Tras el rescate de Mahle –la principal candidata para comprarla es Taranto–, el Gobierno coordinará la fabricación integral de motores.
Trabajadores. El Gobierno encabeza la negociación por Mahle que permitirá reabrir la fuente de trabajo de 460 personas.
La empresa de autopartes Taranto se convirtió ayer en la principal candidata a comprar Mahle, la fábrica rosarina cerrada por sus dueños alemanes. Con la gestión por recuperar la planta, el Gobierno intentará dar otro paso hacia un objetivo mayor: según pudo saber Crítica de la Argentina, se apuntará a la recuperación de autopartistas para la construcción integral de un motor nacional.
El proyecto es consistente con el discurso oficial acerca de la necesidad de proteger la industria local de la competencia externa en el actual contexto de crisis. La base para la iniciativa será una ley sancionada el año pasado por el Congreso, de Desarrollo y Consolidación del Sector Autopartista, que prevé beneficios fiscales para las compañías que integren partes nacionales a sus productos elaborados.
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló, le dijo a este diario que “la empresa volverá a ponerse en marcha en unos 20 días” una vez que se concrete la operación. Además de Norberto Taranto, que ayer mismo visitó la planta, figuran como posibles compradores Pillson King, una autopartista de La Matanza, y otro grupo empresario con la participación de Paladini, el fabricante de embutidos y fiambres.





