Archive | Inventos y descubrimientos argentinos

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De la Argentina para el mundo

Posted on 21 septiembre 2009 by hj

Si bien fueron muchos, algunos de los inventores más emblemáticos son Juan Vucetich, Luis Agote y Angel Di Cesare.

Juan Vucetich nació el 20 de julio de 1858 en Lesina, en la vieja Dalmacia. En 1888 llegó al país y al poco tiempo ingresó como aspirante en el departamento de Policía de La Plata, con un sueldo mensual de treinta pesos. Tres años después, desempeñándose como auxiliar de estadística, estaba encargado de la identificación de presos por el sistema Bartillón, cuando, en silencio, se dedicó a trabajar en su obra cumbre que dio gloria a su nombre, pero no le proporcionó fortuna.
En agosto de 1891, creó la técnica icnofalangometría. El sistema Vucetich no tardó en ser adoptado por la Policía de la capital y de las demás provincias, y años más tarde por todos los países de Europa y América. En julio de 1911, el Congreso sancionó la ley de Enrolamiento general, a la que incorporó el sistema dactiloscópico argentino.
La primera victoria de Vucetich con su sistema dactilar la alcanzó cuando una mujer había asesinado a sus hijos y culpaba del crimen a un vecino. Todo parecía condenar a este hombre. Pero en una de las puertas se hallaron cuatro manchas de sangre. Se tomaron las impresiones digitales del acusado y de su acusadora, y se comprobó que las manchas sangrientas correspondían a la mujer.
Otra historia argentina que trascendió a nivel internacional fue el colectivo. En 1924, Angel Di Cesare, junto a otros tres inmigrantes españoles, comenzó a prestar un servicio con vehículos Oldsmobile, Pontiac o Chrysler, donde entraban tres hileras de asientos.
Pero buscaban que entre más gente en los autos. Para lograrlo, encomendaron a un carrocero el desafío de cortar el chasis y agrandar la unidad por partes hasta habilitarla para once asientos.
El 24 de septiembre de 1924 salieron a la calle los primeros cuatro taxi colectivos. El recorrido iba de Rivadavia 8700, esquina Lacarra hasta Plaza de Mayo, pasando por Flores, en Capital Federal, y sólo se cobraba 10 centavos por cada pasajero.
En tanto, otro inventor que cambió la historia fue Luis Agote. Nacido en Buenos Aires el 22 de septiembre de 1868, en 1887 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó en 1893 con una tesis sobre hepatitis supurada.
Tras varios años de trabajo en la medicina, en noviembre de 1914, en el hospital Rawson de la ciudad de Buenos Aires, logra por primera vez transfundir sangre sin que ésta se coagule en el recipiente que la contenía.
El hecho, de trascendencia internacional, abría una insospechada ruta en el tratamiento médico: se había salvado un escollo que parecía insuperable desde el punto de vista técnico en la transfusión de sangre.

http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-45967-titulo-_De_la_Argentina_para_el_mundo

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Un vecino de Corral de Bustos diseñó una aspiradora gigante para recoger las hojas de las calles

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Un vecino de Corral de Bustos diseñó una aspiradora gigante para recoger las hojas de las calles

Posted on 19 septiembre 2009 by hj

A pedido del municipio Walter Marioni, un mecánico del pueblo, inventó este aparato que ya empezó a utilizarse para limpiar las calles pavimentadas de la ciudad. Como el equipo dio buen resultado, decidieron patentarlo a nivel nacional.
 

CORRAL DE BUSTOS – A partir de un pedido específico de las autoridades municipales, Walter Marioni, un mecánico de 60 años de esta ciudad, diseñó en su taller y patentó luego a nivel nacional una aspiradora gigante que ya empezó a utilizarse para la recolección de hojas y basura en las principales arterias pavimentadas de la ciudad.

La singular máquina cumplió largamente las expectativas en las primeras cuadras que le fueron asignadas para las tareas de limpieza por la administración que lidera el intendente justicialista Héctor Pagani.

Desde que este último asumió su gestión en diciembre del 2007 buscó de distintas formas darle una solución definitiva al problema que representan las hojas que tras caer de los árboles se depositan en los desagües. Esta circunstancia ocasiona habitualmente taponamientos que luego impiden la normal circulación de agua.

Para evitar estas lagunas que suelen formarse cuando llueve y otros problemas menores que surgen por la acumulación de hojas, la Municipalidad le solicitó a principios de año a Walter Marioni que diseñe este electrodoméstico. Debía ser obviamente mucho más grande y con mayor capacidad que los que se usan en las casas particulares para trabajar durante varias horas en las calles de la ciudad.

El mecánico aceptó el desafío de crear esta herramienta de aspiración y almacenaje, con una potencia y capacidad especial para el trabajo en la vía pública.

Tras varios meses de trabajo y las pruebas respectivas, el invento fue puesto en marcha y dejó más que conformes a los funcionarios municipales a cargo de la limpieza de la ciudad.

De acuerdo a las explicaciones brindadas por el inventor local, la máquina cuenta con un depósito de más de tres metros cúbicos para almacenaje de residuos.

En cuanto al funcionamiento técnico de la aspiradora, Marioni indicó que opera a través de “una turbina de aspiración, que es accionada por un tractor de media potencia con un hidráulico”. En otras palabras la máquina funciona a través de un tubo que puede ser manipulado por una persona.

La conexión hace que las hojas ingresen al compartimento, desde dónde luego son expulsadas al exterior.

Además de las hojas caídas de los árboles, se recolectan en esta manera la mayoría de los residuos que son arrojados a la vía pública por los vecinos. Si se trata de papeles, bolsas, envoltorios y demás van a parar al mismo lugar.

Mucho trabajo

El creador de la aspiradora gigante reconoció que «fueron muchos meses de trabajo. Sin embargo realmente estamos muy conformes. No es un sistema muy sofisticado pero funciona muy bien para lo que lo necesitamos».

Con las pruebas efectuadas hasta el momento todo el mundo quedó satisfecho sobre el funcionamiento de la aspiradora gigante.

Teniendo en cuenta los buenos resultados logrados con el equipo, Marioni inició los trámites para patentar su invento a nivel nacional. Su expectativa es que se requieran sus servicios desde otros municipios para fabrica una máquina de similares características.

En relación al tema, el intendente Héctor Pagani sostuvo que esta máquina “va a ser de mucha utilidad para la ciudad de Corral de Bustos, para el municipio y para los vecinos en general. La idea surgió desde el Ejecutivo, y lo comprometimos a Walter para que lo realice».

El municipio ya comenzó con la utilización de la aspiradora, y con el tiempo le irá incorporando otros sectores para recorrer. La intención es trabajar con esta unidad hasta que la demanda sea mayor y pueda construirse una más.

http://www.lmcordoba.com.ar/2009/09/18/nota199043.html

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El primer largometraje de animación fue Argentino

Posted on 18 septiembre 2009 by hj

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El primer fijador para el cabello fue un invento Argentino y se llamó gomina

Posted on 17 septiembre 2009 by hj

Lo inventó Brancato y con el se peinaban los galanes de cine y todos los hombres de tango?

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Mouse para discapacitados motores que se controla con la cabeza. Sensacional invento Argentino de dos estudiantes de Ing Electronica de la UTN (Universidad Tecnologica Nacional)

Posted on 14 septiembre 2009 by hj

Contacto: [email protected]

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Hallan una «llave maestra» del sistema inmunológico

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Hallan una «llave maestra» del sistema inmunológico

Posted on 13 septiembre 2009 by hj

Notable avance / Logro de científicos Argentinos – Es el circuito de la «tolerancia», clave en cáncer y autoinmunidad

Nora Bär
LA NACION

Cualquiera que haya pasado por la escuela secundaria sabe que el sistema inmune es un complejo mecanismo que distingue entre lo propio y lo extraño.

El abecé de este «ejército interior» es que debe saber cuándo atacar y cuándo retirarse: si no se activa ante la presencia de células tumorales, o ante la invasión de bacterias, virus o parásitos, nos deja inermes frente a las infecciones y permite el avance del cáncer, pero si se activa cuando no debe hacerlo y ataca los propios tejidos, aparecen enfermedades autoinmunes, como la esclerosis múltiple, la artritis o la diabetes.

Muy sencillo, claro… pero ¿cómo «sabe» el sistema inmune cuándo activarse y cuándo desactivarse?

Hasta ahora, esta pregunta se había respondido parcialmente, porque se sabía mucho sobre el mecanismo de activación del sistema inmunológico, pero muy poco sobre «la otra cara» de la moneda: el proceso de «tolerancia inmunológica», un exquisito engranaje de regulación capaz de silenciarlo.

Hoy, con un impecable y elegante trabajo que publica Nature Inmunology , un equipo íntegramente formado por científicos argentinos acaba de contestarla.

«La inducción de tolerancia tiene una importancia clave en la aceptación de trasplantes y para evitar el desarrollo de enfermedades autoinmunes -explica el doctor Gabriel Rabinovich, jefe del grupo, investigador del Conicet en el Instituto de Medicina y Biología Experimental (Ibyme) y docente de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA-. Si el circuito de la tolerancia está aumentado, el sistema inmunológico pasa por alto y favorece el crecimiento de tumores; si está bloqueado, permite el desarrollo de la autoinmunidad.»

A partir de este descubrimiento -que describe la tolerancia como un circuito activo-, los científicos pueden explicar el cáncer y las enfermedades autoinmunes por fallas en el circuito de «tolerancia inmunológica»: en el primer caso, porque ésta se activa cuando no debe hacerlo, y en el segundo, porque no se activa cuando debería hacerlo.

Un mecanismo de relojería Hace aproximadamente cinco años, Rabinovich y su grupo publicaron un trabajo cardinal en Cancer Cell que explicaba que el organismo no «ve» a los tumores y les permite desarrollarse sin atacarlos porque éstos producen una proteína que deprime el sistema inmune, la galectina-1. Desde ese momento, empezaron a preguntarse cuáles serían los detalles de este mecanismo de relojería.

«Para explorarlo, le propuse a Juan Martín Ilarregui -primer autor del trabajo, que fue además su tesis de doctorado- que se pusiera a trabajar con unas células muy plásticas del sistema inmune, las dendríticas», cuenta Rabinovich.

Las células dendríticas se generan en la médula ósea y transitan por la sangre patrullando los tejidos. «Cuando detectan algo -explica muy coloquialmente el científico-, inmediatamente van al ganglio linfático, se encuentran con un linfocito T y le dicen: «Mirá, acá yo encontré un antígeno» y le presentan un fragmento de microbio o de tumor. El linfocito T se activa, va a los tejidos y mata o paraliza a la bacteria, el tumor o el virus. Sin embargo, nosotros vimos que cuando está expuesta a altos niveles de galectina-1, la dendrítica produce, gatilla y perpetúa todo un circuito que confunde a las células T, y éstas en lugar de activarse se convierten en linfocitos T regulatorios y silencian la respuesta inmune.»

En otras palabras, las células dendríticas son el eje que puede orquestar tanto el ataque como la retirada del sistema inmune, de acuerdo con las señales que reciban. Bajo el influjo de galectina-1, estas células liberan otra proteína, llamada interleuquina 27. Esta, a su vez, se contacta con el receptor del linfocito T, que en lugar de ejercer una respuesta inmunológica o combatir un tumor se frena, se convierte en linfocito T regulatorio y libera interleuquina 10.

«La producción de esta proteína puede suprimir la respuesta inmune en varios escenarios -afirma Rabinovich-, como enfermedades autoinmunes (esclerosis múltiple, artritis reumatoidea, enfermedad de Crohn, etc.), en infecciones por virus, bacterias y parásitos, y en tumores.»

Un aporte superlativo Sin duda, como todo descubrimiento trascendente, el de Rabinovich y su equipo ya sugiere nuevas preguntas para seguir investigando. Como dice Juan Martín Ilarregui, protagonista principal de este hallazgo: «Haber identificado un sistema completo de resolución de la respuesta inmune abre nuevos caminos de exploración que permiten una mayor comprensión del sistema inmune y la posibilidad de manipularlo para nuestro beneficio».

Eduardo Sotomayor, investigador del Lee Moffitt Cancer Center, en Tampa, y uno de los que descubrieron que las células dendríticas son centrales en la activación y la tolerancia inmunológica, destacó el hallazgo como un aporte superlativo: «Sabemos lo difícil que es hacer ciencia de gran nivel en un país latinoamericano -dijo por vía telefónica, desde su casa en Miami-. La ciencia argentina está volviendo a ponerse en el lugar que tuvo cuando recibió sus premios Nobel. El equipo del Ibyme ha abierto una nueva área de investigación».

Rabinovich, por su parte, ya prepara una secuela de esta historia: si los indicios obtenidos hasta ahora se confirman, sería posible encender este circuito activando la producción de galectina-1 o su unión con azúcares en la célula dendrítica (primer engranaje), y modular la producción de interleuquina 27 (segundo engranaje) o de interleuquina 10 (tercer engranaje) para detener la respuesta autoinmune, o producir anticuerpos que bloqueen la tolerancia. «Los próximos años, vamos a repartir nuestros esfuerzos entre la investigación básica y la terapéutica», afirma.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1160664

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DANIEL PAZ & RUDY | Página 12

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