Un investigador del ITBA está detrás de un proyecto para convertir un auto naftero en otro a base de energías limpias. Ganó un concurso y una automotriz le regaló un coche para los tests

El mundo de la energía y la energía del mundo están cambiando. Hacia dónde exactamente marcha ese cambio no se sabe, pero cambia. Por eso, se buscan alternativas, modos de resolver ese escenario de incertidumbre donde en primer plano están los problemas ecológicos que implican la quema de combustible fósil e incluso su mera extracción (vale el ejemplo de la plataforma de BP en el Golfo de México).
Una de las alternativas que más suenan desde hace algunos años –en particular luego del libro de Jeremy Rifkin, La economía del hidrógeno– es justamente el hidrógeno, uno de los elementos químicos más abundantes del universo y el primero de la tabla periódica de Mendeleiev. Pese a que su uso extensivo tiene una serie de dificultades logísticas, se lo considera cada vez más una opción.
En ese marco, desarrolla sus investigaciones el ingeniero argentino Federico Raffo, docente del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Desde allí, este fanático de los autos de carrera (asesora a equipos de competencias de Turismo Carretera), trabaja en cómo mejorar la transición de los motores comunes a otros que tengan distintas mezclas de GNC e hidrógeno, obtenido a través de una simple electrólisis del agua.
Tiembla el pavimento. “De lo que hacemos, el 50% es simulación con computadoras y la otra mitad, validación experimental en el propio motor”, dijo Raffo a PERFIL, en el taller en donde prueban las distintas combinaciones de GNC e hidrógeno: a 5, 10, 15 y 20% de hidrógeno en el total de la mezcla combustible.
“Medimos la curva de potencia del motor y el consumo de combustible y los gases que emite el escape”, agregó y, como antecedente mundial, mencionó a un empresa norteamericana llamada Hythane, que registró una mezcla con el 18% de hidrógeno. “No apuntamos a inventar la mezcla, sino a comparar la simulación que usamos, un software llamado Ricardo, con la validación empírica en un motor real. Así, vamos a tener un modo de predecir potencia, consumo y escapes”, añadió.
La idea de Raffo y su equipo es que las modificaciones sean mínimas, incluso menos que las que se requieren para pasar hoy de nafta a GNC. Y aclaró que no persigue finalizar con un producto en el mercado. “Lo nuestro es sólo investigación básica, pero como a las empresas les interesa que exista el know-how mecánico recibimos apoyo de Panamerican Energy, y Citroën nos regaló un auto modelo C4 para, a futuro, probar estos desarrollos en un auto completo”, dijo.
Raffo está convencido de que los problemas técnicos del hidrógeno se solucionarán y en dos décadas será una alternativa de mercado. “El mayor problema es con la logística de aprovisionamiento, ya que al ser más denso que el GNC debe estar comprimido a niveles de presión más altos y eso lleva a dificultades para su transporte. Pero nada es insalvable, sobre todo, teniendo en cuenta sus ventajas ecológicas”, concluyó.
Fuente: Perfil.
http://www.argentina.ar/_es/ciencia-y-educacion/C3803-primer-motor-a-gnc-e-hidrogeno-del-pais.php




