Hoteles se podrían beneficiar de este dispositivo (Foto: Pixabay)
Con el foco puesto en aportar una solución frente a la pandemia por Covid-19, la Universidad de Morón -a través de su área de Investigación, Desarrollo e Innovación- desarrolló un dispositivo portátil que elimina el virus SARS-CoV-2 de las superficies sin utilizar químicos, informó la institución en un comunicado.
“Con el objetivo de contribuir al esfuerzo mundial por frenar la pandemia y evitar el contagio y la propagación en nuestro entorno, desde la Universidad de Morón nos propusimos desarrollar un sistema portátil de desinfección por radiación ultravioleta tipo C, práctico, efectivo y de bajo costo. Confiamos en que este dispositivo innovador será de utilidad para nuestra comunidad, lo cual nos llena de orgullo y satisfacción”, sostuvo el doctor Pablo Navarro, Secretario General de la Universidad.
Es sabido que el coronavirus, causante del Covid-19 se puede adquirir tanto a través tanto por aire como, en menor medida, a partir de superficies y objetos. Para prevenir la infección por contacto con materiales contaminados, la irradiación ultravioleta germicida (IUVG) ha sido reconocida como un método eficaz. Aún más, si las tecnologías de desinfección sin contacto son altamente deseables, la radiación ultravioleta (UV) -en particular UV-C (200–280 nm)- es uno de los enfoques más fiables y ampliamente aceptados, lo que ha sido demostrado en diversas investigaciones sobre inactivación de virus en superficies.
“Nuestro sistema portátil de desinfección por UV-C es un método para eliminar microorganismos sin contacto y a seco. Esto otorga ventajas al método tradicional de limpieza con productos químicos, entre las que se destacan: ser seguro para el operador y ser apto para la desinfección de tableros de comando y teclados de equipamiento crítico en estado de funcionamiento, donde el método tradicional húmedo es inaplicable”, rescató Gabriela Leiton, Secretaria de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Morón, quien formó parte del equipo que desarrolló el proyecto, junto a Marcelo Mignone, Claudio Cervino, Jorge Almandoz, Martín Salinas y Alfredo Irusta.
Desde la institución educativa destacaron que en los LED UV-C con longitud de onda de 280 nm, como la que utiliza este sistema, son “una opción óptima para lograr una alta eficiencia de inactivación con un consumo mínimo de energía”.
Actualmente, hay diversos sistemas de esterilización mediante luz UV para superficies, utilizados principalmente en la industria alimentaria y en los hospitales, pero son equiposvoluminosos y debe permanecer un tiempo prolongado en el lugar para que la radiación UV haga efecto. No tan desarrollados están los sistemas portátiles de luz UV para uso rápido y eficiente en ámbitos donde la instalación de sistemas UV no es factible (como hoteles, restaurantes, casas particulares) o donde la desinfección debe ser asidua y efectiva (lugares públicos y de alto tránsito). Estos espacios pueden ser tratados con rayos UV-C, alcanzando porcentajes de esterilización cercanos al 100%.
Desde la Universidad de Morón buscaron reforzar los sistemas portátiles destinados a lugarescomo estaciones de trenes y subterráneos, oficinas, bancos, centros sanitarios y centros educativos, restaurantes y hoteles, entre otros. “Por lo tanto,la propuesta de utilizar radiación ultravioleta, un desinfectante natural de bajo costo de generación y fácilmente disponible, resulta una solución práctica y accesible para evitar el contagio y expansión del coronavirus SARS-CoV-2 de las superficies”, cerró el comunicado.
Utilizaron una droga originalmente diseñada para tratar la hipertensión. El estudio comenzó en abril de 2020 y participaron del ensayo clínico 158 pacientes
Los médicos notaron los primeros efectos en los pacientes entre las primeras 24 a 48 horas. Habían contraído COVID-19, debieron ser internados y observaban que comenzaban a sentirse mejor, estaban más animados y hasta con apetito. Estuvieron internados en el Hospital de Clínicas y en el Hospital Español, y en forma voluntaria participaron de un estudio novedoso y único en el mundo realizado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires que demostró que a través de la aplicación de una droga normalmente utilizada para tratar la hipertensión es posible reducir hasta un 81% el riesgo de muerte en pacientes hospitalizados y bajar drásticamente los días de internación.
La investigación comenzó en abril de 2020 y participaron del ensayo 158 pacientes mayores de 18 años -la edad promedio era de 65- con COVID-19. Los voluntarios fueron divididos en dos grupos. Uno recibió dos veces al día Telmisartan, una droga suministrada para corregir la hipertensión arterial. Y el otro grupo fue atendido en forma convencional.
El Telmisartan se suministró en dosis mucho más altas que los que reciben los hipertensos y el equipo de investigadores lograron contrarrestar el ataque inflamatorio que suele producir la infección del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19. Dicho proceso inflamatorio del sistema respiratorio es una de las principales causas de muerte.
En el quinto día se habían reducido los niveles de inflamación en el grupo tratado con dicha droga y para el día 8 la reducción fue aún mayor. Lo que alentó a los investigadores es que el tiempo de internación se redujo a 9 días, frente a los 15 o más del otro grupo. Como consecuencia, se redujo la necesidad de oxígeno y las probabilidades de fallecimiento cayeron en un 81%.
Los resultados del trabajo tuvieron repercusión internacional y fueron publicados en la revista científica EClinicalMedicine, una de las 22 publicaciones editadas por The Lancet. De la investigación participaron el cardiólogo Mariano Duarte, jefe del área de Hipertensión del Clínicas; el patólogo Facundo Pelorosso; la docente de la UBA Liliana Nicolosi, directora médica del Hospital Español y el farmacólogo Rodolfo Rothlin, profesor e investigador de la Facultad de Medicina.
Un importante hallazgo
El trabajo describe que el virus se vale de la proteína Spike para unirse a una enzima que se halla en las células mucosas conocida como angiotensina, y puede desencadenar un ataque inflamatorio que sufren un porcentaje de pacientes. Este bloqueo que hace el virus sobre la enzima genera una acumulación de la angiotensina II que inflama, a la vez que baja la concentración de la enzima 1-7, que desinflama. Si los niveles de angiotensina II suben en los pulmones, por culpa del virus, se desencadena un proceso inflamatorio en cascada que termina provocando una deficiencia respiratoria grave o síndrome respiratorio agudo severo.
El virus impide que la enzima se degrade desde la angiotensina II a la 1-7. Esta última es un vasodilatador natural, y ella es el blanco de la droga Telmisartan.
El equipo comprobó que la droga utilizada podría convertirse en una importante contribución en la lucha contra el Covid-19 y seguramente habrá más estudios para ahondar en un terreno que, sin lugar a dudas, abre un horizonte de esperanza.
Será un homenaje a la primera médica argentina. El desarrollo científico es liderado por la investigadora Juliana Cassataro.
La vacuna argentina contra el coronavirus desarrollada por un grupo de investigadoras del Conicet y la Universidad de San Martín ya tiene nombre propio: será ARVAC Cecilia Grierson, en homenaje a la primera médica argentina, que fue la primera mujer en ejercer el voto en el país.
La vacuna ARVAC Cecilia Grierson, que ya está en etapa pre clínica, es desarrollada con éxito en el Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de la Universidad de San Martín y del Conicet, junto a la colaboración del Ministerio de Ciencia.
Así lo confirmó al diario Página/12 Juliana Cassataro, directora de la investigación de la vacuna que terminó en diciembre con los ensayos de laboratorio.
Desde diciembre llevan a cabo negociaciones con una empresa nacional para comenzar con las fases posteriores, que requieren mayor financiamiento, todo con la participación del Ministerio de Ciencia y la Agencia Nacional de Promoción Científica.
La Universidad Nacional de San Martín y el Conicet trabajan en el desarrollo de esta vacuna contra el coronavirus, que avanza en un acuerdo con un laboratorio privado para comenzar la producción del prototipo en condiciones de manufactura aprobadas por la ANMAT, para luego iniciar las pruebas en humanos.
La fórmula de esta vacuna se basa en proteínas recombinantes, una tecnología similar a la usada en la vacuna del Hepatitis B o el VPH.
La propuesta fue seleccionada y apoyada por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) en el marco de la Unidad Coronavirus que integra junto con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación y el Conicet.
El desarrollo comenzó a probarse recientemente en ratones y esta fase llevará todo el año, adelantó el docente e investigador Guillermo Docena.
Prensa UNLP
La vacuna contra el coronavirus Covid-19 que desarrolla la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) ingresó recientemente en etapa preclínica y comenzó a ser probada en ratones, fase que se extenderá a lo largo de todo el año para luego encarar hacia testeos en humanos.
Guillermo Docena, uno de los doctores que dirige el proyecto y perteneciente al Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos (IIFP), confirmó este viernes que el desarrollo «está en fase preclínica, siendo probada en ratones».
Todo este año nos llevará esa etapa, donde se prueba la dosis, la cantidad de vacuna, los tiempos entre dosis y cuál es el mejor plan que genera menos reacciones adversas», explicó.
Tras concluir esta etapa, precisó el especialista, se vacunarán «a los ratones para desafiar al virus y se analizará si la vacuna protege al ratón de enfermarse o no».
«Recién después podremos pensar en una etapa con humanos», puntualizó en declaraciones a Radio Provincia de Buenos Aires.
Asimismo, recordó: «No somos los únicos, hay otras 4 vacunas que están todas en fase pre-clínica, por suerte hay varias y son todas distintas. Cada uno trabajó en una vacuna en particular y está bueno generar variedad porque algunas se podrían aplicar en algunas personas, otras en otras».
Además de Docena, el proyecto es encabezado por Omar Azzaroni, del Instituto de Investigaciones Fisioquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA), e incluye a Sebastián Cavalitto, Javier Santos y Alejandro Aiello.
La vacuna que desarrollan se basa en el empleo de proteínas virales para inducir la generación de anticuerpos.
En diálogo con la página web oficial de la Universidad, el doctor fue consultado sobre el proceso de desarrollo e indicó: “Las vacunas contra el COVID-19 conocidas hasta hoy se han diseñado en base a dos tipos de plataformas: las basadas en el empleo de proteínas (proteínas, fracciones de proteínas y virus completo muerto), y las basadas en el empleo de ácidos nucleicos (vectores virales, vacunas a ARN y vacunas a ADN). A modo de ejemplo algunas de estas vacunas son: Sinopharm (virus muerto), Sinovac (proteínas virales), Moderna o Pfzier/BioNtech (ARN) y Sputnik V o AstraZenaca/Oxford (vectores virales)”.
En cuanto a la tecnología utilizada para la investigación y producción comentó: “En este proyecto seguiremos la estrategia basada en el empleo de proteínas virales, específicamente fracciones de la proteína S, encapsulas en nanopartículas. La proteína S se encuentra en la cubierta del virus y es la estructura que el virus emplea para poder invadir las células blanco (células del epitelio nasal y pulmonar principalmente)».
«La proteína S se une al receptor de angiotensina 2 o ACE 2 e ingresa a la célula que le permitirá dividirse o multiplicarse para luego invadir otras células”, detalló Docena. Y añadió: “actualmente estamos estudiando distintos protocolos de administración de la vacuna en ratones y, al mismo tiempo, se analizan las respuestas inmunes inducidas”, completó Docena.
En el trabajo, liderado por un científico del CONICET, los ratones recobraron su capacidad motora tras la inyección de una proteína. Los resultados brindan pistas para el desarrollo de terapias futuras en humanos.
Investigadores argentinos hallaron que, tras la administración de una proteína, ratones con una lesión completa de la médula espinal recuperaron el movimiento, lo que podría tener implicancias terapéuticas en el futuro para pacientes humanos.
El experto trabajó a nivel experimental con un modelo muy estudiado de lesión completa de médula espinal desarrollado en ratas y la proteína administrada fue netrina-1, que se genera y participa activamente durante el desarrollo embrionario. Su función es la de promover el crecimiento, navegación tridimensional y conexión de los axones (cables) del sistema nervioso desde el cerebro hacia las diferentes regiones de la medula espinal.
La proteína guía los axones que componen una vía neuronal llamada “tracto corticoespinal”, cuyos cuerpos neuronales se localizan en la corteza motora y que “controla los movimientos de las extremidades y el tronco, tanto en la habilidad como en la precisión para llevarlos a cabo”, explicó Quintá.
El establecimiento del correcto cableado deja al individuo en condiciones de generar cualquier tipo de movimiento voluntario. Sin embargo, los seres humanos con mutaciones en el gen de netrina-1 desarrollan una patología que se caracteriza por movimientos anormales en espejo. En base a este conocimiento, Quintá pensó que si netrina-1 estimulaba a los axones para crecer, desarrollarse y conectarse, principalmente aquellos que gobiernan el movimiento voluntario durante el desarrollo, tal vez la administración de esa proteína en grandes cantidades en el sitio de la lesión espinal podría tener un efecto terapéutico.
La regeneración axonal, en fotos. Agencia CyTA-Leloir
La inyección de Netrina-1 en la zona de la lesión espinal -lesión total- hizo que los axones cortados no solo volvieran a crecer, sino que se reconectaron con las neuronas dianas por encima y por debajo del sitio de lesión. Los resultados fueron publicados en Journal of Neurotrauma, publicación de la Sociedad Americana de Neurotrauma y de la Sociedad Internacional de Neurotrauma.
Quintá observó que las ratas con lesiones completas de medula espinal recuperaron significativamente su motricidad voluntaria (movimientos completos de su tren trasero y patas) mientras que las ratas lesionadas y tratadas con placebo permanecieron con parálisis completa del tren motor trasero. Asimismo, se visualizó el crecimiento y la reconexión de los axones mediante modernas técnicas de microscopía.
“Esta investigación básica solo es el inicio de un muy largo proceso que intentará generar un tratamiento desde el laboratorio de investigación hacia la cama del paciente. Y, para eso, se necesita contar con un real apoyo de los distintos estamentos gubernamentales, no solo del ámbito científicos, sino también clínicos, así como de instituciones públicas y privadas”, concluyó Quintá.
Paleontólogos presentan en sociedad a Ninjatitan zapatai, un nuevo titanosaurio de la Patagonia que pasa al salón de la fama entre estos colosos que pisaron la Tierra por ser el más antiguo de su grupo. Este animal, de unos 20 metros de longitud, tiene 140 millones de años de antigüedad, por lo que evidencia que los titanosaurios se originaron a comienzos del periodo Cretácico.
Ilustración realizada sobre esta nueva especie por el paleoartista Jorge González. vértebra dorsal de Ninjatitan. Los doctores Pablo Gallina y Juan Ignacio Canale en el laboratorio. Fotos: investigadores.
Emanuel Pujol (Agencia CTyS-UNLaM) – La Patagonia vuelve a dar un extraordinario registro de un saurópodo titanosaurio. Hasta ahora, no se conocían estos gigantescos cuadrúpedos con una antigüedad superior a los 120 millones de años, por lo que el hallazgo de Ninjatitan zapatai tiene una gran relevancia para el conocimiento de la historia evolutiva de este grupo y del Cretácico temprano.
El doctor Pablo Gallina, investigador de la Fundación Azara en la Universidad Maimónides y del CONICET, indicó a la Agencia CTyS-UNLaM que “la mayor importancia de este fósil, más allá de que es una nueva especie de titanosaurio, es que se trata del registro más antiguo a nivel mundial para este grupo”.
“Este descubrimiento es muy importante también para el conocimiento de la historia evolutiva de los saurópodos, porque los registros fosilíferos de comienzos del Cretácico, hace unos 140 millones de años, son realmente muy escasos en todo el mundo”, indicó el autor principal del estudio publicado hoy en la revista científica Ameghiniana.
Respecto al hallazgo de Ninjatitan en la Formación Bajada Colorada, al sudeste de Neuquén, el doctor Juan Ignacio Canale, investigador del Museo Municipal de Villa El Chocón y del CONICET, afirmó que “en el año 2014, el técnico Jonatan Aroca realizó el primer hallazgo de una escápula muy completa de este animal y ahí notamos que se trataba de un descubrimiento muy importante y preparamos todo para poder seguir trabajando el año siguiente en ese estrato”.
“En la siguiente campaña, aparecieron tres vértebras y algunos huesos de sus patas traseras; una parte del fémur y lo que sería su peroné”, precisó Canale. Y agregó: “Ahí comenzó la preparación de los materiales en el Museo de Villa El Chocón. Hasta ese momento, sabíamos que se trataba de un saurópodo, pero al realizar el estudio detallado de las relaciones filogenéticas, de las relaciones de parentesco de este animal con otras especies conocidas, es que nos dimos cuenta que pertenecía al grupo de los titanosaurios, por lo que la importancia de este descubrimiento era aún mucho mayor de lo que habíamos imaginado en un comienzo”.
El doctor José Luis Carballido, investigador del Museo Egidio Feruglio y del CONICET, fue quien se encargó específicamente del análisis de estas relaciones filogenéticas. “Los doctores Pablo Gallina y Juan Canale me contactaron ya con los materiales preparados y con la idea acabada de que se trataba de una nueva especie que estaría muy probablemente relacionada con los titanosaurios, pero faltaba terminar de resolver donde se ubicaba Ninjatitan dentro de la evolución de los saurópodos”.
“A priori, por la antigüedad de este material, de 140 millones de años, se podía suponer que se trataba de una forma previa al origen de los titanosaurios, porque en la Patagonia solo de conocen titanosaurios de menos de 120 millones de años antes del presente”, afirmó Carballido.
Pero el estudio reveló que Ninjatitan zapatai se trataba de un titanosaurio, por lo que pasaba a ser el más antiguo del mundo con decenas de millones de años de diferencia. “Este análisis filogenético se realizó con un amplio muestreo no solo de formas de titanosaurios, sino también de formas cercanas y más basales al origen de los titanosaurios”, indicó el investigador del MEF.
“Con este resultado final de que Ninjatitan formaba parte de la familia de los titanosaurios, se hizo mucho más importante este descubrimiento, porque no solo representa a la especie más antigua de titanosaurio, sino que nos permite conocer mucho más sobre el origen de este grupo”, valoró el doctor Pablo Gallina.
Ninjatitan: strike first, strike hard Ninjatitan representa un nuevo shock, un nuevo golpe al conocimiento sobre los titanosaurios. Y se suma al equipo de los titanosaurios de la Patagonia que han asestado fuertes apariciones en los últimos tiempos: en 2017, se dio a conocer al titanosaurio más grande del mundo, Patagotitan mayorum, oriundo de la provincia de Chubut; y, hace pocas semanas, se dio a conocer el hallazgo de otro titanosaurio en la provincia de Neuquén que incluso podría superarlo en tamaño.
Ninjatitan da así un nuevo golpe. Sin embargo, su nombre no tiene ningún tipo de vinculación a los movimientos que podía realizar en vida y, desde luego, este herbívoro cuadrúpedo no contaba con habilidades para el desarrollo de un arte marcial. Su nombre fue dado en reconocimiento al investigador argentino Sebastián Apesteguía, apodado como “El Ninja” desde sus inicios en la paleontología.
“Sebastián Apesteguía fue quien tuvo la idea de ir a la localidad Bajada Colorada en 2010, a partir de una recomendación del geólogo Hector Leanza, debido a la extensión del sitio y sus características geológicas, pero que nadie había visitado en busca de vertebrados fósiles”, relató el investigador Canale.
Actualmente, Pablo Gallina y Juan Canale dirigen las investigaciones en dicha formación, pero el doctor Apesteguía siempre tienen participación en el trabajo de campo y en el estudio de los materiales que de allí provienen. Canale destacó que “es un enorme paleontólogo que ha trabajado muchísimo en diversos yacimientos, con una amplia trayectoria en la paleontología y en la divulgación de la ciencia y, por ello, también nos pareció muy justo dedicarle esta especie a él”.
En tanto, el nombre específico de la especie –zapatai-, está dedicado a Rogelio Zapata, técnico del Museo de Villa El Chocón desde mediados de la década del 90 y partícipe en todos los trabajos de campo que se realizaron en Bajada Colorada desde 2010.
Gigantes que superaron la extinción del Jurásico La Formación Bajada Colorada pertenece al comienzo del período Cretácico, el cual se inició tras la extinción con la que se marca el final del Jurásico. “El cambio de períodos geológicos siempre está marcado por grandes extinciones, pero, puntualmente, los grupos de dinosaurios de los cuales surgirían los titanosaurios no se vieron afectados por este cambio; de hecho, hay titanosauriformes desde el Jurásico Superior, como los braquiosaurios o sus parientes que pasaron sin problema ese límite, tanto en lo que es actualmente Argentina como en otras partes del mundo”, explicó el paleontólogo Gallina.
Durante la historia evolutiva, el grupo de los saurópodos tuvo distintos momentos, distintos pulsos de gigantismo, los cuales no solo estuvieron relacionados al grupo de los titanosaurios. En este sentido, el doctor Gallina ejemplificó que “hubo grandes animales hacia finales del Jurásico, como el Apatosaurus y el Brachiosaurus; y, ya en la línea de los titanosaurios, el pulso con los mayores gigantes se produce hacia mediados del Cretácico, con especies como el Patagotitan, el Argentinosaurus o el Notocolossus.
En Bajada Colorada, se puede observar el principio del período Cretácico, un momento de la historia evolutiva del cual no se cuenta con muchos registros. Por ello, los investigadores que trabajan allí destacan que cada cosa nueva que encuentran es absolutamente novedosa. “Allí, hemos encontrado también distintos grupos de dinosaurios carnívoros y otros grupos de dinosaurios herbívoros”, mencionó el investigador de la Fundación Azara y del CONICET.
A partir del hallazgo de Nijatitan zapatai y de su estudio publicado en la revista Ameghiniana bajo el título “The earliest known titanosaur sauropod dinosaur”, se refuerza la idea de que los titanosaurios tuvieron un origen gondwánico -en el supercontinente del sur conformado por lo que es actualmente Sudamérica, Africa, la India, Australia y la Antártida-. Previamente, se había planteado el origen gondwánico para este grupo desde la teoría, pero, a partir de este descubrimiento, se cuenta con material que sustenta dicha idea.
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