Como espacio de reflexión y como disparador histórico de los 200 años, la Casa del Bicentenario apunta a ser un espacio vivo y dinámico, que invite a participar a sus visitantes. Algo desacartonado. Este proyecto de la Secretaría de Cultura de la Nación, que arrancó en 2006, se propone «recuperar la historia viva de los argentinos» a través de espacios multimedia, equipados con tecnología de última generación, exposiciones permanentes y temporarias, conferencias, seminarios, ciclos de música, poesía y cine, además de un programa educativo para niños, jóvenes y docentes, un lenguaje expositivo para que el montaje permita un mejor acceso y, claro, con «una impronta federal». Para eso, abrirá sus puertas en mayo.
Ubicada en Riobamba 985, entre Marcelo T. de Alvear y Paraguay, la Casa es la unión de dos edificios «afrancesados» de 1913, donde vivían los trabajadores de Obras Sanitarias, actualmente remodelados: se respetó la fachada por su valor patrimonial, con la sola intervención de dos ventanales. «La idea es que sea un espacio para reflexionar sobre el presente y el futuro, que hable de la identidad, como si fuera un caleidoscopio del que podemos tomar cada uno de los espejitos», cuenta a La Razón, la arquitecta Liliana Piñeiro, directora de la Casa. El edificio tiene un sótano para depósito, dos ascensores y cuatro plantas «flexibles»:
en La planta baja cuenta con dos accesos. Allí estará la recepción, hall de informes, el sector de librería, el bar, el guardarropas, el patio y una exposición permanente sobre el Bicentenario.
en El primer piso tendrá muestras temporarias, como el rol de la mujer o la inmigración.
en La segunda planta será el lugar para seminarios y reflexión, charlas y teleconferencias. n En el tercer piso habrá dos auditorios en pendiente con capacidad para 70 personas. n En el último piso estará el área de oficina, habrá un living de lectura, consulta de bibliografía, zona de descanso, archivo digital y multimedia, con computadoras con información para el público, más material para ver y archivo, para los visitantes que quieran profundizar en algún tema.
«Queremos armar un vínculo con todo el país, que nos lleguen preguntas, armar foros, conectarnos. Es un lindo desafío», señala Piñeiro.




