Se trata de prototipos de dinosaurios que fueron diseñados en un laboratorio de la Universidad Nacional de Córdoba. Los robots se mueven tal como lo hacían estos animales en la vida real hace miles de años. Están hechos de aluminio, fibra de carbono, espuma de látex, cables y motores

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Aluminio, fibra de carbono, espuma de látex, cables y motores. No son elementos para armar los tradicionales muñecos de Año Nuevo. Son materiales utilizados por profesionales y estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba, para diseñar prototipos de animales prehistóricos. El objetivo es difundir y conservar el patrimonio paleontológico desde otra perspectiva.
Estos dinosaurios del siglo XXI, que se mueven tal como lo hacían hace miles de años, nacen de la combinación de técnica, conocimiento y de los diversos materiales mencionados anteriormente, en el laboratorio de Animatrónica y Control Dinámico del departamento de Electrónica de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Allí desde hace ocho años, desarrollan proyectos en animatrónica y robótica.
“Un objeto que simula tener vida es más estímulo que un hueso. Con esta tecnología tenemos la posibilidad de mejorar la presentación de los fósiles y potenciar los fines didácticos de las piezas”, señala el director del laboratorio, Hugo Nicolás Pailos, al portal de noticias universitarias Infouniversidades.
El centro que dirige es el único del país que realiza robots sin fines industriales. Cada dispositivo es la decantación de un minucioso trabajo de investigación científica y destreza técnica, que lleva varios años. Además, la acumulación de conocimiento hace posible que los avances tecnológicos que se realizan durante un proyecto sean la génesis de futuros desarrollos.
“El estudio con los dinosaurios mejoró la animación computada y generó las condiciones para trabajar con Motion Capture, una técnica que permite que un robot imite la movilidad de una persona”, ejemplifica Pailos.
Actualmente, los miembros del laboratorio están abocados a su último proyecto: un Gliptodonte. “Ya hicimos Abelisauirus, Saltasaurus y Tapejara Imperator. Este nuevo emprendimiento es el primero de la mega fauna de Córdoba que vivió en el período Pleistoceno, y sólo nos falta armarlo”, cuenta el director.
Lograr que este espécimen camine es la culminación de un proceso en el que la paleontología, la biología, las ingenierías mecánica y electrónica y la labor artística trabajan de forma coordinada para que el dispositivo cuente con las características biomecánicas y morfológicas reales del animal.
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