En agosto próximo la generadora estatal Centrales de la Costa tiene previsto avanzar en la adjudicación de 200 nuevos MW por instalarse en Mar del Plata, en la vieja Central Térmica 9 de Julio.

Vista de la usina de Gesell
En agosto próximo la generadora estatal Centrales de la Costa tiene previsto avanzar en la adjudicación de 200 nuevos MW por instalarse en Mar del Plata, en la vieja Central Térmica 9 de Julio.
Ese proyecto, a realizarse en un plazo de 20 a 24 meses, permitiría poner fin a los habituales problemas energéticos que suelen acaecer durante el verano, temporada en la que la población de esa ciudad balnearia suele triplicarse por la oleada turística.
Hasta al presente, los dos grupos empresarios que compiten por esa obra pública justipreciada en torno de los u$s250 millones están embarcados en conseguir la masa de financiamiento que deben asegurarse para que, junto con la sumatoria de los recursos comprometidos por la provincia y el Estado nacional, pueda resolverse encarar de una vez por todas la solución de los problemas energéticos que arrastra desde hace años Mar del Plata.
Esa deficiencia se ha transformado en un verdadero factor condicionante de la vida económica, industrial y turística de esa ciudad, poblada en forma permanente por 507.000 habitantes.
Uno de los grupos competidores en el montaje de ese equipamiento eléctrico es la constructora Benito Roggio, que se presentó junto con General Electric, mientras que otro de los oferentes es Electroingeniería, que compite asociada a la empresa rusa Saturno.
Tras el abandono de la iniciativa inversora que hasta el 2001 alentó el Grupo Camuzzi, principal interesado en solucionar la falta de potencia firme con que siempre se vio forzada a desenvolverse su controlada Empresa Distribuidora de Energía del Atlántico (EDEA), que en algún momento proyectó la iniciativa de construir una línea en 500 kV entre la localidad de Abasto y Mar del Plata, no quedó otra alternativa que buscar un aumento del potencial generador de Centrales de la Costa, generadora cuya titularidad la ejerce José Alberto Suárez Lynch.
Una de las iniciativas que, a diferencia de Mar del Plata, registra un mayor grado de avance, al punto de haberse concretado más del 50% de los trabajos que obliga la instalación de un grupo de 80 MW que se importará desde Francia, cuya llegada al país se producirá en fecha próxima.
Con las obras de ampliación acometidas por Centrales de la Costa en la usina térmica de Villa Gesell se logrará duplicar la capacidad instalada de esa generadora que debe hacer frente a las necesidades de una comunidad estable de 30.000 personas, pero que suele multiplicarse por diez durante los meses de verano.
En Gesell está en camino de instalarse una turbina dual (gas-gasoil) provista por General Electric, obra que junto con los trabajos de civiles que ya están marcha insumirá una inversión cercana a los u$s120 millones.
Las pruebas de ese equipo comenzarán a efectuarse en los próximos meses, lo que seguramente torna muy improbable que el incremento de la capacidad generadora de la usina de Gesell esté en servicio comercial durante el próximo verano.
La solución de los problemas energéticos de la costa, junto con la posibilidad de poder contar con un mejor servicio ferroviario de pasajeros entre Buenos Aires y Mar del Plata, Miramar, Necochea y Villa Gesell, configuran los mayores condicionantes para la vida turística de esos centros de descanso que son mayoritariamente frecuentados por sectores medios de la población. Durante la gestión de Eduardo Duhalde como gobernador esos problemas de agravaron año tras año.
Ese proyecto, a realizarse en un plazo de 20 a 24 meses, permitiría poner fin a los habituales problemas energéticos que suelen acaecer durante el verano, temporada en la que la población de esa ciudad balnearia suele triplicarse por la oleada turística.
Hasta al presente, los dos grupos empresarios que compiten por esa obra pública justipreciada en torno de los u$s250 millones están embarcados en conseguir la masa de financiamiento que deben asegurarse para que, junto con la sumatoria de los recursos comprometidos por la provincia y el Estado nacional, pueda resolverse encarar de una vez por todas la solución de los problemas energéticos que arrastra desde hace años Mar del Plata.
Esa deficiencia se ha transformado en un verdadero factor condicionante de la vida económica, industrial y turística de esa ciudad, poblada en forma permanente por 507.000 habitantes.
Uno de los grupos competidores en el montaje de ese equipamiento eléctrico es la constructora Benito Roggio, que se presentó junto con General Electric, mientras que otro de los oferentes es Electroingeniería, que compite asociada a la empresa rusa Saturno.
Tras el abandono de la iniciativa inversora que hasta el 2001 alentó el Grupo Camuzzi, principal interesado en solucionar la falta de potencia firme con que siempre se vio forzada a desenvolverse su controlada Empresa Distribuidora de Energía del Atlántico (EDEA), que en algún momento proyectó la iniciativa de construir una línea en 500 kV entre la localidad de Abasto y Mar del Plata, no quedó otra alternativa que buscar un aumento del potencial generador de Centrales de la Costa, generadora cuya titularidad la ejerce José Alberto Suárez Lynch.
Una de las iniciativas que, a diferencia de Mar del Plata, registra un mayor grado de avance, al punto de haberse concretado más del 50% de los trabajos que obliga la instalación de un grupo de 80 MW que se importará desde Francia, cuya llegada al país se producirá en fecha próxima.
Con las obras de ampliación acometidas por Centrales de la Costa en la usina térmica de Villa Gesell se logrará duplicar la capacidad instalada de esa generadora que debe hacer frente a las necesidades de una comunidad estable de 30.000 personas, pero que suele multiplicarse por diez durante los meses de verano.
En Gesell está en camino de instalarse una turbina dual (gas-gasoil) provista por General Electric, obra que junto con los trabajos de civiles que ya están marcha insumirá una inversión cercana a los u$s120 millones.
Las pruebas de ese equipo comenzarán a efectuarse en los próximos meses, lo que seguramente torna muy improbable que el incremento de la capacidad generadora de la usina de Gesell esté en servicio comercial durante el próximo verano.
La solución de los problemas energéticos de la costa, junto con la posibilidad de poder contar con un mejor servicio ferroviario de pasajeros entre Buenos Aires y Mar del Plata, Miramar, Necochea y Villa Gesell, configuran los mayores condicionantes para la vida turística de esos centros de descanso que son mayoritariamente frecuentados por sectores medios de la población. Durante la gestión de Eduardo Duhalde como gobernador esos problemas de agravaron año tras año.
Ernesto De Paola




