Alumnos de 17 años preparan el coche y serán los mecánicos del equipo


Por CARLOS ALTAVISTA
Del aula a las pistas. Así podría sintetizarse la innovadora experiencia que este año comenzó a desarrollar un grupo de estudiantes de la Escuela Técnica N° 8, “único colegio con auto propio, que más temprano que tarde no sólo estará compitiendo, sino que se caracterizará por tener un equipo de mecánicos íntegramente compuesto por alumnos de secundaria”, enfatizó el profesor Daniel Chechile.
La iniciativa despertó tal entusiasmo entre los 10 estudiantes de 5° año, que obligó a los directivos de la escuela a pedirles que llevaran permisos firmados por los padres para trabajar de noche en el colegio. No fue una decisión de las autoridades ni de los docentes, sino una respuesta al deseo de los propios chicos de quedarse en el establecimiento después de hora. Suena extraño. Pero el alumno Santiago Soulé se encarga de explicarlo. “Después de dos décadas, en 2011 volvió a implementarse la orientación en Automotores. Y este (por el de la institución) es nuestro primer taller. Acá no hacemos simulaciones, trabajamos con coches que luego van a la calle. Y ahora mismo estamos preparando uno de competición que antes de fin de año estará corriendo en el autódromo Roberto Mouras. Estamos orgullosos, alegres, es una sensación indescriptible”, enfatiza el adolescente, quien, junto con sus compañeros, encontró en la escuela el espacio donde conjugar la educación, la pasión por los fierros y el trabajo en equipo. “Una motivación genuina”, define el director, Eduardo Salvatore.
en un año, la “revolucion”
Para que el motivador proyecto pudiese materializarse, a las “horas extras” que dedicaron y dedican los chicos se sumó la desinteresada colaboración de ex alumnos de la escuela. “Tres de ellos compraron el auto, que costó unos diez mil pesos”, comenta el profesor Chechile, y añade que “desde ya, cuando salga a pistas le grabaremos sus nombres”.
Se trata de un prototipo de la categoría AB 1100 (Asociación Bonaerense 1100). “Cuando nació, los coches eran areneros; luego pasó a fórmula y ahora compite en el Roberto Mouras”, indica el profesor.
Pero antes de comenzar a trabajar en la preparación del auto, hay varias historias que los propios alumnos se encargan de relatar. “Como la orientación en Automotores volvió a dictarse en 2011, al principio hubo algunos problemas para dar las materias. Además, el taller estuvo parado veinte años”, dice Santiago Soulé, quien recuerda que “se hicieron varias reuniones entre el director, los padres y nosotros, que fuimos los primeros diez que se anotaron en esta modalidad”, destaca, y remarca que “si el año pasado a esta altura nos hubiesen dicho que ahora íbamos a estar haciendo esto, no lo hubiéramos creído”, exclama.
Mientras la mayor parte del pequeño grupo trabaja en equipo sobre una de las mesas del taller, otro estudiante, Mauricio Almirón, afirma que están “eternamente agradecidos; en un año esto fue una verdadera revolución. Para los fierreros, como nosotros, es vivir un sueño”, deja caer, al tiempo que se apoya sobre la carrocería color naranja del auto de carrera.
noches de colegio
Esa “revolución” tuvo protagonistas, decididos de lo que querían hacer. “Así como se lo ve (prolijo, casi impecable), el taller lo rearmaron ellos. Vinieron a trabajar de noche, lo pintaron, fabricaron las mesas, consiguieron herramientas. Realmente hicieron un trabajo encomiable”, subraya Chechile, quien apunta que la idea es “alquilar el auto (que una vez terminado tiene un valor de venta de 35 mil pesos) a algún piloto, y los alumnos se encargarían de prepararlo y ponerlo a punto para cada carrera”.
Una suerte de servicios a terceros, una figura muy común en la Universidad. ¿Lo puede hacer un colegio? “Sí, está autorizado siempre que se canalice mediante la Asociación Cooperadora”, aclara.
Ese tipo de servicios lo prestan a automovilistas particulares. “Acá arreglamos coches con el fin de practicar, pero a cambio siempre recibimos la donación de herramientas y materiales”, cuentan los estudiantes.
Tras resaltar que después de cada trabajo “dejan el taller impecable, como si fuese propio”, el docente realza que los alumnos ya tuvieron un bautismo de fuego como preparadores. “En las dos primeras carreras de esta temporada atendieron el auto -de la fórmula AB 1100- de Horacio Villalba. Con la autorización pertinente fueron al autódromo. Y tuvieron la enorme satisfacción de que las dos veces el piloto se subió al podio”. “Salió segundo en una carrera y tercero en la otra. No lo podíamos creer. Fue una experiencia impresionante”, apunta Mauricio Almirón.
motor se busca
Día tras día ponen las parrillas de suspensión a nuevo, trabajan sobre el radiador, la dirección y los frenos y construyen el arco de seguridad. Lo que les falta es un motor, de Renault 4 ó 6. “Tuvimos ofrecimientos, pero no contaban con la tarjeta verde. Aunque sabemos que llegará, porque la comunidad se comenzó a acercar a medida que se fue enterando de los que hacemos”, concluyó Chechile. También llegará el momento del debut en las pistas. Un experiencia única, forjada por adolescentes en el colegio de 7 y 526.
Fuente: El Dia
http://www.eldia.com.ar/edis/20120812/un-colegio-platense-estrena-auto-propio-sale-correr-mouras-laciudad1.htm




