Los autores del trabajo son en su mayoría argentinos. Mediante un sencillo experimento, hallaron que algunos pacientes en estado de mínima conciencia tienen la capacidad de aprender. Esperan que el estudio sirva para realizar evaluaciones más precisas, y para ayudar a los pacientes en su rehabilitación
Un equipo de científicos argentinos descubrió que algunos individuos en estado vegetativo o de mínima conciencia, a pesar de que no tienen los medios para manifestar sus sensaciones, son capaces de aprender y, de esta manera, demostrar al menos un nivel parcial de conciencia. El trabajo apareció publicado el domingo en la edición on line de la revista Nature Neuroscience.
La investigación fue realizada por expertos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Instituto de Neurología Cognitiva, ambos en Argentina, con la colaboración de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.
Esta es la primera vez que se logra testear si los pacientes en esa condición son capaces de aprender. Ahora, al establecer que sí lo son, se espera que los profesionales cuenten con un método más preciso para evaluar la conciencia del paciente y que, eventualmente, pueda repercutir en algún tipo de rehabilitación.
Acto reflejo
Utilizando el método de aprendizaje conocido como “condicionamiento clásico pavloviano” o “ley del reflejo condicionado” (ver recuadro aparte), por el cual se asocian dos estímulos juntos y, por ende, la aparición de uno trae a la mente el otro, los investigadores ejecutaban un sonido inmediatamente antes de soplar aire en los ojos al paciente. Lo hacían con un pequeño dispositivo con forma de anteojos sin lentes y con auriculares que, medio segundo después de emitir un sonido particular, “lanza” un fuerte soplido a los ojos. Los investigadores notaron que, luego de hacerlo repetidas veces, algunos pacientes empezaban a parpadear al escuchar el sonido, es decir, justo antes de sentir el soplido.
En el trabajo, las pruebas también se hicieron en un grupo de control, formado por voluntarios que se sometían a la misma prueba bajo estado de anestesia. Los autores comprobaron, precisamente, que en estos casos la reacción de mover los ojos no se producía.
De acuerdo a las conclusiones, el hecho de que estos pacientes puedan aprender asociaciones muestra que son capaces de formar recuerdos, lo cual los podría beneficiar en una rehabilitación.
Lograr un método objetivo
El autor principal del trabajo es Tristán Bekinschtein, biólogo y doctor en Neurociencias de la UBA, y actualmente trabaja en la Universidad de Cambridge. En diálogo con Hoy, el experto contó que el trabajo se realizó desde finales de 2004 hasta comienzos de este año. Según relató, al comenzar su doctorado en la UBA y el Instituto de Neurología Cognitiva, comenzó a realizar el experimento en personas sanas, y luego en pacientes de diferentes hospitales bonaerenses. Tiempo después, al viajar a Inglaterra para terminar su doctorado, continuó haciendo pruebas en pacientes, para luego regresar a nuestro país y llevar adelante una serie de análisis. “En total, las pruebas se hicieron en 22 pacientes entre ambos países, y en otras 28 personas sin trastornos de la conciencia”, señaló el investigador, y agregó: “Incluso empezamos probando el método entre nosotros mismos, sometiéndonos a anestesia, y comprobamos que no se produce la misma reacción”. Fue así que ocho de los pacientes aprendieron muy rápidamente que tenían que cerrar los ojos después de escuchar la señal sonora; de otros seis pacientes se obtuvieron respuestas medianas, y los restantes ocho no mostraron ningún aprendizaje. Además, trascendió que los pacientes que mejor pudieron aprender fueron los que habían llegado al estado vegetativo luego de sufrir una fractura de cráneo en un accidente, mientras que los que padecían un accidente cerebrovascular mostraron un muy bajo o nulo nivel de aprendizaje. Esa gran variabilidad de respuesta se debió a múltiples factores, entre ellos: la edad del paciente, el motivo por el cual están en estado vegetativo, el tipo de sangre, etc.
Según explicó Bekinschtein, lo que normalmente se hace para evaluar el estado de conciencia de los pacientes es un test de comportamiento a través de pruebas de reflejos, lo cual arroja una idea general sobre la capacidad de respuesta. “No se utiliza ningún aparato, es muy clásico”, señaló el experto, y agregó que “a los test de comportamiento se les suma la historia clínica y, dependiendo de lo que le haya sucedido al paciente para estar en ese estado, se puede aplicar también alguna técnica de imagen”.
“Nosotros proponemos que el método no sea subjetivo, sino que se mida por computadora el movimiento del músculo ocular, y que se calcule de manera precisa cuánto cierra el ojo, y no que sea una apreciación vaga o subjetiva”, subrayó.
Desde hace un año y medio, Bekinschtein se encuentra nuevamente en Cambridge, trabajando en la transición entre estar despierto y dormido, y estudiando qué cosas suceden en el instante en que se pasa de un estado a otro.
Cabe destacar que el resto de los autores del trabajo son Diego Shalom, Cecilia Forcato, María Herrera, Facundo Manes, Mariano Sigman y Martin Coleman. Este último es el único inglés; el resto son argentinos.
El legado de Pavlov
Iván Pavlov fue un fisiólogo ruso que vivió entre septiembre de 1849 y febrero de 1936. Es conocido sobre todo por formular la “ley del reflejo condicionado”, que desarrolló entre 1890 y 1900, luego de observar que la salivación de los perros que utilizaban en sus experimentos se producía ante la presencia de comida, y determinó que esa reacción podía ser resultado de una actividad psíquica. Así fue que llevó adelante el conocido experimento consistente en hacer sonar una campana justo antes de dar alimento a un perro, llegando a la conclusión de que, cuando el perro tenía hambre, comenzaba a salivar apenas escuchaba el sonido de la campana.
http://www.diariohoy.net/accion-verNota-id-46264-titulo-Demuestran_que_en_estado_vegetativose_puede_aprender




