejecutaron más de 30 solicitudes. Aerolíneas Argentinas nos trajo insumos desde China. También colaboraron la Aduana, la AFIP, la ANMAT y el SENASA. Es impresionante”, aseguró Comerci.
Las pymes que colaboraron son CHEMTEST, incubada en la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación dentro del Campus de la UNSAM; y Productos Bio-Lógicos (PB-L), una empresa de base tecnológica creada desde la UNQ. En conjunto están en condiciones de producir 100.000 kits diagnósticos de Covid-19 por mes.
El equipo de investigadores que lideró el desarrollo está integrado por Diego Comerci, Juan Ugalde y Andrés Ciocchini, todos investigadores del CONICET en el IIB de la UNSAM, donde se doctoraron y se desempeñan como docentes. El equipo de investigadores de la UNQ, por su parte, está liderado por Marcos Bilen, Daniel Ghiringhelli, Cristina Borio y Ana Ventura. Además, participaron una decena de investigadores y técnicos de las pymes de base tecnológica. Por UNSAM y CHEMTEST participaron Luciano Melli, Josefina Caillava, Analía Novak, Stella Maris Landívar, Tamara Laube y Agustina Carreño. Por PB-L, Vanina Rodriguez, Cristian Mobilia, Marcelo Romero y Melisa Da Silva.
Este desarrollo permitirá el diagnóstico en Tucumán y en Argentina con un costo entre 10 y 15 veces menor al único test que se utiliza en la actualidad, que es importado de Italia.
El trabajo de las profesionales tucumanas fue publicado recientemente en la revista científica Frontiers in Microbiology. Foto de Medios UNT.
Un conjunto de científicas tucumanas desarrollaron el primer test serológico local para detectar el virus de la hepatitis E (VHE). En Argentina la única prueba disponible es una desarrollada en Italia. El test local es de tipo ELISA, utiliza insumos nacionales y está desarrollado a partir de una proteína del virus, expresada en la bacteria Escherichia coli. La hepatitis E es una enfermedad emergente, de la que cada vez se conocen más casos y recién en los últimos años se empezaron a realizar los estudios epidemiológicos para detectarla. Se trata de una enfermedad hepática que puede provocar dolor abdominal, anorexia, náuseas, vómitos y fiebre. Los test serológicos detectan los anticuerpos presentes en el plasma de pacientes que se enfrentaron a una enfermedad, en este caso al VHE. Según detalla el sitio oficial de la Universidad Nacional de Tucumán, el test en cuestión, se desarrolló en el Laboratorio Central de Ciencias Básicas de la Facultad de Medicina y en el Instituto Superior de Investigaciones Biológicas (Universidad Nacional de Tucumán- Conicet) y fue validado con estándares internacionales. El equipo está formado por Guadalupe Vizoso Pinto (directora de la investigación), Lorena Arce (que acaba de doctorarse con el tema), Melisa Müller y las doctoras Felicitas Agote y Gabriela Marranzino, ambas del Siprosa. El trabajo fue publicado recientemente en la revista científica Frontiers in Microbiology. La Organización Mundial de la Salud calcula que cada año hay unos 20 millones de casos de infección por este virus. La enfermedad puede ser asintomática (la mayoría de las veces), aguda o crónica y produce alta mortalidad en el tercer trimestre de embarazo. En la mayoría de los laboratorios de los países occidentales el test de hepatitis E no está disponible y se sospecha ante un cuadro clínico compatible con test negativos para hepatitis A, B y C.Vizoso Pinto, doctora en Ciencias Biológicas, señaló que es el primer test para hepatitis E producido en Argentina y que tiene altos niveles de especificidad (99%) y de sensibilidad (93%), cuando se lo compara con el test comercial disponible en el país. Detalló que el antígeno que usaron para el test es la proteína ORF2 que forma parte del virus de la hepatitis E. “Una de las principales diferencias con otros test es que al nuestro lo produjimos en base a una proteína que se puede expresar innumerable cantidad de veces en una bacteria (Escherichia coli), lo cual abarata los costos de producción”.
Augusto Bellomio, investigador del Conicet y doctor en Ciencias Biológicas, que no formó parte de la investigación, opinó sobre el trabajo. “Este desarrollo es muy importante porque permitirá el diagnostico en Tucumán y en Argentina que tienen como único test uno importado. Este costaría entre 10 y 15 veces menos”. Agregó que realizar estudios de VHE permitiría evaluar la sangre de donantes y realizar estudios epidemiológicos, de tipificación y de diagnóstico”.
Alto porcentaje de tucumanos con hepatitisE El estudio incluyó el análisis de 813 muestras de suero del Banco de Sangre de Tucumán recolectadas en 2017. La edad media de los donantes fue de 35 y la mayoría de los participantes fueron hombres (73%).La mitad de las muestras fueron de San Miguel de Tucumán y el resto de Trancas, Ralos, Cruz Alta, Bella Vista, Leales y Tafi Viejo. El 9.23% de las muestras analizadas resultó positivo para anticuerpos contra el virus de la hepatitis E, lo cual quiere decir que 9 de cada 100 personas tuvieron hepatitis E a lo largo de su vida. Vizoso Pinto manifestó que el estudio epidemiológico les permitió demostrar que el virus de la hepatitis E circula en Tucumán y que la seroprevalencia fue superior al 9%. “Es muy importante conocer que este patógeno está presente en nuestra provincia y que contamos con una herramienta de diagnóstico local que permite evaluar de forma precisa la enfermedad”, señaló.
La hepatóloga del Hospital Padilla, Daniela Pérez, argumentó que contar con un test rápido y efectivo al alcance -como el desarrollado por las investigadoras tucumanas- “resulta de mucha utilidad y nos va a permitir conocer que pasa realmente en nuestra población. La hepatitis E es una enfermedad de la que hasta hace poco no se conocía mucho y a nivel mundial toma cada vez mayor interés y se estudia cada vez más”, opinó la profesional.
El gobierno argentino presentó este viernes un test rápido para la detección de coronavirus de desarrollo nacional que permite un resultado en dos horas.
Los primeros test serán producidos durante los próximos 10 días y se proyecta una producción que permitirá 200.000 testeos mensuales.
Se trata de un test de tipo molecular rápido, sensible, de bajo costo y sencillo de operar, según se anunció.
«Esto vale oro porque nos da el derecho de actuar por nosotros, lo producimos nosotros y es para nuestra gente», remarcó el presidente Alberto Fernández al presentar el test junto a los ministros de Ciencia y Técnica, Roberto Salvarezza y de Salud, Ginés González García.
El test fue desarrollado por científicos del Conicet, la agencia estatal de ciencia y técnica, en colaboración con un laboratorio argentino.
El llamado «Neokit-COVID-19» permite obtener resultados en menos de 2 horas con similar sensibilidad que las técnicas actuales que demandan unas 12 horas en laboratorio.
«Esto lo han hecho investigadores argentinos y lo produce un laboratorio argentino, esto es tan importante para el desarrollo de un país porque demuestra que no dependemos de otros, que podemos hacerlo nosotros, esto es soberanía, y eso es lo que todos deben entender», dijo Fernández al realizar el anuncio en la residencia de Olivos.
El desarrollo fue completado en un mes y medio de investigación y el costo de producción de cada kit fue calculado en 8 dólares, según se precisó.
Por ahora se utilizará por hisopado pero «se está evaluando la realización a partir de la saliva», indicó el ministro de Salud.
«Este test es fácilmente aplicable y hay una disminución importante del costo operativo», amplió.
De su lado el ministro de Ciencia remarcó el ahorro que representa la producción propia frente a la importación de test, como ha realizado hasta ahora.
«Vamos a garantizar primero que esté disponible para el país y luego pensaremos en exportarlos», indicó el ministro de Ciencia.
Se trata del segundo logro científico en relación al coronavirus que presentó Argentina en las últimas semanas.
El anterior fue un test para medir los anticuerpos frente al coronavirus.
Argentina, que mantiene una cuarentena obligatoria desde el 20 de marzo, ha registrado 353 muertos sobre un total de 7.134 casos.
El estudio del bioquímico argentino Daniel Katzman se basa en dar virus atenuados que no se replican ni provocan la enfermedad y buscan generar una respuesta antiviral
Se trata de un ensayo clínico de tratamiento por superinfección que se basa en dar virus atenuados que no se replican ni provocan enfermedad, muy inmunogénicos y que generan una gran respuesta antiviral (REUTERS)
Desde la aparición de primeros casos de coronavirus en diciembre de 2019, pasando por la declaración de pandemia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta superar ampliamente la barrera del millón de infectados, el nuevo SARS-CoV-2 puso en jaque al sistema sanitario global.
Daniel Katzman, bioquímico, graduado en la Universidad Nacional de La Plata, que cuenta con más de 20 años de experiencia en biotecnología y desarrollo de fármacos, es fundador y CEO de la empresa Unleash Immuno Oncolytics (Saint Louis, Missouri, USA) que desarrolla productos oncolíticos para inmunoterapia. Se trata de uno de los científicos que está trabajando hoy desde la Argentina en la investigación de un tratamiento eficaz contra el SARS-CoV-2.
El tratamiento podría cambiar el resultado de la enfermedad y complementar otros enfoques terapéuticos y del desarrollo de vacunas (REUTERS)
Katzman trabaja en un ensayo clínico de tratamiento por superinfección que se basa en dar virus atenuados que no se replican ni provocan la enfermedad en el organismo. Son muy inmunogénicos y generan una gran respuesta antiviral en pacientes con sintomatología leve. El sistema inmune los reconoce y genera una respuesta antiviral fuerte que puede servir para atacar otras infecciones.
“Es un antiviral, que actúa induciendo al organismo a la producción endógena de interferón tipo I, el cual es efectivo para disminuir la carga viral. El paciente se beneficia de la superinfección con un virus dsRNA apatogénico como el patógeno de la enfermedad de la bursitis infecciosa (IBDV), que es un poderoso activador del programa de genes antivirales dependientes de interferón», indicó a Infobae el especialista.
Los interferones son un grupo de proteínas señalizadoras producidas y secretadas por las células como respuesta a la presencia de diversos patógenos tales como virus, bacterias o parásitos que generan una activación en las defensas antivirales en las células cercanas.
El tratamiento ha sido probado en seres humanos para hepatitis B y C, con resultados positivos y en pruebas de laboratorio se ha demostrado su actividad contra el SARS-CoV-2 (REUTERS)
Este tratamiento ha sido probado en seres humanos para hepatitis B y C, con resultados positivos y en test de laboratorio se ha demostrado su actividad contra el SARS-CoV-2. “Estamos ante la posibilidad de que la Argentina le ponga un freno a la pandemia”, aseguró Katzman.
El especialista entiende que es posible avanzar en el uso compasivo del medicamento, un procedimiento restringido a casos excepcionales, pero cada vez más utilizado para el tratamiento de determinadas enfermedades para las que no hay un tratamiento alternativo eficaz, tal el caso de COVID-19.
Consultado sobre la efectividad y el impacto que podría tener el mecanismo por superinfección en caso de ser aprobado y puesto a prueba, el experto sostuvo que “es -de todos los probados hasta ahora- el que tiene la mejor relación riesgo-beneficio, ya que según lo demostrado, es el que tiene más chances de tener éxito y el que menos contraindicaciones tiene frente a los otros caminos que se han tomado».
“No le hemos encontrado contraindicaciones significativas ni importantes, ni efectos secundarios en toda la etapa de pruebas, y eso es central para la solución y los pacientes», concluyó.
El dispositivo es para aparatos que ya están en uso y permite ventilar de manera independiente y en simultáneo, además de individualizar los parámetros de ventilación de cada uno de los pacientes. “Es un seguro de vida más que permite darle algunas horas de ventilación a un paciente que no tenía ninguna chance, además de ser una solución simple y barata y rápida”, dijo Ignacio Lugones, su creador, a Infobae
La llegada de una nueva pandemia le quitaba el sueño a Ignacio Lugones, cirujano cardiovascular pediátrico del Hospital General de Niños Dr. Pedro de Elizalde, también creador del revolucionario método argentino de reemplazo de válvula aórtica en niños, que con ayuda de la tecnología 3D ya salva vidas. Inquieto y deseoso de aportar soluciones donde se necesitan, y pensando en un futuro que no desea que llegue a Argentina, prefirió prevenir e ideó una herramienta para que los aparatos más requeridos por estos meses puedan ser utilizados en simultaneo y de manera independiente por dos pacientes que necesiten asistencia mecánica para respirar. Sin dudas, una bocanada de aire.
Este proyecto, que tiene el objetivo de ayudar a vivir a personas en situación crítica, ya concluyó las etapas preliminares de investigación y desarrollo del producto, y por estos días está gestionando, con el apoyo de la Cámara de Instituciones de Diagnostico Médico (CADIME) las aprobaciones y habilitaciones correspondientes.
“Ya han habido muchas situaciones en las cuales se necesita de forma súbita atender a pacientes en lugares que no están preparados para hacerlo como atentados, tsunamis, accidentes o lo que fuere, y ello hace que súbitamente la capacidad de un centro médico se vea superada y uno de los puntos críticos es la cantidad de respiradores disponibles —explica Lugones—. La realidad es que éstos son pocos en comparación con la población total de un país, sobre todo en los que están en vías de desarrollo donde son escasos. Países como el nuestro, por ejemplo, tiene respiradores en una cantidad razonable, pero ante una situación como ésta, de pandemia, se ven súbitamente puestos en jaque y la realidad es que la capacidad roza con el límite”.
Este adaptador permite ventilar de manera independiente y en simultáneo. Además de individualizar los parámetros de ventilación de cada uno de los pacientes sin necesidades particulares de cada uno de ellos.
El invento que puede salvar más vidas: de qué se trata el adaptador creado por un cirujano de niños
La imagen que precede a este párrafo muestra a un enfermero llevando un respirador artificial. Ese es un modelo de los aparatos necesarios para ayudar a respirar a los infectados por el COVID-19. Para los de este tipo y los diferentes modelos en mercado se les puede poner el sistema de adaptadores que inventó el médico Lugones y lograr que sea compartido por dos pacientes que requieren de su intervención para respirar. Ese dispositivo mantendrá con vida a ambos y servirá como un primer recurso hasta que un respirador pueda usado en ese segundo paciente. De qué consta y cómo funciona.
—¿Cómo nace la idea de crear este adaptador que puede lograr que dos pacientes utilicen el mismo respirador artificial?
—Este proyecto apunta a tratar de optimizar el recurso que ya tenemos, siendo que es muy difícil conseguir respiradores nuevos. Lo que diseñamos fue un sistema de adaptadores que permiten ventilar en forma independiente y en simultáneo a dos pacientes con un mismo respirador. Lo que hace este conjunto de aparatos es individualizar los parámetros que se usan para ventilar a cada uno de los pacientes de acuerdo a las necesidades individuales. Es decir, si un paciente necesita más ventilación por mayor tamaño o porque tiene peor funcionamiento en los pulmones puede recibirlo. Esto quiere decir que en caso de que necesite mayor cantidad de aire inspirado o determinados parámetros para la ventilación se los puede colocar de forma independiente de lo que recibe el otro paciente conectado. Este sistema, que se llama DuplicAR,también permite evitar la contaminación cruzada entre pacientes.
—¿De que manera se lo conecta?
—Uno conecta a un equipo el adaptador DuplicAR que a su vez es conectado a los dos pacientes y configura en conjunto con el monitor del respirador y los adaptadores que tienen controladorespara la ventilación que necesita cada uno de los dos pacientes. Por lo tanto, esa idea es disruptiva en sentido de que podemos duplicar en forma inmediata la cantidad de pacientes que puedan estar conectados a respiradores y, sobre todo, esto es útil en situaciones de catástrofe. El uso pensado y para el cual está previsto que se utilice un respirador es para conectar a un solo paciente, pero en una situación de crisis, en la cual súbitamente se ve aumentada la necesidad de usarlo bruscamente, como mencioné, tenemos la posibilidad de, por lo menos, utilizar este sistema como un puente para darle horas o días de vida a un paciente que de otra manera no tenía opción.
—O sea que se trata de un adaptador para utilizarlo en los respiradores que ya están en uso
—¡Exactamente! Es un pequeño aparatito que se conecta a los respiradores que ya están siendo utilizados.
El respirador artificial es un aparato con pequeñas ruedas que tiene un monitor, una boca por la cual sale el aire y otra por la que vuelve el aire del mismo paciente. “Nuestro dispositivo tiene una parte para la boca de la que sale el aire y otra por la cual regresa, entonces con esos adaptadores colocados en la vía inspiratoria y otro en la espiratoria uno regula con controladores, manijas y demás partes que tienen los dispositivos, la ventilación de los dos pacientes que están conectados”, explica el médico e inventor.
» Este sistema de adaptadores brinda la posibilidad de utilizarlo como un puente “para darle horas o días de vida a un paciente que de otra manera no tenía opción”, cuenta el doctor Lugones. «
—¿Cómo funciona el monitor que acompaña al respirador?
—El monitor queda funcionando de manera habitual, pero mostrará la combinación de lo que censa en las dos personas. Es una de las maneras de controlarlas además de otros estudios. Es decir que se monitorea cuánto oxígeno tiene en sangre, cuánto dióxido de carbono, cuál es la saturación de oxígeno, de lo que tanto se habla de esto últimamente… Todos esos valores se monitorean clínicamente con estetoscopios para saber si al paciente le entra suficiente cantidad de aire, cómo están ventilados los pulmones y demás. Es decir, eso se hace de rutina. La diferencia simplemente es que le agregamos al respirador más controladores para que permitan en forma independiente regular a dos pacientes.
—En el caso puntual del coronavirus ¿por qué es tan importante utilizar respiradores?
—Cuando una persona tiene una afección respiratoria dada por una infección, como en el caso del coronavirus, la capacidad de intercambiar oxígeno y dióxido de carbono con el aire que respiramos se ve deteriorada. En los casos en los que se llega a instancias extremas, el paciente puede morir si no tiene un apoyo ventilatorio. Es decir que tiene que ser a conectado una máquina que permita darle las características de presión, cantidad de oxígeno y demás variables, para que la sangre que pasa por los pulmones se logre oxigenar y expulsar el dióxido de carbono. Esta es la utilidad y el funcionamiento de un respirador.
—Considerando la importancia del respirado ¿cuándo pasa a ser también importante implementar el adaptador?
—Cuando la cantidad de pacientes en un contexto de catástrofe se ve súbitamente superada en algún momento la cantidad de respiradores se acaba y el médico está forzado, como hemos visto en otros países del mundo, a decidir quién vive y quién no. Es decir, tengo dos pacientes y tengo la posibilidad de ventilar a uno, entonces otro va a morir. Cuando todas las herramientas se han acabado y tengo que decidir si dejo a un paciente con vida o lo dejo morir es ahí cuando interviene nuestro invento, que ya está patentado, y tiene el objeto de tratar de funcionar como un seguro de vida más que permite darle algunas horas de ventilación a un paciente que no tenía ninguna chance. El dispositivo permite que se pueda conseguir una derivación, otro respirador que venga otra institución, conseguir que otro paciente que está mejorando y se está preparando para sacar respirador se lo logré sacar y ese quede disponible para una paciente… Da horas de vida y funciona para que esa persona esté viva durante todo ese tiempo en que se encuentran la solución permanente para su problema.
—¿Ya pudo ser probado en personas?
—Todavía no. Hemos desarrollado un prototipo e hicimos un testeo en animales vivos de tamaños muy diferentes que pudieron ventilar satisfactoriamente al mismo tiempo. Esa fue la primera validación antes de ser utilizada en humanos. Las pruebas fueron, para nuestros propósitos, satisfactorias porque hemos podido ventilarlos y mantenerlos vivos durante todo el tiempo que duró la prueba.
—¿Por qué la validación se realizó en animales?
—Porque para estas cosas hay que recorrer un camino, que es el de los testeos antes de que pueda ser utilizado en humano. Superamos la etapa de investigación y desarrollo, y ahora estamos gestionando junto con la CADIME, las aprobaciones, habilitaciones y demás. También hemos pedido un subsidio al FONDEP, que es un fondo de inversión estatal, del Ministerio de Desarrollo Productivo, para ver si podemos con el dinero que ellos aporten, porque están aportando para proyecto de investigación del COVID-19, continuar con todo lo que es la producción y demás. Los experimentos biológicos fueron realizados en el Servicio de Cirugía y Anestesiología, Hospital Escuela de la Facultad de Ciencias Veterinarias de La Plata.
—¿Qué pasos siguen?
—Estamos evaluando cuáles son las empresas que hay en el mercado que nos puedan permitir lograr una producción en escala rápida y una oferta inmediata al sistema de salud, de manera de disponer de esta herramienta para disminuir el impacto del COVID-19 durante el pico de infectados, que ojalá que no llegue. Pero para eso necesitamos atravesar todos estos pasos: el proceso regulatorio, habilitaciones y encontrar la empresa que lo fabrique en grandes cantidades.
“Es una herramienta extrema, una más dentro de las que podemos tener disponibles. Lo ideal y lo que tiene que ocurrir es que una persona se conecte a un respirador, pero si no quedan más opciones éste dispositivo está pensado para dar horas o días de vida extra a los pacientes y evitar que los profesionales tengan que tomar decisiones sobre quién vive quién muere”.
—¿De qué material es el adaptador?
—Está hecho de plástico, básicamente. Es una estructura muy simple, barata y rápida. Es un dispositivo que yo sueño que nunca sea necesario utilizar porque si lo es significaría que llegamos al tope y tendríamos tantos enfermos que estaríamos en una situación terrible, como ha pasado en países del primer mundo como España e Italia, que tenían un sistema salud más fuertes de nuestro y que se han visto desbordados por la cantidad de infectados y donde el número de muertos llega cada día a cifras muy elevadas. Allí, todos los días muchos doctores tienen que decidir quien vive y quién no. Yo no quiero que eso pase acá. Ojalá que nunca llegamos a la instancia de necesitarlo, pero si lo necesitamos está bueno saber que uno puedo sacar un dispositivo DuplicAR de un cajón y darle horas de vida a una persona hasta que aparezca una opción más duradera.
—¿Aún no se sabe cuánto tiempo pueden estar dos personas conectadas usando el mismo dispositivo?
—En realidad no lo sabemos. Lo que creo es que en situaciones de catástrofe hay gente que se ha mantenido viva en lugares remotos y con pocos insumos médicos. Hay un caso en que se llegó a mantener con vida hasta por 18 días a un paciente ventilado con bolsas ambú, que son las que usan para darle aire por un tubo. Los familiares se turnaban cada 4 horas para darle aire. Creo que si se usa en otros países donde no hay recursos mientras aparece un respirador, creo que los médicos lo van a dejar todo el tiempo que sea necesario esa respuesta hoy no la tengo.
“Ojalá que nunca llegamos a la instancia de necesitarlo, pero si lo necesitamos está bueno saber que uno puedo sacar un dispositivo DuplicAR de un cajón y darle horas de vida a una persona hasta que aparezca una opción más duradera”, dijo Ignacio Lugones.
—Eso significa que para tener esa respuesta es necesario implementarlo
—¡Exactamente! Será necesario implementarlo. Lo que necesitamos son las habilitaciones para poder continuar y que esto sea un producto que pueda ser utilizado y para tenerlo disponible en el momento que se necesite. Reitero: ¡ojalá nunca sea necesario! Pero que de última funcione como una carta en la manga para tenerlo como último recurso.
—¿De qué tamaño es?
—Es un aparatito que está formado por dos partes que miden aproximadamente 20 centímetros por 20 centímetros.
—¿Cuánto tiempo llevaría fabricarlo?
—Si obtenemos el dinero para hacer las matrices que se necesitan para hacer la incisión en plástico y con todos sus componentes, si tenemos suerte, en un mes y medio o dos meses podemos tener los terminados. Pero, por supuesto, se necesitan habilitaciones y demás. No sabemos cómo va evolucionar la cuestión de la pandemia, yo creo que es posible que tengamos un brote y rebrotes a nivel mundial. Espero que no sea así, quizás tenemos que aprender a convivir con el virus y si pasa eso vendría bien tener una herramienta más, sería gran utilidad.
El equipo interdisciplinario, liderado por el doctor Ignacio Lugones, diseñó y patentó un sistema de adaptadores para ventilar de manera independiente y en simultáneo a dos pacientes con un mismo respirador. Ya hay gestionando con el apoyo de la CADIME las aprobaciones y habilitaciones correspondientes. Y actualmente evalúan las empresas que hay en el mercado que nos permitan lograr una producción en escala rápida y una oferta inmediata al Sistema de Salud, con el objetivo de disponer de una herramienta más que permita disminuir el impacto del COVID-19 durante el pico de infectados.
Un grupo de profesionales, que se desempeñan en una fábrica del barrio porteño de Parque Patricios, lograron desarrollar una tecnología que elimina el Covid-19 de ambientes y superficies. «Trabajamos sin parar y sin dormir para ayudar a combatir la pandemia», dijo uno de los integrantes a cronica.com.ar
Por Melina Rodríguez @melinardguez
En medio de la pandemia de coronavirus, un grupo de argentinos que se especializan la innovación tecnológica aplicada al cuidado de la salud desarrolló un robot inteligente que elimina el Covid-19 de los ambientes y superficies con una eficacia absoluta. El proyecto se llevó a cabo en una fábrica situada en el barrio porteño de Parque Patricios.
Martín González, uno de los referentes del equipo integrado por 20 argentinos de entre 19 y 45 años, habló con Crónica sobre el proyecto y expresó: «Al ver cómo avanzaba el coronavirus, decidimos que teníamos que ayudar desde nuestros conocimientos. Descubrimos que se estaba usando algo similar en China y tratamos de repensarlo para Argentina. Luego de pasar dos semanas casi sin dormir y trabajando sin parar debido a la gravedad de la pandemia, llegamos a este producto».
Continuó: «Se trata de un robot con inteligencia que desinfecta y elimina todos las bacterias y virus de un ambiente con tan solo colocarlo en el lugar. No representa ningún riesgo para las personas porque se maneja a radio control. Calcula el tiempo que necesita estar ahí adentro y garantiza una desinfección total. Es ideal para usarse en hospitales, bancos, cajeros automáticos, subtes, hoteles, trenes, etc..».
Según relató, el dispositivo se desarrolló en una fábrica situada en avenida Caseros y la calle Pichincha, pleno barrio porteño de Parque Patricios. «Fue financiado con nuestros ahorros y tenemos pensado lanzar 20 más en tres semanas. Sin embargo, necesitamos la ayuda del Estado para poder producir en grande».
«Sabiamos que el robot podía ser muy efectivo pero, cuando uno comienza un proyecto, es difícil prever hasta dónde vamos a poder llegar. Estamos muy contentos con el resultado final. Ahora, tenemos la gran responsabilidad de lograr que llegue a todos lados. Ese es el segundo desafío», agregó.
El dispositivo es un robot inteligente de desinfección por luz ultravioleta, cuya principal característica es que está equipado con una avanzada computadora que, por medio de un escanner 3D, analiza en tiempo real los ambientes a desinfectar y calcula las posiciones y tiempos necesarios para una eficacia total.
Fue creado con el objetivo de asegurar una cobertura completa sin intervención humana, eliminando riesgos y errores de operación. La automatización del proceso de desinfección implica que los usuarios pueden gestionar qué lugares desinfectar y cuándo hacerlo sin tener que exponerse a los ambientes contaminados ni al proceso.
El equipo que creó este dispositivo está formado por 20 personas que se dedican desde 2013 a la innovación industrial con robótica. Martín, Indalecio Sabbioni, Rodrigo Perez Weiss, Eduardo Magnetto, Sabrina Lecam, Juan Pablo Cardone, Jorge Cardone, Eliana Varela, Marcelo Aquino, Nicolas Ezcurra, son algunos de los miembros.
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