Un biosensor muy pequeño podría identificar cáncer o sida en sus primeras etapas, a partir de una muestra de sangre o saliva. Los impulsores son investigadores del Conicet, y estiman que estaría listo en un año
Así como las personas diabéticas usan un pequeño dispositivo para medirse la glucosa, pronto podría aplicarse un aparato similar para detectar males como VIH, Chagas o cáncer, en etapas tempranas. Científicos argentinos están trabajando en esta revolucionaria novedad, que consiste en un biosensor diminuto -llamado nanobiosensor- capaz de registrar, en una gota de sangre o muestra de saliva, moléculas que indicarían varias enfermedades en su etapa inicial. Un desarrollo para aplaudir de pie.
Dentro de un año
Este “aparatito” sería más pequeño que la yema de un dedo, y podría identificar un amplio rango de enfermedades en sus primeras etapas.
“La idea que nos impulsa a llevar a cabo este proyecto es tratar de hacer aparatos manuales, de fácil manejo, que permitan detectar enfermedades tempranamente, como por ejemplo el inicio de un tipo de cáncer, y de esta manera poder hacer un tratamiento rápido y efectivo”, señalan
los biotecnólogos Betiana Lerner y
Maximiliano Pérez, un matrimonio de investigadores del Conicet en el departamento de Micro y Nanotecnologías de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Y agregan: “Hoy no existe
una técnica de uso común y rutina que permita hacer esto”. El plazo de tiempo que manejan también es muy alentador: calculan que dentro de un año habrán terminado el nanobiosensor.
Anticuerpos: maravillas naturales
El dispositivo contiene cientos de sensores capaces de detectar enfermedades diferentes. “Utilizando una gota de saliva o de sangre como muestra, determinados sensores se activarán, o no, dependiendo de la presencia de indicadores de la patología”, explica Lerner. Esos sensores están compuestos de nanocables de 300 nanómetros de longitud (un nanómetro equivale a la millonésima parte de un milímetro) a los que están adosados anticuerpos, es decir, las moléculas que nuestro organismo produce para reconocer específicamente a las cosas que pretenden dañarlo, como por ejemplo los virus, las bacterias o las células cancerosas.
“Nosotros aprovechamos este fabuloso sistema que desarrolló nuestro organismo durante miles de años, tomando estos anticuerpos y colocándolos en nuestros sensores”, destaca Pérez.
Cuando el sensor reconoce una molécula relacionada con la enfermedad a detectar, produce una señal eléctrica que, mediante una electrónica adecuada y un programa de software, se traduce en un diagnóstico claro y simple, que puede ser leído en la pantalla de una computadora. Para armar esos nanobiosensores se requiere del aporte de la microelectrónica, y con ese objetivo se conformó un grupo de trabajo integrado por investigadores del departamento de Ingeniería Eléctrica y Computadoras de la Universidad Nacional del Sur (UNS; con sede en Bahía Blanca) y del Conicet.







