Docentes de Ciencias Exactas llevan adelante un proyecto con alumnos de Polimodal. Junto a los expertos, los adolescentes analizan problemáticas de sus comunidades
![]() |
Con el objetivo de demostrar que la ciencia no sólo se desarrolla en laboratorios de última generación, sino que es accesible para toda la comunidad, docentes de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP llevan adelante un proyecto de extensión que busca incentivar la curiosidad científica en los adolescentes. A través de esta iniciativa, alumnos de Polimodal analizan junto a los expertos problemáticas que afectan a sus comunidades.
El proyecto se creó hace unos 5 años como respuesta a las inquietudes que mostraron varios alumnos de escuelas de la provincia de Buenos Aires y de Santa Cruz. Los adolescentes querían estudiar problemáticas específicas de sus ciudades, como la contaminación, el uso de determinados vegetales en la alimentación o la aparición de determinados animales en el entorno.
El rol de los profesores con esta propuesta es promover el estudio de las distintas problemáticas empleando el método científico. “Además de incentivar la curiosidad científica en los chicos, lo que nos interesa es demostrar que la ciencia no es una actividad que sólo está desarrollada en laboratorios de última generación, sino que es algo accesible para toda la comunidad”, expresó a Hoy el profesor de la Facultad e investigador del Conicet, Pedro Colinas, que además dirige la iniciativa.
Agregó que “de la misma forma, el proyecto es útil para los docentes de la facultad para promocionar su interacción con la sociedad, sacándolos de la ‘burbuja’ en que muchas veces se encuentran aislados debido a alguna formación académica, por suerte hoy en retroceso”.
Colinas señaló que los alumnos se acercan con sus inquietudes a través de algún profesor de la escuela. Con los de la Escuela Polimodal nº 1, de Santa Cruz, se trabajó sobre el ruibarbo, que es un vegetal originario de Asia que se adaptó a la Patagonia y se usa para hacer dulces y tartas. “La inquietud fue si tenían algún compuesto que pudiera ser beneficioso y a través de diferentes técnicas que les explicamos y ellos aplicaron, pudieron demostrar que contenía una sustancia anticancerígena, además de antioxidantes”, mencionó el investigador.
Con otro grupo del mismo colegio, estudiaron si la saliva de una especie de anguila, que comenzó a aparecer en la zona, podía contener un anticoagulante que fuera útil para su posterior uso en enfermedades cardiovasculares. “Los chicos estudiaron cómo la saliva lograba retardar la coagulación tanto de la sangre de trucha (que constituye su alimento) como también de la sangre humana y lograron identificar que una proteína de bajo peso molecular era la responsable”.
En tanto, alumnos de la Escuela Media nº 12, de Hudson, plantearon la aparición de una serie de enfermedades en gente que habita las riberas de un arroyo de la zona, por lo que investigaron si estaban relacionadas con la contaminación del mismo.
http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-73364-titulo-Despertando_la_curiosidad_cientfica





