16 enero 2011

El peso Argentino se apreció 15,5% en 2010 y fue la moneda que más creció en el mundo

En 2010, el peso argentino fue la divisa que más se apreció en el mundo. En términos reales, ascendió 15,5%, según un informe de Econviews, que atribuye la situación a la inflación

El peso se apreció 15,5% en 2010 y fue la moneda que más creció en el mundo

Economistas consultados por BAE evaluaron que el panorama es más «complejo» y que no es necesaria una devaluación. Además, analizaron los riesgos de mantener una economía altamente dolarizada.

LAS VARIABLES. Empujado por una devaluación nominal en torno al 4,5%, el peso argentino se
apreció un 15,5% durante el año pasado, convirtiéndose en la moneda que más se fortaleció a nivel mundial. Hace 7 años que no se apreciaba tanto en relación con el dólar, luego de que en 2003 alcanzara un nivel de crecimiento del 25,6 por ciento.

Según la consultora conducida por Miguel Kiguel, «la apreciación real de 2010 ha sido de mala calidad, en el sentido de haber sido explicada por una elevada inflación y no por una elevada apreciación nominal, como sucede en los países de baja inflación, como Brasil o Chile».

Sin embargo, para los economistas consultados por BAE la inflación no es el único elemento a
tener en cuenta, ya que otras variables -como el contexto internacional o el ingreso de capitales- son algunas de los puntos que influyen en la creciente apreciación de la moneda nacional.

«Me parece muy elemental considerar que es sólo por la inflación, además creo que es injusta la clasificación», opinó en diálogo con este diario el ex director del Banco Central, Arnaldo Bocco.

«Hay que tener en cuenta el tipo de cambio real multilatareal, que es el que muestra la estructura frente a una cantidad de monedas, proporcional al comercio que la Argentina tiene en exportaciones e importaciones», analizó el especialista. En este sentido, Bocco opinó que la moneda nacional también «se pudo haber apreciado por el ingreso de capitales».

Cabe recordar que la Bolsa de Comercio fue una de las que más subió en 2010, muy por encima
de las plazas de Indonesia, Tailandia y Chile.

Por su parte, el economista Daniel Carbonetto, coincidió con Bocco en que se trata de un escenario «mucho más complejo» que el planteado por el informe de Econviews. «Esto parecería indicar, con mucha simplicidad, que estamos perdiendo competitividad. Sin embargo,
cuando uno observa las cuentas internas, y en particular el superávit, nos damos cuenta que nada pone en riesgo el modelo, que tiene como eje la ampliación del mercado interno», sostuvo.

Sin embargo, Carbonetto advirtió que «hay que tener cuidado con estos aspectos y seguir equilibrando con mucha habilidad como hemos hecho hasta ahora, sin perder la competitividad», para lo cual aconsejó «desarrollar el aparato productivo argentino».

Asimismo, el economista puntualizó en la importancia de la relación comercial con los países de
la región, especialmente con nuestro principal socio. «Nuestras políticas no son independientes de los vecinos comerciales y especialmente de Brasil», agregó.

Desde el Centro de Estudios Económicos y Monitoreo de las Políticas Públicas (CEMOP), Andrés
Asiain consideró que «si bien el peso se apreció en términos reales con el dólar, es porque la divisa se devaluó ante la mayor parte de las monedas. Eso no quiere decir que la industria nacional pierda competitividad por ejemplo frente a la industria brasilera».

Por otro lado, Mariano De Miguel -director del Instituto de Economía Aplicada- reconoció que «la inflación sin duda siempre es una variable que juega en la apreciación», pero remarcó que, ante la
pérdida de competitividad en términos internacionales, «no hay que preocuparse tanto, no es tan
grave».

TIPO DE CAMBIO. A pesar del reiterado reclamo del sector industrial para devaluar el peso y ganar en competitividad, el Gobierno resiste. Días atrás, el vicepresidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, ratificó que el Gobierno no permitirá la volatilidad del tipo de campo. «En una economía altamente dolarizada como la argentina, que esperemos que progresivamente esa situación la podamos superar, hay que evitar la volatilidad del tipo de cambio porque eso genera inestabilidad en el sistema financiero», argumentó.

Bocco se mostró de acuerdo con la política cambiaria oficial y consideró que «el deslizamiento del
tipo de cambio va a estar acorde con el cambio que determina el comercio de los países de la región con la Argentina». «La política de tipo de cambio del Gobierno es correcta», opinó Asiain, y evaluó que «de haber una devaluación, sólo tiene que ser para la industria en general, de lo contrario, se encarecerían los alimentos de la mesa de los argentinos».

Sin embargo, el joven economista se mostró escéptico ante la posibilidad de establecer un tipo de
cambio diferenciado. «La diferencia de competitividad de la que habla la industria es mínima, y si se
toca el tipo de cambio, inmediatamente habría que aumentar las retenciones, y en el marco del conflicto con el campo, no lo veo viable», alertó.

LOS RIESGOS DE UNA ECONOMÍA ALTAMENTE DOLARIZADA. Si bien desde hace años hay una tendencia a revertir el protagonismo del dólar en el país, es innegable que la moneda
norteamericana sigue gravitando en forma excluyente en la economía nacional. Los especialistas
instan a «confiar en el peso», y advierten que se está dando a nivel mundial «un profundo cambio
en el orden económico». «En la cultura argentina hay una profunda preferencia por el dólar, pero aquellos que optamos por tener ahorros en pesos hemos ganando en pesos y dólares», destacó
Bocco en diálogo con BAE.

En este sentido, subestimó el reinado de la divisa y manifestó que «apreciar la tenencia de dólares es como mirar con el espejo retrovisor; el mundo está cambiando y las señales son más que evidentes». «No hay un viento de cola, lo que hay es un cambio en la economía mundial, con países muy importantes como China, Tailandia y Turquía. Por eso creo que hay que mirar dónde está el dinamismo y el futuro de la economía: las emergentes están despegando», sentenció.

Por su lado, Carbonetto le restó importancia al asunto y advirtió que la dolarización «no significa dependencia». En tanto, Asiain fue más allá y remarcó el carácter «heredado» de la dolarización de la economía nacional, y subrayó la necesidad de construir «independencia», en el área monetaria. «La economía argentina heredó una dolarización que tiene su causa en la hiperinflación y la política de convertibilidad instaurada en los años 90, con lo cual hubo una desvalorización de la economía. Es cierto que todavía existe una herencia de ese período, y lo enfrenta un gobierno que no lo impulsó», explicó el joven economista del CEMOP a este diario.

«Lo que estamos viendo es que la Argentina ha logrado aumentar la tenencia del peso. La polarización de la economía trae una alta fragilidad, ya que se pierde independencia para hacer política monetaria y da menos posibilidad para dar crédito, por miedo a que el dólar suba de valor», concluyó.

Por último, De Miguel afirmó que «en el mundo moderno y en un sistema capitalista, la moneda tiene una función reguladora y expresa la soberanía económica. Cuando se tiene una economía dolarizada buena parte de las transacciones las cumple una moneda externa, por lo que se corre el riesgo de la pérdida de soberanía». En este marco, el analista indicó que esto se acentúa en el contexto de «una crisis internacional en el plano económico y una crisis con el campo en el área política».

«En contraste, en Brasil hay mayor grado de libertad, porque las funciones monetarias
se cumplen más aún en moneda domestica. Pero creo que esto es un motivo de elogio para la gestión argentina, ya que, en condiciones menos favorables que el país vecino, ha llevado bien la política monetaria». A modo de síntesis, De Miguel consideró que «cuanto mas pesificada la economía, mejor».

EL ESCENARIO FUTURO. La creciente apreciación de la moneda nacional es un hecho, y el debate en el corto plazo se dará sin duda en torno al tipo de cambio, discusión que el Gobierno prefiere dejar para más adelante. Sin embargo, los economistas consultados aseguraron que
el fortalecimiento del peso ante el dólar no implica una pérdida de competitividad, y remarcaron la
importancia de poner los esfuerzos en afianzar las relaciones con los países de la región, especialmente Brasil, el principal socio comercial.

http://www.diariobae.com/argentina/el-peso-se-aprecio-155-en-2010-y-fue-la-moneda-que-mas-crecio-en-el-mundo.htm

Categorizado | Economía argentina, Estadísticas argentinas

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