Artículo publicado en http://www.clarin.com/diario/2007/06/19/conexiones/t-01439176.htm
¿Se puede ser embajador sin ser embajador? La lógica indica que no. O, mejor dicho, aparentemente no. Sin embargo, hay argentinos en el exterior que son buenos embajadores de nuestro país. Podemos preguntarnos si, por ejemplo, José de San Martín, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, César Milstein, Martín Varsavski o Javier «Pupi» Zanetti, actuaron de alguna manera como embajadores argentinos viviendo en el exterior.
Embajadores civiles, voluntarios, ad honorem, o como quieran llamarlos: hay en nuestra historia personas que actuaron en favor del país luego de irse de aquí. ¿Varsavsky? Sí, es un empresario que vive en España y en abril de 2000 hizo la donación inicial para Educ.ar el portal del Estado argentino que trabaja para integrar tecnologías de la información al sistema educativo.
¿Zanetti? También: Estando en Milán decidió crear la Fundación Pupi para ayudar a niños de nuestro país y utilizó su cercanía con estrellas de fútbol de nivel internacional para conseguir fondos para ello.
Premio embajador social 2006
Hay instituciones y personas que se benefician, ahora mismo, de la ayuda y el trabajo que realizan cientos de argentinos emigrados. Para decirles gracias y multiplicar su ejemplo, es posible premiarlos, darles un título simbólico de embajador y una camiseta argentina, para que la luzcan donde viven miles de argentinos. Los casi un millón que viven en el exterior, podrían recibir un premio como embajadores sociales. El mismo está organizado por la ONG Help Argentina.
La primera edición se realizó en Junio de 2005. Entre los ganadores estuvo Zanetti quien recibió más votos que otros postulados que participaron en la categoría «celebridades» como Juan Pablo Sorín, quien también realizó una tarea solidaria mediante su libro «Grandes Chicos».
Si conoce a alguna persona que merece recibir este premio, tiene tiempo para postularlo hasta el viernes 22 . Los postulados de esta edición 2006 serán rigurosamente evaluados por un jurado compuesto por: Emilio Bunge, embajador social premiado en 2005; la embajadora (ella sí lo es) Ana Cafiero del área de Cooperación Internacional de Cancillería Argentina; Juan Carr, Fundador Red Solidaria; Javier Corcuera, representante de la Fundación AVINA y Milagros Olivera, directora ejecutiva de HelpArgentina y dos periodistas: Hugo Alconada Mon, corresponsal en Washington de La Nación; y quien escribe esta nota.
Hasta ahora hay 68 postulados. Si usted conoce a algún argentino que ha realizado algún tipo de ayuda al país desde el exterior puede proponerlo completando este formulario.
Mediante la primera edición de este premio otorgado en la Cancillería fue posible conocer qué hacen algunas de las personas que se fueron, pero no se olvidan de país. Como María Esther Grulke, quien trabaja en una heladería en Alemania y sostiene un comedor infantil en la provincia de Misiones. O el economista Roberto Álvarez Blanco, en Barcelona desde hace 30 años, que asesora y apoya el desarrollo de micro emprendimientos en nuestro país y donó una completa biblioteca a la UADE.
Los postulantes serán rigurosamente evaluados porque hay una metodología diseñada para medir tareas realizadas. Así, se comparan diversos detalles sobre las acciones que realizó el embajador social y los resultados obtenidos. Además, este año se tomará especialmente en cuenta las campañas realizadas en el exterior para recaudar fondos que ayuden a instituciones solidarias en el país.
En realidad el jurado busca medir y evaluar de la manera más equilibrada, y recibe emoción. Se trata de historias de gestos nobles. Al conocer en detalle cada caso es posible descubrir héroes anónimos. Luego de esa emoción inicial es posible advertir que no se trata de heroísmo, sino de personas que deciden transformar la nostalgia en acción. Gente que está más cerca de lo que la distancia geográfica parece indicar.




