La Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre es un compromiso de los países de la región para erradicar el hambre de forma permanente para el año 2025, la principal publicación regional de la FAO, el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2013, destaca avances respecto a la reducción del hambre.
En ese sentido, la Agricultura Familiar se proyecta como una herramienta fundamental en la lucha contra la pobreza.
Radio Nacional de Argentina conversó con el Licenciado Raúl Benitez, representante de la Oficina regional de la Fao para América Latina y el Caribe
Argentina se encuentra dentro de los países que ha alcanzado la meta Hambre Cero en América latina, según el Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
En el estudio subtitulado “Hambre en América Latina y el Caribe: acercándose a los objetivos del milenio”, los datos demuestran cómo las políticas nacionales en materia de inclusión social permitieron un mejoramiento de la calidad de vida de los argentinos en sus necesidades más básicas.
El informe estudia los períodos que van entre 1990/1993 y 2011/2013 donde se concluye que Argentina, Venezuela y Chile alcanzaron la meta deseada con niveles inferiores al 5%.
En tanto, la Asignación Universal por Hijo, incluyendo la Asignación por Mujer Embarazada, son señaladas como eventos fundamentales para la reducción del hambre en el país, en el capítulo `Programas de Transferencias Condicionadas vigentes, población cubierta, gasto, montos de transferencias y condicionalidades`.
El item cita que para el 2012 había cubiertas por este programa en el país unas “3.540.717 personas”, con un gasto medido en “1.903.815 dólares”.
La medida encabeza las acciones de gobierno de América latina para combatir la pobreza y es seguida -a nivel nacional- por el Programa de Transferencias Condicionadas de Brasil, que alcanzaba en el mismo período a 8.600 personas.
El informe explica que “en términos prácticos, estos hogares reciben, en el caso de que existan menores de edad, una transferencia en efectivo normalmente otorgada a las madres porque se entiende que son más responsables y comprometidas con el bien familiar, a condición de recibir ciertas prestaciones”.
“Normalmente, están referidas a un uso programado de servicios sociales básicos, en especial de salud (controles de niño sano, pre y post natales, institucionalización del parto) y educación, asistencia del niño a la escuela”, consigna el informe.
“En comparación con políticas antecesoras, este tipo de programas constituye una aproximación más completa al fenómeno de la pobreza”, indica la FAO.
Los especialistas en el tema consideraron que estas acciones “aportan un complemento a los ingresos familiares para garantizar niveles básicos de consumo”.
Fuente: Radio Nacional
http://www.radionacional.com.ar/?p=7562





