Publicado en: http://www.ieco.clarin.com/notas/2007/12/13/01563480.html
Argentina se convirtió en el primer proveedor mundial de maní de calidad.
El negocio del maní no para de crecer, aporta 400 millones de dólares anuales al país y, con más siembra y mayor producción por hectárea, espera para el próximo otoño una cosecha de 800.000 toneladas de maní en caja «sin pelar».
Además, ya alcanzó su denominación de origen en el mundo, por su calidad y sus virtudes de sabor y calidad nutritiva. Y esa marca registrada es de Córdoba, al igual que célebres comarcas que le dan nombre al champagne y al borgoña, porque se cultiva allí el 95% de la legumbre.
Ahora, con un 6% más de superficie que el año pasado, los maniceros de 30 pueblos del sur cordobés sembraron unas 230.000 hectáreas y apostaron al precio del producto, que promete pagar un 16% más por encima de los 1.200 dólares por tonelada de este año en el puerto de Rotterdam. Este precio, a su vez, ya había superado en un 50% a los US$ 800 pagados en 2005.
El año pasado, el sector exportó 409 millones de toneladas de maní confitería, listo para ser usado en la cadena alimenticia. «Y la próxima cosecha ya está vendida, con lo cual la Argentina mantiene su lugar de primer exportador mundial de maní de calidad». Se espera un rinde de 40 quintales (4.000 kilos) por hectárea, de los que luego quedan en la fábrica alrededor de 3.000 kilos, una vez extraída la cáscara y otras impurezas.
En el corazón del cultivo de este producto que ya tiene latido argentino en todo el mundo, el empresario Luis Gastaldi le confirmó a Clarín que la industria montada en General Deheza, 200 kilómetros al sur de la capital cordobesa, ya no tiene retroceso. A su planta, donde elabora maní «blancheado» para confitería, con piel o sin piel, comenzó a agregarle una cámara de frío con capacidad para 1.400 toneladas, para multiplicar su actual capacidad de 900 toneladas. Estará lista para antes de la próxima cosecha.
Es una señal más que parte desde la entraña de la zona productora, donde se destacan Deheza y General Cabrera, dos ciudades de unos 15.000 habitantes cada una. El complejo manisero del sur cordobés ocupa una amplia zona que va desde Villa María hacia el sur, hasta traspasar el límite provincial y ocupar zonas de San Luis y de La Pampa. Estas dos provincias, junto a retazos de siembra que brindan Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Formosa y Santa Fe aportan el 5% restante de la producción.
El poder multiplicador de esta industria es enorme. Beatriz Ackermann, directora ejecutiva de la Cámara Argentina del Maní, consideró que del producto y su elaboración dependen más de 10.000 puestos de trabajo. «Después de 20 años de sacrificios, sin ayuda oficial, hoy la Argentina está consolidada como el principal proveedor de maní de altísima calidad del mundo. Conquistó mercados tradicionales y no tradicionales y les vende a los mismos productores mundiales como China, Estados Unidos, India y Brasil. Es un momento extraordinario», explicó Ackermann.
En General Cabrera, Juan Carlos Macagno, gerente de Cotagro (una cooperativa que este año elaboró 54.000 toneladas de maní crudo y blancheado) anticipó que el producto ya tiene un precio de US$ 1.400 para la próxima cosecha. Cotagro, al igual que otras plantas, también construye su planta de frío. «Y al lado, nuestro generador de energía, porque si sufrimos otra restricción como la de este año, todo se viene abajo», agregó. Macagno mencionó uno de los fantasmas que les hiela la sangre a los industriales.
«Es un mercado volátil y difícil», coinciden Macagno y Gastaldi, a pesar de los pasos firmes que da la industria. También se deben tener en cuenta los gastos de cultivo: 900 dólares la hectárea, de los cuales la mitad corresponden al alquiler, 150 al paquete de agroquímicos y el resto a la semilla, la siembra y la cosecha.




