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Científicos Argentinos participan del proyecto Mars 500 ( viaje tripulado a Marte)

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Científicos Argentinos participan del proyecto Mars 500 ( viaje tripulado a Marte)

Posted on 28 noviembre 2012 by hj

Junto a colegas belgas, investigadores de la UCA evalúan el efecto de una misión simulada sobre el ritmo circadiano de los astronautas.

FOTO MARS 1

El doctor Daniel Vigo, investigador CONICET y docente de la UCA quien participa en el proyecto Mars500 realizando evaluaciones médicas.

FOTO MARS 2

Un momento de relajo en uno de los módulos de Mars500

FOTO MARS 3

Vista externa de las instalaciones de mars500.

(Agencia CyTA-Instituto Leloir)-. Científicos argentinos participan el proyecto Mars500 de la Agencia Espacial Europea (ESA) que consiste en la simulación de un viaje tripulado a Marte, un viaje que podría durar 520 días de ida y de vuelta.

Desde junio de 2010, seis tripulantes de un viaje simulado al planeta rojo estuvieron confinados en un centro especial en las instalaciones del Instituto de Problemas Biomédicos y Biológicos (IBMP) en Moscú, Rusia. El 4 de noviembre del año pasado “arribaron de vuelta a la Tierra” y fueron sometidos a un período de cuatro días para chequeos médicos.

El Laboratorio de Neurociencia Aplicada de la UCA participa en el proyecto Mars500 junto con la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. “Nuestros objetivos son evaluar el ritmo circadiano (el ritmo de 24 horas) de la actividad del sistema nervioso autónomo a lo largo de los 520 días de confinamiento”, señaló a la Agencia CyTA el doctor Daniel Vigo, investigador del CONICET y docente de la UCA.

Según explicó el especialista, el sistema nervioso autónomo es la parte del sistema nervioso que se encarga de regular los procesos que no dependen de nuestra voluntad. Por ejemplo, es el que determina que la frecuencia cardíaca sea más alta durante el día que durante la noche. “Desde nuestro laboratorio evaluamos cambios en el estado de ánimo a lo largo del confinamiento y si existe relación entre los cambios observados en la actividad del sistema nervioso autónomo y los cambios en el estado de ánimo”, puntualizó.

En lo que respecta al experimento en forma global, se concluyó que no se observaron cambios profundos en el estado físico, psicológico ni social que pudiesen impedir un viaje a Marte. “En forma específica, observamos una disminución en las diferencias día-noche en la actividad del sistema nervioso autónomo. Otros grupos reportaron en forma preliminar alteraciones que van en el mismo sentido, por ejemplo, alteraciones en el ritmo circadiano de la temperatura corporal, disminución de la actividad física durante el día y empeoramiento del sueño durante la noche”, indicó Vigo.

Además de los trastornos circadianos, en el espacio se observan otros cambios que incluyen la adaptación del organismo a la ausencia de gravedad y la exposición a las radiaciones cósmicas. Las contramedidas, afirmó Vigo, incluyen la exposición a luz brillante por la “mañana” o administración de la hormona inductora del sueño melatonina a la “noche”, dispositivos para simular gravedad artificial, programas de actividad física y aislamiento para prevenir la exposición a radiaciones.

En Mars500 se realizaron experimentos de todo tipo, que evaluaron desde aspectos físicos (actividad del sistema nervioso, actividad cognitiva, resistencia física, entre otros aspectos), psicológicos (estado de ánimo, depresión, ansiedad), sociales (interacciones entre los distintos miembros de la tripulación) y hasta ambientales (crecimiento bacteriano en las instalaciones). Los detalles van a ser discutidos en el primer Taller Internacional de Fisiología Humana en el Espacio, que se va a celebrar en la UCA del 21 al 23 de noviembre.

Créditos: Departamento de Comunicación de la UCA

http://www.agenciacyta.org.ar/2012/11/cientificos-argentinos-en-el-viaje-a-marte/

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Científico Argentino que regreso al país investiga el reloj biológico

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Científico Argentino que regreso al país investiga el reloj biológico

Posted on 28 noviembre 2012 by hj

Cronobiólogo de la UNC, estudia el cómo operan los genes en función de los ritmos circadianos (por el Reloj Biológico). Hoy está radicado en el Centro de Investigaciones de Química Biológica (CIQUIBIC) de la UNC y el CONICET, pero pasó cuatro años en EE. UU., en la Universidad de Virginia.

Con los ojos puestos en el reloj biológico

Fuente: www.unc.edu.ar

Eduardo Garbarino Pico se presenta a la entrevista con cara de desconfiado, como si esperara responder preguntas demasiado comunes. “Me fui al exterior porque es lo que promueve el sistema”, aclara de entrada. Pelo rubio, tez clara, podría ser confundido con un estadounidense más. En este país estuvo casi cuatro años.

Garbarino Pico se especializó en Cronobiología y trabaja en el Centro de Química Biológica de la UNC y el CONICET, desde donde comenzó su carrera científica.

Ilusionado, el científico cordobés viajó a EE. UU. en 2004 a la prestigiosa Universidad estatal de Virginia y volvió a fines de 2009. Sin embargo, su vida como científico casi no se concreta, una ocurrencia del azar lo catapultó a los laboratorios: “Estaba dando clases en el secundario y ya por cumplir 30 años, lo que para el sistema científico es ser casi un anciano. Quería hacer investigación pero la posibilidad estaba cada vez más lejos. Hasta que una amiga docente me dijo que su vecino, químico e investigador de la UNC, estaba buscando gente para el laboratorio. Me ofrecieron un cargo hasta que saliera una beca de doctorado. Así comenzó todo”, relata.

A pesar de su pasión por la biología, confiesa: “En cada cosa que me ponía a estudiar me enganchaba, así como fui biólogo pude haber sido filósofo”.

Su tardío doctorado logró mucho reconocimiento en el sistema científico, siendo destacado con el premio Houssay de la Sociedad de Biología de la Argentina. El trabajo se tituló: “Ritmos circadianos en el metabolismo de fosfolípidos y melatonina en la retina de pollos”.
“Los fosfolípidos –explica rápidamente el biólogo-son los componentes fundamentales de la membrana biológica. Nosotros describimos por primera vez que la síntesis (la fabricación) de fosfolípidos no es siempre la misma, cambia en función de la hora del día, están controlados por relojes biológicos. Este proceso lo vimos en la retina del pollo” .

Otra cosa que analizaron fue la síntesis de melatonina, una hormona que se fabrica mayormente en la glándula pineal del cerebro y en la retina. “Descubrimos que la melatonina también se fabrica en las células ganglionares de la retina que son la que forman el nervio óptico, las que llevan toda la información al cerebro”, describe. El descubrimiento no se quedó ahí, también observaron que este trabajo celular se hace durante el día y no solo a la noche.

-El doctorado, supongo, fue un trampolín para poder viajar al exterior…

– Sí, claro, fue una ventaja. Al final de mi tesis (2002) fue la peor época de la Argentina. Pero me fui con la intensión de volver. La ciencia se habla en inglés y era una muy linda oportunidad para irme.

-¿Cómo es el ambiente científico en EE.UU.?

– Es competitivo como en todos lados, con gente más o menos “jodida” como en todos lados. Una diferencia que percibí es que acá uno siente una gran distancia con los investigadores con más trayectoria cuando comienza; allá, son más accesibles. En EEUU cuando comenzás un doctorado tomas cursos durante dos años, rotas por varios laboratorios hasta que es el mismo estudiante el que selecciona con quién va a hacer su tesis, genera por sí mismo un proyecto de investigación. Acá se le dice “jefe” a quien dirige la tesis, allá es tu “director”. Hay un trato más cercano con los estudiantes. Pero el sistema es distinto en EEUU, porque las carreras de grado son de 4 años y no de 6 como acá, uno se especializa en el doctorado.

-¿Era el lugar indicado la universidad a dónde fue?

– En ese momento era considerada la mejor universidad estatal de EE.UU. En Cronobiología, esa universidad era como la “meca» de los ritmos circadianos. Carla Green, mi directora de postgrado, había descrito un gen llamado “nocturnino” (porque se expresa solo de noche) y luego encontró que ese gen produce una proteína que es una deadenilasa, una enzima que se ocupa de recortar parte de los ARN mensajeros. Mi proyecto era tratar de identificar esta enzima.

– Estuvo cuatro años, mucho tiempo…

– Sí, mi experiencia fue muy buena desde el punto de vista de la formación y las relaciones. Los resultados científicos no fueron tan buenos. Tuve más de un fracaso, publiqué solamente tres trabajos en esos años…

-¿Eso es muy poco?

– Teniendo en cuenta cómo evalúan a los científicos, sí. En la ciencia los resultados negativos no se publican. Hice muchos experimentos que salieron bien, pero las hipótesis no se corroboraron. Esas cosas a veces suceden- se ríe-.

– ¿Cómo encontraste el sistema de CyT a tu vuelta?

– Cuando hice mi doctorado la carrera de investigador estaba cerrada. En estos últimos años se duplicó el número de investigadores y becarios, la plata destinada a subsidios se cuadriplicó, nos están por construir un edificio nuevo…Es fácil quejarse, pero hoy en la Argentina entre el 20% y el 25 % de las personas obtienen un subsidio PICT- los más importantes-. En EE.UU., lo consiguen entre un 6% y un 9%. Creo que la ideología actúa sobre todo el mundo y a mucha gente le cuesta reconocer lo que ha hecho este gobierno. Yo creo que después de la creación del CONICET, esta época me parece es la más importante ocurrida en la Argentina.

Los engranajes del reloj (biológico)

Los cronobiólogos son algo así como los mecánicos del reloj biológico. Se dedican a develar cómo y por qué nuestro organismo cambia y se adapta a los cambios de horario. Hay infinitos procesos que entran en juego para que esto suceda. El organismo animal es tan inteligente que se puede autoprogramar de acuerdo a nuestra rutina y a partir de señales ambientales como lo son la luz o la alimentación.

-¿Qué le llamo la atención de la cronobiología?

– Al principio, que hubiera una regulación temporal en nuestro cuerpo. Pero cuando te pones a estudiar te das cuenta que es obvio.

– ¿Por qué es obvio?

– Los seres humanos vivimos y evolucionamos en un mundo rítmico. Todos los días sale el sol y oscurece, y este ritmo es fundamental para la vida. Hay factores fundamentales como la luz y la temperatura que todos los días suben y bajan. Por lo tanto, si los seres vivos evolucionamos en este planeta es lógico que nos hayamos adaptado a esto. Antes de que salga el sol el cuerpo comienza a secretar corticosterona, el cuerpo se comienza a prepara para la actividad. También es lógico que las reacciones químicas que suceden en nuestro cuerpo no se den todas al mismo tiempo. Unas suceden en una hora y otras en otra, es una ley de la naturaleza. Por eso cuando se viaja a un país lejano cuesta levantarse: tu reloj interno te está diciendo “acá pasa algo raro”.

– No obstante, los relojes biológicos son mecanismos bastante complejos…

– Son mecanismos que tienen la célula y el cuerpo, que nos permiten medir el tiempo y en función del tiempo medir cosas. El reloj biológico conformado por un grupo de genes que interactúan unos con otros y generan un mecanismo de retroalimentación, y que duran alrededor de 24 hs, son capaces de medir el tiempo y actuar sobre otras reacciones bioquímicas que suceden en las células, que terminan produciendo hormonas y regulando el funcionamiento de cuerpos. Este conjunto de genes y sus ARN mensajeros y sus proteínas, son la que cumplen una determinada función. Las proteínas de los genes “reloj” interactúan entre sí generando un mecanismo que mide el tiempo, y a su vez son capaces de regular el funcionamiento de otros genes, de enzimas, de hormonas o de neuronas, para que activen determinadas cosas en determinado horario. El reloj biológico es un mecanismo que permite medir el tiempo y regular la fisiología y la bioquímica de organismo, en función de la hora del día. Además, es un reloj con capacidad de “ponerse en hora” en función del ambiente, que es lo que sucede si viajamos a un país con un sentido horario opuesto. Después de unos días tu reloj se va a “poner en hora”, gracias a la luz que entra por tus ojos y llega hasta las células y a los genes.

– ¿Cuántos son los genes “reloj”?

-Genes “reloj” se fueron descubriendo a lo largo del tiempo. Hace 15 años te hubiera dicho que eran 3, ahora son alrededor de 10. En realidad son muchos los genes que actúan sobre el reloj biológico, pero algunos (los genes “reloj”) son muy importantes, porque si los modificas cambia el reloj. Son entre 10 y 12 genes los que conforman el reloj biológico.

– ¿Cuánto influyen los genes en el reloj biológico?

-Entre el 5 y el 25 % de los genes, dependiendo del organismo o tejido, se expresan según la hora del día. El 20% del genoma (el conjunto total de genes) está regulado por relojes biológicos. Intervienen en distintas fases: la transcripción (cuando el gen se transcribe en ARN mensajero), en la traducción (cuando estos se transforman en proteínas). Mi tema es el estudio de la regulación de la expresión génica circadiana en la postranscripción. Un tema muy en boga hoy es ver hasta qué nivel el control de la expresión de los ARN son por la transcripción o a causa de la traducción.

– Una pequeña parte…

– Las preguntas y proyectos son inacabables. Hoy en ciencia se trabaja en temas muy específicos y podes armar una historia luego de muchos años de trabajo propio y ajeno y que concluye con algo más general. Puedo pasarme la vida con esto.

Fuente: RedVitec

http://www.redvitec.edu.ar/novedades/index/con-los-ojos-puestos-en-el-reloj-biologico

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Estudiantes Argentinos fueron premiados por una investigacion en la que usaron el pez llamado la «morena», para detectar sustancias químicas contaminantes del agua‏

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Estudiantes Argentinos fueron premiados por una investigacion en la que usaron el pez llamado la «morena», para detectar sustancias químicas contaminantes del agua‏

Posted on 27 noviembre 2012 by hj

Un grupo de estudiantes de la escuela Nuestra Señora de Guadalupe usaron el pez llamado la «morena», que habita los ríos del Litoral para detectar sustancias químicas contaminantes del agua· La morena emite pulsos eléctricos y podría actuar como una especie de alerta ambiental


Foto : barrameda.com

Cuatro alumnos de la Escuela Nº 8150 Nuestra Señora de Guadalupe recibieron un reconocimiento nacional por haber usado la simple “morena” -un pez de río alargado y oscuro que los pescadores usan de carnada- para la detección de sustancias químicas contaminantes del agua. Resulta que la “morenita” resultó ser pariente cercano de la anguila eléctrica y, como tal, arroja débiles pulsos eléctricos que le permiten percibir el medio que los rodea, como si se tratara del sonar de un barco.

El trabajo científico de los estudiantes de 3ro. y 4to. año consistió en usar este pez eléctrico autóctono como una suerte de alerta ambiental. La investigación fue seleccionada entre unos mil proyectos que se presentaron en la instancia provincial de la Feria de Ciencias y Tecnología 2012 y pasó luego a la feria nacional, donde recibió dos menciones especiales de evaluadores externos. Una de parte de Técnica Didáctica BIM y otra del Instituto de Enseñanza Superior Nº 2 Mariano Acosta.

El equipo escolar está conformado por los alumnos Francisco Spahn, Francisco Maciel, Gonzalo Ambrosini y Lucas Chiavassa, junto con María Belén Gilliard, licenciada en Química y profesora del Taller de Laboratorio.

“El proyecto surgió cuando la escuela nos encargó organizar el acto por el Día Mundial del Medioambiente. Entonces, miramos a nuestro alrededor y nos hicimos preguntas: ¿Cuáles son los problemas ambientales más frecuentes? ¿Cómo se pueden detectar los focos de contaminación en ríos? ¿Cuál puede ser la forma fácil de monitorear los ríos en forma continua?”, comentaron los alumnos del colegio privado, ubicado en Patricio Cullen 7397, detrás de la Basílica de Guadalupe.

Al investigar la forma de encontrar una solución a ese problema, los alumnos pudieron conocer que existen peces que emiten pulsos eléctricos de descarga para explorar el ambiente. “Estos peces que habitan en aguas barrosas, tienen distribuidos en toda la piel receptores para captar las deformaciones que se producen en el campo eléctrico cuando hay objetos cerca de ellos con propiedades eléctricas diferentes a las del agua”, amplió la profesora.

Fuente: DERF

http://derf.com.ar/despachos.asp?cod_des=522209&ID_Seccion=126&fecemi=25/11/2012&Titular=premian-a-una-novedosa-investigacion-de-alumnos-locales.html

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El INTA alcanzó un récord histórico en expansión edilicia

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El INTA alcanzó un récord histórico en expansión edilicia

Posted on 27 noviembre 2012 by hj

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) sumó este año unos 52 edificios nuevos, que representan cerca de 19.000 metros cuadrados de obras terminadas, en ejecución y a licitar antes del fin del ejercicio.

El INTA alcanza un nuevo récord

“Estar ahí donde viven y trabajan el productor y la familia rural. La presencia en el territorio es uno de los ejes en la misión del INTA para dar respuestas ajustadas a las necesidades de estos actores”, aseguraron desde el Instituto en su web de noticias.

“Con criterios que priorizan el aprovechamiento de energías renovables, el tratamiento de efluentes y residuos peligrosos, la sustentabilidad ambiental se instaló como un tema central para el desarrollo de la infraestructura del instituto”, precisaron en INTAinforma.

En ese sentido, se relató -que desde 2005- el INTA aceleró el ritmo de obras, motivado por las necesidades de los sectores productivos, los gobiernos provinciales y municipales, así como en respuesta a la demanda generada por el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial (PEA2).

“En este período, el promedio de ejecución anual de obra fue de 9.650 m2 y este año vamos a superar los 18.000, una cifra récord, prácticamente histórica para la institución”, explicó el gerente de Infraestructura y Servicios Generales del INTA, Osvaldo Espina. Entre agencias de extensión, estaciones experimentales y laboratorios terminados, en ejecución y licitados durante 2012, suman 18.777 m2, equivalentes a un edificio de 94 pisos de 200 m2 cada uno.

La clave de esa aceleración fue el préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que duplicó con creces el presupuesto para obras y, en consecuencia, la cantidad de ejecuciones. Este financiamiento comenzó el año pasado y permitió que la asignación promedio de $21.232.000 trepara en 2012 a $49.000.000, entre fondos propios y recursos provistos por el BID. Esta tendencia seguirá en 2013, cuando llegará a los $86.500.000, según Gastón Belloni, encargado de administración y ejecución presupuestaria de obra del INTA.

A la mayor disponibilidad financiera se sumó una nueva metodología de trabajo y gestión, que optimizó los tiempos de los proyectos y este año la gerencia incorporó otra herramienta en esa dirección: el Modelado de Información de Construcción (BIM, por su sigla en inglés), que redujo la etapa de documentación de obra de cinco/seis meses a 45 días. Además, una tipología de seis modelos de agencias permite adaptaciones según las características y necesidades del lugar donde se emplazarán. Espina destacó que “el sistema BIM y de modelaje es prácticamente único en una institución estatal”.

Un plan para estar a la vanguardia

En las obras más recientes se reforzó la idea de incorporar energías renovables, tratamiento de efluentes, residuos peligrosos y normalización en el uso de materiales para el mantenimiento de los edificios.

Actualmente, las gerencias de Higiene y Seguridad e Infraestructura del INTA elaboran un Plan Estratégico Ambiental Institucional 2013-2018, para minimizar la dependencia de energías convencionales y tratar efluentes. El plan contempla el uso de diferentes fuentes de energía, sistemas constructivos más eficaces que reduzcan el consumo y la solución a la acumulación y al tratamiento de residuos.

“Este plan estratégico posicionará al INTA a la vanguardia institucional nacional en el uso de estas tecnologías, como así también al tratamiento de fluidos y residuos peligrosos”, aseguró Espina.

Fuente: Prensa Argentina

http://www.prensa.argentina.ar/2012/11/27/36336-el-inta-alcanzo-un-record-historico-en-expansion-edilicia.php

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Estudiantes de una escuela tecnica platense inventan un dispositivo que permite a los sordos “ver” sonar el teléfono

Estudiantes de una escuela tecnica platense inventan un dispositivo que permite a los sordos “ver” sonar el teléfono

Posted on 26 noviembre 2012 by hj

No pretendían inventar nada extraño, sino algo que “le sirviera a la gente”. Ese fue el leitmotiv que impulsó a cinco alumnos del Colegio Albert Thomas a crear un simple aparato que le servirá a las personas que padecen sordera para utilizar el celular en iguales condiciones que los demás. Literalmente, los hipoacúsicos podrán “ver” cuando el teléfono móvil suena o cuando les envían un mensaje de texto. Quince pequeñas luces Led les transmitirán “una señal inequívoca”, apuntan los chicos de 15 años, quienes ya presentaron el prototipo en la Evaluación anual de capacidades para Escuelas Técnicas y en una muestra que se llevó a cabo días atrás.

De este modo, la institución de 1 y 58 suma otra iniciativa de sus estudiantes a facilitar la vida cotidiana de aquellos que tienen capacidades diferentes: hace dos años, un grupo de jóvenes desarrolló un sistema para que los no videntes crucen la calle sin ayuda de terceros (ver aparte).

Hace unos seis meses, Pedro Ramos, Tomás Debiase, Javier Torres, Giancarlo Vatalaro y José Luis Martino, alumnos de 3° año, se encontraban en el Taller de Electrónica pensando en “desarrollar un proyecto que fuese útil para la comunidad”, comentaron, hasta que, con la guía del profesor Emiliano Figueroa, se pusieron en los zapatos de un hipoacúsico que “necesita su celular para trabajar”.

Aunque el sistema que idearon se puede utilizar “en distintos sitios y situaciones”, los chicos explicaron que “básicamente está pensado para lugares de trabajo con mucho ruido”.


Fuente: ProductoraPlatense

“simple” y “util”

El celular se coloca en un estuche -que en el prototipo que realizaron está armado con madera- que en su parte delantera tiene 15 pequeñas luces Led de alto brillo. El teléfono móvil, por tanto, debe introducirse “boca abajo” y con la pantalla hacia adelante.

Lo explican. “En la pared delantera del estuche hay una plaqueta -un circuito eléctrico- a la cual van conectadas las luces. Y la plaqueta contiene un sensor de intensidad de luz denominado LDR. Cuando la pantalla del celular se enciende porque está entrando una llamada o bien porque alguien envió un mensaje de texto a su dueño, el sensor capta esa luz y activa el sistema para que se prendan las Led”, detallan los adolescentes.

La pequeña caja está forrada por dentro con pana, con el fin de proteger al aparato. Además está diseñada de tal forma que “puede entrar en ella cualquier tipo de celular”, apuntan.

Simple, económico, útil. “El costo de fabricación es de alrededor de 80 pesos”, comentan y aclaran que “lo que más cuesta son las luces”, pero se amortizan porque “consumen poco y duran mucho”.

De paso, los alumnos aprovecharon para darle un uso adicional al pequeño aparato. “Cuenta con una llave de tres posiciones: apagado, encendido para uso del celular y encendido de luz de emergencia. La potencia de las Led supera ampliamente a una linterna”, señalan.

Aprender y ayudar

El docente y sus estudiantes dicen que “en el mercado hay timbres (de viviendas) y teléfonos fijos con sistemas de iluminación para hipoacúsicos, pero no hemos hallado uno exclusivo para celulares y, sobre todo, para utilizarlo en los lugares de trabajo”, resaltaron.

El joven profesor Emiliano Figueroa destacó que “la idea fue de ellos, que aún se encuentran en el ciclo básico (no comenzaron la orientación), y la desarrollaron con el fin de ayudar a otras personas”, indicó.

Asimismo comentó que “ya lo presentaron en la Evaluación anual de capacidades de la que participan todas las escuelas técnicas de la Región y que este año se realizó en Berisso, así como en la muestra de fin de año del colegio. Es una iniciativa auspiciosa”, remató.

Fuente: El Dia

http://www.eldia.com.ar/edis/20121121/Un-invento-platense-permite-sordos-vean-sonar-telefono-20121121211043.htm

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Primer Mundo, en Palermo: el imponente Instituto Max Planck

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Primer Mundo, en Palermo: el imponente Instituto Max Planck

Posted on 26 noviembre 2012 by hj

Mesadas e instrumental que relucen, amplios laboratorios con grandes ventanales, salas para científicos visitantes con distribución modular, equipamiento de última generación, precisos sistemas de purificación del agua y deposición de residuos.

El edificio, en la esquina de Godoy Cruz y Paraguay.
El nuevo Instituto de Investigación en Biomedicina de Buenos Aires-Instituto Partner de la Sociedad Max Planck es un moderno centro científico europeo, pero en pleno Palermo.

«No tiene nada que envidiarles a los del Primer Mundo -afirma su director, Eduardo Arzt, con inocultable orgullo y entusiasmo-. Y ya tenemos nuestro primer resultado. Lo obtuvimos para contestar al pedido de los revisores de una revista científica sobre un trabajo que habíamos mandado para publicar. Analizamos y comparamos estructuralmente las tres proteínas cuya síntesis dirige un gen [llamado Rsume] que está involucrado en procesos de hipoxia [falta de oxígeno] que son claves en algunos tumores, y demostramos que son diferentes.»

Arzt está exultante. En 2006, el espacio donde hoy se levanta el deslumbrante edificio en el que en unos meses funcionarán tres institutos internacionales era un baldío con una construcción derruida, perteneciente a las ex Bodegas Giol. Hubo que gestionar su cesión, licitar y diseñar el proyecto de la obra, construirla y conformar los equipos científicos de un centro de más de 100 investigadores. Arzt siguió de cerca todas estas instancias y se dedicó al proyecto por completo. Hoy está viviendo un sueño hecho realidad.

Tal vez por eso repasa los detalles que convierten a esos 1200 m2 de laboratorios, salas de cultivo, de microscopía de última generación, salones de seminarios y para becarios, y oficinas para investigadores en un privilegio envidiable, concebido con los altos estándares de una de las organizaciones científicas más prestigiosas del planeta, la Sociedad Max Planck, en la que trabajan o trabajaron 17 premios Nobel.

«Por ejemplo -explica-, todos los pisos tienen una unidad especial que mantiene la corriente estable para que no se corte nunca, y que no haya variaciones ni de un milisegundo. Además, a diferencia de lo que suele suceder tradicionalmente en los laboratorios, que tienen las heladeras en los pasillos, aquí diseñamos espacios especiales («nichos») donde ubicamos los freezers, las «ultracentrífugas», máquinas para separar fracciones celulares que alcanzan las 120.000 revoluciones por minuto, o tanques de nitrógeno líquido donde se guarda material biológico a -120°. También hay «áreas de servicio» con shakers para cultivar bacterias, mesas antivibratorias para las balanzas que pesan el material en microgramos, y cuarto radiactivo para trabajar con isótopos con cuartos contiguos para los residuos.»

Una de las últimas adquisiciones del Instituto es un microscopio confocal Zeiss de última generación. La semana pasada viajó desde Alemania para calibrarlo un técnico de la empresa que los fabrica.

«La sensibilidad de este equipo es extrema -cuenta la bioquímica Alejandra Attorresi, que será la encargada de manejarlo-, por eso no sólo está apoyado sobre una mesa, sino también sobre un piso antivibratorios, conectados a aire comprimido.»

La virtud de este tipo de microscopio es que enfoca y capta la imagen de un solo plano focal.

«Cuando uno mira por un microscopio común, ve todo el grosor de una muestra: una parte enfocada y otra desenfocada -explica Attorresi-. En cambio este equipo permite captar una imagen muy definida, plano por plano, y además viene con un sistema que permite ver células vivas y filmarlas durante veinticuatro horas con la misma precisión. A partir de esas imágenes, la computadora puede armar una película en 3D.»

Por supuesto, poner en funcionamiento esta compleja estructura de investigación, técnica y humana, requiere de los servicios de ingenieros a tiempo completo. Uno de ellos es Hernán Cavoli, técnico electrónico y estudiante de ingeniería industrial que, entre otras cosas, se ocupa de verificar que se cumplan las estrictas normas de seguridad que deben regir en estos ámbitos. Otro es Adrián Cadena.

«Adrián, para nosotros, es una joya -dice Arzt-, porque estuvo en la obra, trabajando con la empresa constructora desde el principio. La conoce desde los cimientos.»

«La verdad es que al ver nacer esto me gustó tanto que quise entrar -dice Cadena, que hoy tiene un cargo del Conicet-. Estoy encantado.»

Bajo la dirección de Arzt, el Instituto de Investigación Biomédica de Buenos Aires (BioBA-MPSP) está integrado por ocho grupos de investigación cuyos jefes debieron pasar por el arduo proceso de selección que caracteriza a la Sociedad Max Planck. Varios dejaron puestos en centros de investigación europeos o norteamericanos para regresar al país.

Entre ellos están el físico Claudio Cavasotto, experto en química computacional y diseño de fármacos, que viene de la Universidad de Texas en Houston; María de la Paz Fernández, que investiga en neurobiología del comportamiento y regresa de su posdoctorado en la Universidad de Harvard; la bióloga Carolina Pérez Castro, que investiga en células madre tumorales y plasticidad celular, el bioquímico Marcelo Perone, cuyo grupo explorará los vínculos entre la diabetes y la inmunología; Damián Refojo, que regresa del Instituto Max Planck, de Munich, y dirigirá el grupo de neurobiología molecular, y Patricio Yankilevich, especialista en bioinformática que regresa desde España, donde trabajó en una empresa creada por el Centro Nacional de Biotecnología de ese país.

«Nuestra meta es no sólo estudiar y entender los mecanismos que explican enfermedades degenerativas, como el cáncer, el Alzheimer o el Parkinson, sino también que esos hallazgos puedan convertirse luego en innovaciones o fármacos que lleguen a la cama del paciente».

Y enseguida agrega, con la satisfacción de la tarea cumplida y el entusiasmo del desafío: «Esto es sólo el comienzo».
1200 m2 de laboratorios
Con equipamiento y sistemas de última generación
. Competitividad
Los jefes de equipo debieron pasar por un exigente proceso de selección
. De la mesada a la cama del paciente
Estudian mecanismos de males degenerativos
.
Protagonistas de una aventura

Algunos de los científicos que integran el nuevo instituto
Eduardo Arzt
Director
Es docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, investigador principal del Conicet y profesor visitante del Instituto Max Planck, de Munich, Alemania

Fuente: La Nacion

http://www.lanacion.com.ar/1530390-primer-mundo-en-pleno-palermo-como-es-el-nuevo-instituto-max-planck

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