Es la reunión de inventores más prestigiosa del mundo · Se presentaron 1.300 ideas de 44 países · Los argentinos expusieron un aparato bucal para epilépticos y un sistema para corregir errores en los pies

Ella estuvo siempre concentrada en la boca. El, en cambio, se dedicó a los pies. Los dos, Diana Connie Alisio y Enrique Leikij, fueron premiados en el 26 Salón Internacional de Invenciones de Ginebra, la feria de inventos más prestigiosa del mundo. Diana obtuvo una medalla de oro en la categoría «Emergencia y Medicina» por un aparato que evita ahogos en casos de epilepsia. Enrique ganó una de plata en el rubro «Ortopedia» por un sistema que endereza sin yesos ni operaciones la posición torcida de los pies.
Odontóloga, divorciada, 1,74 metro de altura y el pelo rubio hasta la cintura, Diana pasó los dos últimos años de su vida creando el aparato de plástico que sirve para abrir la boca de un paciente y retener la lengua afuera . Trabajaba un poco en la cocina, otro tanto en el consultorio, entre los pacientes y la hora de las milanesas con sus tres hijos.
Alisio y Leikij se presentaron, junto a otros mil inventores de 44 países, en la feria donde hubo 1.300 inventos en competición por 26 categorías. La feria terminó el 5 de abril.
Recién ahora que Diana regresó a su casa de Rosario con la medalla de oro -premio que obtuvo por primera vez una mujer latinoamericana- y que tiene propuestas para comercializar su producto en Europa, Australia y China, siente una retribución por el tiempo y los 7.000 pesos que lleva invertidos.
Diana atendió durante 14 años en un consultorio de la Facultad de Odontología de Rosario. «Recibí incontables casos de gente con los dientes destrozados porque habían tenido un ataque de epilepsia y le colocaron ramas de árboles y hasta tenedores para abrirles la boca», cuenta la mujer que preside la delegación rosarina de la Asociación Argentina de Inventores.
Pero fue un caso puntual el que la desesperó y la llevó a inventar. «Una tarde vi cómo un chico joven cayó en plena calle por un ataque de epilepsia con convulsiones y murió asfixiado. La enfermedad afecta al 1,2 por ciento de la población.» En cambio, cuando el ortopedista y protesista cordobés Leikij ideó el equipo que corrige la aducción de los pies (como se llama a la desviación de la punta de los pies hacia adentro), pensó en un problema que -con distintos grados- afecta a un 20 por ciento de la gente. Con 67 años, soltero y fanático de la pelota paleta que practica en la posición de delantero, Enrique estudió sobre aparatos de rehabilitación en San Pablo y se recibió de protesista en el Instituto Mejicano de Rehabilitación cuando fue becado por la OEA en 1965.
Por el único motivo que canceló sus sábados de billar con «los pibes de 80 años» fue para estudiar los defectos de los pies. Cruzados, uno más corto que su compañero, chuecos o con las puntas para adentro, todos eran de su interés. El aparato por el que ganó la medalla de plata en la categoría «Ortopedia» tiene el mérito de ser simple pero suficiente para reemplazar la cirugía, los yesos o las botas pesadas que a veces se recetan para los pies con puntas para adentro.
Leikij asegura que en Córdoba, donde él manufactura su invento hace un año y medio y lo vende a 40 pesos, ya se corrió «el boca en boca». Ahora la Delegación de inventores de China lo invita a dar conferencias sobre su aparato. Los pacientes lo festejan con masitas «y también con vinos»
http://www.oni.escuelas.edu.ar/2001/cap-fed/inventar/inventos/med/index9.htm#Protector
Un agradecimiento muy especial para Diego Ortigoza que nos pasó el link a ésta página.Está muy buena .Tomamateyavivate la recomienda.




