Oscar Martínez, protagonista junto a Cecilia Roth de El nido vacío, obtuvo el premio a mejor actor en el festival de San Sebastián. La película de Daniel Burman también obtuvo en ese encuentro otro premio, en este caso a Hugo Colace por la fotografía. Pero no fue el único reconocimiento que el cine argentino cosechó durante 2008: por empezar, Leonera, de Pablo Trapero, y La mujer sin cabeza, de Lucrecia Martel, fueron seleccionadas para la competencia oficial del Festival de Cannes, aunque ambos realizadores se quedaron con las manos vacías. Quien sí pudo festejar fue Pablo Fendrik, que obtuvo el premio de la «muy joven» crítica, en la Semana de la Crítica del mismo festival por La sangre brota.
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