Participan de ONG para realizar tareas comunitarias y ayudar a los más necesitados. Buscan involucrarse con proyectos que van desde construir casas hasta apadrinar colegios. Los jóvenes, los que más participan

Mariana Gándara (Infobae.com)
Una casa hecha por los voluntarios de Un Techo Para Mi País
A pesar de las constantes quejas de los argentinos sobre ellos mismos, cada vez son más los que buscan formar parte de proyectos solidarios y ayudar de alguna a forma a quienes menos tienen.
Ya sea por desconfianza a las donaciones indirectas, en las que no se sabe si el dinero que se aportó realmente llega a los más necesitados, o por interés en interiorizarse en la realidad social de la Argentina,lo que más se busca a la hora de ser solidario es participar de forma directa.
«Hace tiempo que vemos que cada vez la gente que se ofrece para ayudar va en aumento permanente. Tenemos por día muchísimos llamados o mails de gente que tiene ganas de comprometerse, ser voluntario. Desde ofrecer ropa o medicamentos hasta embalar cosas», contó a Infobae.com el director de Red Solidaria en la Argentina, Manuel Lozano.
Por día reciben alrededor de 100 llamados y 100 correos electrónicos en donde el 60% de las comunicaciones son para pedir ayuda mientras que el 40% son para ofrecerse para colaborar «poniendo el cuerpo». «El compromiso cada vez es más fuerte», consideró Lozano, quien recordó hace tres años atrás había 10 redes sociales con las que trabajaban en el país y hoy alcanzaron a 70 a nivel nacional.
«Nos pasó de recibir donaciones sin realizar la convocatoria. Enseguida teníamos un grupo de jóvenes que se sumaron a embalar alimentos, cargar cajas. Pasan esas cosas espontáneas en que la gente del barrio se va contactando y llamando unos a otros», expresó.
Las mayores convocatorias suelen darse cuando ocurre una catástrofe de gran envergadura como fueron los terremotos de Haití o Chile pero sobre todo cuando las imágenes de los hechos tienen mayor difusión en los medios. «Cuando circulan videos o fotografías fuertes, que emocionan, se potencia la ayuda. Pero nosotros trabajamos para que la ayuda permanezca en el tiempo, continuar despertando», explicó Lozano.
Noemi Delellis de Arbetman, fundadora de la Asociación Civil de Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales (Apaer) en la que el objetivo es lograr que los alumnos de las escuelas primarias públicas del interior puedan terminar el ciclo primario por medio del sistema de padrinazgos, consideró que «no hay un perfil determinado» de quienes se acercan a colaborar, son sólo personas con el mismo «espíritu solidario».
«Cada vez la gente ve más de cerca las carencias, las necesidades de los otros y se va dando cuenta de que la única manera que pueden salir adelante es cuando se les tiende una mano . Nosotros lo hemos visto en las escuelas apadrinadas, como cambia la situación. Al principio nos hacían pedidos de lo que necesitaban y ahora como ya saben lo que pueden tener, proyectan, fijan objetivos, tienen esperanzas”, resaltó Delellis de Arbetman.
La titular de la asociación también consideró que los argentinos son solidarios y que cuando no ayudan es porque no conocen la realidad. «Cuando un padrino viaja, quiere hacerlo todos los años y se crea un vínculo hermoso que nos enriquece mutuamente», dijo.
La juventud, manos a la obra
Un techo para mi país (UTPMP) es una institución latinoamericana liderada por jóvenes voluntarios, que trabaja junto a familias en situación de extrema pobreza que viven en asentamientos urbano-marginales para que, a través de un trabajo en conjunto se pueda mejorar su calidad de vida.
Los voluntarios son todos jóvenes -hay un mayor porcentaje de mujeres que de hombres-, de entre 18 y 30 años aproximadamente y los eventos que más convocan son las construcciones masivas, que se realizan dos veces en el año, en la que participan como mano de obra edificando viviendas, y la colecta anual.
«Como ejemplo de cómo va en aumento la participación de los chicos, para la construcción masiva de octubre-noviembre del año pasado, había cupo para 1.300 voluntarios y se anotaron alrededor de 3.000 o un poco más y el cupo se agotó en sólo una semana”, señaló Agustín Algorta, director social de UTPMP.
Y agrega: «Hay una realidad que no se puede negar, y nosotros pensamos que la única manera de superarla es con el compromiso de toda la sociedad, por eso también apelamos a particulares, empresas, medios de comunicación, aunque el alma de nuestra organización sean los jóvenes».
Por su parte, Lozano también hizo hincapié en la participación de las nuevas generaciones que se acercan a colaborar con Red Solidaria y, que en general, se ofrecen como voluntarios lo que significa un mayor compromiso.
«Lo que vemos nosotros es que hay un aumento de compromiso de ellos, hoy hay una generación joven que sabe quienes somos y que están al tanto de lo que hacemos», señaló.
http://www.infobae.com/general/507744-100894-0-Los-argentinos-se-suman-cada-vez-más-proyectos-solidarios




